Aumento salarial rural: decisión unilateral sin consensos que sigue atacando a la producción, en lugar de acabar con la inflación

Aumento salarial rural: decisión unilateral sin consensos que sigue atacando a la producción, en lugar de acabar con la inflación

Buenos Aires, 11 de agosto (PR/23).- En el día de ayer, desde la Comisión Nacional de Trabajo Agrario (CNTA) se anunció un importante aumento de salarios para el trabajador agrario, que implica un 157% de aumento anual, y sobre ese aumento, otro de 25% para el próximo trimestre, con revisión en octubre, guarismos que están muy por encima del 115% interanual de inflación declarado por el gobierno.

El 20% adicional en la Patagonia agrega una presión especial en la región, en un contexto de brecha cambiaria creciente, disparada de los tipos de cambio alternativos, suba de costos y problemas productivos.

Esta resolución fue impuesta con el consenso de la UATRE y el Gobierno Nacional, con la oposición de las entidades que representan al sector patronal del campo.

El Ministerio de Economía a cargo del candidato Sergio Massa, conjuntamente con la Secretaría de Agricultura de la Nación y el Ministerio de Trabajo, organismos integrantes de la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, avalaron esta actualización salarial. Ello da cuenta que, desde el gobierno nacional, reconocen la existencia de un descontrol inflacionario, resultado exclusivo de la política económica implementada por el gobierno, y evidencia un incremento a futuro aún mayor en los guarismos inflacionarios.

No existió consenso ni acuerdo como se publicó: la CNTA se caracteriza por ser otro ejemplo de falta de consensos. El sector productivo es un mero invitado, donde jamás es escuchado. Únicamente requieren su participación para legitimar una exacción permanente al campo que termina pagando los platos rotos por esta política económica que ha llevado al país a la decadencia, al estancamiento de la producción, a la imposibilidad de aumentar el empleo privado formal, y al aumento estructural de la pobreza.

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Polémica reglamentación del Cannabis: el sector deberá seguir esperando

Polémica reglamentación del Cannabis: el sector deberá seguir esperando

Luego de una demora de más de 9 meses desde que se venció el plazo legal para reglamentar la ley 27.669 el Gobierno no logró la coordinación interna tan necesaria para impulsar el sector

Buenos Aires, 8 de agosto (PR/23).-  Llevábamos mucho tiempo esperando la reglamentación que torne operativo y productivo al sector cannábico argentino. Finalmente, este lunes 7 de agosto se publicó en el Boletín Oficial el Decreto 405/23 con la reglamentación de la ley 27.669 sobre el Marco Regulatorio del Cáñamo Industrial y el Cannabis Medicinal.

Para sorpresa de quienes operan, o intentan, en alguno de los eslabones de la cadena productiva del sector, y que esperaban herramientas dinámicas para el desarrollo de sus actividades, los puntos más determinantes aún no han sido abordados y deberán continuar esperando la determinación de los procesos administrativos internos, tanto de la nueva agencia regulatoria, ARICCAME, como del resto de los organismos intervinientes de acuerdo a sus competencias específicas.

Quizás el punto más sobresaliente de la reglamentación la encontramos en su artículo 2do y es la distinción entre “Cannabis Psicoactivo” y “Cáñamo”, donde se establece que la clasificación entre una y otra obedece al porcentaje de tetrahidrocannabinol -THC- estipulando que las variedades o productos que contengan más del 1% de THC serán considerado cannabis psicoactivo y las variedades con hasta el máximo de 1% de esa molécula serán consideradas cáñamo.

Esta distinción fue adoptada por Uruguay, por Suiza y por República Checa al establecer el 1% como valor de tolerancia de THC en los productos de cáñamo. Si bien desde el punto de vista productivo es una muy buena elección ese porcentaje, ya que el rinde de la producción de productos derivados, particularmente para la extracción de CBD es mucho más eficiente, debe tenerse en consideración que los principales mercados del mundo, Estados Unidos, la Unión Europea, asimismo Colombia y muchos otros países han definido al cáñamo como las variedades cuyas trazas de THC no superan el 0,3%.

Por consiguiente, cabe destacar que los productos de cáñamo que se produzcan en la argentina con una tolerancia del 1% de THC, gozarán de esa clasificación, sólo en aquellos mercados donde cuenten con la misma distinción normativa, como Uruguay, Suiza, etc. pero serán considerados productos de cannabis psicoactivo en Estados Unidos o la Unión Europea por ejemplo, por lo que quienes quieran exportar sus productos de cáñamo a esos mercados deberán cumplimentar las normativas de lo mercados de destino con respecto a los productos o flores secas en cuestión.

Otro aspecto positivo que se destaca es la incorporación, de manera declarativa y no limitándose taxativamente, de un listado de los diferentes sectores alcanzados por la regulación del cannabis y del cáñamo, con la novedad de su incorporación en el uso veterinario, nutricional, de sanidad y fertilidad vegetal, además de los ya mencionados en la ley y en las disposiciones complementarias sobre el uso medicinal humano, cosmético y los productos vegetales para uso medicinal.

Finalmente, también podemos destacar como positiva la clasificación y distinción de las licencias y autorizaciones, aunque sólo se limita a la enunciación de las clasificaciones pero no brinda mayores especificaciones sobre la obtención de las mismas. Allí podemos ver que el Artículo 12 distingue entre “licencias” para todo lo relacionado al cannabis y un sistema de “autorizaciones” para todo lo incluído en lo atinente al cáñamo.

En cuanto a las licencias para el cannabis, son 6 categorías,1) Licencia de criadero, multiplicación y cultivo, 2) Licencia de servicios logísticos, 3) Licencia de producción de derivados, 4) i) Licencia de comercialización de semillas, plantines y esquejes, 4) ii) Licencia de comercialización de Cannabis y sus derivados, 5) Licencia para Estudios y pruebas anaíticas y 6) Licencia para Comercio Exterior.

En el rubro cáñamo se destacan 4 tipos de autorizaciones, 1) Autorización para el cultivo y la comercialización de semillas de Cáñamo o de Plantas de Cáñamo, en su totalidad o en alguna de sus partes, para uso industrial y/u hortícola, 2) Autorización para el procesamiento de Cáñamo Industrial y/u hortícola y para la producción de sus derivados, 3) Autorización de servicios logísticos, transporte, distribución, almacenamiento, preservación, envasado, disposición final y demás servicios logísticos que integran la cadena productiva del Cáñamo Industrial y/u hortícola y 4) Autorización para comercio exterior de semillas y plantas de Cáñamo Industrial y/u hortícolas, en su totalidad o en alguna de sus partes, de sus derivados y/o biomasa.

Polémicas de la reglamentación

Una de las recomendaciones para el desarrollo productivo del cáñamo que brindó el último reporte de la Conferencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas (UNCTAD) así como un reclamo generalizado por parte de las cámaras empresarias de los países más desarrollados en la materia, es el establecimiento de un sistema de ventanilla única de competencia federal que permita una eficiente coordinación de los organismos y agencias gubernamentales intervinientes para el desarrollo del sector.

Si bien, la reglamentación destaca la creación de una ventanilla única para la armonización de los trámites en la solicitud de licencias y autorizaciones, del análisis del texto reglamentario se evidencia un mayor grado de complejidad en los actos administrativos visto que no han logrado reducir el sistema de intervenciones de los organismos con competencias específicas, evitando éstos de manera clara y concisa, conceder esas competencias de contralor inherentes a su función en favor de una agencia regulatoria específica como se ha intentado con la ARICCAME.

En la práctica no se simplifica nada pues nadie cedió su opinión, intervención, o derecho a percibir tasas, sino que se agregó un aparato burocrático al ya preexistente, sólo se centralizó la “mesa de entradas” para la comunicación con el Estado en lo relativo al cannabis o el cáñamo.

Por lo que, si bien la ARICCAME oficiará de área de coordinación de los diferentes organismos que intervienen en las licencias y autorizaciones, cada organismo se guarda para sí la potestad de aplicar sus reglamentos y normativas internas, por lo que una eventual inacción de algunos de los organismos, no resulta claro si el recurso administrativo debe producirse ante la ARICCAME o ante el organismo en falta, por ejemplo.

Asimismo, de destaca una doble imposición de costos y de controles por parte de los entes públicos ya que los diferentes organismos intervinientes (ANMAT, SENASA, INASE, INTA, INTI, AFIP, ANLAP, BCRA, CNV, SSN, IGJ, UIF, etc) de acuerdo surge de la lectura del artículo 13 y del artículo 6 se reservan para sí las competencias de control y seguimiento de las autorizaciones y licencias otorgadas, además de dotar a la ARICCAME de las mismas competencias de contralor que ellos ya tienen, por lo que los tenedores de las licencias y autorizaciones deberán responder ante la auditoría y fiscalización de cualquiera de ellos o de todos.

En cuanto a los costos, en el párrafo 3 del artículo 6 especifica que las percepciones que se establezcan en función del otorgamiento de licencias y autorizaciones, sanciones y multas, o tasas y fiscalizaciones serán percibidas por la ARICCAME, SIN PERJUICIO DE LOS ARANCELES que correspondan a cada organismo interviniente.

En el Artículo 14 en lo atinente a las obligaciones de las personas titulares de la licencia y/o autorización, si bien la complejidad del sector requiere un máximo esfuerzo en materia de “compliance” en el inciso 3 se destaca la imposición de “sujeto obligado” al licenciado o autorizado para reportar operaciones inusuales o sospechosas de las que por que la naturaleza de las actividades haya tenido conocimiento, cuestión que se ratifica en el artículo 17 con la vía de legitimación de las denuncias de otros particulares.

CONCLUSIÓN

Luego de tanta espera uno hubiera esperado mayores definiciones. Se ha reglamentado muy poco y se ha delegado en la propia Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo Industrial y del Cannabis Medicinal la potestad de establecer mayores definiciones y especificaciones.

Sabemos hoy que es cáñamo y que es cannabis psicoactivo para la ley argentina. Sabemos qué tipos de licencias y autorizaciones habrá disponibles y por donde iniciar el trámite.

Sabemos hoy que el sector tendrá múltiples procedimientos de control y fiscalización, algunos por parte de los organismos con competencias específicas, ANMAT, SENASA, etc. y otros por parte de la ARICCAME, y además sabemos, que posiblemente tendremos múltiples costos y sellos que pagar, los propios de la ARICCAME y los costos que imponen también los restantes organismos intervinientes.

Además conocemos la novedad de que los particulares u otros tenedores de licencias podrán y deberán “denunciar” a sus competidores en situaciones sospechosas estableciendo así la figura del “sujeto obligado”.

Vale aclarar que hoy en Argentina la gran mayoría de las empresas con autorización por parte del Ministerio de Salud y grandes candidatas a obtener licencias, son empresas estatales o mixtas, y en la gran mayoría de los casos, tendrán además una silla en el Consejo Consultivo Honorario y en otros también en el Consejo Federal, situación que no debe ser del mayor agrado de los capitales privados que miran expectantes el desarrollo del sector y la competitividad en igualdad de condiciones.

 

Además, aprendido también de la experiencia de los mercados más desarrollados, vemos que quienes menos posibilidades tienen de cumplimentar con las exigencias regulatorias son las MIPYMES, los emprendedores o incluso las asociaciones civiles y cooperativas, actores mucho más vulnerables que las empresas públicas o con participación estatal.

Dadas las cantidades de reservas en cuanto a sus competencias específicas que incluyeron en el texto legal todos los organismos preexistentes, la ARICCAME es, en los hechos, un organismo de coordinación sobre la temática más que un órgano rector, es una Mesa de Entradas centralizada, más que una Ventanilla Única.

Deberemos seguir muy atentos a lo que la ARICCAME y el resto de los organismos involucrados vayan publicando en las futuras resoluciones y disposiciones, porque por ahora, no tenemos mucho más que analizar.

Por José Pizarro

Abogado – Director de Future Farm Hemp Argentina – Co Fundador de @nem.sin – Skincare con CBD

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Informe de Coyuntura: Atraso cambiario: ¿Mito o Realidad? Determinantes y Perspectivas

Informe de Coyuntura: Atraso cambiario: ¿Mito o Realidad? Determinantes y Perspectivas

Por Gustavo Reyes. IERAL. Fundación Mediterránea

Buenos Aires, 4 agosto (PR/23) — El actual tipo de cambio oficial se ubica por debajo del promedio histórico en términos reales (menor competitividad cambiaria). Sin embargo, es más alto que el precio del dólar de principios del 2016 cuando la administración Macri eliminó el cepo cambiario y unificó los tipos de cambio.

En aquellos meses, el precio oficial de la divisa había pasado de $/u$s  9.64 en noviembre de 2015 ($/u$s 198 a precios de julio de 2023) a $/u$s 15 en febrero de 2016 ($/u$s 272 a precios de julio de 2023).

Tanto la experiencia internacional como la de nuestro país indica que los tipos de cambios múltiples (controles y brechas cambiarias) siempre generan corrupción y distorsiones en los flujos comerciales, lo que afecta negativamente la oferta neta de divisas en el mercado oficial de cambios. En el mundo en general y en Argentina en particular, altas brechas cambiarias han derivado en sobre-facturación de importaciones y sub-facturación de exportaciones, explicando en parte la escasez de divisas en el mercado oficial de cambios.

Por lo tanto, si bien la perdida de reservas del Banco Central podría ser explicada en gran parte por  atraso cambiario, también influyen las anomalías del propio régimen cambiario,  sobre todo cuando la brecha tiende a instalarse en torno al 100 %.

El TCR de equilibrio (estimado) claramente no es constante a través de los años. Por lo tanto, utilizar el promedio histórico para determinar el grado de atraso del TCR respecto de sus valores de equilibrio no resulta adecuado. A partir de niveles muy cercanos al equilibrio en 2007, el TCR en los años siguientes se fue atrasando a pesar de la caída del TCR de equilibrio.

Descargar informe completo 4666-Informe de Coyuntura

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Fuente: IERAL

Por la sequía y la situación económica, cayó fuerte la liquidación de divisas de los agroexportadores

Por la sequía y la situación económica, cayó fuerte la liquidación de divisas de los agroexportadores

Buenos Aires, 2 de agosto (PR/23) .- Las empresas agroexportadoras liquidaron en julio un total de US$1.925 millones, un 39,2% menos que durante el mismo mes del año pasado. Sin embargo, el monto fue un 21,3% superior al de junio de este año, de acuerdo con el informe de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA) y el Centro de Exportadores de Cereales (CEC), entidades que representan el 48 % de las exportaciones argentinas.

Los empresarios del sector estiman que durante el resto del año la situación seguirá en terreno negativo, con pérdidas superiores al 50% en comparación con 2022.

Si se comparan los primeros siete meses del año pasado con el mismo período de 2023, el sector cerealero-oleaginoso perdió valores de ventas al exterior por un 42%, de acuerdo con el reporte sectorial.

La caída en la comparación interanual en julio «es el resultado de la magra cosecha gruesa, fuertemente impactada por la sequía, el inicio del dólar especial del Decreto 378/23 y la situación económica general», explicó CIARA-CEC.

Y añadió que, en lo que va del año, las empresas liquidaron un total de US$ 12.956.694.105 millones.

El ingreso mensual de divisas, transformadas en pesos, es el mecanismo que permite seguir comprando granos a los productores al mejor precio posible, según las entidades empresarias.

Datos oficiales indican que el complejo oleaginoso-cerealero, incluyendo al biodiésel y sus derivados, aportó el año pasado el 48 % del total de las exportaciones de la Argentina; el principal producto de exportación del país es la harina de soja (14,2 % del total.

En este marco, el presidente de CIARA-CEC, Gustavo Idígoras, sostuvo que el ingreso de divisas estuvo «fuertemente impactado por la enorme sequía, que provocó una perdida anual de más de US$22 mil millones».

También dijo que, en comparación con enero-julio de 2022, en el mismo período de este año se liquidaron US$10.000 millones menos, a raíz de la falta de lluvias. Idígoras señaló además que el ingreso de divisas mejoró durante los últimos días de julio, a partir del decreto que otorgó un tipo de cambio diferencial para las economías regionales, lo cual, dijo, «traccionó la oferta de los productores».

A su criterio, durante el resto del año la situación «va a seguir siendo negativa, sobre todo para una industria que calcula pérdidas superiores al 50% en comparación con 2022».

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Fuente: NA
La Argentina no está tan bien como parece ni tan mal como te cuentan

La Argentina no está tan bien como parece ni tan mal como te cuentan

Por: Sergio Marcelo Mammarelli

Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut.

Chubut, 2 de agosto (PR/23) .- Ya falta nada para la realización de las PASO, que no es otra cosa que la primer “encuesta nacional” seria, en medio de la ausencia de mediciones creíbles. Es cierto, que varias provincias realizaron sus elecciones, pero sus resultados son muy poco extrapolables en el ámbito nacional, salvo un dato más que objetivo: El Frente de todos o Unión por la Patria, en términos globales en esas elecciones, viene retrocediendo en cantidad de votos en forma más que preocupante, comparándolas con las últimas elecciones anteriores, mientras que Juntos por el Cambio, viene recuperando terreno con la esperanza de un Congreso más equilibrado, tanto en el senado como en diputados.

Las PASO, nos permitirán por primera vez, proyectar hacia dónde va la Argentina con cierta certidumbre, porque su resultado, más que resumir lo que la política le propone a la sociedad, por primera vez podremos indagar, que es lo que estamos pensando los argentinos de la política y de sus ofertas. Es más, ese día veremos cómo se comporta la “abstención” en concurrir a votar, dato que no define las candidaturas, pero nos mostrará lo que piensan aquellos desinteresados con la política, constituyendo un nuevo sector de opinión que precisamente no quiere opinar.

¿Porqué el título de esta editorial? Simplemente, para sembrar esperanza dentro de tanta dualidad: Está todo bien o está todo mal. Tal vez, sea un poco de cada cosa.

Nadie duda, que la economía es el mayor de los problemas que azotan a los argentinos, ¿pero es el único? Claramente no. Si ello es así, pareciera que el verdadero problema de la Argentina es “político” y no simplemente “económico”. Dicho de otro modo, ¿si se arregla la economía, se soluciona todo en la Argentina?.  Creo humildemente que no.

Es la economía, estúpido! Esa famosa frase en la campaña electoral de Bill Clinton en 1992 contra George H. W. Bush, le pertenece a James Carville, estratega de la campaña de Bill Clinton, para recordar la importancia de la situación económica como factor decisivo para los votantes. Sin embargo, ello, no significó que el único problema de EEUU, fuera exclusivamente la economía, sino que simplemente ordenó un “discurso político” a uno de los problemas más importante que padecían los americanos.

Coincido con Andrés Malamud, al decir que “el problema de los argentinos puede ser económico, pero su solución es política”. Sino fuera así, bastaría con un buen equipo económico y no un nuevo gobierno, para solucionar el problema. Y si hay algo que sobran en nuestro país, son economistas –casi tantos como abogados-.  Sin embargo, a diferencia de dicho prestigioso politólogo, pienso que la Argentina, tiene un verdadero problema político, que además tiene como condimento esencial, una malísima administración de los problemas económicos, por casi todos los gobiernos de la democracia iniciada en 1983, que también es reflejo de esos mismos problemas con distintas soluciones desde comienzos del siglo pasado.

Es cierto que la democracia argentina, no ha tenido los problemas de otros países de Latinoamérica. Su sistema es muchísimo más estable y la institucionalidad siempre ha mantenido cierta estabilidad, aún frente a los amantes del helicóptero. En este sentido, está mucho mejor de “lo que dicen”. Sin embargo, cada vez más, se observa un verdadero enfrentamiento entre sectores populares –por denominarlos de algún modo– y las clases medias –por llamarlo de otra forma-, que comienzan a tensar esa estabilidad institucional, con una Argentina casi dividida en mitades, según índices de pobreza e indigencia. En esta discusión, observo también, cierta ingenuidad en los discursos de unos y otros. Mientras los sectores populares, reclaman trabajo digno sin saber cómo, los otros, se vuelcan por la educación y orden, ignorando a los primeros, casi como si no existieran. Está claro, que esa discusión, no pasa por una antinomia entre derecha e izquierda, que jamás prendió en nuestro país. Su permanencia histórica, tal vez, sea mejor explicada como una sucesión en el gobierno, entre ambos sectores, que imponen esos objetivos por cortos períodos de tiempo, sin que el otro acepte el resultado. Precisamente por esta razón, la Argentina es pendular, llevándonos a soluciones muy diferentes según el sector que gobierne. Ello es tan así, que, frente al probable cambio de signo político en el próximo período, ya se está avisando del otro lado, que su resultado no será aceptado y será resistido con toneladas de piedras. Si ello fuera así, ¿qué transformación o cambio, puede ser perdurable o por lo menos percibido como permanente por los agentes económico y sociales de la Argentina -léase empresarios, sindicatos, agentes económicos, inversión extranjera y nacional, etc.?

Ahora bien, en esta tensión entre sectores, la solución es exclusivamente económica.? Según la oferta electoral de algunos, Milei por ejemplo, claramente sí. Todo lo va ordenar el mercado y para ello debemos terminar con la “Casta” –léase la política-, que es el mal de los males. Esta posición, a mi juicio ingenua y que hasta obligó al espacio, ensuciarse en el barro político, extrema posiciones desde eliminar el Banco Central y dolarizar la economía hasta fomentar la libre portación de armas o insinuar la compraventa de órganos. Veremos en la encuesta de las PASO, qué piensan los argentinos y cuántos canalizarán sus frustraciones en un referente teórico sin experiencia de gestión.

Del otro lado, se encuentran las clásicas posturas de siempre –con distintas denominaciones y ahora conformadas en frentes electorales-: La unión por la Patria, que intenta agrupar a esos sectores populares, representados por organizaciones sociales, por sindicatos o por el mundo del subsidio y el mundo del trabajo dependiente, que muchos resumen con el slogan aglutinante, de “el peronismo” o algo parecido, “el populismo”. Del otro, están las clases medias, representadas por Juntos por el Cambio, que rechazan a los otros por su componente popular y autoritario, pero que curiosamente, la mayor parte de sus candidatos provienen en su inmensa mayoría del peronismo –Patricia Bullrich, Rodríguez Larreta, por ejemplo-, postulan todo lo contrario. Hay que terminar con los planes, los vagos a trabajar, los delincuentes a la cárcel, libertad económica para producir y los chicos a la escuela. Para complicar las cosas, dentro de ésta última alianza, se dividen dos posiciones cada vez más distanciadas entre sí, no tanto en los valores que comparten, pero si en el cómo cumplir sus objetivos.

Lo interesante hasta aquí, es que la economía no pareciera ser el problema definitorio de esta dualidad. Esperemos las PASO, para ver qué pensamos los argentinos de todo esto.

Si gana Milei o Libertad avanza, comenzaría a darles la razón a aquellos que creen que el problema es exclusivamente económico. Si Juntos por el cambio se empareja con Unión por la Patria, nuevamente estaremos en el peligro de un nuevo cambio de signo político, sin aceptación del otro, divididos casi por mitades. Mas aún, si dentro de Juntos por el Cambio, gana Rodríguez Larreta, veremos cómo se intenta ensanchar la famosa avenida del medio y si gana Bullrich, el todo o nada, tendremos una inédita versión y ensayo, de un gobierno de clases medias con impronta por primera vez con tintes autoritarios no proclives a la negociación.

Lo expuesto, con gran pesimismo, me suena al acostumbrado péndulo entre los que gobiernan y los que no lo aceptan, para volver en un período más o menos extenso de tiempo a todo lo contrario. Del mismo modo, los grupos de poder y de presión de toda la sociedad argentina, jamás percibirán el cambio como permanente, sintiéndose más tentados a resistir que a acomodarse a las nuevas reglas.

Mi percepción, es que lo que venga, tendrá la oportunidad de construir un nuevo orden político y económico que comience a borrar la brecha –y a propósito no digo grieta-, donde el sector que quede fuera comience a sentir que participa en la elaboración del nuevo orden y se siente contenido en los valores que expresa el otro. Ese es el profundo desafío del nuevo gobierno. No intentar arrasar con los otros, sino convencerlos de que también los contiene y pueden ser parte de los mismos valores, no solo económicos, sino también culturales, de bienestar y por qué no de justicia social. Esta es la única forma de transformar la grieta en alternancia, donde unos y otros acercan sus posiciones, en una sociedad que siempre se siente contenida en su conjunto por una serie de valores más o menos estables. Para ello, todos deben ceder en su forma de pensar los problemas y también las soluciones.

Lo único cierto, es que, en pocos días, las PASO, romperán nuevamente nuestra apatía política, bajo la ficción de un deber cívico y obligatorio –por más que muchos optarán, por lo contrario-. Por primera vez, tendremos una encuesta en tiempo real, de qué pensamos todos los argentinos, lo que seguramente ordenará los discursos políticos desde ese momento hasta octubre. Mientras tanto, seguiremos con la polémica, si los problemas de los argentinos son esencialmente políticos o económicos o si la Argentina está tan mal o tan bien como parece pero que difiere de lo mal o bien de los que dicen que está.

Fuente: infosurenlinea

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Cannabis: legitimidad, consenso y grieta política

Cannabis: legitimidad, consenso y grieta política

Buenos Aires, 2 agosto (PR/23) — Quienes defienden la regulación del cannabis con fines medicinales, industriales y recreacionales poseen varias arcas repletas de fundamentos y argumentaciones válidas para ser escuchados. Los detractores, también. Ante el actual escenario electoral argentino, ¿qué puede pasar con la industria 420 y qué postura tienen sus principales actores?

En toda política pública, una cosa es lograr consensos, y otra, mayorías. En el sistema republicano de pesos y contrapesos, podemos forzar la sanción de leyes obteniendo las mayorías necesarias para esa iniciativa puntual o podemos lograr consensos para la construcción de políticas públicas sólidas, duraderas y legitimadas. La coyuntura nacional, tanto a nivel social como político, pareciera que cada vez nos aleja más de los consensos y nos acerca, sin haber comprado boleto, a una política corporativista de negociaciones y alianzas circunstanciales en favor de réditos políticos inmediatos y en detrimento de las tan ansiadas políticas públicas de largo plazo. La incipiente industria del cannabis, que aflora con gran potencialidad social, ambiental, industrial y medicinal en varios países del mundo, con especial énfasis en las principales economías, no escapa a la coyuntura argentina y la sufre.

El principal enemigo del sector no es ideológico, ni religioso, ni la ciencia, ni el problema de las adicciones, ni el narcotráfico. El principal enemigo del cannabis, es la desinformación.

A 12 días de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias donde los partidos políticos y las alianzas se medirán internamente para elegir a sus candidatos, el cannabis no es parte de la agenda pública, ni de la del gobierno que supo llenar de titulares los medios de comunicación inflando números poco realistas y encabezando una desmedida euforia que envalentonó a algunos audaces a ensayar importantes inversiones en proyectos productivos que aún continúan huérfanos del amparo legal, ni tampoco la oposición se anima a poner sobre el tapete el tema, quizás, porque como en tantos otros temas, no tienen una postura formada.

En el año 2021 en vísperas de las elecciones intermedias, María Eugenia Vidal declaró que estaba en contra a la legalización del cannabis, y por aquel entonces Horacio Rodriguez Larreta acompañó la postura prohibicionista de Vidal, hoy, 2 años más tarde, el mayor inversor en cannabis en argentina hasta la fecha es el Gobierno de Jujuy a través de la empresa Cannava SE que fundó su gobernador Gerardo Morales, justamente, compañero de fórmula de Larreta.

Por el lado de Massa, que no volvió a expedirse sobre el tema desde que puso en marcha a la Agencia Regulatoria, la cuestión es aún más incierta. Recibió el tema Cannabis cuando al asumir en el Ministerio de Economía absorbió la cartera de producción que controlaba el ex ministro Matías Kulfas, quizás el mayor impulsor oficial del sector hasta la fecha, y puso en el cargo a su amigo y aliado político, José Ignacio “Vasco” De Mendiguren, que mucho no hace al respecto.

Como puntapié inicial de su gestión en materia de cannabis, Massa designó en enero pasado al flamante presidente de la Agencia Regulatoria – ARICCAME- Francisco Echarren, intendente de Castelli desde el 2011 y alfil de su espacio político, quien al asumir decía, ““A mí me convoca Sergio [Massa] porque quería al frente de la Agencia una persona resolutiva, pragmática, porque él tiene la idea de hacer un organismo que agilice la actividad económica”.  Sin embargo, esa designación, junto con el resto del directorio, fueron las últimas noticias oficiales que vieron la luz. Wado de Pedro, se  manifestó, en su momento, a favor.

Patricia Bullrich, la otra referente de la oposición con posibilidades de ser candidata a presidente y hasta de ganar las elecciones, también se ha manifestado públicamente en contra de la legalización de la marihuana, pero a su vez, su compañero de fórmula, Luis Petri, fue uno de los defensores de la 27.350 en su tratamiento en el congreso allá por 2017. Grabois por su lado está a favor de legalizar.

Javier Milei, enfrascado en sus principios liberales se manifestó en favor de la libertad, pero también aseguró que el Estado no puede emplear recursos en el desarrollo del sector. Por lo que NO podríamos esperar que el referente de la Libertad Avanza ponga el tema en su lista de prioridades

Al no abordar el tema del cannabis con seriedad terminamos recayendo en la ridícula pregunta, ¿está a favor de la marihuana? como si todo fuera lo mismo.

Distinto sería, ¿está usted de acuerdo con reglamentar el cultivo del cáñamo, el cual son las variedades del cannabis sin, o con bajas trazas del componente narcotizante, que sirve para la fitorremediación de los suelos y la rotación de cultivos aumentando su rinde entre un 10 y un 20%, que sirve para la reducción de la huella de carbono, para la salud humana y animal, para reemplazar los plásticos hidrocarburíferos por bioplástico de cáñamo, para el mejor aprovechamiento del agua en la industria textil, para reducir la tala indiscriminada de árboles nativos para la producción de celulosa, para elaborar medicamentos naturales y productos cosméticos saludables, que serviría como una novedosa herramienta de desarrollo para las economías regionales y pequeños productores, que sería una noble fuente de trabajo genuino y una nueva industria exportadora de bienes y servicios?

Claro está que ante esa pregunta todos se inclinarían por la positiva, pero nadie tiene el tiempo de hacerles esa pregunta y si tuvieran el tiempo de formularla, la respuesta seguramente sería, “no estoy tan metido en el tema, deberíamos estudiarlo”.

El problema se incrementa cuando el titular de la ARICCAME declara, que “si sale bien ésto, el cannabis recreacional será una realidad”, es realmente alarmante que quien no puede reglamentar ni poner en funcionamiento la herramienta legal que le otorgó el congreso sancionando la 27.669, hable de cannabis recreacional. Quiere volar antes de aprender a caminar.

Una cosa es el cáñamo y otra el cannabis, si, a pesar de que es todo de una misma familia, sus usos y aplicaciones distan mucho, pero mucho. El arte de la política es encontrar el mayor consenso posible en beneficio de las mayorías, y la pregunta sigue siendo: ¿serán nuestros dirigentes capaces de estar a la altura para hacer que Argentina no pierda, otra vez, una gran oportunidad de desarrollo?

Primicias Rurales

por José Pizarro

Director de Future Farm Hemp Argentina
Co Fundador de @nem.sin – Skincare con CBD