En el corazón de la zona árida de Mendoza, un organismo vivo desafía las lógicas de la explotación agrícola moderna. Guiada por los ritmos de la espiritualidad de la tierra, el cuidado del suelo y una profunda comunión entre el ser humano y la naturaleza, esta finca lavallina transforma la escasez en abundancia, entregando al mundo alimentos y elixires para la salud que nutren no sólo el cuerpo, sino también el alma.
Buenos Aires, domingo 5 de julio (PR726) .- Para quienes fueron formados en la antroposofía y contemplamos el legado que el maestro Rudolf Steiner sembró en 1924, caminar hoy por la granja biodinámica Cosmos de Lavalle, Mendoza, es presenciar una sinfonía materializada.
Allí donde el pensamiento puramente materialista solo ve un desierto seco y hostil, la agricultura biodinámica ha sabido concebir una individualidad agrícola: un organismo vivo, cerrado y autosuficiente, donde el suelo, las plantas, los animales y el ser humano coexisten en perfecta armonía.
Esta finca mendocina no busca dominar la tierra con químicos de síntesis, sino revitalizarla desde adentro, reconectar el Cielo y la Tierra. Lo que nunca debió perderse en la producción de alimentos eso que nos alimenta no solo el cuerpo sino el espiritu.
Otro dato importante relacionado con lo social es que desde hace 5 años Finca Cosmos, junto a otros 8 agricultores, han formado un Sistema Participativo de Garantía (SPG) donde mediante encuentros mensuales (rotando por las fincas) se apoyan para optimizar las labores biodinámicas. Esto lo han logrado desde la Finca Cosmos Laura Manzao y su compañero Raimundo, ingeniero agrónomo.
Al cruzar sus límites, uno comprende de inmediato que no se trata de una empresa de producción en masa, sino de un ecosistema en equilibrio que ostenta con orgullo la estricta Certificación Demeter, el sello que garantiza la regeneración real del entorno y la máxima vitalidad en cada una de sus creaciones.

Un oasis de policultivo: Lo que la tierra entrega
Fiel al principio steineriano de la biodiversidad, la granja de Lavalle rechaza el monocultivo que agota los suelos. En su lugar, fomenta un ecosistema equilibrado mediante la integración de ganadería, hortalizas, frutales y la preservación de áreas silvestres de donde se rescata la sabiduría de la flora nativa:
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Vitivinicultura de Altura: Viñedos que hunden sus raíces en un suelo vivo, regalando uvas de una expresión territorial honesta, destinadas a vinos puros y vibrantes.
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Olivicultura y Frutales: Olivos centenarios y frutales integrados que conviven con pasturas y corredores biológicos.
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Plantas Medicinales y Flora Nativa: Cultivos de hierbas sanadoras y recolección respetuosa de especies del monte nativo, que aprovechan las condiciones de alta heliofania (luz solar) del desierto para concentrar sus principios activos.
El enorme valor agregado: alimentos y aitocosmética con alma

El verdadero tesoro de esta granja radica en su enorme valor agregado. Aquí, el valor no se mide en términos puramente financieros o industriales, sino en la cantidad de fuerza vital, intención y cuidado artesanal depositado en cada proceso.
Al procesar la materia prima dentro de la misma finca —evitando la dependencia de insumos externos— la granja transforma sus cosechas en bienes de una calidad superior. Su producción no se limita a la mesa, sino que se extiende al cuidado de la salud y la piel a través de la fitocosmética biodinámica:
El verdadero valor agregado: Vinos naturales que fermentan con sus propias levaduras; aceites de oliva extra virgen prensados en frío que conservan intactas sus propiedades; y una línea de cuidado personal que es pura medicina de la tierra.
Destacan sus cremas de caléndula, elaboradas con flores cargadas de la energía solar de Lavalle para calmar y regenerar la piel, y su champú a base de jarilla, que rescata las propiedades ancestrales y fortalecedoras de este arbusto nativo del monte mendocino.
A estos se suman aceites corporales de lavanda, bálsamos labiales de cera de abejas de la propia finca y extractos herbáceos que concentran las fuerzas terapéuticas de la naturaleza.
Actualmente tienen una bodega artesanal con capacidad para 12.000 litros de vino anuales que producen con uvas propias (2 hectáreas) y “levaduras indígenas”.
Las variedades de uva son criollas (criolla grande, criolla chica, cereza, Pedro Giménez, Torrontés), Bonarda y Syrah. “Las uvas criollas son una apuesta sobre todo de quienes estamos comprometidos con elaborar vinos naturales, donde se intenta rescatar desde una perspectiva histórica y cultural las variedades que se originaron en nuestras tierras a partir del cruzamiento con las que trajeron los españoles”, describe Raimundo.
Este valor diferencial se logra mediante la aplicación de las herramientas fundamentales del método:
1. Los preparados biodinámicos
En la granja se elaboran minuciosamente recetas medicinales para la Tierra. El célebre Preparado 500 (estiércol de vaca fermentado dentro de un cuerno enterrado durante el invierno) y el preparado 501 (sílice de cuarzo molido) son desenterrados y dinamizados —agitados vigorosamente en agua generando vórtices energéticos— para luego ser pulverizados. Esto despierta la biología del suelo, haciendo que las plantas medicinales crezcan con una potencia terapéutica inigualable.
2. Sintonía con los ciclos de la Naturales
Ninguna poda, siembra o cosecha en Lavalle se realiza al azar. La recolección de las flores de caléndula o de las hojas de jarilla se rige estrictamente por el calendario biodinámico. Al cosechar en los días correctos de «Flor» o «Root» según el movimiento de los astros, se garantiza que los principios activos y los aceites esenciales estén en su máxima concentración antes de ir al laboratorio de la finca.
Una invitación a despertar los sentidos
Consumir los productos o utilizar la cosmética de la granja biodinámica de Lavalle es un acto de consciencia. Nos invita a reconectarnos con los ritmos perdidos del cosmos y a apoyar una agricultura que, en lugar de herir a la Tierra, la sana.
Como bien nos recuerdan los asesores de Demeter, Anne y Rolf Bucher, trabajar con estas prácticas y preparados es una excelente manera de crear un vínculo profundo con el entorno. Quien busca estas creaciones no solo lleva a su hogar un champú, una crema o un vino libre de tóxicos; se lleva una porción de vida pura, nacida del desierto gracias a la voluntad humana y el amor por la Creación.
Primicias Rurales
Finca Cosmos es un emprendimiento familiar, ubicado en el departamento de Lavalle, al norte de la provincia de Mendoza.
Finca Biodinámica Cosmos
San Martin y 9 De Julio
Lavalle, Mendoza
Argentina
*54 9 261 3336387
Verano: 8:00 a 20:00 hrs
Invierno: 10:00 a 19:00 hrs
















