Cada 8 de septiembre el país celebra a quienes trabajan la tierra. Pero este año la fecha llega con un mensaje de fondo: producir más ya no alcanza, hay que producir cuidando el suelo. La biotecnología, dice Rafael Jurado (Biofilm), es la llave para lograrlo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, jueves 10 de septiembre (PR/26)– Todos los 8 de septiembre, Argentina se detiene un instante para recordar a sus agricultores y productores. La fecha no es azarosa: ese día, en 1856, nació Esperanza, en Santa Fe, la primera colonia agrícola organizada del país.

Aquel hito marcó también el arranque de un modelo agroexportador que puso a la Argentina en el mapa alimentario mundial. Desde entonces, el campo no dejó de ser uno de los grandes motores de la economía nacional.

 

Un pasado de vaivenes que dejó marcas en el suelo

 

Sin embargo, el camino no fue lineal. Décadas de políticas inestables y regulaciones restrictivas, sumadas a modelos productivos que priorizaron la extracción por sobre el cuidado, frenaron buena parte del potencial del sector.

 

 

Esa lógica también dejó huella en la tierra: hoy los suelos argentinos enfrentan procesos de degradación y pérdida de fertilidad que ya no se pueden ignorar.

 

El campo vuelve a ser protagonista

 

La buena noticia es que el sector agropecuario está recuperando el lugar que le corresponde. Según el INDEC, la economía argentina cerró 2025 con un crecimiento del 4,4% anual, impulsado en gran parte por la recuperación del agro.

Ese protagonismo también se nota en el comercio exterior. Durante 2025, el país exportó cerca de USD 87.076 millones, y USD 52.900 millones de esa cifra —el 61% del total— salieron del complejo agroindustrial.

 

El suelo, el recurso que no podemos seguir descuidando

 

Ahora bien, sostener ese liderazgo y garantizar la seguridad alimentaria depende de un factor clave: el suelo. La FAO estima que alrededor del 95% de los alimentos que consumimos se producen, directa o indirectamente, en la tierra.

 

Día del Agricultor y del Productor Agropecuario: por qué se celebra cada 8 de septiembre

 

Y no es solo una cuestión productiva: los suelos también albergan más del 25% de la biodiversidad del planeta. Cuidarlos es, ni más ni menos, cuidar la base de todo el sistema.

Frente a ese desafío, la agricultura regenerativa propone un cambio de fondo: recuperar la salud biológica de los suelos, aumentar la materia orgánica y promover la biodiversidad, sin perder de vista la rentabilidad de largo plazo.

 

La biotecnología, la herramienta que acelera el cambio

 

En ese proceso, la biotecnología juega un papel central. Un estudio de Pampas Group y Somera muestra que 1 de cada 2 campos en Argentina ya utiliza insumos biológicos, sobre una superficie que supera las 18 millones de hectáreas.

 

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El avance de los bioestimulantes, biofertilizantes y biocontroladores confirma una tendencia clara: el productor busca potenciar la relación entre el suelo y la planta, reducir la huella química y aprovechar los procesos biológicos naturales, sin resignar eficiencia.

 

Ciencia argentina, lista para escalar

 

Argentina, además, cuenta con un ecosistema científico e industrial de primer nivel. El primer Censo Argentino de Empresas Bio y Nano identificó más de 340 empresas biotecnológicas, un dato que ubica al país entre los diez primeros del mundo en el sector.

 

Presentan el 1° Censo Argentino de Empresas de Bio y Nanotecnología » Instituto de Desarrollo Productivo

 

Programas como Camino AR, la plataforma digital de Aapresid para el autodiagnóstico, seguimiento y certificación de prácticas regenerativas, o las distintas iniciativas de trazabilidad de carbono, demuestran que la ciencia aplicada al suelo ya está lista para dar el salto de escala.

 

De la ciencia al campo: el desafío de bajar la tecnología a tierra

 

Aprovechar esta oportunidad, de todos modos, exige una mirada estratégica. Desde Biofilm trabajamos hace 10 años en el desarrollo de soluciones biotecnológicas integrales, y aprendimos que la investigación y el desarrollo tienen sentido cuando se transforman en soluciones concretas y rentables para el productor.

Por eso es clave adoptar una mirada amplia, que vaya más allá del laboratorio y permita entender las necesidades reales del campo, en diálogo permanente con productores, asesores y referentes del sector.

 

La pregunta ya no es si va a pasar, sino quién va a liderarlo

 

La transformación del agro ya empezó. La pregunta que queda abierta no es si va a ocurrir, sino qué países van a liderarla.

Argentina tiene los recursos naturales, el talento científico y la experiencia productiva para estar entre ellos. Si logra consolidar un ecosistema que una ciencia, empresa y producción, no solo va a producir más alimentos: también va a poder exportar tecnología, conocimiento e innovación al mundo.

 

 

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Fuente: PR