Rosario, Santa Fe, 27 noviembre (PR/23) – – Tras el éxito de Javier Milei en la segunda vuelta electoral, se estableció un régimen de liquidación 50/50 que deja la capacidad de pago en un tipo de cambio de 620$/USD. Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, remarca que detrás de esta decisión y los posibles anuncios del Presidente electo, los productores no venden.
“La duda es si es mejor tomar el dólar 50/50 para vender remanentes de físico hasta el 10 de diciembre a 610, o esperar al shock que se supone nos traerá Milei a 650 $/USD. Si bien lo segundo es más tentador, en teoría sería posible capitalizar la diferencia del tipo de cambio más alto vendiendo ahora, y el de la devaluación posterior, dolarizando el cobro. Incluso si queremos volver a quedar atado a la evolución de precios de los granos, se podrían comprar futuros. El problema es cómo dolarizarse, y hoy prima la decisión de aguardar”, analiza Romano.
Otra discusión son los derechos de exportación. “Fernando Vilella, académico de larga trayectoria y reconocimiento, bien consustanciado con el mundo productivo, sería quien podría tomar la cartera de Agricultura. Su postura es no reducir las tasas de derechos de exportación de maíz, soja y trigo en lo inmediato. Sí en otros granos con menor incidencia en la recaudación. Esto podrían ser buenas noticias para girasol y cebada”, profundiza el académico.
Por otra parte, también se habla de definir un certificado fiscal para recuperar en parte los derechos de exportación que se le trasladan al productor en los precios. “En este caso, al no bajar la alícuota que se paga por exportar, el precio en sí no cambiaría. La ventaja vendría por fuera. Esto hace pensar en que vender granos a valores interesante de forward sería conveniente”, detalla.
El profesor de la sede Rosario de la Facultad de Ciencias Empresariales sostiene, a la vez, que la llegada de Milei despertó el optimismo. “Esto se debe a las conversaciones con posibles funcionarios de diferentes ámbitos, la buena repercusión internacional, y el comentario de Caputo, quien sería Ministro de Economía, de que el problema de la deuda se solucionaría sin quitas ni roleos”, puntualizó.
Aun así, a días de la asunción, para Romano todo esto es incertidumbre, “por ello en los productores está primando la retención de granos para cuando se comiencen a instrumentar las acciones que vienen trascendiendo”.
La cosecha de trigo en marcha en nuestro país genera mayores ventas, pero también se nota cierta expectativa por el nuevo gobierno, y los exportadores todavía no tienen buques programados. Mientras que la siembra de soja local gana ritmo por las buenas lluvias anteriores y expectativas de buenos registros en las próximas semanas.
Finalmente, en el contexto internacional, Brasil es, para Romano, “el tema del millón”. “Sabemos que EEUU terminó con leve suba en niveles de stocks, pero en zona de escasez, y que es el turno de Sudamérica para que las existencias globales vayan a buenos niveles. Sin embargo, Brasil (el mayor aportante) viene con atraso en lluvias y ritmo de siembra. Un 10% menos de producción en Brasil cambiaría totalmente el cuadro de situación de bajista a alcista. Eso genera especulación y precios con volatilidad en general al alza. Pero los analistas sostienen que la producción será buena, ya que sacrificarían el maíz. Mientras tanto, Argentina parece perfilada a una muy buena campaña de soja, con el mayor avance intersemanal de siembra en años”, puntualiza.
Por el lado de maíz, EEUU deja buenos stocks, pero no hay dudas de que en Brasil cedería todavía más área a soja y otros cultivos, ya que no se lo ve interesante.
“En nuestro país entre el poco maíz remanente, una siembra temprana mediocre, y consumos muy necesitados de grano, se ve chances de suba. Si bien el tardío podría encontrarse con buen clima, y poca competencia de Brasil, el mercado internacional no lo está viendo, ya que esto se volverá un tema diario de discusión en febrero o marzo”, concluye Romano.
Buenos Aires, 15 de noviembre (PR/23) .- La Argentina está en Estanflación, ya que no crece, a la vez que hay una inercia inflacionaria imposible de detener sin un plan de estabilización y reducción fiscal. A esto hay que agregar que con la bajas Reservas del BCRA y la necesidad de financiar al Tesoro, sabemos que tenemos por delante alta inflación, presión cambiaria, devaluación, trabas al crecimiento económico y no descartamos que haya una restricción crediticia que afecte a la cadena de pagos.
Para 2024 un buen plan puede llevar a la inflación a 140%. Un plan que no traccione, puede llevarla a valores más allá de 200%. Ahora, ¿Puede terminar en torno a 80% e incluso por debajo? Sí porque si hubiera un mix entre ajuste cambiario importante, reducción real del gasto público y medidas financieras pensadas en desarmar las Leliq de manera rápida a la vez de incrementar las Reservas del BCRA, se estaría poniendo el inodoro en el baño de una buena vez pero generado una recesión en un contexto en el que seguramente habrán tasas de interés muy altas, ergo las empresas van a vender stock al costo para no incrementar pasivos financieros.
Con esto queremos decir que adelantar qué va a pasar en 2024 con la inflación y con la actividad económica es como ir al casino. Lo que debemos tener presente es el Ciclo Económico. Los primeros 4 a 6 meses van a ser de caída en el nivel de actividad y podemos hablar de un piso de 5% en ese período, para recuperar a partir del segundo semestre. La inflación sabemos que va a ser alta, pero el nivel va a estar determinado por el tipo de cambio, el plan y la tasa de interés.
Sería positivo que el próximo Gobierno baje el gasto público, que no es lo mismo que eliminar subsidios… Estimamos que este año va a cerrar con un Déficit Primario equivalente a -2,1% del PBI y por el efecto devaluación caería a -1% del PBI (impuesto inflacionario), pero por la debilidad que va a tener la próxima Administración, si decide avanzar sobre reformas estructurales, será a partir del segundo año de gestión.
Por: Cynthia Almeida, Gerente de Línea de Negocio Industrial Air en Atlas Copco.
Buenos Aires, 14 noviembre (PR/23) — La ola de calor del último verano, junto con la falta de precipitaciones, impacta negativamente en diversos sectores, entre los cuales destacan las empresas productoras de semillas (girasol, calabaza, nueces, entre tantas otras). Ante esta difícil situación, se estiman pérdidas en torno a los 2.500 millones de dólares, según precisó un informe realizado por CREA.
En el país hay más de 2.600 empresas que se dedican a la producción de granos concentradas en su mayor parte en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Las empresas semilleras desarrollan una amplia variedad de acciones: desde mejoramiento de especies vegetales, pasando por el desarrollo de biotecnología hasta la multiplicación, producción y distribución comercial.
En este sentido, la ciencia detrás del almacenamiento de granos se ha convertido en un factor esencial para los productores, sobre todo en tiempos en que aguardan mejores condiciones para liquidar exportaciones. Mención aparte, no es extraño que se considere a los silos y silobolsas como la caja de ahorro del campo. Si bien, a simple vista, parecieran ser lo mismo, existen diferencias entre estas herramientas de acopio, que no solo consisten en la capacidad de almacenaje.
La importancia de la utilización del nitrógeno en la conservación de granos
Es un hecho que la industria mundial de granos tiene el desafío de controlar las plagas en los granos almacenados, que causan alrededor del 15-20% de las pérdidas anuales, con casos que llegan hasta el 50%. Los roedores, insectos y ácaros son algunas de las principales amenazas para su posterior comercialización.
Según las necesidades de cada cultivo y los usos que se les dé posteriormente, los productores han evaluado la sustitución del aire atmosférico por gases como el nitrógeno, que le dan mayor durabilidad y estabilidad al producto durante su almacenamiento. En otras palabras, la utilización de este gas permite eliminar la humedad presente para preservar la frescura y el estado de la semilla durante el período de conservación. Además, la generación in situ ofrece la posibilidad de eliminar los costos de contratos con terceros y reducir la huella de carbono propia del uso de transporte.
Dentro de un silo pueden encontrarse distintos tipos de tecnologías para la medición y el control de la atmósfera en la que se conserva la materia prima. Entre ellas, las soluciones destinadas a la generación de gas in situ. El reemplazo del oxígeno, que provoca oxidación y promueve el desarrollo bacteriano, por nitrógeno ayuda a matar algunas de las plagas en los granos almacenados y mantener la calidad, incluido el sabor, color o la textura, atributos importantes en legumbres y frijoles, por ejemplo. Por otra parte, la aplicación de este tratamiento tiene como objetivo prevenir el riesgo explosivo por fricción de partículas presentes en el polvo.
Recurrir a la generación de gases in situ en la agroindustria, especialmente en el almacenamiento, ayuda a preservar mejor los recursos y no desperdiciarlos. Al mismo tiempo, un seguimiento adecuado de factores tales como la presión, la pureza y el volumen del gas permite anticiparse a potenciales inconvenientes y optimizarlo si no cumple con los parámetros indicados para evitar el deterioro del producto.
Rosario, 13 noviembre (PR/23) — El mercado local sigue enfrascado en la incertidumbre financiera y política, y arrastrando distorsiones por el dólar agro y las postergaciones de exportaciones. Así lo analiza Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
“Entramos en los últimos días del programa de incremento exportador 70/30, que permite que los exportadores puedan liquidar el 30% de sus divisas en el mercado de contado con liquidación. El mix entre oficial y libre genera un tipo de cambio de alrededor de 520$/USD, es decir casi un 50% más que el oficial. Este “extra” lo dispone el exportador, y con él puede pagar un precio mayor al mercado interno”, comienza Romano.
En esa línea, el especialista de la Universidad Austral señala que los precios en pesos divididos por el tipo de cambio oficial generan valores fuera de serie para los granos. “El problema es que el productor que cobre esos pesos tendría que poder aplicarlos al pago de algo, o dolarizarlos, ya que necesitará el capital de trabajo después para enfrentar la siembra de maíz y soja, pago de alquileres, transporte y encarar el nuevo ciclo. Todos estos gastos son en dólares”, añade.
Sin embargo, Romano recuerda que las distintas plataformas vigentes plantean dudas en cuanto al tipo de cambio: “Si tendremos un tipo de cambio desdoblado, y en ese caso cuál tendrán las liquidaciones del agro y el pago de sus insumos y deudas. Esto hace que redolarizarse equivocando el tipo de cambio al cual se enfrente más adelante -más allá de que supone un costo y un riesgo de incobrabilidad dependiendo del instrumento- puede salir muy bien o muy mal. Ante esto muchos productores prefieren no vender. El problema es que la cosecha de trigo comenzó, y existe la posibilidad de entrar con el régimen que genera un valor más alto”, detalla.
En cuanto a la cosecha nueva, Romano explica que los precios de todos los granos están por encima de la capacidad teórica de pago, y generando una rentabilidad “interesante”. “En condiciones normales recomendaríamos avanzar en ventas. El problema es que de extenderse el 70/30 que comentamos antes, y asumiendo incluso una brecha menor (80%), los precios resultantes serían incluso mayores a los que vemos hoy. Nuevamente la incertidumbre política y financiera traban las decisiones”, analiza.
La recomendación del profesor de la sede Rosario de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral es la de asegurar una rentabilidad y el recupero del capital variable que se pone en juego en la actividad. “Vender para cerrar las relaciones insumo producto, comprando CALL local en caso de que ese porcentaje sea alto, parece lo más razonable”, asegura.
Por otro lado, esta semana se conoció el reporte del USDA, a la vez que el clima se torna benigno para el agro. Y si bien llegó a destiempo para el trigo y el maíz temprano, la soja y el maíz tardío recuperan el optimismo. Romano indica que el problema es hoy en Brasil, donde la seca atrasa siembra de soja, pero la baja rentabilidad de maíz sugiere que se implantaría soja tarde, y sería el maíz safrinha el que perdería.
En cuando a la siembra local, el USDA sostiene 48 mill.tt de soja para Argentina, casi el doble que el año pasado. “Con esta cifra nos iríamos a la mejor campaña desde la 19/20”, sostiene Romano.
La producción de maíz para Argentina espera una recomposición de producción a 55 mill.tt que permitirá recuperar el consumo interno a niveles normales, y subir exportaciones a 41 mill.tt. “Esto también sería un nivel récord”, asegura el especialista de la Universidad Austral.
En cuanto a rindes en Argentina, Romano detalla que se sembró menos maíz temprano que lo esperado (23 vs 30% del área): “Esto implicaría un mix de rindes que terminaría dando más bajo, y el riesgo de que parte de la superficie no sembrada con maíz pase a soja. Esto no solo por rentabilidad, sino también por la poca disponibilidad de fertilizantes disponible”.
Finalmente, sobre el trigo, el USDA proyecta 15 mill.tt., mientras los privados hablan de 13 mill.tt. “Esto se debe a que el USDA asume que el clima en adelante se normalizaría, aunque tras las secas previas y heladas no se ve mucho espacio para esa mejora. Lo cierto es que con la producción estimada las exportaciones Argentina a duras penas llegarían a.10 mill.tt.”, concluye Romano.
Buenos Aires, 7 noviembre (PR/23) — Por quinta vez consecutiva, el precio de la soja, este primer día de la semana, logró aumentar en el mercado de Chicago.
Si hubiera que redondear las causas de este comportamiento habría que citar la reducción, aunque suave, del valor del dólar en términos de las principales monedas y la situación climática en Brasil.
De hecho, este lunes, el índice dólar bajó a un mínimo de casi ocho semanas frente al euro.
En el siguiente gráfico, podemos apreciar cómo el índice dólar ha evolucionado en baja, en los últimos días.
Es lógico que se comporte así, debido a la creciente confianza de los agentes en que la Reserva Federal finalizó el proceso de alza en las tasas de interés internas.
El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, va a hablar el miércoles y jueves. A partir de allí se apreciará mejor si este comportamiento habrá de seguir.
Y los operadores podrán encontrar comentarios de otras autoridades que brinden señales al respecto.
La segunda causa, seguramente de mayor peso, es la situación de la campaña de siembra en el gigante sojero, Brasil.
El cuadro brasileño es cruel: donde se necesita agua, no llueve. Y donde sobra, llueve demasiado.
Las precipitaciones siguen siendo excesivas en el Sur y muy escasas en el centro-norte del país.
El estado de Paraná, en el sur de Brasil sufre excesivas lluvias mientras que, por el contrario, Mato Grosso pide a gritos la caída de agua.
“Lluvias intensas e inundaciones causaron daños y la necesidad de resembrar en el sudoeste y centro-sur de Paraná», es la frase más impactante del reciente AgRural.
El Instituto Mato Grossense de Economía Agrícola relevó recientemente el progreso de la siembra de soja en el Mato Grosso. Se habría cubierto solo el 83,32% del área prevista contra el 93,57% de igual momento de 2022. Una caída más que considerable.
El centro-occidental de Mato Grosso ha pasado por un período predominantemente seco. Es cierto que hubo algunas lluvias que recientemente permitieron realizar algunas siembras. Pero todo está muy delicado.
Respecto a todo el país, según AgRural, el avance de la siembra habría llegado a solamente al 51% del área estimada, contra el 57% de igual momento de 2022.
En suma: la siembra está claramente por detrás de los niveles del año pasado a consecuencia de las condiciones climáticas adversas en algunas de las principales áreas productoras, incluidos los estados de Mato Grosso y Paraná.
Estos factores presionan a la suba. Y la mejora en las precipitaciones en la Argentina no permiten más alzas aún.
Suena malévolo, pero es así: en tanto y en cuanto las condiciones climáticas en Brasil continúen como hasta la fecha, los precios se fortalecerán.
Rosario, Santa Fe, 6 noviembre (PR/23) — En el mercado de granos, la situación argentina se complejiza. Esta es la lectura de Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.
“Si bien los precios disponibles medidos en dólares son altísimos, convertir pesos en dólares, con el escenario político y económico actual, es casi imposible”, indica Romano como primer comentario y éste es uno de los motivos por el que las ventas se encuentran frenadas.
“Los productores que vendieron trigo anticipado se encuentran con que, al no haber un tipo de cambio más alto, reciben el mismo pago que siempre, cuando el exportador al poder liquidar 30% al contado con liquidación tiene más capacidad de pago”, profundiza y agrega: “Lamentablemente, esta es la realidad. Frente a ella se puede vender el trigo que se coseche en el mercado disponible en pesos más altos, y cumplir con los otros negocios cuando no tengamos más dólar 70/30. El problema sería si se extiende la medida”.
Por el lado de los vendedores de insumos también hay problemas, el profesor de la sede Rosario de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Austral indica que estos no toman pagos contado. “Sin embargo, el alto valor del mercado actual comparado con el nuevo, motiva ventas de disponible y recompras de los diferidos generando oportunidad de capturar precios altísimos y seguir manteniendo granos comprados”, explica.
En lo que respecta al mercado internacional, Romano recuerda que con la cosecha finalizando en EEUU “el mercado no le da mucha importancia a los reportes de rindes”. Esta semana se dará a conocer un informe del USDA que informará qué ajustes hacen con estos rindes en la mano.
“Pero no solo la producción cae, sino que la demanda de maíz y soja internos están activos. Veremos entonces qué sucede con los stocks. Por Sudamérica el problema es el norte de Brasil que viene con atraso de siembra. Si bien están recibiendo lluvias, vienen muy atrasados y habría necesidad de resembrar soja. Esto no solo es alcista para soja, sino también para maíz”, suma el especialista.
“Si bien el marco internacional es alcista, Argentina está muy cara contra el resto del mundo. Esto debería llevarnos a vender. Pero lo complejo de los escenarios futuros reclama prudencia”, estima Romano.
Uno por uno, ¿cuál es el estado de los cultivos en Argentina?
La semana pasada comenzaron a llegar las esperadas lluvias para Argentina, que mejoraron la situación de los suelos. Sin embargo, Romano explica que algunas precipitaciones llegaron tarde para el trigo del centro y norte del país, “al que incluso lo afecta en su calidad”. También tarde para incrementar el maíz temprano, pero a tiempo para la soja, que está abriendo la ventana de siembra, y para el desarrollo de lo que se pudo sembrar de maíz temprano.
Pero para cada uno de los cultivos la situación es particular y así lo detalla Romano:
SOJA
“Localmente, el dólar 70/30 no disparó negocios. Los productores están en niveles de ventas históricos, y si bien los precios que se pagan en pesos llevados a dólar por el tipo de cambio oficial resulta atractivo, lo cierto es que resulta muy difícil dolarizarse sin asumir riesgos en un escenario político cada vez más complejo”.
“A esto se le suma que los compradores han decidido mantener la molienda en niveles mínimos para poder cubrir costos fijos, estimando que, con la mercadería ya comprada y el arribo de la mercadería de Paraguay más adelante, podrán seguir ofreciendo valores en la zona de los 170.000 pesos, donde al menos no pierden dinero”.
“Pero el mercado de recompras está en la zona de 185.000 pesos, marcando nuevamente el problema de los precios para fijaciones por mercado comprador y el mercado al cual se podría vender la mercadería”. MAÍZ
“En Argentina el avance de siembra fue marginal llegando a 23,4%, casi 9 puntos menos que el promedio histórico, y con la ventana de siembra de maíz temprano definitivamente cerrada”.
“Esto podría generar una merma de rindes, ya que aún si toda el área pasara a maíz tardío, los rindes serían inferiores. También habrá que ver si finalmente pasa algo del área de maíz temprano a soja”.
“Dado que el USDA presupone que las variables climáticas irán por carriles normales como metodología, esperamos ver pocos cambios en estimaciones de producción sudamericanas”. TRIGO
“El trigo ruso sigue inundando los mercados con precios bajos. Sin embargo, tanto Australia como Argentina tuvieron clima desfavorable, pero en las últimas semanas las lluvias comenzaron a llegar. Esto estabiliza rindes, pero, al ser tan sobre la cosecha, se espera que genere poco aporte adicional y podría deteriorar la calidad”.
“La Bolsa de Cereales de Buenos Aires bajó su estimación de producción de 16,2 a 15,4 mill.tt. Pero ya son muchos los privados que ven un número en torno a 14 mill.tt”.
“Con el 9% trillado, el rinde está en 11 qq/ha con buena calidad. Las zonas donde se están trillando fueron muy castigadas por la seca”.
“Una situación compleja comienza a darse con el trigo. Los negocios forward que se habían pactado, se liquidan al tipo de cambio comprador del Banco Nación, lo cual es correcto porque en este momento no existe un dólar diferencial”.
“Sin embargo, muchos productores plantean que como el exportador está recibiendo 30% de sus divisas al tipo de cambio contado con liquidación, esto no es ‘justo’”.
“Lamentablemente el precio en dólares ya está pactado. Pero el precio disponible sigue muy alto y quien está trillando tiene un fuerte incentivo para postergar la entrega de esa mercadería, y vender a un precio mayor el resto. El problema sería si el dólar 70/30 se extiende, o si al productor en cuestión se le termina el trigo”.