Clima enrarecido



Hoy vemos con asombro una escalada de violencia y agresiones hacia las instituciones y las autoridades nacionales de la República Argentina que parece no haber llegado a su fin. Bloqueos de accesos a las ciudades, cortes de rutas y calles se entremezclan con declaraciones de representantes de algunos sectores que expresan sin tapujos que desean que a este gobierno elegido democráticamente le vaya mal. Confederaciones Rurales Argentinas no entiende ni avala estas lógicas de pensamiento: si al gobierno le va mal nos va mal a todos los argentinos. Es así de sencillo.

Dentro del contexto de violencia y en el marco de la conmemoración que engloba al 24 de marzo emergieron, contradictoriamente, las mayores agresiones contra la democracia de estos últimos años. Sumadas a las reivindicaciones de la lucha armada de los años 70 y del accionar de los grupos guerrilleros que por aquellos años causaron tantas muertes y dolor, y que terminaron marcando el destino de varias generaciones de argentinos. Sin dudas el uso de la violencia como metodología para reclamar la democracia no fue y no será nunca el camino que nos lleve a una convivencia a todos los argentinos.

Como sociedad debemos encontrar normas de convivencia que nos guíen en paz, claramente en un clima de beligerancia donde las calles y rutas son bloqueadas, los que terminan golpeados serán siempre los argentinos más débiles e indefensos.

Para ello desde CRA también insistimos en la necesidad de que se lleve a cabo una convocatoria amplia que contemple al sector privado y a todos los espacios políticos, y que trascienda desde ya lo meramente electoral.

Pues si no entendemos que hay un gobierno elegido por el pueblo, si no se entiende que el respeto a la República es el respeto a las instituciones y a las autoridades elegidas democráticamente estamos realmente transitando un camino equivocado. Por el contrario, más que nunca se debe valorizar y respetar la independencia de poderes, que hoy trabajan, por ejemplo, para detener y encarcelar a los corruptos.

Dentro de estas situaciones de violencia, si la reacción de quienes gobernaron durante 12 años y nos metieron en una profunda miseria es impulsar y avalar estos embates antidemocráticos estamos muy mal. Solicitamos desde CRA que se respeten las instituciones, los poderes, el libre tránsito y el libre comercio. Vivimos tiempos difíciles donde se debe refundar la República, por eso es necesario defender las instituciones.

Estamos siendo agredidos por facciones que no entienden que el pueblo argentino votó un cambio. Días atrás un reducido grupo de piqueteros cortó la ruta y logró suspender finalmente un remate que se iba a llevar a cabo en el predio de la Sociedad Rural de Azul, en una clara afrenta a las libertades de comercio y de tránsito. Si el libre juego de la democracia va a permitir este tipo de situaciones estamos mal, mientras se corre el riesgo de que este tipo de metodología de protesta se extienda sin control alguno a lo largo y ancho del país.

En un comunicado de prensa inmediatamente sucedidos estos hechos enunciamos, desde la entidad que presido, que "ante la gravedad de estos hechos y el peligro de que este tipo de acciones de protesta comiencen a repetirse en distintos puntos del país, desde CRA expresamos que estos bloqueos impiden la normal comercialización de animales ocasionando no solamente un grave perjuicio en los productores ganaderos y las casas consignatarias, sino que afectan directamente el trabajo de miles de argentinos que forman parte de esta cadena de comercialización, desde los empleados rurales, veterinarios y cuidadores, hasta los camioneros encargados del traslado de los animales, entre otros trabajadores".

Ésta es la propuesta que CRA pretende debatir en la sociedad argentina. 

Primicias Rurales  

Fuente: CRA

¡¡Una a favor…¡¡

 
 
   Buenos Aires, 31 marzo (NA) — A pesar del marco aún de muy alta inestabilidad en diferentes puntos, el mundo parece querer encaminarse, nuevamente, hacia el crecimiento económico.
 
La irrupción del Brexit, la profundización de los fundamentalismos y los actos de terrorismo, el shock Trump en los Estados Unidos, el tembladeral Brasil, o el avance de la derecha en Europa no impidieron, hasta ahora, que las principales regiones revirtieron su tendencia declinante e, incluso, estarían comenzando el camino hacia un nuevo período de crecimiento económico después de casi un quinquenio de caída.
 
Los datos son muy nuevos, y el despegue incipiente, pero la gran pregunta que surge es: estará la Argentina ahora en condiciones para aprovechar los “brotes verdes” que podría volver a ofrecer el mundo?.
 
El pasado inmediato indica que, tras haber desaprovechado absurdamente el “viento de cola” de la “Década ganada”, debido a erróneas políticas internas que provocaron fuertes caídas de la producción, incluida la más competitiva, como es la agroindustria, la Argentina debió enfrentar un ambiente mucho menos propicio para los negocios internacionales, frenados por el amesetamiento y/o caída de la economía mundial. El proceso fue largo y alcanzó a todas las regiones, incluídos los gigantes asiáticos de India y China que, si bien siguieron creciendo, lo hicieron a un ritmo mucho menor del que traían.
 
En ese lapso, simultáneamente, se produjo un fuerte crecimiento de la producción agrícola mundial lo que determinó que las cotizaciones de los granos se ubicaran un poco más abajo de los extremos que habían alcanzado años atrás. Sin embargo, podrían haber caído más todavía si no fuera porque la demanda de consumo se siguió mostrando particularmente firme a pesar del “achicamiento” económico global, situación que continúa hoy.
 
Pero en ese mismo lapso, fue cuando la Argentina retrocedió comparativamente más. Se descapitalizó. Retrocedió en el nivel de tecnología. Hoy el parque camionero y de maquinaria está atrasado, hay endeudamiento pendiente, faltan niveles de fertilización para recuperar los suelos, las áreas de servicios todavía están atrasadas, falta energía, y el dinero todavía resulta demasiado caro para la producción. La capacidad industrial global ronda apenas el 60%, con importantes porcentajes ociosos aún.
 
En ese escenario es cuando comienza a percibirse una leve reacción mundial que puede, sin embargo, llegar a alcanzar especial vigor. Por caso, mientras los indicadores muestran que habría terminado la recesión en Rusia y también en Brasil, el principal cliente de la Argentina, otros datos indican que la Unión Europea, con Alemania y España a la cabeza, acelera su crecimiento, Japón también despega, y es clara la apuesta de Estados Unidos al repunte de su actividad económica. Obvio que todo esto sin desconocer la alta inestabilidad que implica el Efecto Temer en Brasil, la separación de Gran Bretaña de la Unión Europea, o la relación de Rusia con el resto del mundo, entre otros problemas.
 
Según el Estudio Broda a hoy, se registra una apreciación de casi todas las monedas de los países emergentes, y cae el riesgo país en Chile, Asia y Brasil.
 
“El mercado descuenta la aceleración del crecimiento mundial”, dicen los especialistas, mientras los metales industriales se afirman, aparece un nuevo acuerdo para recortar la producción de petróleo por otros 6 meses (lo que también consolidaría los valores), y los granos mantienen firmeza relativa a pesar de la presión y el gran volumen de las cosechas.
 
Sin duda, un panorama mucho más alentador que el de hace unos meses atrás…
 
Sin embargo, Argentina todavía no se pliega plenamente a esta tendencia, aunque comienza a percibirse la mejora en ciertos indicadores. A pesar de eso, con el consumo interno planchado y cada vez con menos posibilidades de exportación por la creciente falta de competitividad, el panorama es todavía incierto.
 
El caso es que lo que está mostrando el país determina que no resulte aún demasiado atractivo para las inversiones externas (a pesar de la baja de la inflación, en 2016 siguió siendo el país latinoamericano que recibió menor cantidad de capitales externos).
 
A su vez, con un dólar que , según Broda, está nominalmente más bajo que en marzo del año pasado, lo que determina que el mayor destino para su adquisición siga siendo turismo y atesoramiento, las exportaciones se vuelven cada día más trabajosas, complicando globalmente el panorama, a pesar, de las mejoras de demanda que puedan comenzar a mostrar distintas países del mundo.
 
Por supuesto que el valor de la divisa no es la única causa de los problemas del comercio exterior local, ni de lo poco atractivo que sigue resultando el país para los inversores productivos externos de largo plazo. Hay una larga lista de razones que pesan en la cual, la muy alta presión fiscal que se mantiene, el atraso en la racionalización del sector público, o los crecientes conflictos sindicales, que indefectiblemente siguen operando en contra.
 
El último tiempo, además, cierto enrarecimiento político y alguna inestabilidad social, se agregaron a la lista negativa, más que nada, por los antecedentes que muestra Argentina en la materia.
 
Por supuesto que el año electoral, atrasando una serie de decisiones oficiales imprescindibles, pero impolíticas, completan un panorama que deja clara su inestabilidad, y que hace que las perspectivas sean muy volátiles.
 
Pero ahora el mundo puede volver a ofrecer un viento de cola que el país desaprovechó en el ciclo anterior, hecho por el que todavía está pagando.
 
¿Habrá conciencia suficiente, entre funcionarios y dirigentes, de que el tren podría estar por pasar por segunda vez??
 
PRIMICIAS RURALES

El escándalo de carne en Brasil afecta uno de los pilares básicos del comercio internacional

 
Buenos Aires, 27 marzo (PR/17) — El escándalo de carne en Brasil afecta uno de los pilares básicos del comercio internacional: la credibilidad y confiabilidad de las fuentes de suministros hacia los consumidores finales. La importancia es mayor, ya que Brasil es el mayor exportador mundial de carnes vacunas y pollos, con empresas como JBS, Marfrig , Brasil Foods , que con un gran apoyo de los gobiernos se han convertido en líderes globales de esos productos, incluso creando marcas globales con valor de mercado.  
 
Todos los hallazgos en los frigoríficos donde se combinan productos que no reúnen los estándares para ser exportados, pero que mediante la connivencia y corrupción de los funcionarios públicos han sido embarcados, poniendo en riesgo la salud de los consumidores, afecta en formas negativa tanto la marca país como las marcas de los frigoríficos involucrados. Esto se vio inmediatamente con la caída de los precios de las acciones de los principales frigoríficos en las Bolsas.    
 
Aún no se conoce la magnitud real del problema y parece ser que los medios han dado una trascendencia mucho mayor que la real, y por otra parte tanto el gobierno cómo los frigoríficos brasileros están haciendo su defensa mostrando que cuantitativamente el tema no es tan importante.
 
En el corto plazo China y Hong Kong han paralizado los desembarques y los negocios están paralizados, pero aún no se puede estimar el impacto final.
 
Esta crisis es incoherente con las políticas que ha desarrollado Brasil, que a diferencia de Argentina, siempre cuidó mucho la presencia en los mercados, los cumplimientos de contratos y ser un proveedor confiable.
 
Posibles escenarios:
 
a.    Que se afecte la carne vacuna como categoría de producto. 
En este caso caería la demanda de carne vacuna global afectando a todos los actores además de Brasil. (EEUU; Australia, Nueva Zelanda, Uruguay, Paraguay y Argentina). No creo demasiado probable este escenario teniendo en cuenta que Brasil exporta a mercados de bajo valor y mucho volumen. 
 
b.    Que el efecto caiga sobre la marca Brasil. 
Este escenario parece más probable y podría convertirse en una oportunidad para el resto de los países. Para la Argentina podría ser una oportunidad similar a la que en su momento se dio luego de la crisis de la Vaca Loca. (Igualmente, Argentina en este momento está exportando solamente el 9% de su producción).
 
Primicias Rurales

Programa de rabia del Senasa, el combate al vampiro

 

   Buenos Aires, 18 marzo (Especial para NA por Gabriel Russo*) —
La rabia paralítica o paresiante es una enfermedad de denuncia 
obligatoria, epidémica, regional, focal y cíclica con recurrencia 
irregular causada por el virus rábico que transmite el vampiro 
común Desmodus rotundus. 
   El virus afecta principalmente a los bovinos, a los equinos, 
con menor frecuencia a otras especies domesticas, al hombre y a 
algunos animales silvestres. 
   Es una zoonosis: puede ser trasmitida de los animales al 
hombre.
   En la Argentina está presente en forma endémica en un área 
ubicada al norte del paralelo 31°, latitud sur y al este del 
meridiano 66°, longitud oeste, que abarca las provincias de 
Misiones, Corrientes, Chaco, Santiago del Estero y Formosa, y 
parte de Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Córdoba y Santa Fe, 
además de un área libre, ubicada al sur del mencionado paralelo y 
al oeste del citado meridiano, que abarca el resto del país.
   La cadena epidemiológica comienza cuando una comunidad de 
vampiros sanos se contagia de rabia por mordeduras de un vampiro 
de otra colonia, que incubando la enfermedad elimina virus rábico 
por saliva.
   En el ganado doméstico no existe transmisión horizontal del 
virus rábico, debido a que éste no agrede ni se defiende mordiendo 
y que se infecta porque es la principal fuente de alimentación del 
vampiro, comportándose epidemiológicamente como un eslabón final.
   Los brotes de rabia paresiante perduran no más de 18 meses con 
períodos interepidémicos, sin la enfermedad, de por los menos 3 o 
4 años.
   En tanto, los vampiros viven en colonias. Estas buscan refugio 
generalmente en cuevas o troncos huecos de árboles grandes, casas 
abandonadas, galpones, pozos de agua o alcantarillas. Se reconocen 
estos lugares por la materia fecal rojiza y muy maloliente.
   Los primeros síntomas observados en los animales afectados son 
inquietud, falta de apetito, tendencia a aislarse y frecuentes 
vocalizaciones con un tono de voz diferente al habitual. 
   Luego se observa depresión, deshidratación con dificultad 
postural y ambulatoria y, finalmente, la muerte.
   Es importante tener presente que la rabia es una enfermedad de 
denuncia obligatoria, por lo que los productores deben concurrir 
de inmediato a la oficina del Servicio Nacional de Sanidad y 
Calidad Agroalimentaria (Senasa) más próxima a reportar cualquier 
irregularidad al respecto y denunciar los posibles refugios de 
vampiros.
   El veterinario, por su parte, tanto oficial como privado, debe 
realizar la toma de muestra para su diagnóstico de laboratorio sin 
delegar a terceros.
   Se recomienda evitar el contacto con animales muertos o con 
sintomatología compatible con la rabia y dar aviso inmediato a la 
oficina del Senasa más cercana, a fin de intervenir 
preventivamente y analizar cada situación.
   Además, toda aquella persona que haya estado en contacto con un 
animal positivo deberá concurrir al centro de salud más cercano, 
para ser evaluado por un médico.
   Todos estos aspectos llevan al Senasa a intensificar acciones 
de vigilancia epidemiológica, prevención, control y cuarentena 
tras las sospechas y confirmación de brotes de rabia que ocurren 
cada año en localidades del norte del país.
    En lo que va de este año, se confirmaron brotes en enero y 
febrero a través de exámenes de laboratorio y causaron, hasta el 
momento, la muerte de un total de 29 animales de la especie bovina 
y equina.
   Tal como marca el protocolo, una vez confirmados los casos, los 
veterinarios del Senasa interdictaron los establecimientos 
agropecuarios y los comprendidos en un radio de 10 kilómetros a 
fin de evitar que animales enfermos o que estén incubando rabia 
entren en contacto con personas, tanto en prácticas de manejo como 
en la faena y consumo de los mismos.
   El combate al vampiro es realizado por el Senasa y siempre por 
personal altamente capacitado.
 
(*) Médico Veterinario del Senasa 

¿Despertará el Congreso?

   Buenos Aires, 11 marzo (Especial para NA, por Susana Merlo*)–   
La apertura de las sesiones ordinarias del Congreso de la Nación, 
si bien en los últimos años sirvió, básicamente, sólo para hacer 
marketing de lo actuado por el Poder Ejecutivo en el año anterior, 
en realidad, tiene como objetivo que la máxima autoridad del país 
presente su plan anual y, básicamente pone en marcha el período 
Ordinario, el más importante del año en el que los legisladores 
nacionales tendrán la responsabilidad de sancionar, corregir y/o 
derogar las leyes que luego regirán en todos los aspectos del país 
y sus habitantes.
   Sin embargo, desde hace mucho tiempo, las nuevas leyes que se 
sancionan son comparativamente pocas y, más aún, en su mayoría 
corresponden a iniciativas del Poder Ejecutivo.
   Es poco el trabajo en el Congreso frente a las necesidades que 
urgen para poner en marcha el país. Ni siquiera se corrigen o 
adaptan las leyes que quedaron atrasadas frente a novedades 
tecnológicas, acuerdos posteriores a su sanción o, sencillamente, 
por el paso del tiempo.
   Para el sector agropecuario, que viene careciendo de leyes 
fundamentales para su despegue, la falta de "sugerencias" 
oficiales durante el 2016 también pesó adicionalmente sobre la 
inactividad. 
   Hubo, sin embargo, algo más de movimiento en la 
Comisión, pero casi no se aprobaron leyes.
   ¿Que se espera entonces para este año?
   Mínimamente que cambie la tendencia, que Agroindustria aporte 
al menos, algún proyecto de ley (y no sólo parches), y que los 
diputados y senadores que representan a las provincias, hagan lo 
propio con los tema más acuciantes para cada una de ellas.  
   Obvio que el tema central y la madre de todas las batallas se 
da en torno al Presupuesto que, normalmente, se debe discutir en 
el segundo semestre, y corresponderá al año siguiente.
   En general, el campo le presta poca atención al tema y, sin 
embargo, es allí por donde se "cuelan " algunos de los principales 
problemas. Se sacan partidas, se suspenden obras, se reorientan  
fondos, etc., etc., que luego de la sanción ya es muy tarde para 
corregir. 
   Así, por ejemplo se perdió la especificidad del Fondo Hídrico 
que se había creado "sólo" para las obras que impidan o atenúen 
los daños por excesos de agua, o "desaparecieron" dos veces, los 
fondos que se debían destinar al Puente Reconquista-Goya, en la 
época de Roberto Lavagna al frente de Economía y que iba a 
recortar sensiblemente los fletes del Mercosur en esa región. 
   Pero al margen de esto, hay muchos otros temas que están 
esperando que el Congreso "se ponga las pilas".
   Para el campo, por caso, es clave que se sancione la ley de 
corrección de suelos (que permitirá desgravar de Ganancias, los 
fondos que se utilicen para fertilización) o una nueva ley de 
Emergencia Agropecuaria que no sea un salvavidas de plomo como la 
actual.
   Una pieza clave en este sentido, es también la Ley de Seguros 
Agrícolas que permitiría que los afectados por desastres como los 
incendios de diciembre pasado, el granizo, los tornados, o las 
inundaciones, cuenten con liquidez como para poder seguir 
adelante, y seguramente, eso implicaría para el Estado, montos aún 
menores que los que hoy se destinan a Emergencias que no sirven.
   La lechería y la fruticultura, siguen en compás de espera, 
igual que la remanida Ley de Semillas, tan reclamada en el 
exterior por su incidencia en el reconocimiento de patentes y 
propiedad intelectual, temas a los que los inversores externos le 
prestan mucha atención.
   Algo similar ocurre con la mal llamada Ley de Extranjerización 
de la Tierra, directamente inconstitucional, ya que se contrapone 
al Artículo 20 de la Constitución Nacional, que directamente se 
debe derogar (aunque el "parche" que le hicieron haya solucionado 
en parte los problemas que causaba) .
   No hace falta decir que falta le ley que "elimine" las 
retenciones, que hasta ahora solo se recortaron a 0% en la mayoría 
de los productos del campo, pero que podrían  volver con la sola 
decisión del funcionario de turno excepto, claro está, que se las 
elimine por ley (como hizo, entre otros, Uruguay) y esa atribución 
sobre los impuestos la tiene el Congreso.
   Algo similar ocurre con la imprescindible autorización para 
poder actualizar los montos de Ganancias, desfasados a partir de 
la inflación de los últimos años, o las amortizaciones  
automáticas, etc.
   Es muchísimo el trabajo acumulado después de una década y media 
de un Poder Legislativo absolutamente politizado y puesto sólo al 
servicio del Ejecutivo y no de las provincias y los sectores que 
se supone que debe proteger por medio de las leyes necesarias y 
que después, naturalmente, deberá observar que se cumplan.
   Y tal vez, para empezar, los legisladores deberían exigir el 
cumplimiento de la Ley de Ministerios, absolutamente excedida 
tanto en este Gobierno como en el anterior, y que es una de las 
causas del imparable gasto público. Caso contrario, se debería 
corregir ampliándola, para quedar "dentro" de la ley, con los 
actuales 23 Ministerios.
   Evidentemente el campo necesita del trabajo a full del 
Congreso, lo que no se sabe es si está la decisión (y vocación) de 
hacerlo o se volverá a repetir un "año político", en el que lo 
único que importa son las elecciones.
 
 
(*) Periodista especializada. Productora.
Primicias Rurales
NA

En la busqueda de mayor potencial pasa la vitivinicultura

 

   Buenos Aires, 4 marzo (Especial para NA, por Carlos 
Iannizzotto*) — Dejamos en el pasado la mala cosecha del 2016. En 
2017, debemos enfocarnos en mejorar, vinculando al productor con 
la parte industrial e incorporando tecnologías que brinden un 
potencial mayor a la vitivinicultura. 
   Además, necesitamos incluir a la juventud y promover su 
participación en el desarrollo agroindustrial del país.
   El sector vitivinícola espera mejoras a partir de los volúmenes 
pronosticados para este año. Nos hemos enfocado en mejorar la 
producción, la tecnología en bodegas y la recepción de uva para 
tener una mejor vendimia. Se ha tonificado el precio para el 
productor y ya comenzamos con las variedades más tempranas como 
chardonnay o tempranillo, con buen grado y muy buena calidad.
Sin embargo, aún la vendimia es escasa. 
   Será una buena cosecha en términos enológicos, pero existen 
mermas en ciertas variedades tintas. En término cuantitativos, 
creemos que será escasa en quintales generales. Esto significa que 
alcanzará para abastecer el mercado.
   Lamentablemente el mercado interno no reacciona. Los costos y 
las tarifas aumentan y afectan día a día al pequeño y mediano 
productor. 
   Por otro lado, el sector externo está complicado. El 
atraso cambiario no va conforme a la inflación y esa realidad está 
dificultando la situación del sector.
   No vamos a hablar de devaluación. Hubo re-integros pero no son 
suficientes. Tenemos que bajar los aranceles y necesitamos 
políticas que favorezcan la integración y los créditos con un 
plazo mayor a los siete años. 
   Además, conseguir una baja tasa para inversión de capitales, 
mejorando nuestra tecnología. Si no, no tendremos futuro.
   Por otro lado, estamos trabajando en incrementar el valor 
agregado, incorporando los paquetes tecnológicos que nuestro campo 
y la vitivinicultura necesita para ganar competitividad. 
   En este sentido, ya incorporamos desde la Federación de 
Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (FeCoVitA), tecnología para 
los servicios de recepción de uvas como también en el servicio de 
laboratorio.
   El sector cooperativo vitivinícola capitaliza el mejor servicio 
de calidad para todos sus productores. Trabajamos fuertemente en 
contribuir, desde nuestro lugar, a la integración en defensa de 
los productores y la economía social, para que haya más argentinos 
que produzcan y mejoren las condiciones para todos nuestros 
productores y sus familias.
   Junto al cooperativismo, queremos desarrollar además un 
proyecto agroindustrial para dar mayor valor agregado a nuestros 
productores y tener una mayor rentabilidad. 
   La innovación, la tecnología son grandes objetivos. Para eso, 
hay que entender que hoy el agro no es tan sólo alimentos, también 
es industria textil, es industria farmacéutica, es industria 
energética, etc. 
   El potencial del agro, con la vitivinicultura incluida, es 
fundamental para el desarrollo de la economía argentina.
   Para lograr todo esto, necesitamos a nuestros jóvenes. Ellos 
son nuestro futuro y la clave para lograr estas transformaciones. 
Debemos involucrarlos, convocarlos, entusiasmarlos, invitarlos a 
ser parte del cambio. Queremos incluirlos en el desarrollo 
agroindustrial del país.
   Es por eso que estamos trabajando en programas que incluyen 
leyes y financiamientos para que los jóvenes puedan presentar y 
desarrollar proyectos propios de inversión. 
   El objetivo a seguir es que puedan ingresar a la explotación 
agrícola de sus padres, a través vías de financiación como el 
Fondo de la Transformación y Crecimiento o créditos del Banco 
Nación, entre muchos más.
   Por último, estamos trabajando en consenso con el gobierno y 
legisladores mendocinos y nacionales en un proyecto de ley para 
lograr un seguro agrícola y, así, generar los cambios 
estructurales que tanta falta le hacen al sector para crecer y 
demostrar todo lo que es capaz. 
   El seguro agrícola es una necesidad imperiosa.
   Tenemos la oportunidad de dejar atrás errores y mejorar nuestro 
rendimiento y competitividad a nivel nacional e internacional. Es 
el momento para que el sector tome vuelo, para que mejoren 
nuestras producciones y, así, mejore nuestra economía regional. 
   Llegó el momento de ocuparse de la vitivinicultura.
 
 
(*) Presidente de Coninagro
Primicias Rurales