El llamado ‘Divorcio de Sueño’ gana fuerza entre las parejas actuales, pero la ciencia y la historia demuestran que dormir juntos fortalece la relación si se aplican los hábitos adecuados.

 

 

Buenos Aires sábado 19 septiembre(PR/26)– Uno ronca, el otro no para de dar vueltas en la cama; uno siente frío y el otro muere de calor. Al sonar la alarma, además de la falta de descanso, el mal humor se apodera de la rutina diaria. Ante este escenario tan cotidiano, surge una pregunta inevitable: ¿qué podemos hacer para recuperar la paz nocturna?

Para resolverlo, en los últimos años se ha vuelto muy popular la tendencia llamada Sleep Divorce o Divorcio de Sueño. Esta propuesta invita a las parejas a dormir en camas o habitaciones separadas, buscando priorizar la calidad del descanso individual sobre la convivencia nocturna.

Sin embargo, cabe preguntarse si alejarse por las noches es la única vía o si realmente funciona como una solución definitiva. Para entenderlo mejor, vale la pena mirar hacia atrás y recordar cómo descansaban nuestros antepasados en épocas pasadas.

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Un recorrido por la historia del descanso compartido

 

Antiguamente, compartir la cama era una costumbre habitual entre familiares, amigos, colegas e incluso desconocidos. Esta práctica, conocida como dormir social, permitía optimizar el espacio ante la evidente escasez de camas de la época.

 

dormir separados- divorcio de sueño

 

Incluso en la nobleza y la realeza, la compañía nocturna era considerada un claro signo de confianza y hermandad. Como destacaba la periodista Zaria Gorvet, los nobles buscaban compañeros para disfrutar de charlas íntimas en la oscuridad, rodeados de calidez y seguridad.

Todo cambió a mediados del siglo XIX, cuando el médico estadounidense William Whitty afirmó que el descanso comunitario era imprudente, antinatural y degenerativo. Fue a partir de allí que la costumbre empezó a perder popularidad entre los matrimonios.

 

Los verdaderos beneficios de dormir en pareja

 

A pesar de aquellas viejas advertencias, diversas investigaciones actuales confirman que compartir la cama aporta grandes beneficios para la salud emocional y el bienestar de la pareja. Lejos de perjudicar, el contacto nocturno fortalece el vínculo afectivo.

Estudios científicos señalan que dormir acompañados incrementa notablemente la fase REM del sueño. Además, el descanso de ambos se sincroniza, lo que genera una sensación profunda de seguridad y disminuye los niveles de estrés acumulados.

Una gran alternativa para no distanciarse es el afamado método escandinavo. Consiste en que cada miembro use su propia manta en la misma cama, permitiendo que cada uno elija su edredón ideal para regular la temperatura sin destapar al otro.

 

Cuatro estrategias clave para optimizar el descanso

 

Para quienes deben madrugar, la solución perfecta es implementar una alarma silenciosa. Utilizar pulseras con vibración o relojes digitales con sensores evita despertar a la otra persona con sonidos molestos por la mañana.

Respecto a la iluminación, es recomendable coordinar una sincronía de luz. Utilizar luces cálidas antes de acostarse y recurrir únicamente a la luz roja si se entra tarde a la habitación garantiza no alterar el sueño de la pareja.

 

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En cuanto al movimiento nocturno, optar por un colchón con independencia de lechos resulta fundamental. Estos sistemas absorben los giros de cada cuerpo y evitan que los traslados en la cama interrumpan el descanso del otro.

 

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Finalmente, si la causa principal son los ruidos molestos, es clave tratar los ronquidos con un médico especialista. Esto puede ser síntoma de Apnea Obstructiva del Sueño, una condición donde la respiración se interrumpe y requiere atención profesional.

 

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Aplicando estas valiosas herramientas, es posible elevar la calidad del sueño y disfrutar de un descanso reparador cada noche, protegiendo al mismo tiempo la conexión física y emocional con la persona amada.

 

 

 

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Fuente: es.aleteia.org