Mientras EEUU inicia muy bien el ciclo 24/25, Brasil vuelve a generar dudas

Mientras EEUU inicia muy bien el ciclo 24/25, Brasil vuelve a generar dudas

Rosario, Santa Fe, lunes 10 de junio (PR/24) – – En el mercado internacional, el foco volvió a centrarse en Estados Unidos. La siembra de maíz y soja se reactivó, y el primer dato de estado de cultivos de maíz fue muy bueno, incluso mejor que lo esperado, según estima en su informe semanal Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Para Romano, Brasil “volvió a dar que hablar esta semana, pero con una de cal y otra de arena”. Por un lado, “la caída de producción de soja ocasionada por inundaciones en el sur fue de 2,7 mill.tt. contra 7 mill.tt. que se temía en el peor momento. Por el otro, una media del ejecutivo para mejorar la recaudación, genera un sobrecosto estimado en 5% para los exportadores, que tendrían que trasladar a los productores. Los negocios desde Brasil se paralizaron y el jueves, esto generó una suba en Chicago”, según explica.

Por el lado del trigo, “las lluvias llegaron a Rusia y podrían estar poniendo un piso productivo. También inició la trilla en EEUU y por lo tanto, en otros países que están a la misma latitud, veríamos presión de cosecha en breve. Al pico de oferta esperado, se sumó la decisión de Turquía de suspender importaciones de trigo para mantener altos los precios internos. Ese país es el principal comprador de trigo ruso. Los valores del trigo cayeron fuertemente de la mano de esto”, indica el especialista.

Además, precisó que “localmente se reactiva la trilla de maíz, ya con la soja acabando. Esto genera aumento de camiones a puerto, en momentos donde la cola de buques a caer cae. Hay un mes de diferencia entre la llegada de la cosecha y los buques contratados para mover ese grano. Pero el mercado se mantuvo activo, con compradores que tendrían más Declaraciones Juradas de Venta al Exterior que mercadería comprada a precio. Si bien las ventas a precio de soja cerraron mayo con una demora de sólo 7 puntos conta el histórico, en maíz se aumentó la distancia a 12 puntos”.

Brasil sorprende con medidas impositivas

En su informe semanal, Romano se refirió a las medidas adoptadas recientemente por Brasil, que anunció el jueves pasado que “los exportadores no podrán descontar más del pago de sus impuestos lo pagado en concepto de Programa de Integración Social (PIS) y Contribución de Financiamiento de la Seguridad Social (COFINS)”, con lo que “se estima un impacto de 5% a la baja en el precio neto que recibirían los productores”.

“El Decreto de Lula, que afecta a 8 sectores de la economía brasileña, busca aumentar la recaudación impositiva, y entró automáticamente en vigencia, aunque el Congreso puede derogarlo”, indicó el investigador.

Y agregó: “Los negocios desde Brasil se frenaron por la incertidumbre. Los exportadores que venden FOB, descuentan los gastos internos y compran FAS fueron sorprendidos y no está claro como harán para recuperar los montos por mercadería que ya fue comprada internamente, contando con el sistema impositivo anterior”.

“Brasil exporta 100 mill.tt. de soja y casi 50 mill.tt. de maíz. Estamos en la temporada alta de embarques, por lo que el mundo cuenta con esos granos, y deberá al menos en el corto plazo, buscarlos desde otros orígenes”, concluye el informe de Romano.

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral

Satisfacción por el inicio de la derogación de la regulación del comercio agropecuario

Satisfacción por el inicio de la derogación de la regulación del comercio agropecuario

Buenos Aires, lunes 10 junio (PR/24) — La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), expresa su satisfacción por el dictado de las Resoluciones Nros. 32/2024 y 33/2024 de la Secretaría de Bioeconomía mediante las cuales el gobierno ha empezado el camino de derogar «la excesiva y por demás ineficiente regulación del comercio agropecuario».

El comunicado expresa:

Estas decisiones están en línea con la propuesta que CICCRA elevó a la Mesa de Carnes, en la cual proponíamos la derogación completa del Registro de Operadores de la Cadena Agroindustrial (RUCA) y del sistema de cauciones por peso mínimo de faena.

Estas regulaciones lo único que han logrado en veinte años de funcionamiento ha sido perseguir a los operadores no afines y beneficiar a los afines del gobierno de turno, distorsionar la dinámica de los mercados, generar mayores costos hacia adentro de la cadena de valor, y, en última instancia, hacia los consumidores. Además de las ineficiencias de todo tipo para el Estado Nacional, que se terminan trasladando a déficit.

Uno de los mayores riesgos que el sector ha tenido que enfrentar en el pasado ha sido un encarnizado riesgo regulatorio, traducido en normativas antojadizas y de una arbitrariedad extrema.

Celebramos que estemos desandado ese camino, y esperamos que las autoridades continúen profundizando en la senda que permita a la cadena de la carne desarrollar todo su potencial y generar más valor para todos los argentinos.

Primicias Rurales

Fuente: CICCRA

La mirada de los CREA Lecheros: hay un moderado optimismo sobre lo que viene

La mirada de los CREA Lecheros: hay un moderado optimismo sobre lo que viene

Buenos Aires, 6 de junio (PR/24) .- Entre la sequía, el encarecimiento de la alimentación y algunas políticas erráticas en el pasado, se conjuga una realidad desafiante para el sector lechero. Las estadísticas y algunas opiniones dejan entrever una mejoría para lo que viene.

El jueves pasado, el Área de Lechería de CREA realizó su acostumbrado desayuno para analizar la realidad que enfrenta el sector y echar una mirada sobre las perspectivas, con aportes de cuadros gerenciales de la banca privada y estatal, sectores de la industria, representantes de contratistas, y contó con la presencia del director de Lechería de la Nación Sebastián Alconada.

Al comienzo de la reunión hubo un recorrido con números que dejaron entrever una realidad que -aun con números muy críticos- existen parámetros de leve mejoría en la perspectiva del consumo local de lácteos y del negocio de producir leche en general. Esa misma sensación pareció recorrer a los presentes, particularmente aquellos involucrados en la producción.

“Necesitamos que haya crédito, que haya inversiones, observamos otro ánimo. Nuestra misión es mejorar los indicadores, abrir y consolidar mercados, eliminar las intervenciones para que se pueda crecer en producción y exportaciones”, trazó Alconada.

Para Iván Rivarola “el futuro pinta bien, las tasas en dólares son buenas pero la sequía, cuatro dólar-soja, y otros aspectos retrasan inversiones hasta que se note un poco más la mejoría”.

Desde la Región Centro CREA el escenario es de incertidumbre. Se ve mejora, se ve bien la baja de tasas y hay espera por mejora en relación de precios, dijeron como parte de un escueto informe.

Desde el sector bancario Laura Steimpkof (Banco Santander), Luis Aragno (BanCor) y Virginia Heredia (BNA) señalaron que desde sus casas matrices trabajan para ampliar y mejorar el acceso al crédito alentados por algunos indicios de mejora en el sector.

Desde la industria la cosa no se observa de igual modo y para confirmarlo, varios actores aseveraron que la industria está pagando por encima de sus posibilidades, con rentabilidad estrangulada y con la intención de no perder litros de leche.

En general la lectura es que se viene de muchos meses de malos resultados y si bien son mejores los precios comparados con precios de soja y maíz, aun no se advierte la mejora en el negocio.

Otro productor señaló que va mejorando la situación financiera del pasado (precios, sequía), se ve una recuperación, pero la mejora es lentísima, y esto es lo que más dudas siembra respecto al futuro.

“Los litros libres sobre alimentación no alcanzan para renovar herramientas (un tractor y mixer cuestan más de 150 mil dólares). Los bienes de uso no han corregido los precios relativos a la producción le cuesta mucho recuperarse. Esto se debe a que ha habido mucha liquidación de vacas y esto es bueno pues se han depurado los rodeos, pero va costar recuperar las vacas perdidas”, trazó un asociado.

Para refrendar estos dichos, Mauricio Tschieder de la Cooperativa Guillermo Lehmann dijo que el descarte fue muy fuerte por los rojos de estos últimos tiempos. “Creo que se van a recuperar las vaquillonas a partir de percibir otra situación en el futuro. La genética está barata, es una relación buena. Es buen momento para tomar crédito a litros de leche para lo que queda en el año”, aconsejó.

A su turno, Mauro Rabozzi de la Cámara Argentina de Contratistas Forrajeros -CACF recordó que en los costos de confección de silo intervienen muchos factores. “Baja producción y calidad de los forrajes. La chicharrita afectó muchos lotes pero esto no explica otras cosas: el estrés por sequía y estrés calórico. Las siembras tempranas fueron buenas pero en tardías son inferiores a las de año pasado. Si medimos proteína por hectárea se puso más caro. Para nosotros, el incremento de agromáquinas y combustible impactan duro. Se ven mejoras para los cultivos en el futuro aunque el año Niña es una amenaza fuerte. Hay que esperar sobre el perfil de humedad para la gruesa y hay mayor interés por el sorgo”, recorrió el técnico y les recordó a los presentes que una picadora de forrajes vale un millón y la devaluación de $350 a 800 las llevó a precios muy altos.

El pulso del Sistema de Encuestas Agropecuaria de los CREA

Las encuestas SEA se realizan tres veces por año sobre precepción y expectativas de los productores (Mi espacio CREA), que en una apretada síntesis resume lo siguiente:

Por Osvaldo iachetta / Redacción TodoLechería

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Mientras EEUU inicia muy bien el ciclo 24/25, Brasil vuelve a generar dudas

Buenas noticias para el gobierno: Se aceleran las ventas a precio con buenos fundamentos

Rosario, Santa Fe; martes 4 de junio (PR/24) . – Una combinación de factores generó que mayo terminara con muy buenas ventas a precio de soja, que Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, prevé que continúen en los próximos meses.

“La mejora de precios internacionales, apalancada por un dólar exportador más competitivo, hizo que los valores llegaran a los 330 USD/tt donde se dispararon ventas. Esto se dio al mismo tiempo que el clima se volvió más seco, avanzó la trilla con buenos rindes y llegaron los últimos días para pagar los vencimientos fuertes al 30 de mayo”, explica Romano.

El especialista sostiene que la perspectiva para junio es similar ya que, además de los vencimientos de otra parte fuerte de los créditos de productores, “se empalma con el primer gran vencimiento de tiempo para ponerle precio a la mercadería entregada a fijar en cosecha. Otra parte de los plazos para fijaciones vencerá en julio”.

“Adicionalmente, se espera que, por el golpe de calor en el verano más el spiroplasma, la trilla de maíz tardío se acelere un mes antes de lo esperado. El grano se entregará antes, y la posibilidad de que por la chicharrita haya mayor riesgo de que las plantas de maíz se quiebren y caigan, hará también que la trilla se concentre aun cuando le humedad del grano sea algo elevada. Eso podría llevar también a que los productores le pongan precio al maíz”, estima el investigador de la Universidad Austral.

Está semana China aprobó el ingreso de maíz GMO importado de Argentina. “Ello nos permitirá participar en el mercado más dinámico en cuanto a crecimiento de compras. China que venía importando no más de 5 mill.tt por año llevó ese total a 20 mill.tt. Si bien el gigante asiático está apuntando a moderar sus compras con mayor producción local, el GAP de rindes contra el internacional en maíz es menor, y no hay tanto espacio para crecer en área en un país donde la agricultura compite con las ciudades por el agua disponible”, asegura Romano.

Con respecto al frente internacional, la soja en el sur de Brasil avanzó fuerte en recolección, y las mermas estimadas ya se estabilizan en 2 mil.tt. El foco de atención está ahora EEUU, donde el ritmo de siembra es frenético y las condiciones climáticas propicias: En maíz pasa lo mismo con el ritmo de implantación, pero la ventana óptima se está cerrando y la expectativa de lluvias podría llevar a un cambio de área a soja.

Pero Romano recuerda que las lluvias nunca son mala noticia: “En adelante el foco se pondrá en la posibilidad de alcanzar los rindes estimados por el USDA que parecen desafiantes. En algún momento podremos ver que el mercado les ponga prima climática a los precios”, sostiene.

El trigo, un análisis especial
“Tras subas que llevaron los precios de un piso de 180 USD/tt a casi 257 USD/tt (+40%) el lunes ante las expectativas de menor producción en Rusia y otros países, lluvias para el Mar Negro y temperaturas más altas dieron la excusa para una toma de ganancias que impactó nada menos en un 6% de baja. Es muy probable que el precio se estabilice bastante por debajo de los máximos del lunes, pero por encima del punto inicial ya que la mema productiva es real”, indica Romano.

Sobre nuestro país, Romano detalla: “Argentina, además, suma la duda de cuánto trigo podría producir Brasil en las zonas donde se inundó. De todas formas, los productores cariocas tienen toda la intención de sembrar. Veremos qué sucede cuando la ventana de implantación se cierre a fin de junio”.

La siembra de trigo en nuestro suelo está al 10% de avance, con una demora de algo más de 10 puntos, principalmente por demoras en la recolección de la gruesa. “En cuanto a intención de siembra se consolida la perspectiva de un crecimiento importante. Con esos guarismos, y buena humedad inicial, alcanzar 18 mill.tt parece un piso productivo, y no podemos descartar 20 mill.tt”, concluye Romano.

Primicias Rurales

Fuente: Universidad Austral

 

La Argentina es un laboratorio de experimentación macroeconómica

La Argentina es un laboratorio de experimentación macroeconómica

El debate sobre la dolarización ha estado dominado por los vaivenes de la Argentina. Adormecido en 2002, fue despertado por la agudización de un nuevo ciclo de populismo y alta inflación.

Buenos Aires, 4 de junio, (PR/24).- Se podría decir que el debate sobre la dolarización comenzó hace casi medio siglo, cuando en junio de 1973 Milton Friedman declaró frente al Congreso norteamericano que a la Argentina le convendría adoptar el dólar, ya que su política monetaria condenaba al país a una alta inflación (en aquel entonces la inflación anual de Estados Unidos rondaba el 6% y la de la Argentina 65%). En opinión de Friedman un tipo de cambio flexible era lo ideal para países avanzados, pero no para aquellos con inflación endémica.

Sin embargo, esta recomendación de Friedman cayó en saco roto. Durante los años setenta y ochenta la mayoría de los países del Cono Sur, incluso Chile con los “Chicago Boys”, adoptaron regímenes cambiarios híbridos. Por ejemplo, en la Argentina a partir del 20 de diciembre de 1978 tuvimos un esquema de crawling peg con una tasa de devaluación decreciente (solo Alejandro Estrada era partidario de la dolarización en aquel entonces). Conocido como la “tablita”, un esquema similar había sido adoptado bajo la presidencia de Illia. En un escenario de apertura económica, las autoridades esperaban que el tipo de cambio doblegaría gradualmente la inflación hasta que se pudiera adoptar una paridad fija, lo cual supuestamente se lograría en marzo de 1981. El plan fracasó debido en parte a la inconsistencia entre la tasa de devaluación y la de expansión del gasto público, lo cual llevó a una fuerte apreciación del peso. Además, la crisis bancaria de 1980 generó gran incertidumbre, que fue magnificada por las declaraciones públicas del gobierno entrante respecto a un eventual cambio de régimen. La “tablita” terminó en una de las peores crisis cambiarias de la historia: una devaluación de 200% en un plazo de seis meses. Luego de la guerra de las Malvinas y el default de 1982 la posibilidad de una dolarización se hizo cada vez más remota. Mas aún con la llegada de Raúl Alfonsín al poder en 1983. El plan Austral comenzó con un tipo de cambio fijo, que duro pocos meses y fue seguido por un crawling peg con controles cambiarios y tipos de cambio múltiples, que se ha convertido en el régimen preferido de nuestros gobiernos.

Fue durante la primera hiperinflación de 1989 que Aquiles Almansi y Carlos Rodríguez plantearon por primera vez públicamente una dolarización o una caja de conversión para la Argentina. Menem optó en vez por el plan Bunge y Born que intentó fijar el tipo de cambio. A los cinco meses otra hiperinflación se llevó puesto este régimen cambiario y revivió el proyecto de un régimen cambiario duro. Guillermo Calvo y Roque Fernández diseñaron un plan para desactivar la emisión monetaria endógena los pasivos remunerados del BCRA que debía implementarse juntamente con una caja de conversión. En paralelo, el economista Eduardo Curia propuso una dolarización. El ministro de Economía Erman González rechazó ambas propuestas porque, en su opinión, atentaban contra la soberanía (notable razonamiento ya que lo que atentaba contra la soberanía era la inflación rampante). Pero decidió adoptar el plan de saneamiento del BCRA que no tenía mucho sentido sin una dolarización o una convertibilidad.

Finalmente, en marzo de 1991 Cavallo inauguraría la primera década de estabilidad duradera desde 1945 con la Ley de Convertibilidad. La adopción de este régimen monetario tan inusual en ese entonces (sólo en Hong Kong existía algo parecido) desató un intenso debate entre los economistas respecto a cuál era el mejor régimen cambiario para economías emergentes: las posiciones se dividieron entre fix vs. flex. En realidad, en la mayoría de estos países las autoridades exhiben fear of floating (temor a la flotación), por lo cual, en realidad, fue un debate entre regímenes de paridad fija vs. regímenes híbridos y discrecionales.

Un esquema de convertibilidad como el adoptado en la Argentina en 1991 parecía ofrecer los mismos beneficios que una dolarización en términos de credibilidad y estabilidad, pero, supuestamente, a un menor costo, ya que le permitía al banco central preservar los ingresos por señoreaje (los intereses percibidos por las reservas internacionales). A fines de 1997, luego de la crisis del Sudeste Asiático, un equipo del Ministerio de Economía comenzó a trabajar sobre un proyecto de dolarización. Un elemento clave de este proyecto era un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para que la Argentina no perdiera los ingresos por señoreaje, que en 1998 se estimaban en alrededor de 965 millones de dólares (aproximadamente 0,3% del PBI).

A principios de 1999, luego de la devaluación de Brasil, el presidente Menem anunció una dolarización oficial, generando un intenso debate entre los economistas. Ricardo Arriazu, Alberto Benegas Lynch (h), Pedro Pou, Enrique Blasco Garma, Jorge Ávila, Gabriel Rubinstein, quien fuera viceministro de Massa, y otros destacados economistas opinaron a favor. Fuera de la Argentina, la dolarización tuvo entre sus defensores a algunos de los economistas más brillantes del momento: el Nobel Robert Mundell, Alberto Alesina y Robert Barro de Harvard, Rudi Dornbusch de MIT y el argentino Guillermo Calvo, entonces en la Universidad de Maryland. También había momentum político en el gobierno y el Congreso norteamericano. El entonces Secretario del Tesoro, Larry Summers, apoyaba la dolarización desde sus épocas como economista jefe del Banco Mundial. El senador Connie Mack (Republicano de Florida) presentó un proyecto para que el Tesoro de Estados Unidos compensara a aquellos países que adoptaran el dólar como moneda de curso legal. Pero el proyecto no se logró materializar. No hay duda de que si en enero de 1999 la Argentina hubiera adoptado el dólar como moneda de curso legal hoy tendríamos un país más próspero y estable del que tantos argentinos buscan emigrar.

Con el nombramiento de Domingo Cavallo al ministerio de economía en marzo de 2001, la dolarización fue nuevamente archivada. El traumático fin de la Convertibilidad cerró el debate entre fix y flex. Se juzgó que la flexibilidad era más importante que la credibilidad. Se le achacó a la paridad fija incapacidad para amortiguar shocks externos y/o para disciplinar al fisco y se aceptó como premisa que esta incapacidad había sido la principal causa de su desenlace. En realidad, lo que lo que llevó a la Argentina al desastre de 2002 fue el embate de la vieja política apegada al dinero blando –encarnada por Alfonsín y Duhalde con fuerte apoyo del lobby devaluador. La falta de liderazgo en la Casa Rosada, una serie de errores no buscados y el ataque a las Torres Gemelas se agregaron para generar un cóctel explosivo. Sea como fuere, el campo flex cantó victoria y dio la vuelta olímpica. La mayoría de los economistas del campo fix, “metieron violín en bolsa” y se enfocaron en otras cuestiones. La muerte súbita de Dornbusch en 2002 privó a la causa dolarizadora de uno de sus defensores más brillantes. Menem siguió enarbolando, aunque con menos entusiasmo, la bandera de la dolarización, pero su decisión de no presentarse al ballotage en 2003 puso “en coma” al proyecto.

Argentina sigue dominando el debate sobre la dolarización porque es el país en donde adoptar el dólar tiene más sentido. ¿Por qué? Hay varias razones. Destaco las más importantes. Primero, porque los argentinos ya han hecho esa elección por decisión propia para protegerse de la inflación. Segundo, porque el peso está condenado a desvalorizarse de manera inestable debido la combinación de anomia institucional aguda y populismo endémico hacen que la política económica se guíe siempre por consideraciones de corto plazo. Este cortoplacismo es el principal síntoma de la “enfermedad de inconsistencia temporal”. El remedio para esta enfermedad es un mecanismo de compromiso que resista el embate de lobbies y políticos adictos a la maquinita.

Desde el fin de la Convertibilidad, la experiencia argentina nuevamente demostró que la flexibilidad en manos de gobiernos fiscalmente irresponsables y temporalmente inconsistentes lleva al desastre. Excepto en breves períodos que probaron ser insostenibles, la política cambiaria no amortiguó shocks externos sino todo lo contrario. El tipo de cambio real se apreció más con flexibilidad que con la Convertibilidad, lo cual requirió una panoplia de controles cambiarios, el cierre de la economía y serias distorsiones en la asignación de recursos. Con pleno control sobre la política fiscal y monetaria, sucesivos gobiernos lograron llevarnos nuevamente a las puertas de una hiperinflación. A esta altura claro que la falta de credibilidad es el principal problema que enfrenta cualquier intento de estabilizar la economía argentina.

Lo que en realidad probó el fin de la Convertibilidad fue su inviabilidad en países que padecen de anomia institucional aguda y populismo endémico como la Argentina. El ajuste “brutal” que supuestamente no se podía hacer con un tipo de cambio se hizo con una mega-devaluación. El fin de la Convertibilidad, también demostró otras tres cosas muy importantes. Primero, que, en estos países un régimen de tipo de cambio fijo es incompatible con un régimen de reservas fraccionarias en el que coexisten el dólar y la moneda local. Ante cualquier temor de una devaluación, se genera una dolarización financiera que agudiza el descalce cambiario. Segundo, dado que el sector público es deudor mayormente en dólares, cualquier devaluación tiene fuerte repercusión sobre el equilibrio fiscal. Tercero, aunque no hay una cura fácil para la anomia institucional y el populismo endémico, la dolarización es el sistema que ofrece mayores chances de morigerar sus efectos más perniciosos.

Esto no es una presunción sino un dato. Durante los diez años que gobernó Ecuador, Rafael Correa detentó más poder que los Kirchner en la Argentina y sus políticas fueron tanto o más nocivas. Intentó por todos los medios sacarse de encima el corsé que le imponía el dólar, pero no lo logró. Entre la mayoría de los ecuatorianos, incluso los que lo votaron, el dólar era más popular que él. Indudablemente Correa provocó enorme daño con sus políticas, que, entre otras cosas, provocaron de dos defaults soberanos en 2008 y 2020. Sin embargo, la inflación anual en Ecuador en los últimos veinte años no superó 3% y mientras que en la Argentina promedió 35% y actualmente es de casi 300%. No hay duda de que a los ecuatorianos les fue mejor con un populismo ceñido por la dolarización, que a los argentinos con un populismo monetariamente soberano y recurrentemente irresponsable y que con discrecionalidad gradualista y bienintencionada.

Indudablemente fue Javier Milei quien reabrió el debate cuando anunció su candidatura presidencial con una dolarización como eje central de su plataforma. Su anuncio coincidió con la publicación de dos libros en 2021 y 2022 proponiendo dolarizar la economía argentina. Pero se podría decir que todo esto no fue más que un resultado endógeno. En las últimas cuatro décadas la agudización de otro ciclo de alta inflación nos ha forzado a considerar la dolarización como una opción para lograr la estabilidad duradera de precios, condición esencial para que la economía vuelva a crecer. Que en los últimos ochenta años la estabilidad de precios en la Argentina haya sido siempre efímera excepto bajo la Convertibilidad y que la Convertibilidad haya fracasado son quizás los dos argumentos más potentes a favor de una dolarización. No hay duda de que bajo ese régimen tuvimos la mejor experiencia macroeconómica de los últimos cien años, pero tampoco hay duda de que un régimen bimonetario es vulnerable y relativamente fácil de revertir. Comprar estabilidad por uno o dos años no sirve. Tenemos que terminar con el baile caribeño de dar un paso para adelante y dos para atrás.

No se le puede pedir más a la dolarización de lo que puede dar: una reducción de la inflación de manera rápida y duradera. Todo lo demás –ajuste fiscal, reformas estructurales, apertura económica, etc.– debe obviamente acompañar. La dolarización le dará “cobertura área”, es decir, generará el apoyo político necesario para su implementación. Así lo demuestra la experiencia argentina en los noventa. Hay que rescatar otras lecciones de este período y de la experiencia de otros países como Bulgaria, Ecuador y El Salvador: 1) el equilibrio fiscal no es una pre-condición para implementar una dolarización o una convertibilidad pero si el compromiso de lograrlo con la mayor rapidez posible, 2) la reducción de la inflación recapitaliza políticamente a un gobierno reformista y le permite implementar reformas estructurales (aunque también hay riesgo de complacencia), 3) la estabilidad contribuye a reactivar la economía y, por lo tanto, a cerrar la brecha fiscal. Las reformas de Menem no tuvieron chance de poder ser implementadas y rendir sus frutos hasta que no hubo estabilidad monetaria.

Estamos nuevamente frente a una disyuntiva conocida para todos los que vivimos las hiperinflaciones de los ochenta. En aquella época Brasil, Israel, Perú y otros países emergentes también intentaban doblegar inflaciones altas y persistentes. La Argentina es el único país que no logró escapar de esa trampa. Mas bien logró escapar, pero volvió a las andanzas de manos de un populismo irresponsable y corrupto. Hoy los países que compiten con la Argentina en el podio de la mayor inflación mundial con estancamiento son estados fallidos como Venezuela, Zimbabue, Angola, Sudán y Haití. Hay que ser realistas respecto a lo que puede hacer la política económica en un contexto de anomia institucional y frente a la tiranía del statu quo. Para salir de esta trampa, la dolarización es la única alternativa que ofrece chances de éxito. La dolarización es totalmente viable si está bien diseñada y cuenta con apoyo internacional. La Argentina puede conseguir los dólares para comprar los 8.500 millones de dólares de pesos actualmente en circulación (que equivalen a 120% de un mes de exportaciones promedio 2010-2023). Además, las condiciones internacionales son favorables. Por un lado, el dólar está en sus niveles históricos más altos. Por otro, la polarización geopolítica favorece un alineamiento con el bloque occidental liderado por Estados Unidos. Sería una tragedia que perdiéramos otra oportunidad.

Primicias Rurales

Fuente: Emilio Ocampo

Mientras EEUU inicia muy bien el ciclo 24/25, Brasil vuelve a generar dudas

Ante la poca liquidación del agro, especulan con que el Gobierno busque incentivar ventas con una ampliación del dólar 80/20

Rosario, Santa Fe, lunes 27 de mayo (PR/24) — El profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, Dante Romano, comienza el análisis semanal indicando que el mercado internacional continúa con preocupación por las lluvias en el sur de Brasil.

A la vez que, día tras día, se profundizan los comentarios de problemas productivos para el trigo en Rusia principalmente, pero también en Ucrania, Europa, EEUU y ahora en Australia. En soja, China compró a EEUU, la recolección en la zona inundada de Brasil llega al 90% y las mermas de rindes se compensarían con área.

“En nuestro país, se trillaron los primeros lotes de maíz tardío. A pesar de los excesos de humedad, el avance es preferible al riesgo de volcado que profundiza el spiroplasma. Los rindes fueron mejores a lo esperado, pero hay que esperar a que se generalice la trilla para sacar conclusiones. En soja también se avanzó bien con recolección, aunque sigue demorada”, detalla Romano sobre el plano local.

Con respecto al lento ritmo de ventas a precio de productores, el analista de la Universidad Austral indica que “su impacto en una liquidación de divisas más lenta de lo que el gobierno esperaba, está ganando terreno. De hecho, la semana pasada fue de un volumen operado semejante a los históricos, pero el problema es que todavía se registra un atraso fuerte de ventas anticipadas”.

Romano, a la vez, considera que no son pocos los que especulan con que este atraso “podría llevar al gobierno a dar algún incentivo, como extender los plazos del dólar blend (que termina en un mes), aumentar el mix de CCL, o incluso una devaluación del oficial”.

“Todo parece difícil, especialmente porque si se da una señal de que ante la demora el gobierno otorga beneficios extra, nadie venderá hasta que esto ocurra”, añade.

Es importante remarcar que la espiralización de precios más el efecto chicharrita llevaron a precios excelentes para los tres productos, pero Romano señala que la suba es extraña. “No hay que dejar pasar la oportunidad de tomar precios que parecían imposibles en marzo”, recomienda el investigador de la Universidad Austral.

Sobre la Universidad Austral: Con sede en la Ciudad de Buenos Aires, Pilar y Rosario, es una institución de educación superior creada por la Asociación Civil de Estudios Superiores -ACES-, entidad civil sin fines de lucro, con personería jurídica e inscripta en el Registro Nacional de Entidades de Bien Público. La Universidad Austral promueve la investigación, imparte enseñanza de grado y postgrado, realiza programas de extensión, y brinda atención sanitaria desde su Hospital Universitario.