Abr 23, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 23 abril (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
Tal como lo viene haciendo hace varios años, el Fondo Monetario
Internacional (FMI) volvió a plantear en las reuniones de
primavera que realiza en Washington que la reducción de la
participación de los trabajadores en el ingreso se profundiza y
que la desigualdad creciente amenaza la estabilidad económica y
política en todo el mundo.
En su más reciente Panorama Económico Mundial, los técnicos del
Fondo dedicaron todo un capítulo a este tema, que sigue en el
centro de los debates entre quienes analizan la salud de la
producción global desde la crisis financiera internacional de
2008.
El Fondo destacó que "la proporción del ingreso correspondiente
al trabajo, incluyendo salarios y beneficios ha mostrado una
tendencia declinante en muchos países".
"En las economías avanzadas, la proporción del informe
correspondiente al trabajo comenzó a declinar en la década de
1980, llegando a su piso del último medio siglo justo antes de la
crisis financiera global de 2008-09 y no se ha recuperado
materialmente desde entonces", puntualizó.
Si bien los datos son "más limitados para los mercados
emergentes y economías en desarrollo", el Fondo sostuvo que "en
más de la mitad" de esos países, especialmente en los "más
grandes" la participación de los trabajadores en el ingreso
también ha caído "desde principios de los 90".
Para el Fondo, la cuestión de la menor participación de los
trabajadores en el ingreso está en la base de los salarios crezcan
más lento que el promedio de la productividad del trabajo.
Hay una gran cantidad de economías en la que el débil
crecimiento de la productividad complica aún más las cosas,
acrecentando la desigualdad en los ingresos.
Así, los trabajadores menos calificados ven mermar sus
ingresos, lo que también llega a afectar a los trabajadores en
ocupaciones de niveles "medios" de calificación en las economías
avanzadas.
En ese contexto, la propiedad del capital se concentra en una
proporción cada vez más pequeña de la población.
"La desigualdad puede hacer aumentar la tensión social y
estudios recientes sugieren que también puede herir el crecimiento
económico. El bajo crecimiento de la productividad, si persiste,
deja poco espacio para expectativas de futuros aumentos de
salarios", subrayó.
Y para el Fondo, en este documento oficial, estos fenómenos
están por detrás de las tensiones políticas que se registran a uno
y otro lado del globo.
"Mientras la economía global continúan luchando con un
crecimiento económico por debajo de lo esperado, un reconocimiento
creciente de que los frutos del crecimiento a menudo no han estado
distribuidos equitativamente han fortalecido los empujes contra la
integración económica, mientras crece el apoyo para políticas que
miran hacia adentro" de cada uno de los países, señaló un Fondo
que aún siente el cimbronazo de la elección de Trump.
En ese contexto, la participación en cadenas globales de valor,
sostuvo el organismo internacional, puede llevar a una menor
participación de los trabajadores en el ingreso tanto en los
países desarrollados, como en aquellos en desarrollo.
Como suele suceder, el organismo internacional trató de
argumentar que este "malestar" social generalizado se verá
profundizado si se da el "peor" escenario de políticas
proteccionistas y guerra de monedas.
En ese contexto, los líderes económicos globales trataron de
minimizar lo más posible las tensiones que ya afloran con la
administración de Trump por la administración monetaria y el
comercio, al tiempo que señalan que los planes del flamante
presidente aún permanecen "poco claros".
En medio de un escenario muy poco claro, si hay algo que
sobresale es que si las tendencias preocupantes -y sostenidas- en
la economía mundial, como las que mostró el FMI en su informe no
se atacan, difícilmente las tensiones y la incertidumbre mermarán.
Primicias Rurales
NA
Abr 22, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 22 abril (Especial para NA, por Arturo Navarro*).
En el actual contexto económico es muy difícil para las Pymes
agropecuarias seguir trabajando con margen de rentabilidad, si
tienen que adoptar tecnologías modernas para poder aumentar la
producción por hectárea, a fin de que su empresa siga siendo
sostenible por aumento de la productividad.
Los rindes de indiferencia en muchas zonas están muy cerca de
los rindes promedios de los cultivos, incluidos la soja.
Este panorama complica a los productores que han tenido
graves problemas en sus cultivos y otras producciones por las
grandes inundaciones, cuyas pérdidas todavía son muy difíciles
determinar en cuanto a los montos, pero son realmente cuantiosas.
A eso le tenemos que agregar el lucro cesante de muchos campos,
consecuencia del anegamiento hídrico, por mal manejo de las
aguas en todos los niveles del Estado y el sector privado.
Para afrontar los productores la próxima siembra tendrán a
apelar, los que puedan, a tomar créditos, a tasas de mercado,
porque en el país no hay políticas de Estado para atender los
eventos climáticos y atenuar las pérdidas de cada caso.
Lo más grave es que parece que después de 16 meses de gestión
no las vamos a tener, porque es uno de los temas que no se habla
en el Ministerio de Agroindustria nacional ni en las provincias.
En cualquier país que tenga uno oportunidad de visitar, estas
políticas se encuentran incluidas como "políticas de Estado".
La alta presión impositiva con impuestos distorsivos, la
competencia desleal de una economía en negro de 40%, los altos
costos laborales, los de logística para llegar con sus
producciones a los mercados de consumo y la exportación, la enorme
burocracia a nivel municipal, provincial y nacional que encarece y
demora las gestión empresarial y la actual política cambiaria son
algunos de los factores económicos que componen este cóctel
insoportable que tiene el empresario argentino para trabajar y
producir.
Agrava dicha situación, una inflación que se resiste a bajar,
con un dólar que, ajustado por la inflación, sería similar al
valor que teníamos cuando asumió el presidente Mauricio Macri en
diciembre de 2015.
Es decir que la inflación se consumió la devaluación, mientras
los insumos para el sector agropecuario aumentaron por la
inflación en dólares. Hay que afrontarlos con precios de granos y
commodities muchos más bajos.
Por eso digo que la mejora de la competitividad después de 16
meses de gestión es responsabilidad del Gobierno. No se arregla
la situación del agro, especialmente de las economías extra
pampeanas, haciendo política específica para cada sector.
Cuando todas las producciones tienen problemas, las soluciones
deben ser generales, para no distorsionar más la economía
nacional.
Hay que asumir que este problema de falta de competitividad del
país para poder crecer y desarrollarnos, es responsabilidad del
actual nivel de gasto público del Estado, por lo cual se impone
rediseñar el mismo, para que esté acorde a la capacidad
contributiva de un sector privado, para que sea competitivo para
exportar al mundo.
No tiene ningún sentido ponerse a discutir una nueva reforma
impositiva para mantener este nivel de gasto público, porque así
no van a invertir los argentinos y muchos menos vendrán
inversiones extranjeras.
La agroindustria, a pesar de ser el sector más competitivo del
país, necesita un marco institucional más amplio y una agenda de
políticas de Estado moderna, que le permita desplegar todas las
capacidades emprendedoras, para mejorar las producciones en
cantidad y calidad y colocarlas mejor en las góndolas del
mundo sin gravosos aranceles.
El sector demostró que con unas pocas medidas tomadas por este
Gobierno, que permitieron destrabar la capacidades de producción y
de comercialización en base a la libertad, la respuesta ha sido
muy importante con una cosecha de 111 millones de toneladas en el
ciclo 2015-2016 y previendo para el 2016-2017 unas 120 millones
estimadas que podrá variar según la incidencia de las grandes
lluvias e inundaciones.
Por eso es estratégico que la Agroindustria apoye el ingreso de
la Argentina al grupos de países como la Alianza del Pacífico, un
Mercosur reformulado por el libre comercio o acuerdos bilaterales
con México o Colombia y otros, para comercializar nuestros
productos con los menores aranceles posibles, para acceder a
dichos mercados.
La agroindustria con sus transformaciones de la materia prima
es el único sector que está en condiciones de demostrar en corto
tiempo el rol geopolítico que tiene, arraigando a sus pobladores
en donde viven.
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP
Abr 17, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 15 abril (Especial para NA, por Wilda Ramírez*)–
El Programa Nacional de Control y Erradicación de Mosca de los
Frutos en el Noreste Argentino (PROCEM NEA) relanzó el Plan
Estratégico para el control 2017-2018 de la plaga en las regiones
productoras de cítricos dulces y arándanos del macizo frutícola de
las provincias de Corrientes y Entre Ríos.
La estrategia consolida el trabajo en conjunto del Ministerio
de Agroindustria, el Senasa, los gobiernos provinciales del macizo
y los productores.
El Plan tiene el objetivo de suprimir la plaga a través de un
manejo integrado en un área amplia en base a la experiencia
adquirida en campañas anteriores.
Por eso, se ratifica la conveniencia de continuar el control a
través de tratamientos químicos aéreos con un insecticida de
origen biológico y de bajo impacto ambiental.
En función de ello, fue diseñado un nuevo plan de
aeroaplicaciones que comprende un primer control durante marzo
y continúa con aplicaciones en todo el macizo frutícola durante
octubre, noviembre y diciembre del corriente año.
Este nuevo plan cuenta con aportes directos del Ministerio de
Agroindustria de la Nación y se financia a través de un mecanismo
de recupero por parte de los beneficiarios, lo que posibilita su
sustentabilidad en el tiempo y permite proyectar la repetición a
mediano plazo del esquema de aplicaciones.
Tiene como fin último el de alcanzar la supresión de los
niveles poblacionales por debajo del umbral de daño económico,
entendido este último como la densidad de insectos que causa una
pérdida de cosecha equivalente al costo del control.
Para dar inicio a esta nueva estrategia, en marzo se comenzó la
primera etapa de los tratamientos aéreos. Para ello, y debido a la
acotada disponibilidad actual del insecticida en el mercado, se
determinaron zonas donde resulta prioritario controlar la plaga.
Las mismas surgen del análisis detallado de los resultados de
la red de detección que mantiene el PROCEM en toda la región, y
permite enfocarse en las áreas con altos índices de Mosca por
Trampa por Día (MTD), que históricamente resultan de los
principales focos de la plaga.
Realizar un exitoso control permitirá proteger la producción
comercial de esas zonas y las vecinas, además de potenciar los
resultados de los tratamientos sobre toda la superficie frutícola
que comenzarán a partir de octubre, ya que se realizarán partiendo
de un menor nivel de infestación.
La plaga Mosca de los Frutos es considerada una de las de mayor
importancia económica para la producción frutihortícola de la
Argentina, debido a los daños que produce en la fruta y a las
mermas económicas asociadas.
Por este motivo, en 1994 se creó el Programa Nacional de
Control y Erradicación de Mosca de los Frutos (PROCEM), integrado
por varias acciones para controlar las plagas Ceratitis capitata
(Mosca del Mediterráneo) y Anastrepha fraterculus (Mosca
Sudamericana), dos especies de Mosca de los Frutos.
El objetivo principal de este Programa consiste en la reducción
del impacto socio-económico ocasionado por las moscas en las
cadenas de producción frutihortícola.
En tanto, el impacto socio-económico contempla pérdidas
directas como la merma en la producción obtenida en el área con
presencia de la plaga y la disminución de su calidad en los frutos
infectados; e indirectas para aquéllas comprendidas por las
restricciones a la exportación y/o necesidad de aplicar
tratamientos cuarentenarios u otras medidas, que representan
incrementos significativos en los costos de comercialización.
Para llevar a cabo los objetivos del control de la plaga, el
Senasa desarrolló una estrategia operacional basada en la
regionalización del país, bajo una Coordinación Nacional que
articula las actividades realizadas por los centros regionales, en
conjunto con gobiernos provinciales, el Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria (INTA), universidades nacionales,
asociaciones de productores, organizaciones no gubernamentales y
organismos internacionales.
(*)Directora de Sanidad Vegetal del Senasa, Servicio de Sanidad
y Calidad Agroalimentaria.
Primicias Rurales
NA
Abr 9, 2017 | Opiniones
Trabajar, o hacer un Paro, son Derechos consagrados en la Constitución. Los Paros no son ni malos ni buenos, salvo si consideráramos las pérdidas del país en ese día. Para el Gobierno unos 17 mil millones de pesos, para otros matemáticos, cerca de 22 mil. Tras el paro, nada cambia. Por lo general si uno de los poderes no flexibiliza una posición negociadora, estamos ante un enfrentamiento con roles diferentes. Y para negociar, sabemos, se necesitan dos.
La huelga, con la Coerción del Transporte, una potestad propia de la CGT con la UTA dentro, y con algunos Municipios que de un modo inverosímil, “cerraron”, “Fue- al decir de Marcos Peña- un paro focalizado en el transporte y en las grandes ciudades”. En tanto para la entidad sindical, sin cifras demostrables, “fue contundente”.
Poca militancia de izquierda en las calles acaso por dos razones, carecen de tanta gente, y hay una abismo con los Gordos, ya que, indudablemente esto no es societarismo visto desde la representatividad.
Y lo esperable por parte de inadaptados que hacen de la violencia un derecho. Un Paro no implica “Cortes”, apropiándose de todo, impidiendo la libre circulación; estos “Grupos de Choque Gozadores de Protestas”, que nada tienen que ver con la militancia, no aceptan que quien quiere ir a trabajar disponga de accesos despejados, un Derecho de quien quiera hacerlo. De la legítima decisión de los huelguistas a parar, se pasa a la violencia, y a la inmediata “Victimización”, cuando dicen junto a ciertos Medios que el Estado los reprime.
Reprimir es, la acción y el efecto de contener, detener, refrenar o castigar. Convengamos que la represión es Legal, cuando está contenida en la Constitución, o es ilegal en caso que las fuerzas estatales o paraestatales actúen sin respeto por la ley, lo que constituye un delito. Generalmente, reprimir conlleva violencia. Y no es curioso que quien esté en contra de los Gobiernos (cualquier Poder, aquí y en el mundo), siempre, y tras su propia acción inconstitucional, hable de la represión como si fuera una ilegalidad. Cortan, destrozan, agreden, y luego resultan “los agredidos”. La diferencia, incluso con el Anarquismo Moderno del S XIX consiste en que aquellos tenían una posición filosófica y política, individualista-racionalista y asociativista, nuestros “cortadores profesionales” hoy, no terminaron la secundaria y se mezclan con los verdaderos huelguistas para ser cabeza de choque desde lo peor del lumpenaje que representan. Se han convertido así en la síntesis de la marginalidad con exigua conciencia social, y una axiomática ausencia de conciencia moral. Que repito, nada tiene que ver con el huelguista.
Este Paro, ¿obliga al gobierno electo a cambiar la marcha fijada?
Naturalmente que No, lo que lo obliga es el voto de octubre en este año, y nuevamente, en dos años más. Hay otro argentino para quien el paro y sin transporte, pasa a ser un gris feriado, es el descreído de gobiernos y sindicatos que ni siquiera puede considerar la fecha debido a que no tiene con qué comprar, además de haber perdido el presentismo. De hecho, hubo muy poca gente en las calles, con negocios abiertos, y sin compras.
Falta algo; ¿Dónde coloca este Paro a la Oposición partidaria Justicialista? La CGT está sola, ungida de abandono político, casi sin el mito de la “Marcha Peronista del Siglo pasado”. Hay indicadores que nos llevan a creer que si bien “el consumo sigue planchado, y la gente no tiene con qué”, la Economía necesita de aquí al tercer trimestre de este año para ver su oxigenación, o debería decir “precisamente Octubre”. Uno necesita creer, que La Obra Pública comienza tibiamente a arrancar, sin embargo a contramano de lo que el Gobierno nos dice, he recibido el Informe de Chequeado en el que reproducen declaraciones del Presidente;
Macri: “Este primer trimestre del 2017 estamos batiendo el récord de la historia de la obra pública en la Argentina”- Chequeado, asegura que es FALSO***.
Otro tema que no quiero pasar por alto, los Créditos Hipotecarios que tuvieron a los tres Bancos oficiales en vilo metidos en carpetas y computadores contra reloj hasta hoy, desde ahora deben ser analizados en profundidad, ya que si se contiene la inflación, serían un éxito para el gobierno y un beneficio real para miles de jóvenes en el país.
Faltan aún las correcciones a temas importantes; el tipo de cambio (atrasado más por emisión de deuda que por exportaciones), y un gran gasto público. Sin embargo, no solo el dólar asegura competitividad, antes están las tasas. Es un complemento al que el gobierno, creo, comienza a acudir poco a poco.
Para cerrar, la experiencia argentina nos indica que un Paro manifiesta el modo en que la gente transmite su disconformidad a los gobiernos, tanto, como la manera en que los dirigentes, manifiestan sus propias incomodidades políticas, antes que la presión los sobrepase.
Yayo Hourmilougue
Fuente: La Quinta Pata.
Primicias Rurales
Abr 9, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 8 abril (Especial para NA, Nicolás Tereschuk) —
El observador que se asome a la cumbre entre los presidentes de
Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, podrá
encontrarse en primer plano con las tensiones propias de una
globalización que a esta altura muestra más tensión que
estabilidad para la economía mundial.
De acuerdo a las crónicas del encuentro en suelo
norteamericano, la gestión de Trump dejó trascender que el
flamante mandatario pidió abordar la cuestión del déficit
comercial estadounidense en la relación bilateral de manera
"inmediata".
La Casa Blanca le reclama a Beijing un "plan de 100 días" para
empezar a cambiar la relación comercial.
El secretario de Estado, Rex Tillerson, confirmó que tiene uqe
haber "pasos concretos para balancear el campo de juego en favor
de los trabajadores estadounidenses".
A su vez, el secretario de Comercio, Wilbur Ross, dijo que el
"plan de 100 días" era "ambicioso y lo calificó como "un gran mar
de cambios en el ritmo de las discusiones".
No se sabe a ciencia cierta cuánto hay de verdad en las
expresiones de los voceros de Trump en el sentido que los
intercambios sobre ese espinoso tema fueron "duros" entre ambos
mandatarios.
Más allá de la mención a un "plan de cien días", el diario New
York Times señaló que Xi no expresó ninguna "concesión", mientras
la gestión republicana deja trascenceder que Trump tiene a la
firma un decreto para penalizar a los países que exportan acero a
precio de "dumping" a Estados Unidos.
El lenguaje de la diplomacia china fue mucho más cauto: "la
relación económica bilateral se ha estado moviendo hacia adelante
obre la base de la cooperación ‘win-win’ y los dos países son el
mayor socio comercial mutuo, de lo cual ambos pueblos se han
beneficiado mucho".
"Las dos partes acordaron profundizar la cooperación en
comercio e inversión y manejar adecuadamente las fricciones
comericales para beneficio mutuo", señaló la prensa estatal china,
en una muestra de que Xi no pareció demasiado conmovido por los
planteos norteamericanos.
Como telón de fondo entre estas dos potencias económicas están
los crujidos de la estructura de la globalización, que 25 años
atrás parecía una dinámica arrolladora pero ahora se llena de
contradicciones, expresadas en las propias palabras de Trump y su
equipo de gobierno.
El columnista Michael Fuchs, del diario británico The Guardian,
destacó que en este caso no sólo la economía está sobre la mesa
sino que todo se toca con la cuestión de la seguridad.
"El objetivo de China para su relación con Estados Unidos es
evitar una guerra comercial y empujar a Estados Unidos a jugar un
rol más pequeño en la seguridad asiática. Eso hace la estrategia
de Xi fácil: ofrecer relucientes pactos económicos y obtener
concesiones en materia de seguridad", planteó.
Allí es que entrarían posibles anuncios de inversión por parte
de China en suelo norteamericano, lo que le permitiría a Trump
mostrar que los puestos de trabajo -aunque no necesariamente las
ganancias- regresan a su país.
En el New York Times, el analista Neil Irving destacó que en
parte, en la mira están los aranceles del orden del 25 por ciento
que China impone a la importaciones de autos y restricciones a la
importación agrícola.
Pero hay otro problema: la gran cantidad de ahorro de la
economía asiática.
Para rebalancear la relación bilateral, China debería impulsar
más su consumo interno, para así también buscar más importancioens
de bienes terminados -un cambio enorme en su estructura
productiva-.
El especialista se refirió a la relación chino-estadounidense
como la de un "matrimonio disfuncional" que no puede divorciarse:
¿Asistiremos a todas las tensiones que augura el temperamento de
Trump en la pareja? ¿O los cónyuges se las arreglarán para renovar
los votos de una globalización que hace rato dejó de ser una luna
de miel?
Primicias Rurales
NA
Abr 4, 2017 | Opiniones
Buenos Aires, 31 marzo (Especial para NA, por Arturo Navarro*)
Para empezar a tratar temas de la agenda agropecuaria 2017 el
23 de marzo, la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados
de la Nación organizó con pares, el tratamiento informativo del
proyecto de ley del Sistema Integrado de Seguro Agropecuario del
Diputado Nacional por Mendoza Luis Borsani.
El objetivo principal fue generar un espacio de diálogo de los
principales referentes interesados por una política integral para
atender los eventos climáticos, para que sirva como aporte a
nuestros legisladores cuando tengan que legislar.
Tuve la oportunidad en mi intervención de dejar opinión sobre
un tema fundamental para el sector agropecuario y el país.
La información internacional, difundida por expertos y
comunicadores especializados, confirma que los cambios climáticos
serán más reiterados y de mayor envergadura.
Motivo más que suficiente para generar nuevas políticas de
Estado, cuyo paso principal es constituir mesas institucionales
permanentes, para que sea el ámbito donde hacer las propuestas,
discutirlas, consensuar los proyectos y hacer el seguimiento de
las políticas en el largo plazo, como lo hacen todos los países
que tuvieron éxito con políticas para mitigar los riesgos
climáticos, económicos y sociales de toda la comunidad.
Cambian los gobiernos, pero continúan las políticas, porque
están comprometidas todas las partes interesadas en una gestión
permanente "pública-privada".
Los efectos del cambio climático por grandes lluvias o por
sequías tienen dos escenarios muy bien definidos que necesitan
tratamientos específicos por separados.
A.- Grandes masas de agua que inundan extensas superficies y
escurren naturalmente por los cursos del agua que tiene cada
zona, destruyendo todo lo que encuentra en su camino en zonas
rurales y urbanas.
Para mitigar los efectos descriptos, hay que mejorar la
obsoleta infraestructura general, la falta de mantenimiento de
canales y corregir rutas mal construidas.
Muchas de las graves consecuencias de las grandes lluvias son
porque han desaparecido o se han achicado los reservorios
naturales que existían y las aguas corren por cauces que no son
los normales por obras de infraestructura mal hechas y canales
clandestinos realizados en defensa de intereses particulares o
localidades, sin tener en cuenta los intereses generales de la
cuenca.
Por eso es fundamental para poder ordenar la actual situación
con nuevas obras, que esté funcionando a pleno la autoridad de
cuenca de cada región.
B- La compensación de las pérdidas a productores y habitantes
como una forma de atenuarlas. Se podrá hacer, si el país
implementa políticas integrales para atender los efectos de los
eventos climáticos.
Dicha política de Estado debería diseñarse a través de dos
instrumentos que ya se usan en todo el mundo:
1. Políticas para incentivar el mayor uso de los seguros
agropecuarios por medio de compensaciones a la prima, rebaja de
impuestos y/o otros incentivos nacional y provinciales, para poder
aumentar la cobertura del área sembrada al bajar el costo de la
prima del seguro.
De esa manera aumentan los usos del seguro por los productores
y proveedores de insumos, que son los directos damnificados. Todo
lo asegurable se asegura y lo no asegurable se cubre con fondos
catastróficos
2. Políticas creando un Fondo Nacional Permanente Autárquico-
Seguros Multirriesgo para atender todos los daños de los bienes
no asegurables.
Justamente para cubrir los objetivos del punto B está orientado
el proyecto del diputado Luis Borsani que tuvimos la oportunidad
de discutir.
El proyecto se inscribe en las líneas que la dirigencia de
España acordó las políticas para cambiar el país y fijar políticas
de Estado a largo plazo en el año 1978, en el Pacto de la Moncloa,
que incluía políticas para atender los eventos climáticos.
Esas políticas se consolidaron a pesar de los cambios de los
gobiernos, a prueba y error. Hoy tienen continuidad y disponen de
fondos especiales muy importantes, que se pudieron consolidar a
través de los años con el aporte de los mismos protagonistas en
una acción pública-privada permanente.
Los países con producciones agrícolas importantes,
desarrollados y no desarrollados, empezaron aplicando este tipo de
políticas activas. Después avanzaron con otros sistemas de seguro
más sofisticados.
Mientras tanto en el país, si queremos desarrollar los
seguros multirriesgo que sean técnicamente viables y competitivos
para todas las partes, hay que equiparse con tecnología satelital
moderna y específica.
La idea central de estas políticas de Estado para cubrir los
riesgos climáticos es transferir parte de los riesgos al mundo,
por medio de las reaseguradoras internacionales, para de esa
formar achicar la responsabilidad y las pérdidas del Estado por
las menores producciones, la caída de actividad, menos impuestos y
caída de las exportaciones.
Después de muchos años de un trabajo, en Estados Unidos ya
tienen coberturas que aseguran los ingresos proyectados del
productor con diferentes propuestas.
Esto lo pudieron hacer porque hace años vienen trabajando por
medio de una acción pública-privada en políticas que atienden los
riesgos agrícolas.
La ley agrícola eliminó todo otro incentivo al sector
agropecuario y dispuso exclusivamente mayores compensaciones a la
prima de los diferentes seguros que tienen por estado, zonas
productivas y productores.
Es estratégico para un sistema de seguros previsibles y
estables para el agroindustria, el trabajo conjunto de seguros
agrícolas con los mercados a término.
El cubrirse en los mercados a término da certeza sobre el
resultado final del emprendimiento ante la suba o baja del valor
del mercado a todos los protagonistas del servicio del seguro
agrícola que por esencia es un sistema solidario.
(*) Consultor. Ex presidente de CRA y CARBAP
Primicias Rurales
NA