Un equipo de científicos de Estados Unidos y la República Democrática del Congo identificó una nueva especie de primate en plena selva africana. Le pusieron nombre, le sacaron fotos y ahora piden protegerlo antes de que sea demasiado tarde.
Buenos Aires miércoles 22 julio (PR/26)–En el corazón de la República Democrática del Congo, entre los ríos Lomami y Congo, vive un mono que hasta hace poco no tenía nombre científico. Las comunidades locales lo conocen como “Likweli”, pero para la ciencia era, literalmente, un desconocido.
Ahora dejó de serlo. Un equipo internacional de investigadores confirmó que se trata de una especie nueva para la ciencia, bautizada como Colobus congoensis, y publicó el hallazgo en la revista Plos One.
Un rostro que no pasa desapercibido
Lo primero que llama la atención de este primate es su cara negra, rodeada por una llamativa mancha de color crema anaranjado que envuelve la boca y parte de la nariz, como si llevara puesta una máscara.

Ese diseño tan particular es justamente lo que permitió diferenciarlo de su pariente más cercano, el Colobus satanas, del que está separado por más de 1.200 kilómetros de distancia geográfica. Además de la cara, C. congoensis es notablemente más pequeño.
Quiénes hicieron el descubrimiento
El hallazgo no fue obra de un solo laboratorio. Participaron especialistas de la Universidad Atlántica de Florida, la Universidad de Yale, el Centro de Posgrado de la CUNY y el Hunter College, todos de Estados Unidos.

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También sumaron su trabajo la Fundación Lukuru, el Parque Nacional de Lomami y la Sociedad Zoológica de Fráncfort, instituciones con largos años de trabajo de campo en esa región del continente africano.
Una especie que nace ya en peligro
La noticia trae, sin embargo, una preocupación de fondo. Los propios científicos que lo descubrieron pidieron que el Colobus congoensis sea incluido en la Lista Roja de la UICN en la categoría “en peligro de extinción”.
La razón es que se trata de un animal con una distribución geográfica muy reducida y una población pequeña, a lo que se suma el avance de la caza y la pérdida de su hábitat natural.
Qué piden los investigadores
El equipo también reclamó reforzar la protección del Parque Nacional de Lomami, donde vive la mayor parte de la población conocida de esta especie.
Y apuntaron a algo clave para que cualquier plan de conservación funcione: el trabajo junto a las comunidades locales, para reducir la caza de la especie y garantizar así su supervivencia a largo plazo.
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Fuente: Agencia NA

















