Los déficits de gestión también importan
Los déficits de gestión también importan

En la edición pasada de Novedades Económicas señalábamos que, luego del rebote inicial, la actividad comenzó a perder dinamismo en los primeros meses del año. Volvía a imponerse el “techo de cristal”, un entorno que impide la expansión sostenida de la producción. Pasada la mitad del año, el salto en la tasa de interés añadió presiones recesivas y consolidó el estancamiento. En este marco, algunos sectores —energía y ciertos complejos exportadores— pueden llegar a sostener su dinamismo, pero los de mayor peso en el empleo urbano (servicios, industria y construcción) se aletargan. La connotación social es evidente.