Con capacidad para 5.610 pasajeros, 20 cubiertas y 365 metros de eslora, el Legend of the Seas de Royal Caribbean acaba de estrenarse en Málaga y acumula récords: el parque acuático, la piscina y la pista de hielo más grandes jamás construidos en alta mar. Antes de zarpar hacia el Caribe, navegará dos temporadas por el Mediterráneo.
Buenos Aires miércoles 15 julio (PR/26)–Tiene el parque acuático, la piscina y la pista de hielo más grandes jamás construidos en alta mar. También encabeza el ranking de la oferta culinaria más potente sobre las olas, con 28 espacios gastronómicos. Y no falta una tirolina que se adentra 50 metros sobre el océano.
¿Más locuras a bordo? Un tiovivo, un parque al aire libre con 30.500 árboles y plantas naturales, un rocódromo y hasta un simulador de surf. La lista de excentricidades de este gigante parece no tener fin.

Por algo este es el buque más enorme del planeta: el Legend of the Seas, de Royal Caribbean, recién estrenado en Málaga durante un viaje por el Mediterráneo, donde permanecerá dos temporadas antes de poner rumbo al Caribe.
Mientras tanto, hay tiempo para repasar los récords de este gigante de 20 cubiertas, 365 metros de largo por 66 de ancho —el equivalente a tres campos de fútbol— y capacidad para 5.610 pasajeros y 2.350 tripulantes, lo que arroja un ratio de casi un empleado por cada dos huéspedes.
Con la mirada puesta en el Mediterráneo
Se trata de «un hito en la ambición de redefinir continuamente la experiencia vacacional, superando los límites de lo que los huéspedes conocen y aman», según Jason Liberty, CEO y presidente de Royal Caribbean Group, la naviera con más de cinco décadas de trayectoria y elegida mejor línea de cruceros durante 23 años consecutivos, con itinerarios por 300 destinos de 80 países.
Málaga fue el escenario elegido para la inauguración de esta última nave de la clase Icon, la más innovadora y sostenible de la compañía, ya que navega con gas natural licuado.

«El mercado español es esencial para nosotros en el Mediterráneo, con rutas top como la que cubre el Legend of the Seas desde Barcelona, con escalas en Palma de Mallorca, Florencia/Pisa, Roma y Nápoles», explica Sergio Arévalo, director de ventas para España y Portugal, durante el crucero inaugural.
¿Habrá un sucesor todavía más grande? Según Arévalo, «de momento no», aunque nunca se sabe: este barco tiene, asegura, las dimensiones óptimas a las que la naviera quería llegar.
Una ciudad flotante pensada para cada pasajero
El barco está concebido como una auténtica ciudad en alta mar, dividida en ocho barrios temáticos diseñados para cada tipo de viajero. Su corazón es el Royal Promenade, un paseo con restaurantes, bares y tiendas.
Allí se levanta The Pearl, la mayor escultura cinética del mundo, con 14 metros de alto, 16 de diámetro y 3.000 mosaicos móviles que recorren tres puentes.

Completan el mapa el jardín de Central Park, un oasis verde dentro de la nave; el megaparque acuático de Thrill Island; el laberinto de piscinas de Chill Island (con siete piscinas más y diez jacuzzis en total); y el Aquadome, un espacio multiusos donde caben desde conciertos hasta clases de yoga o sesiones de DJ.
Los más pequeños tienen su propio universo en Surfside, un barrio infantil desde los 0 años con teatro, carrusel, parque acuático, columpios, heladería y actividades como pintacaras o karaoke; de noche, incluso hay fiestas silenciosas con auriculares para los mayores.

Los adultos, por su parte, cuentan con The Hideaway, con piscina infinita y vistas privilegiadas, además de una zona de suites exclusivas de acceso restringido.
Camarotes para todos los planes
La oferta de alojamiento incluye 2.805 camarotes en distintas modalidades: lofts o con literas para familias de hasta seis integrantes, individuales para quienes viajan solos (la app de la naviera los pone en contacto entre sí), con balcones en las esquinas del barco y suites con mayordomo, sala de estar propia y servicios VIP.
De la escalada al musical
El entretenimiento es la seña de identidad de Royal Caribbean: el parque acuático con seis categorías, la tirolina, la pared de escalada, el simulador de surf FlowRider, el minigolf, los juegos de Arcade y de láser en el reino submarino de Trilantia, además de gincanas, escape rooms y concursos de baile.
También hay gimnasio, pistas de hielo y de running, y espacios para baloncesto, tenis y fútbol. Para quienes buscan planes más tranquilos: spa, trivias, clases de costura, bingo y sudokus.

Los espectáculos merecen capítulo aparte: siete puntos de música en vivo, shows acuáticos de nadadores sincronizados bajo una cascada de 16,7 metros, patinaje sobre hielo, concursos de talentos y acrobacias con humor. La joya de la corona es el estreno mundial del musical Charlie y la fábrica de chocolate.
La mayor oferta gastronómica del mar
En total, 28 restaurantes: del italiano al japonés, pasando por el mexicano, el especializado en marisco y el carnívoro. Entre los temáticos destaca uno ambientado en un vagón de tren de los años 20, con un menú inspirado en la Ruta de la Seda, y otro que traslada a la época dorada de Hollywood.

Se suman el bufé, la pizzería, un restaurante general a la carta y hasta un Starbucks, sin olvidar los cerca de 20 bares y salones para picotear algo. Y quedan, además, las excursiones en cada puerto; pero para eso hay que bajar del barco. Mejor dejar la cata de vinos —que también la hay— o el masaje en pareja para la vuelta.
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Fuente: El Mundo
















