Sanidad ha incluido a las personas con VIH indetectable en los tratamientos con terapias CAR-T.
Buenos Aires, jueves 27 noviembre (PR/25) — La directora de ONUSIDA ha alertado que en los próximos cinco años se pueden producir un total de 3 millones de infecciones adicionales de la enfermedad en todo el mundo.
Cada vez más cerca de encontrar fármacos eficaces para combatir el alzhéimer: «Hay más de 100 ensayándose».
La directora ejecutiva de ONUSIDA, Winnie Byanyima, ha alertado que la respuesta mundial al VIH ha sufrido «su revés más significativo en décadas», como consecuencia de los recortes en ayuda internacional, sobre todo por parte de Estados Unidos, que han provocado que el sistema de atención en docenas de países de ingresos bajos y medios se haya visto «profundamente sacudido».
«Las clínicas cerraron sin avisar, cientos de trabajadores sanitarios perdieron su trabajo o vieron reducido su salario, y los servicios de tratamiento, prueba y prevención del VIH experimentaron una disrupción amplia y continuada», ha señalado sobre el impacto de los recortes en financiación durante una rueda de prensa en la que se ha presentado un nuevo informe de ONUSIDA con motivo del Día Mundial del VIH, que se conmemora el próximo 1 de diciembre.
Según ha comentado, en 2024, se disponía de 18.700 millones de dólares en financiación para el VIH, un 17% menos de lo que se necesita cada año.
Además, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) prevé que la ayuda sanitaria internacional se reduzca entre un 30 y un 40% en 2025, en comparación con 2023, una situación que según ONUSIDA provocará una interrupción inmediata y grave de los servicios sanitarios en los países de ingresos bajos y medios.
Winnie Byanyima ha detallado que ya se ha observado una disminución del 31% en el número de personas que reciben profilaxis preexposición (PrEP) en Uganda entre diciembre de 2024 y septiembre de 2025, así como una reducción del 21% en esta misma atención en Vietnam entre diciembre de 2024 y junio de 2025, y del 64% en Burundi entre diciembre de 2024 y agosto de 2025.
Asimismo, ha apuntado que, entre finales del año pasado y marzo de este, el número de preservativos distribuidos en Nigeria ha descendido un 55%.
Más allá, la directora general de ONUSIDA ha profundizado en el impacto que los recortes en ayuda exterior han tenido en las organizaciones comunitarias que colaboran en la lucha frente al VIH y ha comentado que muchas han tenido que suspender sus programas esenciales.
«La crisis de financiación ha puesto de manifiesto la fragilidad de los avances que tanto nos ha costado conseguir», ha advertido.
Ante esta situación, ONUSIDA ha hecho una previsión del impacto que tendrán estos recortes en los objetivos fijados para 2030, si no se revierte la situación.
Según sus estimaciones, desde 2025 hasta 2030 se podrían producir un total de 3,3 millones de infecciones adicionales por VIH.
Más de 40 millones de casos en todo el mundo
El documento recuerda que, a finales de 2024, alrededor de 40,8 millones de personas vivían con VIH en el mundo; se produjeron 1,3 millones de nuevas infecciones, lo que supone un 40% menos que en 2010; y hubo 630.000 muertes relacionadas con la enfermedad, esto significa una reducción del 54% desde 2010 y del 15% desde 2020.
Las tasas de mortalidad están disminuyendo en todo el mundo excepto entre los jóvenes, según un estudio
Aunque 31 millones de pacientes están bajo tratamiento, más de nueve millones seguían sin recibirlo al finalizar el pasado año.
«El sida no ha desaparecido. Hay nuevas infecciones y millones de personas que aún no reciben tratamiento, por no hablar de aquellas que lo reciben pero no logran suprimir la enfermedad porque no lo toman con la regularidad suficiente. Por lo tanto, aún queda mucho por hacer», ha aseverado Byanyima.
Según ha explicado, a los recortes presupuestarios se han sumado retrocesos en materia de derechos humanos. De hecho, ha aseverado que, por primera vez desde que ONUSIDA analiza la situación, ha aumentado el número de países que penalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo y la expresión de género. Asimismo, ha apuntado que se han producido 48 casos penales relacionados con el VIH entre enero y junio de este año.
En este punto, ha señalado que los derechos sexuales y reproductivos y la autonomía corporal de las mujeres y las niñas también «están siendo atacados». «En Kenia, según los modelos de ONUSIDA, nuestras simulaciones muestran que las niñas que han sufrido violencia sexual y en el lugar de trabajo se enfrentan a un riesgo un 63% mayor de contraer el VIH», ha añadido.
Compromiso y resiliencia
Winnie Byanyima ha destacado el compromiso y la resiliencia mostrados por algunos países. Como ejemplo, ha aludido al compromiso de aumentar inversiones nacionales en servicios de VIH por parte de Nigeria, Uganda, Costa de Marfil, Sudáfrica y Tanzania, así como los trabajos de ONUSIDA en este sentido con más de 30 países.
Revolución contra el VIH: EEUU aprueba un fármaco para prevenirlo con dos pinchazos al año
El lenacapavir es un fármaco inyectable que se administra cada seis meses.
Asimismo, ha resaltado los esfuerzos por garantizar un acceso asequible a la prevención del VIH a través de lenacapavir, de la compañía Gilead, que ha aseverado que se necesitaría administrar a 20 millones de personas para poder alcanzar los objetivos frente a la infección. También ha apuntado a los acuerdos de financiación que está negociando Estados Unidos con cerca de 70 países y a los compromisos adquiridos durante la Octava Conferencia de Reposición del Fondo Mundial y la reciente Cumbre del G20 en Sudáfrica.
Desde su fundación a finales de la década de 1970, Laboratorios König ha trazado una trayectoria de innovación, crecimiento y compromiso con la salud animal.
Lo que comenzó como la visión de un apasionado médico veterinario, el Dr. Humberto Taroni, se ha transformado en un referente indiscutido de la industria farmacéutica veterinaria, consolidando su liderazgo en Argentina y expandiendo su influencia a nivel mundial.
Buenos Aires, martes 25 noviembre (PR/25) – – La historia de König es la de una empresa familiar que, impulsada por la pasión por la ciencia y el cuidado animal, ha sabido combinar la tradición con la vanguardia tecnológica.
Fundada por el Dr. Humberto Taroni, en una pequeña propiedad en Avellaneda (Buenos Aires), la compañía ha experimentado una expansión notable, convirtiendo su sede original en una imponente planta de producción de más de 2000 metros cuadrados. Este crecimiento es un fiel reflejo de su éxito y de una gestión que ha sabido mirar más allá de las fronteras.
A finales de los años 80, König ya proyectaba su futuro fuera de Argentina, iniciando un proceso de internacionalización que hoy la posiciona en 25 países de América, Europa y el mundo árabe. Con plantas productivas estratégicamente ubicadas en Avellaneda, Chivilcoy, São Paulo, Montevideo y Barcelona, la empresa ha construido una red global que le permite atender las necesidades de diversos mercados con la misma calidad y eficiencia.
Este crecimiento se traduce en cifras contundentes. Con una facturación que alcanzó los USD 37 millones en 2024 y una proyección de USD 45 millones para 2025, König demuestra una solidez financiera que respalda su ambicioso plan de expansión.
La compañía, que emplea a más de 350 colaboradores a nivel global, no solo es un motor económico, sino también un ejemplo de cómo una empresa familiar puede competir y destacarse en el escenario internacional.
El liderazgo de Laboratorios König se cimienta en una fuerte y constante inversión en investigación y desarrollo (I+D).
Esta apuesta por la ciencia ha dado como fruto un portafolio de más de 250 productos, algunos emblemáticos que se han convertido en sinónimo de confianza y eficacia para los veterinarios.
Marcas como Bactrovet Plata, Kuramicina, Glypondin, Basken y la innovadora línea de feromonas Serenex son solo algunos ejemplos de la capacidad de la compañía para desarrollar soluciones que marcan la diferencia.
Sus lanzamientos más recientes, Cidar, un comprimido super palatable para perros y gatos contra pulgas, garrapatas y parásitos internos, y Dardox, un pour-on sarnicida y garrapaticida, han batido récords de ventas, aportando USD 7 millones a la facturación en los últimos dos años.
Este éxito comercial no es casual, sino el resultado de un profundo conocimiento de las necesidades del mercado y de un equipo de I+D comprometido con la excelencia.
Detrás de este gigante de la salud animal se encuentra la figura de su fundador, el Dr. Humberto Taroni, actualmente CEO de la compañía y con 2 generaciones de la familia que lo acompañan. Médico veterinario egresado en 1968, su carrera es un testimonio de vocación por la docencia, la investigación y el desarrollo industrial.
Desde sus inicios en Laboratorios Elea, su paso como profesor y decano fundador en prestigiosas universidades, y su labor en el INTA, el Dr. Taroni ha sido un verdadero pionero.
Fue en 1978 que su espíritu emprendedor lo llevó a fundar Laboratorios König, lanzando al mercado el TEA Líquido, un producto que marcó un hito en la industria nacional.
Hoy, como presidente de la compañía, su visión sigue guiando a la empresa, consolidando más de cuatro décadas de trabajo al servicio del campo argentino y del bienestar animal.
Con casi 50 años de historia que celebrará en 2027, Laboratorios König no solo mira con orgullo su pasado, sino que se proyecta hacia el futuro con la misma pasión y determinación que la vieron nacer.
Su historia es una fuente de inspiración y un claro ejemplo de cómo la combinación de visión, innovación y un profundo compromiso con la salud animal puede llevar a una empresa argentina a la cima del liderazgo mundial.
Cuando los hospitales rechazaban a los pacientes con sida en los años ochenta, ella cruzó la puerta marcada con “No entrar”. Se convirtió en la única familia que decenas de hombres moribundos tuvieron jamás.
Buenos Aires, martes 25 noviembre (PR/25) — En 1984, la crisis del sida arrasaba Estados Unidos, y el miedo era especialmente palpable en los hospitales de las pequeñas ciudades, donde incluso los trabajadores sanitarios se negaban a entrar en las habitaciones de los pacientes.
Ruth Coker Burks era una joven madre soltera de Hot Springs, Arkansas. Estaba visitando a una amiga en un hospital de Little Rock cuando vio algo extraño: una puerta sellada con cinta roja.
Las enfermeras susurraban advertencias. Dentro estaba “uno de ellos”: un hombre con sida. Nadie entraba. Nadie le llevaba comida. Nadie lo tocaba.
Ruth sí.
Entró y encontró a un joven esquelético, solo, aterrorizado. Pesaba menos de 45 kilos, casi indistinguible de las sábanas blancas.
Pidió por su madre.
Ruth habló con una enfermera para pedir el número. La enfermera la miró como si estuviera loca: “Cariño, su madre no va a venir. Lleva seis semanas ahí y nadie ha venido.”
Ruth llamó de todos modos.
La voz al otro lado fue helada: “Murió para mí cuando se volvió homosexual.”
Después, silencio.
Ruth volvió a la habitación. Se sentó a su lado. Le tomó la mano —una mano que nadie más quería tocar, una mano que incluso su propia madre había rechazado.
Durante trece horas permaneció con él, hasta que dio su último aliento.
Ese momento le cambió la vida.
La noticia corrió entre la pequeña y aterrorizada comunidad gay de Arkansas: había una mujer en Hot Springs que ayudaría. Que no tenía miedo. Que no cerraría la puerta.
Más hombres llegaron. O más bien, Ruth los encontró, en hospitales donde las familias preferían decir que sus hijos estaban muertos antes que admitir que tenían sida.
Ruth Coker Burks se convirtió en un sistema de apoyo de una sola persona para los pacientes con sida del centro de Arkansas.
No tenía formación médica. Ni financiación. Ni una organización detrás.
Sólo una determinación: que nadie muriera solo.
Llevaba a los pacientes a citas médicas cuando nadie quería transportarlos. Recogía medicamentos —guardaba AZT en su despensa porque muchas farmacias locales se negaban a tenerlo.
Les ayudaba con trámites. Cocinaba para ellos. Se sentaba con ellos en medio del miedo y del dolor.
Y cuando morían —cuando las familias se negaban a reclamar sus cuerpos—, Ruth se aseguraba de que tuvieran un lugar de descanso final.
Su familia tenía parcelas en el cementerio Files, un pequeño cementerio histórico en Hot Springs. Ruth las usó para enterrar a hombres cuyas familias no los querían de vuelta.
Trabajaba con una funeraria para las cremaciones. Luego, ella y su hija pequeña iban al cementerio con un cavahoyos y una pequeña pala. Cavar, enterrar, celebrar un funeral improvisado —porque ningún sacerdote aceptaba hacerlo.
“El número exacto de hombres que enterré ha sido debatido”, recuerda Ruth. “Pero lo que no se discute es que les di un lugar donde descansar.”
El precio fue alto.
Su comunidad la rechazó. Su hija fue marginada en la escuela. Quemaron cruces en su jardín.
Pero los bares gay de Arkansas se unieron para ayudarla. Las drag queens organizaban espectáculos para recaudar dinero, lo suficiente para pagar cremaciones y medicamentos.
Ruth nunca perdió la fe. “Solo perdí la fe en la fe de los demás”, dijo.
Siguió trabajando incansablemente durante finales de los ochenta y hasta mediados de los noventa, hasta que los nuevos tratamientos cambiaron la realidad del VIH.
En 2010 sufrió un derrame cerebral —que ella misma atribuye, en parte, al estrés de aquellos años— y tuvo que reaprender a hablar, leer y escribir.
Pero sobrevivió.
Décadas después, su historia resurgió. En 2015, el Arkansas Times la llamó “El Ángel del Cementerio”. La historia se hizo viral. Le siguieron NPR, CBS, homenajes y un libro: “All the Young Men” en 2020.
En uno de los capítulos más oscuros de la salud pública estadounidense, cuando el miedo y el estigma mataban tanto como el virus, Ruth estuvo ahí.
Entró en habitaciones que otros evitaban. Tocó manos que otros rehusaban. Enterró a hombres cuya existencia otros negaban.
Paul Wineland, un residente de Hot Springs que conoció a Ruth durante la crisis, lo resumió así: “Aquí estábamos prácticamente solos. Yo tenía a Ruth, y eso era todo.”
Eso es lo que importa. Cuando la gente moría sola, aterrada, abandonada por todos los que debían amarlos —Ruth estuvo ahí.
No cambió leyes. No acabó con el estigma. No curó la enfermedad.
Hizo algo más simple y más difícil:
Se quedó cuando todos los demás se fueron.
La llamaron “El Ángel del Cementerio”.
Pero Ruth nunca se vio así.
“Sólo necesitaban a alguien,” dijo. “Y yo estaba allí.”
A veces eso es todo lo que hace falta para cambiar el mundo de alguien… o para ayudarlo a dejarlo con dignidad.
Buenos Aires, viernes 21 noviembre (PR/25) — Para el podólogo bovino Mariano Alonso, la prevención es la clave para evitar pérdidas por cojeras y bajas en la producción. Destaca la necesidad de detectar signos tempranos, mejorar las rutinas de recorte y entender el impacto económico y sanitario que tienen las lesiones podales en el rodeo.
El especialista remarca que hay cuatro pilares a los que le brinda especial importancia cuando ingresa a evaluar un tambo. Además, señala que este tipo de lesiones afecta en gran medida a la explotación lechera. “Hay estudios que hablan de 2% y hasta 4% de rechazo y pérdidas en el orden del 20% de la producción”.
En la siguiente entrevista, realizada en el marco de la Jornada sobre Optimización Integral de la Producción Lechera desarrollada en la Sociedad Rural de Villa María días atrás, Alonso desarrolla cuales son esos pilares y explica las principales lesiones que se vienen observando a nivel general en los tambos.
Rosario, jueves 20 noviembre (PR/25) — El panel “Fiebre Aftosa: estrategias sanitarias y experiencia regional en el control y erradicación de la enfermedad” despertó la atención de todos los asistentes al 4° Congreso Federal Ganadero de Rosgan.
La experiencia de Argentina, Uruguay y Brasil quedó plasmada en este espacio.
Entre la continuidad de la vacunación o su eliminación, los países de la región expusieron experiencias, costos, riesgos y aprendizajes de un desafío que sigue marcando el pulso sanitario y comercial de la ganadería sudamericana.
Entre la continuidad de la vacunación o su eliminación, los países de la región expusieron sus posiciones y argumentos. Rafael Ferber, presidente de la Asociación Rural del Uruguay (ARU); Gedeao Silveira Pereira, vicepresidente de la Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil (CNA); y Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa Nacional de Carnes, presentaron la estrategia sanitaria para el control y erradicación de la enfermedad de la fiebre aftosa que llevan adelante en sus países. ¿Vacunación sí, vacunación no? fue la pregunta que sobrevoló durante el panel.
La exposición de Chiesa comenzó con una frase para caracterizar la situación en Argentina: “Cuando hablamos de aftosa tenemos algo bueno para celebrar, no hay circulación viral”. Qué problemas podemos tener, una reintroducción. Uno empieza a pensar cuales son los beneficios para vacunar o dejar de vacunar. Hoy paga lo mismo el mercado aftósico, Uruguay está exportando lengua a Japón y es país con vacunación. ¿Hay algo que limite los mercados? Diría que es más barrera la trazabilidad”.
El coordinador de la Mesa Nacional de Carnes resaltó que en todos los foros internacionales hace tiempo que Argentina sostiene que “libre es libre”, con o sin vacunación, y resaltó: “Cuál es el método de prevención que uso es algo mío, uso la vacunación o dejó de vacunar y me arriesgo a lo otro”.
En ese sentido, consideró que el punto es cómo prepararse ante un evento adverso. “Lo importante es cuál es la capacidad que tenemos como servicio sanitario y los privados de poder ir y solucionar un problema”, resaltó y recordó que en Argentina pasó, se dejó de vacunar y “el gobierno eligió el peor camino, esconder todo debajo de la alfombra”.
Chiesa dejó en claro la posición del sector que representa: “El sistema de vacunación es el que tenemos que llevar adelante. Si se pueden hacer las cosas mejor, más rápido y más barato pensémoslo. No nos casemos con metodología, pero por la manera de producir de todos hoy es la vacunación”.
Frente a algún brote, y aunque los epidemiólogos advierten que en dos o tres meses se puede recuperar el status, Chiesa se mostró alarmado por lo que puede representar para un productor ganadero “3 meses sin poder exportar” y por eso dijo: “Hay que pensar en todo”.
Ferber, Chiesa y Silveira Pereira participaron del panel, moderado por el periodista Matías Longoni
Por otra parte, recordó que hoy el sistema de control de la fiebre aftosa es mixto, coparticipativo y solidario, es decir que cuenta con participación del Estado y los privados, pero advirtió que cuando se termina la vacunación y empieza la vigilancia es solo el Estado el actor a cargo. “Los privados no queremos eso, no nos fue bien, no se lo queremos dar al Estado. No queremos entregar algo que nos puede dejar fuera de los mercados. A nosotros no nos da seguridad. Queremos poner nuestro foco en lo que se viene, bienestar animal, trazabilidad”, subrayó al tiempo que sintetizó: “No tenemos circulación viral, vacunamos porque nos previene”.
La posición de Uruguay
El presidente de la Asociación Rural del Uruguay hizo un poco de historia y recordó qué pasó en el país oriental. “En el 2000 tuvimos un foco de aftosa y en 2001 explotó la bomba. El impacto para Uruguay fue de 730 millones de dólares, aproximadamente el 3,8% del PBI. En 2003 volvimos a ser libres de aftosa con vacunación, algo que fue invento uruguayo. Volvimos a entrar a Estados Unidos, a Japón. Desde 2022 les mandamos lengua y desde 2024 entramos con estómagos a china, y con carne ovina y bovina con hueso a Israel. Todos estos casos son evidentes por demanda del otro lado”, indicó Ferber al tiempo que remarcó: “El mundo exige carne, nosotros damos garantías, y es obvio que vacunar o no vacunar no tiene un efecto comercial”.
El dirigente ganadero explicó que durante los años que el país lleva libre de la enfermedad se exportó carne por 2.267 millones de dólares, con volúmenes anuales que alcanzan las 522 mil toneladas. En comparación, la vacunación implica un gasto de 32 millones de dólares por año. “Un tercio de lo que facturamos como exportaciones lo perdimos cuando nos tocó el foco”, dijo.
Ferber dijo que si volviera la enfermedad el país perdería 2 mil millones de dólares si el cierre total, y mil millones si fuera el 50% de los mercados. “Tenemos estudios que dicen que por cada mil casos de brotes de aftosa tenés una disminución de 36,1% en las exportaciones con los siguientes años. El golpe es enorme, cuesta salir y sobre todo sale carísimo”, subrayó.
El presidente de la ARU se preguntó: “¿Dejar de vacunar para qué? ¿Para tener mejores mercados? Si ya enviamos lengua a Japón y somos el tercer precio del mundo. No hay un mercado que justifique el riesgo. No tenemos cerdo, es una realidad, pero ¿por qué tomaríamos el riesgo? Pensando en mejores precios, mejores condiciones. Si pensamos en Alemania le costó mil millones de euros salir del foco. Pongan eso en la situación de Uruguay. No encontramos motivo real para dejar de vacunar”, afirmó y agregó: ¿por qué es mejor no vacunar?
Ferber se lamentó de que Brasil haya dejado de ser del libre de aftosa con vacunación “porque nos debilita” y subrayó: “En Uruguay no está la discusión y no aceptamos discutirlo”.
El cambio en Brasil
El vicepresidente de la Confederação da Agricultura e Pecuária do Brasil habló sobre el futuro de la ganadería a nivel mundial y el peso de la actividad ganadera para América latina, y contó porqué dejaron de vacunar contra la aftosa. Desde mayo de este año todo el país fue certificado como libre de aftosa sin vacunación.
“Nosotros dejamos de vacunar por presión de la gente del cerdo, porque Brasil es un gran exportador de cerdo y también por la gente del pollo, porque el importador cuando mira a un país mira su sanidad. El mercado se conquista con el tiempo. No piensen que quiero que saquen la vacuna, porque yo estoy muy seguro por Argentina, Uruguay y Paraguay porque me hace una perifocal y porque del otro lado tengo al Atlántico, es un muro de la aftosa. Por aquí puede llegar, en el pasado llegó”, señaló y recordó que el proceso para cambiar su estatus no fue nada fácil.
Silveira Pereira habló sobre las diferencias de producción entre el sur de Brasil y el resto del país. “Brasil no está en el mercado gourmet, estamos en el mercado de la olla, manufactura”, explicó, pero hay un camino a recorrer para cambiar.
Tras hacer un repaso de la historia sobre la aftosa en Brasil, y recordar que Santa Catarina hace 25 años que está sin vacunación, apuntó: “No fue fácil dejar de vacunar. La vacuna es buena y la gente se resistió. No quiere decir que no podamos tener un foco, si viene algún virus de algún lugar raro del mundo. Tuvimos que hacer asambleas y el ministerio tuvo que convencer a los productores de dejar de vacunar y avanzar en otros mercados. En mayo de este año la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA) nos reconoció como libres sin vacunación a todo el país”, explicó.
El modelo brasileño se apoya en una combinación de vigilancia activa, participación del productor y un sistema de financiamiento solidario que asegura rapidez de respuesta ante cualquier emergencia. Silveira Pereira explicó que en Brasil hay un fondo de defensa de la sanidad animal, el Fundesa.
“Cuando no tenés vacuna, el principal actor no es el servicio público sino los ganaderos que estamos mirando a los animales todo el día. Si tenés dudas tenés que correr rápidamente al servicio oficial para que haga el diagnóstico y saber si tenés o no el problema. Si tenés un brote y el estado no te ayuda con un fondo, con un rifle sanitario te vas a fundir. Y si no se tiene seguridad de que será indemnizado no irá al servicio público. Ahí está el desastre. Ya vimos lo que ocurrió en Argentina”, subrayó.
En ese sentido, precisó que el fondo hecho por los productores cuenta actualmente con 33 millones de dólares aportados por los propios productores y una reaseguradora suiza, que cuenta además con otros fondos formados por localidades particulares. A esto se suma un programa de vigilancia activa centinela, ya no existe en ganado en calle, algo común en Brasil.
El estado de Río Grande do Sul recientemente se enfrentó a un caso de gripe aviar con resultados ejemplares. “Tuvimos una eficiencia muy grande del sector público, de la Secretaría de Agricultura del estado, juntamente con un sistema que tenemos que se llama Fundesa. Tuvimos un test espectacular con la gripe aviar y me cerraron la boca. Hubo una contribución del servicio público y privado. Fueron muy ágiles y en 28 días mes Brasil retornó a la condición de libre de influenza aviar”, contó el vicepresidente de la CNA, una experiencia que espera que sirva de antecedente para el sector ganadero, en caso de un eventual brote de aftosa.
¿Qué representa esto? Silveira Pereira destacó que es una oportunidad de acceder a mercados más exigentes como la UE, Japón, Corea del Sur, Turquía, China, México, Indonesia, Canadá y Filipinas. “La carne de cerdo llega a nuevos mercados y se valoriza la carne. La Asociación Brasilera de Industrias Exportadoras de Carnes (ABIEC) identifica a 35 países con nuevas aperturas de mercado tras la declaración de libre sin vacunación”, subrayó
Y cerró: “El Mercosur es importante, nuestra responsabilidad frente al mundo no es solo con la carne vacuna, es con todo, y todas las carnes. Si esta región va bien, el mundo va a comer, si esta región va mal el mundo no va a tener que comer”.
Un equipo de investigación del INTA y del Conicet evaluó la eficacia de incorporar la prueba ELISA como complemento al diagnóstico tradicional de tuberculosis bovina.
Buenos Aires, miércoles 19 noviembre (PR/25) — La tuberculosis bovina (bTB) ha sido históricamente una preocupación sanitaria para los productores lecheros. Sin embargo, una línea de investigación del Instituto de Investigación en Ciencias Agropecuarias del Litoral (IdICaL, INTA Rafaela–Conicet) en conjunto con el Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO, INTA-CONICET), aporta evidencia concreta para dar un salto cualitativo en su control.
Incorporar la técnica ELISA al diagnóstico tradicional con tuberculina permitiría detectar animales infectados que hoy pasan inadvertidos y, con ello, reducir la persistencia del agente causal en los rodeos.
“El objetivo fue evaluar una herramienta complementaria que mejore la sensibilidad del sistema diagnóstico”, explicó Marcelo Signorini, médico veterinario del IdICaL, Conicet-INTA, responsable del estudio.
“El uso combinado de ambas pruebas —la intradérmica con ppd bovina y el ELISA para anticuerpos específicos de Mycobacterium bovis— nos permitió detectar animales que, a pesar de estar infectados, no reaccionaban a la prueba tradicional”.
Durante más de cinco años, el equipo del IdICaL llevó adelante un trabajo sistemático de muestreo en tambos de la cuenca lechera santafesina. Se aplicó la prueba de tuberculina en el pliegue caudal (CFT) y los animales con resultado negativo fueron luego evaluados mediante ELISA.
La experiencia se desarrolló en dos estrategias: una anual —con muestreos sucesivos durante tres años— y otra más intensiva, con tres ciclos aplicados consecutivamente en un mismo año.
Los resultados fueron contundentes: “En ambas estrategias observamos una reducción significativa en la proporción de animales positivos al ELISA hacia el tercer muestreo”, destacó Signorini. “Eso demuestra que, con un seguimiento continuo, es posible disminuir la circulación de M. bovis incluso en rodeos donde la enfermedad parecía controlada”.
Uno de los hallazgos más relevantes fue la caracterización de los perfiles de infección. Mientras los animales positivos a la tuberculina suelen ser más jóvenes —en promedio, con dos lactancias—, los que reaccionaron al ELISA correspondieron a vacas más longevas, de tres o más lactancias.
Este comportamiento inmunológico —según explican los investigadores— está relacionado a la evolución natural de la respuesta inmune frente a la infección: a medida que progresa la enfermedad, el organismo pasa de una respuesta celular a una humoral, detectable solo mediante la prueba serológica.
“El diagnóstico clásico por tuberculina es muy específico, pero puede pasar por alto animales en etapas avanzadas de la infección”, precisó Signorini. “Con el ELISA logramos cubrir ese vacío y evitar que esos individuos actúen como reservorios dentro del rodeo”.
El programa nacional de erradicación de tuberculosis bovina, que se basa en la detección mediante CFT y el sacrificio de animales positivos, mostró avances sostenidos.
Sin embargo, la persistencia de casos en algunos establecimientos generaba dudas sobre la posibilidad real de erradicar la enfermedad. Este trabajo del INTA aporta una herramienta práctica, respaldada por evidencia científica local, para fortalecer el sistema y acelerar su impacto.
Ambas estrategias de diagnóstico —ya sea con muestreos anuales o más frecuentes— demostraron ser efectivas para reducir tanto los casos positivos a CFT como a ELISA. Pero el éxito —remarcan los técnicos— depende también de las prácticas de manejo del establecimiento.
“Es fundamental acompañar el control sanitario con medidas de bioseguridad, trazabilidad y aislamiento de animales nuevos o sospechosos”, subrayó el especialista. “Cada tambo tiene dinámicas propias y eso influye en la efectividad de cualquier programa sanitario”.
El aporte del INTA Rafaela se inserta en un contexto donde la sanidad animal es una pieza clave para la competitividad del sector lácteo argentino. La incorporación de nuevas herramientas diagnósticas no solo mejora la salud del rodeo, sino que también fortalece la calidad e inocuidad de la producción.
“Estamos convencidos de que la erradicación de la tuberculosis bovina no es una utopía”, afirmó Signorini. “El desafío es seguir perfeccionando las estrategias y trabajar junto a los productores en la aplicación coordinada de estas tecnologías”.