Agricultores yerbateros de Itapúa, Paraguay, denuncian que este año ni siquiera se fijó un precio que cubra los costos de cosecha. Advierten que cerca del 45% de los productores está erradicando sus yerbales por falta de rentabilidad, mientras una parte de la producción quedará sin cosechar. En Argentina la situación no es mejor.
Buenos Aires sábado 12 de septiembre (PR/26)– Los productores yerbateros del departamento de Itapúa, en Paraguay, están dando la voz de alarma.
La caída de los ingresos que reciben por la yerba mate es cada vez más marcada, y muchos ya no encuentran motivos para seguir apostando a sus chacras.

La falta de un precio que alcance para cubrir los costos está empujando a varios productores a erradicar parte de sus plantaciones. Además, cuestionan la ausencia de respaldo por parte del Gobierno y advierten que buena parte de la cosecha podría quedar sin levantar en el campo.
Un precio que nunca llegó
Felipe Ojeda, presidente de Productores Yerbateros del Nordeste de Itapúa, describe un panorama de preocupación creciente entre los productores de la zona.
Este año, dice, ni siquiera se logró establecer un valor que contemple los costos reales de la cosecha. “Acá se está empeorando, ya ni precio se fijó este año. Se luchó mucho pero no se consiguió nada”, resume con resignación.
El reclamo de los productores hacia los secaderistas era simple: que el flete y la tarefa se cubrieran con 500 guaraníes por kilo. “Pero esto no se respetó”, lamenta Ojeda.
Según su relato, hubo reuniones con industriales y representantes del sector para avanzar en un relevamiento y fijar condiciones de comercialización. Sin embargo, la cosecha arrancó igual, sin ningún acuerdo de precio.
“Hay un presidente de los productores a nivel nacional. Nos reunimos con los industriales, ellos querían hacer un relevamiento, pero después empezó la cosecha sin precio”, cuenta. Quien terminó marcando el rumbo fue la Cooperativa Colonias Unidas, que fijó 1.500 guaraníes puesto en secadero —unos 428 pesos argentinos, sin contar el costo de flete ni tarefa— y que ya cerró su recepción el 20 de agosto.
Cosechar a pérdida
En algunas zonas de Itapúa la cosecha todavía continúa, principalmente porque hay una empresa que compra yerba para exportación. Pero el número que le queda al productor sigue siendo insuficiente.
“Acá en mi zona, Capitán Meza, se está cosechando todavía. Hay una empresa que está tomando para exportación. Pero el precio está demasiado bajo, al productor le están quedando unos 300 guaraníes”, unos 85 pesos argentinos, cuenta Ojeda.
La falta de rentabilidad tiene un correlato directo en el campo: parte de la yerba directamente se queda sin cosechar, y algunos productores entregan su producción sin saber siquiera cuánto van a cobrar por ella.
“La yerba va a quedar en las chacras. Ya hay secaderos que están cerrados, va a quedar un 30% en la chacra y lo que cosecharon lo regalaron. Algunos le dieron su yerba sin precio a los secaderistas para que después le paguen”, describe.
Según Ojeda, la única que pagaba al contado era Colonias Unidas y una empresa instalada en San Rafael.
El dirigente no ahorra críticas hacia la falta de políticas específicas para el sector: “El precio no da para aguantar, es muy bajo. No hay apoyo para los yerbateros por parte del Gobierno. Tuvimos muchas reuniones, pero no hubo caso. Ya se echó mucha planta, yerba vieja y yerba nueva”, sostiene.
Yerbales que caen en vez de reclamos que crecen
El productor Lisandro Benítez, también de la zona de Itapúa, coincide con el diagnóstico y confirma que la crisis ya se traduce en una reducción de la superficie implantada.
“La realidad es que en vez de manifestarse, la gente está echando yerbales. Aproximadamente un 45% de los productores está tirando abajo parte de sus plantaciones, principalmente del departamento de Itapúa”, afirma.
Benítez aclara que el fenómeno no se limita a Itapúa: también lo observa entre productores de Guairá, Caazapá y Alto Paraná.
“Está difícil la situación. Aquí los productores, en vez de reaccionar, están pensando en la votación del 4 de octubre de autoridades municipales. No quieren luchar por su situación. De los 8.400 productores en la zona de Itapúa, apenas unos 100 nos manifestamos”, señala, con cierto desánimo por la falta de organización colectiva.
El panorama que describen los propios productores refleja una preocupación creciente por la continuidad de la actividad yerbatera en varias zonas de Paraguay. A la falta de un precio que cubra los costos se suma la yerba que no llega a cosecharse y el avance de la erradicación de plantaciones, un combo que podría reducir todavía más la superficie productiva si se repite en las próximas campañas.
¿Y en Argentina qué pasa?
Situación de los precios en Misiones
- Precios bajos: La industria paga a los productores entre $180 y $280 por kilo de hoja verde.
- Costos sin cubrir: Los productores señalan que el costo real para cubrir la cosecha supera los $600 por kilo.
- Plazos largos: Los pagos se realizan a 90 o 120 días, y en muchos casos en cuotas.
El impacto de las medidas oficiales
- Fin del INYM: El Instituto Nacional de la Yerba Mate perdió la facultad de fijar valores de referencia y sigue sin un presidente activo.
- Apertura de importaciones: La entrada de yerba más barata desde Brasil y Paraguay presiona aún más el precio local a la baja.
- Paralización: Como se detalla en Bichos de Campo, la caída de rentabilidad lleva a muchos agricultores a suspender la cosecha o dejar la hoja en la planta.
Protestas del sector
- Cese de actividades: Los productores organizaron asambleas y paros por tiempo indeterminado.
- Reclamos en rutas: Hubo cortes y movilizaciones durante las visitas presidenciales a la provincia de Misiones para exigir una ley de emergencia.
Primicias Rurales
Fuente: www.elterritorio.com.ar / Otros

















