Ni el campo puede exportar

   Buenos Aires, 13 mayo (Especial para NA por Susana Merlo*)–
La política económica elegida por el Gobierno, y la prioridad de 
"ganar las elecciones" de medio término en octubre en forma  
excluyente para poder mantener la gobernabilidad dejan, sin 
embargo, varios flancos muy expuestos, tal el caso de muchas 
exportaciones que viene cayendo inexorablemente como en el agro.
   Si bien globalmente se logró el año pasado cierto superávit 
comercial vía una fuerte restricción de las importaciones (no sólo 
de productos de consumo, sino también intermedios, y hasta de los 
muy necesarios bienes de capital), la realidad muestra la 
declinación del ingreso de divisas por dos causas fundamentales: 
el debilitamiento internacional del valor de los transables y la 
caída de los volúmenes de venta debido a la falta de 
competitividad en la que cayeron la mayoría de los productos 
argentinos.
   Esto, que fue reclamado desde el principio por analistas y 
observadores, se fue multiplicando a medida que transcurrían los 
meses y los distintos sectores iban disminuyendo sus 
posibilidades de ingresar al comercio exterior y también, de 
mantener los mercados ya logrados.
   Así, mientras desde el Poder Ejecutivo se destacaba la 
innegable importancia de controlar la inflación, desde la otra 
punta las empresas comenzaban a reducir trabajo en función, 
tanto por el amesetamiento (caída para  algunos) de la demanda del 
mercado interno, como por la imposibilidad de competir con los 
productos en el plano internacional.
   La resultante, obvia, es la demora en la reactivación 
económica, junto al freno relativo en la creación de puestos de 
trabajo, tema mucho más notable en las pequeñas localidades donde 
apenas hay un par de empresas, mayormente relacionadas con la 
agroindustria y, en especial, con el rubro alimenticio.
   Naturalmente, casi todos los funcionarios relacionados con el 
tema fueron, y son, concientes del problema: el nuevo atraso que 
se fue produciendo con el tipo de cambio después de la devaluación 
inicial de diciembre de 2015,  aunque esto no alcanzó para que el 
Ejecutivo desistiera de la prioridad política, como objetivo 
central del Gobierno hasta el próximo octubre.
   Sin embargo, la creciente presión de parte de gobernadores e 
intendentes que se fueron sumando a los reclamos de los sectores, 
determinó algunas decisiones a modo de "parche" que, aunque 
intentan ganar tiempo para pasar los próximos 6 meses con cierta 
calma y atenuar en parte los daños que se van generando, en 
realidad ponen de manifiesto que además del alto costo argentino, 
que resta mucha competitividad a las exportaciones, el atraso en 
el tipo de cambio ya es indisimulable, y la causa principal del 
empeoramiento de la perfomance del comercio externo. 
   De hecho, algunos estiman que para que el dólar alcanzara el 
nivel de 2007 debería ubicarse en los $ 25, mientras que para 
alcanzar el rango de la salida de la Convertibilidad, en 2002, 
ascendería a $ 36. Y si algo falta para evidenciar esta situación, 
aparece el auge de los tours de compras en Chile, Miami, etc.; o 
la alta demanda de vuelos internacionales, que ponen de manifiesto 
que "el dólar en Argentina, está exageradamente barato".
   Pero si no hay decisión de corregir este punto en lo inmediato, 
y se necesita bajar el costo argentino, entonces se deberían tomar 
una serie de decisiones que ya se demoraron más de un año y, 
además, van a tardar 2-3 ciclos más para comenzar a ver los 
primeros resultados.
   En ese caso, ¿cual es la alternativa que queda para saltar los 
6 meses que quedan hasta las elecciones?
La opción elegida, en voz baja y con cuentagotas para sectores 
elegidos, la mayoría agroindustriales (que son los que hoy 
justifican más del 70% de las divisas que ingresan por 
exportaciones) fueron, directamente, los reintegros y/o los 
recortes de las retenciones pendientes, lo que representa una 
mejora directa del tipo de cambio.
   Al girasol, por ejemplo, se le devolvieron los 3 puntos que 
había de diferencial con el aceite, mientras que a los productores 
de soja de las provincias del norte (incluidas en el Plan 
Belgrano) se le quitaron otros 5 puntos de las retenciones (ahora 
quedan en 25) por las primeras 2.000 toneladas.
   Pero todos los rubros están en igual situación y los 
frigoríficos que no pueden ni siquiera completar la otrora 
codiciada Cuota Hilton, esperan que se cumplan los compromisos 
oficiales de fines del año pasado. 
   Los polleros pretenden acceder al mismo estatus, lo mismo que 
los molineros, y así sucesivamente.
   La pregunta entonces es ¿alcanza con esta opción para evitar el 
retroceso? ¿no había otras alternativas? ¿tuvo que pasar un año y 
medio para que comenzaran las correcciones?
   Lo concreto es que aún el sector más competitivo del país: la 
agroindustria, ya casi no puede exportar si no es con ayuda de 
reintegros que, para colmo, se demoran. 
 
(*) Periodista especializada. Productora   
Primicias Rurales
NA

Hace falta una agenda agropecuaria

  

   Buenos Aires, 6 mayo (Especial para NA, por Omar Príncipe*)–   
Resulta complejo resumir cómo está la producción agropecuaria en 
la actualidad porque no todas las actividades pasan por la misma 
situación, pero hace falta una agenda agropecuaria que resuma los 
temas. 
   El productor granario de soja o de maíz o trigo no se encuentra  
en la misma situación financiera económica y comercial que un 
productor tambero en la Argentina o que en algunas economías 
regionales, que están profundizando una crisis que viene desde 
hace muchos años. 
   Al no tocar problemas estructurales de esas economías 
regionales, los problemas persisten. Por ejemplo, los problemas de 
fletes que siguen siendo altos. 
   La Argentina continúa como uno de los países más caros en el 
tema transporte, en el flete. Persisten los conflictos en la 
comercialización que tienen los productores. 
   Continúa habiendo una gran distorsión de precios entre lo que 
genera el productor, el alimento y lo que llega a góndola. 
   En la yerba, como caso, lo que produce el yerbatero hay que 
multiplicarlo por diez veces para llegar al precio final de 
góndola: esto es una muestra en repetición de muchas de las 
economías regionales.  
   Hay muchos pequeños productores que todavía no han podido 
ingresar en el sistema formal de comercialización y en el sistema 
formal impositivo y financiero de la Argentina. 
   Lograrlo es el verdadero desafío de este 2017. 
   Por eso desde la Federación Agraria venimos insistiendo en que 
hay que construir una "agenda agropecuaria" donde trabajemos una 
reforma impositiva, el tema del flete, el financiero, hay miles de 
productores que no están bancarizados y si alguno tiene la 
posibilidad de tomar un crédito, las tasas son de más del 20 por 
ciento anual. 
   No hay ninguna producción que pueda pagar esa renta financiera. 
   Estos son los temas que para nosotros hay que incorporar en una 
agenda agropecuaria. 
   Hay que sumar el asunto semillas, que para nosotros es una 
deuda del 2016, la empresa Monsanto sigue invadiendo y presionando 
a los productores, enviando cartas documento y son los puntos en 
los que Federación Agraria Argentina está trabajando y está 
gestionando con el Gobierno, particularmente con el Ministerio de 
Agroindustria. 
   Reconocemos que el ministro (Ricardo Buryaile) y el Ministerio 
tienen una buena predisposición para escuchar, para el diálogo y  
atender a las entidades, pero no siempre significa que dan 
respuestas y resultados. 
   Estos problemas que recién enumeré son consecuencia de no tener 
respuesta, pero más allá de la coyuntura, lo que no podemos perder 
como posibilidad es empezar a plantear políticas a largo plazo.
   Si solamente pensamos en tapar parches, creemos que es una gran 
pérdida de oportunidades de pensar en políticas públicas a largo 
plazo que es lo que, justamente, le puede dar previsibilidad a los 
pequeños productores que son los más vulnerables. 
             
(*) Presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA). 
Primicias Rurales
NA

Una Europa más desigual y con un modelo de integración en crisis, telón de fondo de las elecciones francesas

 

   Buenos Aires, 6 mayo (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) — 
Las tensiones de la fragmentación social y la desigualdad, en un 
contexto de crisis del modelo de integración europea, aparecen 
como telón de fondo de las elecciones francesas.
   En una reciente columna en el diario The New York Times, el 
analista Ross Douthat afirmó que los problemas franceses "guardan 
cierto parecido" con los de Estados Unidos en la actualidad.
   "En Europa como en los Estados Unidos, ciertas tendencias en la 
cultura y en la economía han elevado a una clase alta educada, al 
tiempo que la han separado, geográfica e ideológicamente y de 
varias otras formas de una declinante y fragmentada clase obrera", 
puntualizó Douthat.
   Al mismo tiempo, "en Europa al igual que en los Estados Unidos 
una población inmigrante creciente sirve a esa clase alta mientras 
aparece como compitiendo con los ciudadanos nativos en declinación 
por los trabajos, la vivienda y los beneficios sociales".
   "En Europa como en los Estados Unidos, la coalición de 
centroizquierda se ha convertido en una especie de arreglo 
clientelar entre una meritocracia multicultural y grupos 
minoritarios nuevos y viejos, mientras que la clase trabajadora 
blanca navega hacia la derecha y vota por el Brexit, (Donald) 
Trump y ahora (Marine) Le Pen", puntualizó.
   A su vez, el diario británico The Guardian, a través del 
columnista Larry Elliott planteó un escenario de frustración 
prolongada para Francia.
   Señaló que desde hace 30 años, los mandatarios franceses 
provenientes de los principales partidos de centroizquierda y 
centroderecha no han podido "resolver" los problemas económicos 
del país.
   "Algo dice sobre el pobre desempeño el hecho de que bajo la 
gestión de François Hollande un crecimiento de algo más de 1 por 
ciento en 2016 haya sido bueno en comparación con los años 
recientes", advirtió Elliott.
   Destacó que el desempeño económico de Francia en los años 
recientes "ha sido decepcionante, especialmente cuando se lo 
compara con el de Alemania".
   "Hace quince años, los dos grandes países de la eurozona 
disfrutaban de estándares de vida comparables. Hoy en día, los de 
Alemania son al menos un quinto más altos que los de Francia. De 
igual modo, cuando comenzó a circular el Euro, en 2002, las tasas 
de desempleo tanto de Francia como de Alemania eran de alrededor 
del 8 por ciento. En la actualidad, la desocupación en Alemania 
está por debajo del 4 por ciento, mientras que en Francia está 
cerca del 10 por ciento", remarcó.
   Hay más datos económicos sobre los que poner la lupa para 
entender el clima político francés -y europeo- donde florecen los 
"outsiders".
   La columna de Elliott los lista: casi uno de cada cuatro 
menores de 25 años está desocupado, lo cual implica una tasa de 
desocupación en esa franja mucho más alta que la de Alemania.
   Y más del 85 por ciento del crecimiento del empleo durante 2016 
en Francia se debió a empleos temporarios, la mayoría de ellos 
correspondientes a contratos de menos de un mes de duración.
   "Estos no son problemas nuevos. Desde mediados de los años 90 
hasta el comienzo de la crisis financiera internacional en 2007, 
sólo Italia entre los miembros ricos de la OECD ha crecido más 
lentamente que Francia. Desde la crisis, la recuperación de 
Francia quedó muy por detrás de las de Estados Unidos, Gran 
Bretaña y Alemania", recordó el analista.
   Del lado positivo, están buenos niveles de productividad, una 
fuerte base industrial y niveles de desigualdad similares a los de 
Alemania y Holanda -mucho más bajos que los de Estados Unidos y 
Gran Bretaña-.
   De todos modos, el "complejo de inferioridad" con respecto a 
una Alemania más fuerte económicamente -un tema que no es 
cualquiera en la memoria europea- se hace notar.
   Y de fondo están los problemas de la integración europea: "el 
desempleo económico divergente ha dejado a Francia en un rol 
claramente secundario, por lo que Alemania está preocupada de que 
más integración quiera decir habilitar cheques en blanco al resto 
de la eurozona", indicó.
   "Berlín se ha vuelto más impaciente del fracaso de los 
políticos franceses para llevar adelante reformas que han 
prometido. Como resultado de ello, ya no se trata de una sociedad 
entre iguales Angela Merkel nunca tomó a Hollande con seriedad", 
advirtió Elliott.
   Algunos datos y miradas que servirán para tener a mano cuando 
se conozcan los resultados de la elección francesa de este domingo 
y se dé un paso más en la redefinición del futuro de Europa.  
 
Primicias Rurales
NA

La política exterior, sostén clave de Macri

   Buenos Aires, 29 abril (Especial de NA, por Gabriel Profiti) 
— En dos meses Mauricio Macri se habrá entrevistado con los 
mandatarios de las cuatro economías más grandes del mundo y 
ampliará un álbum que -en 500 días de gobierno- incluyó al menos 
una reunión con los rectores de las diez naciones más influyentes 
y de diecisiete de los primeras veinte. 
   El mes próximo realizará visitas oficiales a China y Japón y 
tendrá en Buenos Aires su primer encuentro con el primer ministro 
italiano Paolo Gentiloni, sucesor de Matteo Renzi. En junio será 
anfitrión de la canciller alemana Angela Merkel.
   La Argentina presidirá el estratégico G20 en 2018 y a fin de 
año será la sede de la próxima Conferencia Ministerial de la 
Organización Mundial del Comercio (OMC), dos organizaciones con 
las que el kirchnerismo se llevó a las patadas.
   Ese protagonismo internacional levanta las acciones de un 
Gobierno que todavía es escrutado por buena parte de los 
argentinos a partir de razones muy concretas: las medidas 
económicas que permitieron amigarse con el mundo no repercutieron 
fronteras adentro y en algún caso lo hicieron negativamente.
   No obstante, que todo el mundo desarrollado diga que está 
haciendo bien las cosas apuntala de cara a las elecciones a un 
Macri cuya popularidad ya había crecido luego de la marcha del 
1A, según revelaron distintos encuestadores.
.
   Trump, limones y después
.
   La visita a Estados Unidos y el encuentro con Donald Trump 
estuvieron rodeados de múltiples particularidades: se trata de un 
mandatario impopular en el mundo, con una imagen declinante en 
su país y que a diferencia de su antecesor Barack Obama exacerba 
el histórico sentimiento antiestadounidense argentino. 
   Está presente también el recuerdo del alineamiento político, 
militar y de modelo económico durante el gobierno de Carlos 
Menem, cuando Estados Unidos regía al mundo sin rivales (ahora 
transcurre un escenario más multipolar), cuya contribución al 
bienestar argentino fue nulo.  
   El viaje de Macri deberá transformar en beneficios económicos 
la sintonía personal exhibida por los presidentes, pero aun así 
representa un activo para el Presidente. 
   Se puede decir que después del inoportuno apoyo a Hillary 
Clinton, la relación política está encarrilada. "Vinimos a buscar 
que la agenda trazada con Obama se cumpliera. En algún momento 
tuvimos miedo de que bajara todo como hizo con los limones pero 
dijo que todo va a seguir y ese es el compromiso que nos 
llevamos", sintetizó un funcionario argentino.
   "¿Por qué es tan importante el tema de los limones?", preguntó 
extrañado el secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, 
a Susana Malcorra, antes de la cumbre presidencial. "Porque es 
simbólico para la relación, hace muchos años que se viene 
pidiendo por esto y es poco dinero pero muy importante para la 
economía regional", respondió la canciller argentina.
   Al día siguiente Trump mencionó el tema burlonamente durante 
un contacto con la prensa y, más tarde, el propio Ross le 
garantizó al ministro de la Producción, Francisco Cabrera, el 
franqueo al cítrico argentino.
   La reapertura del mercado estadounidense a los limones 
tucumanos y el apoyo de la principal potencia mundial al ingreso 
argentino a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo 
(OCDE), el club de los países más ricos del mundo, fueron los 
principales anuncios del viaje.
   Sería más significativo que finalmente Estados Unidos vuelva a 
permitir el ingreso del biodiésel argentino a su mercado. Las 
ventas del biocombustible representaron el año pasado un cuarto 
de las exportaciones a ese país, U$S 1.120 millones sobre un 
total de 4.420 millones y ahora están frenadas en análisis por 
una denuncia privada de dumping.
   También, que contribuya a la "lluvia" de inversiones 
extranjeras en la Argentina, pero esta aspiración va a contramano 
del esfuerzo del magnate por reindustrializar su país.
.
   Hormiguero electoral
.
   La política vernácula ya comenzó a moverse al ritmo electoral, 
pese a que faltan dos meses para el cierre del plazo para la 
presentación de candidaturas, cuatro meses para las PASO y seis 
para las elecciones generales del 22 de octubre.
   En Cambiemos, la pulseada pasa por ordenar internamente al 
frente. Hay chisporroteos entre el PRO y el radicalismo, el más 
sonoro en la Ciudad de Buenos Aires, donde las autoridades 
locales de la UCR respaldan a Martín Lousteau y las nacionales se 
encolumnan detrás de la estrategia de Horacio Rodríguez Larreta 
de dejar fuera del frente a su principal amenaza para 2019.
   La paz llegará si ambos sectores mantienen algunos acuerdos 
básicos de convivencia ya fijados: donde gobierna el oficialismo, 
ya sea radical o macrista, el gobernante define la estrategia y 
al mismo tiempo debe ser generoso con sus aliados.
   Mientras, el PJ entró en estado de agitación. La Cámpora y 
sectores del peronismo clásico salieron a proponer la confección 
de una lista de unidad en Buenos Aires para desafiar a un 
Florencio Randazzo que logró construir una base política e 
insiste en competir en primarias.
   Operadores del randazzismo sostienen que esa lista de unidad 
no será posible y que el exministro del Interior está dispuesto a 
enfrentar a cualquier rival, incluso Cristina Kirchner, quien 
sigue midiendo muy bien en el Conurbano bonaerense.
   En ese contexto, Sergio Massa y Margarita Stolbizer buscaron 
cortar el escenario de polarización vigente entre el oficialismo 
y el PJ. Presentaron conjuntamente un proyecto para eliminar el 
IVA en los principales productos de la canasta básica y se espera 
que instalen una agenda sobre temas irresueltos. 
   Las propuestas de Massa suelen ser taquilleras pero 
fiscalmente dolorosas. Con algunas les fue bien y con otras no. 
 
NA
 
PRIMICIAS RURALES

Resistencia del productor a vender

   Buenos Aires, 29 abril (Especial para NA, por Gustavo López*)–
A mediados de abril las compras de granos realizadas por 
los exportadores e industriales en total ascendían a 44.3 millones 
de toneladas, contra 39.3 en igual período del año anterior, es 
decir 5 millones de toneladas de diferencia entre ciclos. Ello se 
explica en gran medida por la mayor cosecha que se espera en el 
2016-2017, calculada en aproximadamente 125 millones de toneladas.
   Cuando se analizan las cifras, vemos cierto retraso, ya 
que de los 44.3 millones de toneladas,  el 70% son a "precio 
hecho", en tanto que el resto aun no ha sido fijado el valor. En 
el ciclo anterior para esta época de los 39.3 lo efectivamente 
vendido superaba el 75%.
   Si a su vez se desagregan los totales por grano, se observa un 
ritmo febril de ventas de trigo y maíz, tanto totales como a 
precio hecho, pero no así en soja donde la demora es muy 
significativa. El total comprado en este ciclo de esta oleaginosa 
alcanza las 16 millones de toneladas, en tanto que a precio hecho 
sólo se han realizado 5.3 millones de toneladas, es decir 33% del 
total adquirido.
   Sin duda el productor para tomar la decisión de venta de 
su soja está considerando, a) la incertidumbre en las condiciones 
climáticas actuales, donde el exceso de precipitaciones ponen en 
peligro una cosecha que sólo se ha realizado en el 20% del total, 
b) los precios internos, que distan de ser similares a los que 
habían vendido su mercadería en el año anterior, c) la posibilidad 
de modificaciones en el tipo de cambio.
   Respecto del primer punto, si bien habíamos tenido algunas 
semanas con clima estable, en los últimos días se registraron 
intensas lluvias en gran parte de la región pampeana, que han 
limitado el avance de las labores de cosecha, incrementándose las 
pérdidas de hectáreas y, en muchos lotes, serios problemas de 
calidad.
   En relación a los precios, la supercosecha actual y la 
perspectiva que en la próxima se siga expandiendo el área sembrada 
en los principales productores mundiales, Estados Unidos, Brasil y 
Argentina, resta posibilidades que las cotizaciones tiendan a 
mejorar, al menos en el corto plazo.
   Finalmente, los rumores de modificaciones en el tipo de 
cambio, probablemente luego de las elecciones también influyen a 
que el productor, se "siente" en su soja –principal moneda de 
cambio que dispone- esperando una mejor relación de precio entre 
el peso y la soja, incrementando así su margen por hectárea.
   Ello influye en toda la cadena comercial, ya que si bien 
empieza a disponer de mercadería "física", se tiene la 
incertidumbre en cuanto a los precios de la misma y es difícil 
establecer la rentabilidad del negocio, ya sea de la exportación 
de materia prima como la elaboración de ésta y posterior 
comercialización de sus derivados.
   No obstante, se estima que en las próximas semanas debería 
acelerarse el proceso de fijación de precios, despejada la 
incógnita del volumen de la cosecha y considerando las necesidades 
financieras del productor, con miras a la siembra del nuevo ciclo.
(*) Director de Agritrend SA.
 
 
PRIMICIAS RURALES

Sobre llovido, mojado

 

 
A pesar de las declaraciones (y la creencia pública bastante generalizada), de que el campo es uno de los pocos sectores capaces de ofrecer hoy respuestas rápidas a un Gobierno urgido de buenos resultados, y que ya transcurrió casi un año y medio de Administración Macri, parecen muy pocas las acciones encaradas para tratar de asegurar al máximo esos resultados, especialmente en lo que respecta a la producción de granos, principal fuente del ingreso de divisas, y de importantes aportes impositivos. Esto, sin olvidar la urgente necesidad de contención de la mayoría de las economías extrapampeanas, para que no compliquen más los tantos con mira a las elecciones de octubre.
 
Para colmo, no solo los precios internacionales se fueron debilitando en ese lapso, sino que también el clima (además de dejar muy mal parados a casi todos los meteorólogos), vuelve a poner en jaque una cosecha que, igual que el año pasado, sigue demorándose y perdiendo volumen con cada día que pasa, aunque todavía se mantienen cifras interesantes que, de todos modos, distan hasta ahora en 15-18 millones de toneladas de las cifras oficiales, y que podrían caer aún más.
 
Lo más grave, sin embargo, es que el actual gabinete nacional habiendo asumido con inundaciones (a fines de 2015), no solo no aportó algún proyecto de ley  orientado a los seguros agrícolas, asunto pendiente desde hace más de una década y media, sino que tampoco tomó medidas inmediatas con un tema recurrente que se agravó, otra vez, al mantenerse los excesos de humedad desde la primavera pasada: las inundaciones.
 
Unas pocas obras aisladas con esfuerzos provinciales, y el plan de la Cuenca del Salado (que cuentan con bastante financiación internacional), y que impulsa especialmente Buenos Aires, y no mucho más.
 
Sin embargo, y aunque los números oficiales no lo reflejen, solo en esta campaña, las pérdidas directas que está provocando el exceso de agua ya superan los U$S 3.000 millones por caída de producción, sin contar, otros daños en infraestructura, lucro cesante, menor actividad económica, aportes fiscales, etc., etc. que podrían duplicar esa cifra.
 
Por supuesto que tal monto habría permitido encarar buena parte de las obras para evitar los daños recurrentes pues, aunque no se pueden evitar las precipitaciones, sí es factible contener y guiar los excesos de agua.
 
Naturalmente alguno podrá sostener que “con arcas vacías no se pueden hacer obras”, lo cual es relativamente cierto, como también lo es que si se hubiera podido evitar la pérdida de 5-6 millones de toneladas de granos, el país contaría con más de U$S 2.000 millones por ventas directas, más los impuestos, y con mayor actividad económica.
 
Sin embargo, el tema parece mucho más grave aún, porque implica el desaprovechamiento de algo que ya existe, y está subejecutado.
 
Debido la reiteración de desastres agropecuarios, hacia fines de los ´90, junto con el Plan Maestro del ´98 (para regular la Cuenca del Salado),  se ideó un fondo que tomó forma definitiva en 2001, y que se conformaba con aportes directos de la venta de combustibles, con el objetivo de encarar obras de infraestructura para evitar las inundaciones en zonas productivas rurales, que evitaran las cuantiosas pérdidas que estas generan.
 
Si bien al principio ese fue el objetivo y así fue ocurriendo (aunque nunca fue pleno el aprovechamiento de la recaudación anual), las cosas cambiaron en 2006 cuando, vía el Congreso, se logró modificar la ley -26-181- derogando la “especificidad rural” que tenía el fideicomiso constituido hasta ese momento.
 
Más allá de que algunos sospecharon ver en esa determinación, especulaciones politicas para el inminente ciclo electoral de 2007, ya que la flexibilización posibilita desde entonces distribuir los fondos entre los intendentes para encarar, teóricamente, obras urbanas en esas localidades, lo cierto es que tampoco así se llegó a ejecutar la totalidad de la recaudación, situación que se arrastra hasta hoy.
 
La magnitud del desaprovechamiento es tal que en 2015 (año de elecciones) solo se usó el 35% de los $ 2.042 millones recaudados, mientras que el año pasado, de los $ 3.421 millones anuales del fideicomiso, se aplicó apenas el 15%, y en lo que va de este año (con inundaciones y todo), solo se ronda el 8%…
 
No es público el destino del resto del dinero aportado por los combustibles.
 
De más está decir que el Fondo Hídrico en cuestión, que nunca recibió mayor interés tampoco de las entidades del campo, que deberían estar entre los principales interesados en el tema,  acumula también cantidad de objeciones por parte de la AGN (Auditoría General de la Nación), que tampoco se dieron a conocer.
 
La gran pregunta es entonces: cuanto daño se podría haber evitado adjudicando correctamente esos fondos??, cuantas pérdidas no hubieran existido?, cuanto más se podría haber hecho con los recursos genuinos provenientes de políticas correctas?, quienes son -y fueron- los responsables primarios de semejante ineficiencia?.
 
Se podría seguir mucho más, pero no es necesario… 
 
Primicias  Rurales
Fuente: