Buenos Aires, sábado 4 de julio (PR/26) .- La iniciativa convoca a donar frazadas, mantas y tela polar, además de sumar voluntarios para confeccionar abrigo y acompañar a personas en situación de calle durante el invierno.
Cáritas Buenos Aires impulsa una campaña para enfrentar el frío
Las bajas temperaturas en la Ciudad de Buenos Aires vuelven a exponer la situación de miles de personas que viven en la calle. Frente a este escenario, Cáritas Buenos Aires lanzó la Campaña Frío para brindar abrigo a quienes más lo necesitan durante el invierno.
La propuesta busca responder a la emergencia climática mediante una organización que integra la recepción de donaciones, la confección de frazadas y la distribución del abrigo a través de los grupos de Noche de la Caridad.
Las donaciones incluyen frazadas, mantas y rollos de manta polar. El material se recibe en el Centro Solidario San Juan Bautista, ubicado en Alsina 824.
Luego de la recepción, voluntarios de las parroquias de la ciudad confeccionan frazadas con la tela donada. Más tarde, los grupos de Noche de la Caridad entregan el abrigo durante sus recorridas por distintos barrios.
Cómo colaborar con la campaña
Cáritas Buenos Aires invita a empresas y particulares a participar de tres maneras. La primera consiste en donar mantas, frazadas o tela polar en la sede de Alsina 824, de lunes a viernes de 12 a 18, o realizar un aporte económico a través de su sitio web.
La segunda opción propone colaborar en las jornadas de confección y clasificación de las donaciones. La tercera invita a participar de una Noche de la Caridad en la parroquia más cercana para acompañar a personas en situación de calle.
La campaña complementa el trabajo que Cáritas Buenos Aires desarrolla en su Pesebre, donde recibe a varones mayores de 18 años para pasar la noche sin requisitos previos.
También fortalece la tarea de la Red de Hogares, que brinda alojamiento y acompañamiento a varones y mujeres en situación de calle con el objetivo de favorecer su reinserción social.
Además, es posible comunicarse a la línea 108 de la Ciudad de Buenos Aires para solicitar asistencia inmediata. Este servicio de la Red de Atención funciona las 24 horas y atiende casos de personas en situación de calle para brindarles abrigo, comida y un lugar seguro. También podrán comunicarse con Caritas vía WhatsApp al 011 2474-5942.+
El especialista en longevidad Rafael García Guzmán sostiene que restar horas de sueño, y no la dieta ni el ejercicio, es el error que más rápido envejece al cuerpo. Explica por qué el descanso se volvió, según la ciencia reciente, el hábito más determinante para vivir más y mejor.
Buenos Aires jueves 2 de julio (PR/26)–Todos hemos escuchado alguna vez que dormir bien es fundamental. El problema es que repetirlo tanto lo volvió casi un cliché, y muchas personas siguen sin tomárselo en serio.
Por eso los especialistas en sueño y en longevidad insisten una y otra vez con el mismo mensaje: hay que dormir más y mejor.
Rafael García Guzmán, experto en longevidad, plantea el descanso como una verdadera inversión. Mucha gente lo vive como una pérdida de tiempo, cuando en realidad ocurre lo contrario: dormir las horas necesarias es lo que después permite rendir mejor, pensar con más claridad y afrontar el día con más energía. Se «pierden» un par de horas en la cama para ganar mucho más durante el resto de la jornada.
Para el especialista, entre todos los errores cotidianos que afectan a la longevidad, uno se lleva el primer puesto: sacrificar horas de sueño de manera voluntaria.
Y aclara algo importante: no se trata de levantarse tarde, sino de acostarse antes para completar el descanso que el cuerpo realmente necesita. Dormir, dice, no es un capricho: es darle al organismo el combustible que le hace falta para funcionar.
El verano, un enemigo silencioso del descanso
En esta época del año el buen descanso se vuelve todavía más importante. El calor y la deshidratación que trae consigo el verano ya nos dejan más agotados de lo habitual. Las altas temperaturas complican el sueño y, con eso, también la capacidad del cuerpo para recuperarse. El cansancio, entonces, se va acumulando día tras día sin que lo notemos del todo.
Sea para trabajar, para entrenar o simplemente para disfrutar del ocio, el hábito al que García Guzmán le da más peso es, sin dudas, el descanso: recomienda respetar entre 7 y 9 horas de sueño, principalmente durante la noche.
El sueño le gana la partida a la dieta y al ejercicio
Durante mucho tiempo se creyó que la alimentación y el ejercicio físico eran los dos pilares principales para vivir más y mejor. Sin embargo, las investigaciones más recientes ubican al sueño en el centro de la escena, por encima incluso de esos dos factores.
Comer bien y entrenar de forma regular pierde buena parte de su efecto si después el cuerpo no descansa lo suficiente.
García Guzmán es contundente con una de las frases que más se repite sobre este tema: considera que no hay expresión más desafortunada que la de dejar el descanso para «más adelante», ya que el sueño perdido, asegura, no se recupera. Lo que no se durmió en su momento, simplemente se pierde.
Las consecuencias de descuidar el descanso van mucho más allá del cansancio. Dormir menos de 7 horas por noche no sólo resta energía: también acelera el envejecimiento, desordena el metabolismo, debilita el sistema inmune y afecta a la salud del cerebro.
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad
Mientras dormimos, el cuerpo atraviesa un proceso asombroso: es el momento en el que se regenera, elimina toxinas y repara el daño celular acumulado durante el día.
Privarse de ese proceso, según el especialista, equivale a recortar directamente los años de vida saludable.
Por eso, García Guzmán resume su mensaje en una idea simple y contundente: dormir bien no es un lujo, es una necesidad.
Cuando bajan las temperaturas, sostener los buenos hábitos se vuelve un desafío. Descubrí cómo adaptar tu rutina con una mirada amorosa, libre de culpas y enfocada en el bienestar a largo plazo.
Buenos Aires domingo 28 de junio(PR/16)–Llegó el invierno y, casi sin darnos cuenta, aquello que veníamos haciendo tan bien por nuestra salud empieza a costar un poco más.
No es una decisión consciente de abandonar el camino, sino una transición sutil que a menudo ni registramos.
Sin embargo, este cambio de ritmo tiene una explicación biológica y ambiental muy clara: los días se vuelven más cortos, la falta de luz natural disminuye nuestra energía y el frío nos invita a buscar el refugio del hogar, reduciendo de manera drástica el movimiento cotidiano.
Más allá de la fuerza de voluntad
Ante esta dificultad, el primer sentimiento que suele aparecer es la culpa. Tendemos a pensar que si nos cuesta entrenar o elegir opciones saludables es por una falta de compromiso personal.
Pero la realidad es que no todo es cuestión de voluntad. En nuestras decisiones influyen la biología, nuestra historia y el contexto. Las ensaladas pierden su atractivo con la baja temperatura y las rutinas cambian por completo, exigiéndonos una reorganización que no siempre tenemos disponible. Entender este panorama completo es fundamental para cambiar la perspectiva.
Un compromiso con vos mismo, libre de presiones
Mantener el cuidado personal en los meses fríos no tiene el objetivo de ‘llegar bien al verano’ ni evitar unos kilos de más, sino el de seguir construyendo salud integral: física, mental y emocional. Cuando el bienestar nace de la imposición, la exigencia o el rechazo al propio cuerpo, suele durar muy poco. Por el contrario, cuando logramos conectar el autocuidado con un deseo propio y una mirada respetuosa, se transforma en algo sostenible en el tiempo.
Muchas veces, nuestra relación con los hábitos saludables está marcada por exigencias del pasado, dietas restrictivas o comentarios ajenos que convirtieron la alimentación y el ejercicio en una obligación. Romper con esa estructura lleva tiempo, pero reconocer el proceso es el primer paso.
Una vez que el deseo genuino se activa, el siguiente paso no es mágico: requiere organización, diseño de estrategias adaptadas a tu realidad y, en muchos casos, la valentía de pedir acompañamiento profesional, especialmente si convivís con desafíos específicos como la obesidad o enfermedades crónicas.
Estrategias prácticas para el día a día
Si el éxito no depende únicamente de la fuerza de voluntad, ¿por dónde empezamos? El secreto está en observar el presente sin juzgarnos. No pienses en las metas de todo el año; preguntate qué podés hacer hoy con las herramientas que tenés a mano. Te propongo sentarte un momento a solas, con un té calentito, y planificar pequeñas decisiones concretas que te hagan sentir bien.
Planificación semanal: Diseñar un menú previo te ayuda a sostener las elecciones saludables cuando el cansancio o el frío acechan.
Platos cálidos y nutritivos: Asegurate de incluir en tus comidas calientes una buena base de verduras, legumbres, frutas, semillas y cereales integrales.
Ensaladas tibias: No abandones los vegetales crudos; podés combinarlos de forma deliciosa con vegetales cocidos y preparaciones calientes.
Movimiento adaptado: Buscá alternativas de actividad física en casa para los días donde salir a la intemperie resulta imposible.
Pedir ayuda: El acompañamiento profesional es una estrategia valiosa que adapta el proceso a tu contexto real, dejando de lado el foco exclusivo en la balanza.
Este invierno no necesitas hacer las cosas exactamente igual que en el verano. Está bien reorganizarse, buscar nuevos caminos y entender que distinto no significa imposible. Al fin y al cabo, tu salud merece atención constante, porque el verdadero cuidado no tiene temporada.
Primicias Rurales
Fuente: Lic. Leila Grynwald / Dra. Virginia Busnelli
El SENASA recuerda que observar, registrar y notificar cada avistamiento anómalo puede ser clave para la prevención de la enfermedad.
Buenos Aires, viernes 26 de junio (PR/26) .- Las aves silvestres, especialmente las migratorias, cumplen un rol preponderante en la propagación de enfermedades como la influenza aviar altamente patógena (IAAP). Son hospedadoras y reservorios naturales del virus, pudiendo diseminarlo a través de largas distancias por sus rutas migratorias.
A los fines de fortalecer la vigilancia epidemiológica de la IAAP, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recuerda a quienes trabajan con aves silvestres –en parques nacionales, reservas naturales, centros de rescate y ámbitos similares– la importancia de observarlas, registrar cualquier síntoma sospechoso o anomalía en su comportamiento y notificarlo de manera inmediata.
Las personas que desarrollan actividades en contacto con fauna silvestre constituyen una red fundamental de alerta temprana. Su rol en el territorio es irremplazable, ya que detectar a tiempo un evento sanitario puede marcar la diferencia para contener la dispersión del virus y proteger tanto a la fauna como a la producción avícola nacional.
Qué observar y cómo actuar
El primer paso es conocer los signos que pueden indicar la presencia de la IAAP en aves silvestres. Entre los más relevantes se encuentran:
-Mortandad de 3 o más aves, especialmente en grupos;
-Comportamiento anómalo: signos neurológicos como desorientación, dificultad para volar o mantenerse en pie;
-Signos respiratorios;
-Presencia de secreciones nasales u oculares.
Ante cualquiera de estos signos, es fundamental no manipular las aves sin la protección adecuada, registrar su ubicación y la cantidad de ejemplares afectados, y notificar de inmediato al SENASA. Cabe destacar que, en caso de observarse aves heridas, se debe informar a las autoridades de fauna correspondientes.
La bioseguridad empieza en el equipo de trabajo
Un aspecto crítico para quienes trabajan en asentamientos de aves silvestres es que el virus puede ser transportado de manera inadvertida a través de indumentaria, calzado, elementos de protección personal y vehículos que tomaron contacto con sitios frecuentados por estas especies.
Por eso, el SENASA recomienda:
-Limpiar y desinfectar botas y calzado antes de abandonar el área de trabajo;
-Lavar la indumentaria utilizada en campo de forma separada del resto de la ropa;
-Desinfectar los vehículos, en particular las ruedas y superficies que pudieron estar en contacto con materia orgánica;
-No reutilizar elementos de protección (guantes, tapabocas, antiparras) sin haberlos higienizado, o descartarlos correctamente;
-Evitar trasladar materiales, herramientas o equipos de una zona a otra sin un proceso de desinfección previo.
La detección temprana es la herramienta más eficaz para proteger la sanidad aviar. Cada notificación, por pequeña que parezca, contribuye a fortalecer la vigilancia en todo el país.
Científicos argentinos crearon una molécula artificial que reduce la bacteria Escherichia coli en el ganado bovino, un avance clave para prevenir el Síndrome Urémico Hemolítico en niños.
Buenos Aires, jueves 25 julio (PR/26) — Investigadores del Instituto de Agrobiotecnología y Biología Molecular (IABIMO) y el Instituto de Patobiología Veterinaria (IPVET) desarrollaron una molécula innovadora que podría ayudar a disminuir la presencia de «Escherichia coli» en el ganado y reducir el riesgo de contaminación de alimentos y agua.
El avance apunta a prevenir casos de Síndrome Urémico Hemolítico, una enfermedad que afecta especialmente a niños.
Con aproximadamente 500 casos por año en la Argentina, el Síndrome Urémico Hemolítico (SUH) es la primera causa de insuficiencia renal aguda pediátrica en el país y la segunda de insuficiencia renal crónica.
El principal agente causante es Escherichia coli enterohemorrágica (EHEC) con serotipo O157:H7, una bacteria cuyo principal reservorio son los bovinos.
El ganado generalmente no se enferma, pero excreta la bacteria de forma intermitente a través de sus heces, contaminando pasturas, fuentes de agua y, eventualmente, algunos alimentos. Los terneros jóvenes y los animales en etapa de destete son los mayores excretores.
“El principal objetivo era generar anticuerpos que bloqueen el mecanismo de virulencia de esta bacteria para evitar que colonice el intestino de la vaca y que los bovinos dejen de contaminar el ambiente y alimentos”, explicó Mariano Larzábal, investigador del IABIMO (INTA-Conicet).
Después de más de una década de investigación, el equipo identificó dos proteínas clave del sistema de secreción de tipo III (SST3) de EHEC — denominadas EspB e Intimina como los blancos más eficaces para bloquear la colonización intestinal del ganado.
Los experimentos iniciales, tanto in vitro como en animales demostraron que anticuerpos dirigidos contra estas proteínas eran capaces de neutralizar uno de los mecanismos de virulencia de la bacteria y reducir significativamente su excreción fecal.
La forma que aplicaron fue fusionar ambas proteínas en una única molécula artificial: Quimera. “La llamamos Quimera porque es la combinación de dos proteínas distintas en una sola molécula que, como tal, no existe en la naturaleza”, comentó Ángel Cataldi, investigador del IABIMO y uno de los impulsores del proyecto.
En ensayos preliminares de respuesta inmune se comprobó que la Quimera proteica es capaz de generar respuesta a nivel de anticuerpos en bovinos y que estos anticuerpos, además de reconocerla, también son capaces de reconocer a las proteínas originales por separado y mantienen la capacidad de disminuir la acción de EHEC O157:H7 en cultivos celulares.
Uno de los desafíos históricos de las vacunas anti-EHEC ha sido convencer al sector ganadero de su utilidad: el bovino no es usualmente afectado por esta bacteria, por lo que vacunar implica un costo sin beneficio directo visible para el productor.
Teniendo en cuenta estos planteos, se ha pensado una alternativa de vacuna que podría mejorar su receptividad y hacerla más económica que una constituida únicamente por subunidades recombinantes.
Esto implicaría la expresión de la molécula quimérica en la membrana externa de una bacteria que ya forma parte de una formulación vacunal de interés pecuario, para que de ese modo quede disponible en el exterior del microorganismo y pueda ser detectada por el sistema inmune del animal y no genere un gasto extra para el productor.
El desarrollo ya superó las etapas de laboratorio y modelos animales pequeños. Se está trabajando en la fase de bacterias recombinantes que expresen la quimera. Los resultados preliminares son alentadores y se espera que en la siguiente etapa se pueda probar en animales a campo.
*Foto de portada: Representación ilustrativa de la bacteria Escherichia coli generada con inteligencia artificial mediante ChatGPT (OpenAI) el 22 de junio de 2026.
Históricamente el abordaje nutricional de la fertilidad se ha centrado casi exclusivamente en el peso corporal y el conteo de calorías. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que la capacidad reproductiva está profundamente ligada a un ecosistema vivo en nuestro interior: la microbiota intestinal y uterina.
Por Lic. Leila Grynwald
Buenos Aires ju,eves 25 junio(PR/26)–De cara al Día Mundial de la Microbiota, que se conmemora el 27 de junio, se impulsa un enfoque integrativo que prioriza la salud digestiva y el equilibrio global del organismo como el verdadero punto de partida para lograr un embarazo exitoso.
Más allá de la balanza: El órgano oculto que rige la fertilidad
La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y, lejos de cumplir una función meramente digestiva, hoy sabemos que opera como un órgano endocrino y metabólico clave.
Cuando este ecosistema se desequilibra (un estado conocido como disbiosis), se altera la permeabilidad intestinal y se desencadena una inflamación crónica de bajo grado que afecta de forma directa la calidad de los óvulos y los espermatozoides, dificultando la implantación.
Por eso podemos decir que el peso es solo un indicador superficial, no el diagnóstico definitivo. Una persona puede encontrarse en un peso normativo y estar metabólicamente inflamada, mal nutrida o con una disbiosis severa que bloquee sus procesos reproductivos.
Los profesionales de la salud Insistimos en que el enfoque real debe ser celular y sistémico: preparar el terreno biológico antes de sembrar la semilla.
Los cuatro pilares biológicos para preparar el terreno celular
Los pilares biológicos de la fertilidad integral. Para que un tratamiento de fertilidad sea efectivo desde la nutrición, se debe intervenir sobre variables que van mucho más allá de la estructura del plato de comida:
Inflamacióny ambiente uterino: Una alimentación rica en antioxidantes, fibra prebiótica y ácidos grasos esenciales (como el Omega-3) actúa modulando la microbiota digestiva y vaginal, reduciendo la inflamación y favoreciendo un tejido endometrial receptivo.
El eje estrés-microbiota-hormonas: El estrés crónico eleva los niveles de cortisol. Esta hormona compite directamente en las rutas metabólicas con la progesterona (clave para mantenerel embarazo) y, además, altera la composición de la flora intestinal, perpetuando el ciclo inflamatorio.
Descanso e impacto celular: Durante el sueño profundo se produce melatonina, que ademásde regular los ritmos circadianos, actúa como uno de los antioxidantes más potentes del cuerpo, protegiendo a los ovocitos del estrés oxidativo.
Hidratacióny detoxificación hepática: El agua es el medio de transporte celular por excelencia y garantiza la correcta eliminación de disruptores endocrinos (toxinas ambientales que mimetizan hormonas) a través del hígado y el intestino.
HaliGut: Tres etapas hacia la sincronización metabólica y sin restricciones
Por eso, la primera pregunta que nos podemos hacer es ¿cómo arrancar un tratamiento de fertilidad bajo este enfoque? HaliGut es un programa de acompañamiento profesional de 19 días enfocado en la reeducación de hábitos y nutrición, y consta de tres etapas fundamentales, sin someterse a restricciones severas que sumen más ansiedad:
Diagnósticofuncional integral: En lugar de iniciar con una pauta estricta para bajar de peso, se realiza una evaluación exhaustiva de la sintomatología del paciente (gases, distensión abdominal, dolores menstruales crónicos, calidad del sueño). Se analizan biomarcadores de inflamación, salud tiroidea y niveles de vitaminas clave.
Reparación de la barrera intestinal: Se remueven alimentos ultraprocesados y proinflamatorios,y se incorporan nutrientes específicos para sanar las uniones estrechas del intestino y diversificar la microbiota. Esto disminuye la carga inflamatoria sistémica de forma drástica.
Sincronización metabólica y de hábitos: Se alinean los ritmos de alimentación con el descanso,se pautan herramientas de gestión del estrés y se reeduca al paciente para que aprenda a escuchar las señales de su propio cuerpo.
Al devolverle la homeostasis (el equilibrio interno) al organismo, la fertilidad emerge como una consecuencia natural de un cuerpo sano.