Jun 28, 2024 | Opiniones
Buenos Aires, 28 de junio (PR/24) .- “Las PyMes son uno de los ejes del Gobierno”. Lo aseguró Marcos Ayerra, secretario de la Pequeña, Mediana y Empresa, Emprendedores y Economía del Conocimiento de La Nación. Lo hizo en el marco de la cuarta edición del Congreso Nacional Pyme en La Rural, el evento que reúne todos los años a los empresarios PyMe de todo el país.
Moderado por el CEO de Somos Pymes, Christian Dátola, el funcionario señaló que actualmente la gestión Milei está apostando a hacer grandes cambios a nivel macroeconómico que, en el largo plazo, van a repercutir favorablemente en el mundo Pyme. También, precisó Ayerra, están estudiando y evaluando distintas propuestas para avanzar en una ley PyME.
“Nos critican porque (el presidente) Javier Milei nombra poco la palabra Pyme de las puertas para afuera pero realmente nos importa mucho el sector y está en nuestra agenda”, remarcó el secretario Pyme, admitiendo que es un momento bisagra en el que “hay que pasar la rompiente para salir al océano”. “Veo dolor, pero también decisión y voluntad de acompañarnos”, reflexionó.
“No se creó empleo Pyme en los últimos 10 años. Hay que avanzar a fondo. Estamos transformando profundamente la macro, transitando un momento de dolor. Son los cimientos. Esta transformación profunda afecta a las PyMes en el corto plazo pero las va a potenciar en el largo plazo”, vaticinó.
“Uno de los desafías que tenemos por delante es cómo usamos la libertad que se está generando. El gobierno le está quitando el pie de encima a la gente. Les pido que sean
protagonistas, que luchemos juntos por los derechos de las Pymes”, instó Ayerra al auditorio de empresarios PyMe como cierre.
Primicias Rurales
Fuente: El Congreso
Jun 27, 2024 | Opiniones
Por José Pizarro
Buenos Aires, 27 de junio (PR/24).- La normativa actual guarda silencio sobre puntos vitales que complican la situación en mercados más desarrollados, como por ejemplo, qué hacer con los cannabinoides sintetizados a partir del cáñamo. Una laguna legal en Estados Unidos permitió que, en aquellos estados que habían legalizado el cáñamo por la reforma agraria de 2018 pero que no habían avanzado en materia de cannabis medicinal o de uso adulto, los productores comenzaron rápidamente a transformar el CBD derivado del cáñamo en Delta 8 – THC. Esta molécula, con efectos psicotrópicos, se puede obtener combinando cannabinoides extraídos del cáñamo (fuera del ámbito penal) con solventes, generando un producto euforizante no abordado por la normativa.
Este tema, polémico en Estados Unidos, ha sido parcialmente resuelto en algunos estados prohibiendo los cannabinoides sintéticos pero no descongestionando los tribunales. Los productos manufacturados artesanalmente, sin condiciones sanitarias y protocolos adecuados, representan además un serio riesgo para la salud pública, la seguridad alimentaria, y eventualmente, la seguridad general al contribuir a la creación de mercados clandestinos y o desrregulados.
Además, la normativa actual es deficiente en la prevención del narcotráfico y lavado de activos, debido a la falta de fiscalización y de datos sobre los usuarios medicinales y recreacionales, las cantidades de producción de la materia vegetal y la trazabilidad desde su origen hasta su destino final. Permite la circulación libre de cannabis «medicinal» por parte de entidades autorizadas a cultivarlo: ONGs, cultivadores solidarios, investigadores, cooperativas, empresas y entidades públicas y privadas. Sin embargo, el vacío legal y la falta de control crean un caldo de cultivo peligroso que solo retrasa la necesaria discusión sobre la regulación del cannabis en todos sus ámbitos, para convertirlo en un asunto rentable – en términos sociales y económicos – y no deficitario como lo es actualmente.
En Argentina, el vacío sobre los cannabinoides sintéticos es similar al norteamericano. El cáñamo es legal a nivel federal desde la Ley 27.669 y ha quedado fuera del alcance de la Ley 23.737 de estupefacientes. Aunque no debe contener más del 1% de THC Delta 9 para ser considerado cáñamo, puede procesarse para crear productos psicotrópicos con efectos similares a los de la marihuana. Estas sustancias, comercializadas en diversas presentaciones como flores secas con aditivos, chocolates, gomitas masticables y vapes, han proliferado en muchos estados gracias a las lagunas normativas de la reforma agraria de 2018, representando un riesgo potencial para la salud y la seguridad pública debido a la falta de control en su fabricación y etiquetado, la falta de información y principalmente la falta de estudios clínicos de seguridad. Estos productos pueden contener restos de solventes y químicos peligrosos para el consumo.
La salud pública se ve comprometida por la producción artesanal y sin control de calidad del cannabis medicinal, y la posibilidad de transformar cáñamo en cannabinoides sintéticos con efectos psicotrópicos fuera de un marco legal claro. La comercialización del cannabis psicoactivo en Argentina está restringida a unos pocos actores autorizados para producir ingredientes farmacéuticos activos o formulaciones magistrales bajo receta en farmacias habilitadas, y en proyectos de investigación o exportación.
Entre los autorizados a cultivar cannabis y cáñamo están también los cultivadores solidarios y clubes cannábicos u ONGs sin fines de lucro, que no pueden comercializar, solo recibir ingresos como cualquier asociación civil para cumplir sus objetivos declarados ante las autoridades, a través de cuotas sociales, actividades culturales, capacitación, asesoramientos y donaciones.
Los datos son cruciales para evaluar la situación normativa y corregir el rumbo para el crecimiento del sector cannábico argentino. Estos deben incluir la cantidad de recetas de cannabis recibidas en farmacias, la producción legal de flores secas expresadas en kilogramos de cada uno de los autorizados, y los mismos datos sobre la actividad de los autocultivadores y asociaciones solidarias, resguardando siempre los datos personales protegidos por la ley. Estos datos son vitales para entender la dimensión y el impacto en la salud y seguridad pública, y prever futuros conflictos legales por la falta de regulación y transparencia. Además, es fundamental la actuación, adecuación y actualización del sistema de justicia argentino a los nuevos estándares, evidencias y resultados en otros países con respecto a la planta del cannabis y su reglamentación.
Es necesario y oportuno, bajo la coyuntura de los esfuerzos para modificar el Código Penal y la implementación del nuevo Código Procesal Penal Federal y del sistema acusatorio, combatir el mercado negro y fiscalizar una industria en crecimiento de una manera más eficiente en términos de recursos y justicia. Los Ministerios Públicos y aquellos encargados de delinear e implementar la política criminal, así como todos los cuerpos y organismos que integran el sistema integral de seguridad pública, tienen mucho que aportar y de qué nutrirse en esta discusión sobre el enfoque moderno del cannabis que moviliza gran parte de la agenda internacional, y consume gran parte de sus recursos.
Por ejemplo, en Estados Unidos, recientemente se anunció que el consumo diario de cannabis había superado al del alcohol, no por el crecimiento del cannabis (que lo hay), sino por la disminución del consumo de alcohol, también REAL. El menor consumo de alcohol tiene incidencia directa, por ejemplo, en los siniestros viales y en el costo en salud y en vidas. El menor consumo de alcohol también tiene un impacto positivo en la vida familiar y social, reduciéndose la violencia intrafamiliar y de género, y muchos otros aspectos negativos del consumo excesivo de alcohol y de tabaco. Por consiguiente, el cannabis debe ser tratado de manera similar al tabaco y al alcohol, pues, no solo se ha demostrado que la política prohibicionista no ha sido exitosa, sino que también se ha demostrado que la mejor manera de reducir el consumo y los riesgos y efectos nocivos asociados al tabaco y al alcohol ha sido la estrategia de la educación y la concientización. De igual manera debe ser tratado el cannabis.
Como bien dice el reconocido Profesor de Medicina de la Universidad de Harvard y médico especialista en la materia, Peter Grinspoon M.D., en una publicación reciente: “Desde que se criminalizó el cannabis en 1937, los estadounidenses que respetan la ley sólo han tenido una opción de estupefaciente que les ayude a relajarse y recuperarse al final de un difícil día de trabajo. En un mundo perfecto, todos podríamos practicar yoga, meditar, hacer ejercicio, tener un terapeuta, escuchar música clásica y comer tofu; seríamos tan buenos para tranquilizarnos que no necesitaríamos alcohol ni ninguna otra droga. En realidad, muchas personas descubren que necesitan algo para ‘descansar’ al final de un día desafiante. Ahora que más de la mitad de los estadounidenses viven en un estado donde el consumo recreativo de cannabis para adultos es legal, y con el estigma en torno al cannabis disminuyendo, no es de extrañar que algunas personas estén pasando del alcohol al cannabis.”
El fracaso del prohibicionismo del cannabis como política pública es evidente. En 1970, la Ley de Sustancias Controladas en Estados Unidos incluyó al cannabis en el listado más severo solo el 4% de los estadounidenses fumaban cannabis regularmente; hoy, tras 50 años de prohibición y criminalización, ese número ha crecido al 17%, superando recientemente incluso el consumo diario de alcohol. La información ha cambiado, la sociedad ha cambiado, la medicina ha cambiado. Hoy, 8 de cada 10 norteamericanos están a favor de legalizar el consumo recreativo o adulto del cannabis.
En ocasión de la Eurocopa 2024, que está transcurriendo en Alemania, la policía local solicitó a los visitantes que se inclinen por consumir cannabis, ahora legal, en lugar de alcohol, pues se sabe que este último genera más agresividad y exaltación y, por ende, problemas cuando se juntan masas de fanáticos.
El consumo de cannabis ha aumentado consistentemente, independientemente de si es legal o no, si está regulado o no. Es un tema que está en todas partes: en los celulares, en las redes sociales de nuestros hijos, en sus canciones favoritas, series y películas. Las autoridades no pueden seguir dándole la espalda al tema. Debemos aclarar los tantos. Si eventualmente se avanza en una legalización, claramente será para mayores de edad, como hemos regulado el alcohol y el tabaco. Pero si continúa la prohibición, debemos encarar igualmente una campaña de educación y prevención, ya que hoy los jóvenes ven que el mundo se relaja con el tema y aquí los oprimen, generando una contradicción. ¿A quiénes les van a creer, a nuestros políticos y dirigentes o a lo que ven en las redes o les dicen sus ídolos? Lejos de haber solucionado los reclamos sociales en salud, los estamos empeorando.
Sobre José Pizarro: Soy Abogado consultor de la Secretaría General de Política
Criminal del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad, especialista en mercados regulados, emprendedor del sector del cáñamo en Argentina y en Estados Unidos y abogo por un sector transperante que brinde oportunidades de desarrollo y minimice los riesgos del consumo del cannabis.
Primicias Rurales
Jun 14, 2024 | Opiniones
Buenos Aires, 14 de junio (PR/24) . – El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), entidad sin fines de lucro que nuclea a los principales frigoríficos exportadores de carne del país, expresa su firme respaldo a la reciente aprobación en la Cámara Alta de la Ley de Bases y el paquete fiscal.
Según sostuvo Mario Ravettino, Presidente de la Entidad, «desde el Consorcio ABC celebramos avanzar con las transformaciones que votó mayoritariamente la sociedad
argentina», y continuó: «necesitamos dar una clara señal a los mercados, al mundo y a los argentinos que nuestro país avanza hacia el equilibrio fiscal, apuesta a la inversión privada y moderniza su sistema laboral. Todos estos ejes han encontrado un consenso mayoritario».
El Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas expresa su apoyo a las medidas contempladas en la Ley de Bases y el paquete fiscal, confiando en que los proyectos impulsarán el desarrollo de la Nación y promoverán la recuperación económica del país.
Primicias Rurales
Jun 14, 2024 | Opiniones
Buenos Aires, 14 de junio (PR/24) .- La reciente propuesta del gobierno argentino de implementar la trazabilidad electrónica individual del ganado bovino ha generado preocupación entre los productores ganaderos. Esta medida impone una carga adicional a los productores y dificultar el proceso de producción sin una necesidad evidente. En ese y en otros temas, resulta fundamental que se consideren las opiniones y necesidades de todos los actores involucrados en la cadena ganadera antes de implementar políticas que puedan afectar su funcionamiento.
Actualmente, contamos con un sistema de trazabilidad aplicado a la exportación que nos permite acceder a mercados internacionales con éxito. Este mecanismo ha demostrado ser efectivo y eficiente, facilitando el comercio exterior sin imponer cargas excesivas sobre los productores. La implementación de un nuevo sistema de trazabilidad electrónica individual podría duplicar esfuerzos y recursos, complicando innecesariamente un proceso que ya funciona adecuadamente.
Nos preocupa que el gobierno imponga medidas de escritorio que no logran más que burocratizar y sobrecargar la actividad. La individualización electrónica podría representar un costo elevado y una complejidad adicional que muchos pequeños productores no están en condiciones de asumir.
Es vital que el gobierno abra canales de diálogo reales y concretos. La colaboración y el consenso son claves para diseñar políticas públicas que sean realmente asertivas y que no perjudiquen a quienes sostienen día a día nuestra ganadería. Invitamos a las autoridades a escuchar nuestras preocupaciones y a trabajar en conjunto para encontrar soluciones que beneficien a todos los involucrados.
CRA, sus Confederaciones y todas sus Sociedades Rurales, propone la Identificación individual voluntaria de la hacienda y se opone de manera clara y categórica a cualquier cambio que busque implementar un sistema de individualización electrónica obligatorio, sea éste, total o parcial, brusco o gradual.
Primicias Rurales
Jun 14, 2024 | Opiniones
Cómo la agricultura inteligente puede alimentar al mundo en 2050
Buenos Aires, 14 de junio (PR/24) .- La frase «Por favor, señor, quiero un poco más» fue pronunciada por el personaje de ficción de Charles Dickens, Oliver Twist, en un orfanato de Londres en 1837. En aquella época, había aproximadamente 1.200 millones de personas en el planeta y muchas pasaban hambre. Casi 200 años después, aún más gente se hace la misma pregunta. La población mundial ha alcanzado los 7.600 millones de habitantes, pero las familias de bajos ingresos de las ciudades del mundo desarrollado siguen pasando hambre, mientras que la sequía y la guerra provocan hambrunas a millones de personas en los países en desarrollo. Dados estos problemas, ¿cómo será posible alimentar a los 10.000 millones de habitantes del planeta previstos para 2050?
Un informe reciente del Instituto de Recursos Mundiales afirmaba que para alimentar a una población de 10.000 millones de personas en 2050 (véase la Figura 1), habría que abordar las siguientes carencias:
Una brecha alimentaria del 56% entre las calorías de los cultivos producidos en 2010 y las necesarias en 2050 con un crecimiento sin cambios.
Un déficit de 593 millones de hectáreas de tierra (una superficie casi dos veces mayor que la de la India) entre la superficie agrícola mundial en 2010 y la expansión agrícola prevista para 2050.
Figura 1: Creación de un futuro alimentario sostenible para 2050

Es importante señalar que el mundo ya produce suficientes alimentos para alimentar a la población actual, pero la sobreproducción, el consumo excesivo y los problemas de la cadena de suministro provocan enormes cantidades de residuos. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. calcula que entre el 30% y el 40% de los alimentos que se producen en el país se tiran a la basura. El desperdicio de alimentos es la mayor categoría de material que se deposita en sus vertederos. World Counts calcula que los 800 millones de personas que padecen hambre y desnutrición podrían alimentarse con menos de una cuarta parte de los alimentos que se pierden o desperdician en Estados Unidos y Europa. Un pensamiento aleccionador. Y la cosa empeora porque cada kilo de sobreproducción también representa un despilfarro de agua, energía y mano de obra mientras, increíblemente, se siguen talando bosques y tierras para la ganadería industrializada y la siembra de cultivos.
Es evidente que hay que gestionar la producción y el consumo, pero también lo es que las cadenas mundiales de suministro no están distribuyendo los alimentos y nutrientes allí donde más se necesitan. Todo este despilfarro de recursos repercute negativamente en el capital natural y humano necesario para unas economías y sociedades sostenibles.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) estima que la agricultura es responsable directa de hasta el 8,5% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), y que otro 14,5% procede del cambio en el uso del suelo (principalmente la deforestación en el mundo en desarrollo para despejar tierras para la producción de alimentos), así como del metano generado por el ganado.
. Las emisiones aumentan aún más porque los cultivos y sus derivados procesados se transportan por avión, barco o automóvil miles de kilómetros antes de ser vendidos y, como sabemos, no siempre consumidos.
La disminución, reducción o corrección de estos factores en la agricultura, por tanto, es fundamental para la solución del cambio climático. Si la agricultura y las empresas asociadas pueden aumentar su rendimiento y, al mismo tiempo, minimizar los residuos y los daños medioambientales, se cumplirán al menos cuatro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU (2 – Hambre cero; 12 – Consumo y producción responsables; 13 – Acción por el clima; 15 – Vida en la tierra). La pregunta es: ¿cuál es la mejor manera de alcanzar estos objetivos?
¿Puede la tecnología hacer que la agricultura sea más eficiente y sostenible?
A menudo se considera que la tecnología es la respuesta a muchos problemas actuales, pero en realidad es sólo una parte de la solución y complementaria de otras acciones. Por ejemplo, la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero de este sector procede del metano, un gas generado por los animales de granja. Las emisiones sólo se reducirán si disminuye la demanda de carne y productos lácteos. Llevar a la gente a una dieta más basada en plantas requiere un cambio cultural que podría tardar una generación en lograrse, aunque la Generación Z ya está abrazando con entusiasmo este estilo de vida. La ciencia tiene previsto introducir cultivos modificados genéticamente para aumentar su rendimiento y hacerlos resistentes a plagas y enfermedades, reduciendo así la necesidad de pesticidas y fertilizantes, pero esto también lleva tiempo, ya que requiere el respaldo de los gobiernos y está plagado de problemas éticos.
Ahora bien, la tecnología puede garantizar las mejores prácticas en la producción agrícola actual (y futura). Tecnologías como la conectividad digital -vía satélite público y redes LTE y 5G públicas o privadas-, los sensores digitales del Internet de las Cosas (IoT), los drones, el aprendizaje automático (ML), la inteligencia artificial (IA) y la analítica pueden hacer que la agricultura sea más sostenible al minimizar el uso de pesticidas, fertilizantes y agua. Estas tecnologías pueden hacer posible la agricultura de precisión, y la consultoría de Bell Labs predice que si el 25% de todas las explotaciones agrícolas adoptaran la agricultura de precisión para 2030, se produciría un aumento del rendimiento de hasta 300 millones de toneladas al año, una reducción de los costes agrícolas de hasta 100.000 millones de dólares al año y una reducción de las aguas residuales de hasta 150.000 millones de metros cúbicos al año.
¿Cómo podemos hacer que la agricultura sea inteligente?
Al desplegar sensores IoT en un campo y conectarlos a una red privada o a una red móvil local, las granjas pueden controlar el agua y analizar los niveles de nutrientes en el suelo. De este modo se garantiza que los costosos fertilizantes y productos químicos solo se distribuyan cuando sea necesario para aumentar el rendimiento. La red IoT puede utilizarse para supervisar el rendimiento de la maquinaria agrícola y los sistemas de riego, mientras que los drones pueden enviarse para realizar controles visuales rutinarios.
Junto con Nokia, la Fundación Vodafone ha puesto en marcha Smart Agriculture-as-a-Service para mejorar las condiciones de vida de 50.000 agricultores de 10 distritos de los estados indios de Madhya Pradesh y Maharashtra. Se han desplegado más de 400 sensores en 100.000 hectáreas de tierras de cultivo para recoger datos que serán analizados por la aplicación de agricultura inteligente localizada y basada en la nube. Los sensores incluyen sondas de suelo, estaciones meteorológicas, trampas para insectos y cámaras de cultivo. Los datos obtenidos ayudarán a los agricultores a mejorar el rendimiento de sus cosechas de soja y algodón, así como a reducir su impacto en el medio ambiente.
P. Balaji, Chief Regulatory & Corporate Affairs Officer de Vodafone Idea Limited, ha declarado: «La gestión inteligente de cultivos mediante el uso de Smart IoT y soluciones basadas en IA está transformando las prácticas agrícolas prevalentes en otras más «inteligentes», permitiendo a los agricultores una toma de decisiones inteligente y ayudándoles a mejorar la producción y la calidad de los cultivos a través de una mejor utilización de los recursos.»
Figura 2. Soluciones tecnológicas para una agricultura inteligente
¿Puede la innovación acercar la producción sostenible a los puntos de consumo?
Es difícil entender por qué las fresas tienen que estar en las tiendas en enero en el hemisferio norte; pero la demanda de los consumidores ha llevado a que las cadenas mundiales de suministro llenen las estanterías de los supermercados con productos perecederos y fuera de temporada durante todo el año. Estas cadenas de suministro se ven fácilmente perturbadas por la escasez de combustible y mano de obra, los conflictos comerciales y, como hemos visto, la crisis sanitaria mundial y, por supuesto, el cambio climático. Cada vez más, las asociaciones de consumidores llaman la atención sobre las millas aéreas de los alimentos asociadas a los productos y animan a los consumidores a comprar fruta y verdura de temporada y a comprar localmente para reducir los costes logísticos y el impacto medioambiental de los largos viajes.
El suministro mundial de alimentos es sorprendentemente frágil. Según la Administración de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el 75% de los alimentos del mundo se generan a partir de sólo 12 plantas y cinco especies animales. La biodiversidad, más que el monocultivo, es una consideración importante para las futuras estrategias agrícolas y una cadena de suministro de alimentos resistente.
El deseo de seguridad alimentaria con una cadena de suministro resistente ha dado lugar a granjas en entornos urbanos, por ejemplo, almacenes hidropónicos y granjas verticales. La agricultura hidropónica ofrece un mayor control sobre cuándo y dónde se producen los alimentos, ya que no depende del clima local ni de las condiciones meteorológicas imperantes y no necesita suelo.
La agricultura vertical parte de la idea de los asentamientos humanos de alta densidad y la utiliza para cultivar, criar y cosechar durante todo el año. Siempre se sitúan cerca de los centros urbanos donde se consumirán. Por ejemplo, AeroFarms, con sede en Nueva Jersey. Está trabajando con Nokia Bell Labs en una prueba de concepto para un sistema integrado que pone a prueba tecnologías como AI/ML, redes inalámbricas y orquestación de drones para supervisar anomalías a nivel de planta individual. Este sistema puede tomar imágenes de todas las plantas todos los días.
David Rosenberg, consejero delegado de AeroFarms, señala: «Este nivel de detalle en las imágenes y la información nos ayuda a ser mejores agricultores, ya que supervisa la biología de nuestras plantas de forma dinámica y nos permite corregir el rumbo según sea necesario para garantizar el máximo nivel de calidad durante todo el año.» La ventaja de este enfoque es que la temperatura, la luz, la humedad y la alimentación -en otras palabras, el clima artificial- pueden gestionarse y optimizarse al tiempo que aumenta el número de cosechas anuales. El tiempo que transcurre entre la cosecha, el almacenamiento y la distribución también es mucho más corto, lo que significa que los productos llegan más frescos y más rápido a los estantes, al tiempo que se reduce el impacto ambiental del transporte en camión y el envío de productos a largas distancias.
¿Cómo aumentar la sostenibilidad agrícola?
La pequeña agricultura es la savia del planeta. Según la GSMA, los pequeños agricultores representan 500 millones de hogares responsables de la producción de alimentos para aproximadamente el 70% de la población mundial.
Sin embargo, aunque las pequeñas explotaciones pueden ser innovadoras y ágiles, también son las más vulnerables a los cambios climáticos, que afectan a sus rendimientos y pueden repercutir en las cadenas de suministro. Esto es especialmente cierto en los países de renta baja, donde los agricultores necesitan sobre todo acceso a Internet para consultar los partes meteorológicos, obtener el capital financiero necesario para comprar semillas y fertilizantes, vender las cosechas y obtener información para mejorar su rendimiento y sus prácticas empresariales. En los países de renta alta y media, en cambio, la tecnología puede suministrar sensores mucho más sofisticados, imágenes detalladas de drones y maquinaria totalmente automatizada.
A día de hoy sigue pareciendo que hay demasiados Oliver Twist en el mundo y aún deben alinearse varios factores para garantizar las prácticas agrícolas sostenibles y la producción de alimentos necesaria para alimentar a nuestra creciente población. Entre ellos se encuentran el cambio del comportamiento humano y de las pautas de consumo, una mejor gestión de la producción y el desperdicio de alimentos, garantizar la biodiversidad de los cultivos, apoyar a los agricultores expuestos al cambio climático y replantearse dónde se practica la agricultura. La tecnología y la innovación desempeñan un papel importante a la hora de afrontar estos retos y de ofrecer soluciones sostenibles y con menos emisiones de carbono para la agricultura y la producción de alimentos. Sólo nos queda esperar que, con todo esto en marcha, en 2050 menos personas tengan que pedir más.
Primicias Rurales
Fuente: Nokia
Jun 13, 2024 | Opiniones
Córdoba, 13 de junio (PR/24) .- Se trata de una disposición establecida por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) durante el Gobierno de Alberto Fernández y que la administración de Milei le dio continuidad.
El pedido para que se derogue fue formulado por el Gobierno provincial, a través del ministerio de Bioagroindustria, conjuntamente con la Comisión de Enlace de Entidades Agropecuarias de Córdoba. El reclamo se suma al realizado por la provincia de Santa Fe en el mismo sentido.
Reclamo conjunto
Desde Córdoba se solicitó a las autoridades del BCRA que no se prorrogue la Comunicación “A” 7931 relativa a las normas sobre “Tasas de interés en las operaciones de crédito”, que vence el 30 de este mes.
Concretamente, la medida de la entidad bancaria estableció una tasa mínima para el financiamiento a productores que mantengan un stock de soja superior a 5 % de su producción en el equivalente a 120 % de la última tasa de Política Monetaria.
Esta normativa obliga a pagar una tasa de interés mayor a los productores que deben abonar un interés superior a la tasa establecida, “lo cual es otro castigo más a la producción”, reclamaron desde el ministerio de Bioagroindustria de Córdoba.
En este sentido, Sergio Busso, expresó que es una medida que atenta contra el crecimiento del sector y consideró que la decisión de derogarla sería “una buena señal para el campo y ofrecería alivio a los productores”.
El titular de la cartera agropecuaria consideró que “esta medida significa un mayor costo financiero y atenta contra el crecimiento del sector”. Para Busso, “el Gobierno tiene la posibilidad de aliviar a los productores, de sacar una parte de la presión que el campo soporta desde años”.
Por su parte, los dirigentes de la Comisión de Enlace de Córdoba avalaron de manera conjunta el reclamo formulado por Busso.
“Necesitamos tasas competitivas para incrementar la producción. Es un cepo financiero que castiga a la producción y la decisión de no prorrogarla sería positiva”, coincidieron en afirmar José Luis Careggio, Vanesa Padulles, Patricio Kilmurray y Albina Capellán,
A su vez, Busso insistió en la necesidad de que los productores accedan libremente a los créditos disponibles, en iguales condiciones que otras actividades económicas.
“El campo necesita un gesto. Si se avanza con sacar esta medida, se incentiva a los productores. El próximo paso tiene que ser la quita de todas las retenciones”, concluyó el ministro.
Primicias Rurales
Fuente: AgroVerdad