El atentado y la profanación en el santuario de Medjugorje fueron perpetrados por Bartlomiej Wlodzimierz Krakowiak, un ciudadano polaco de 31 años con pasado de adicciones y convertido en referente religioso, según confirmó la periodista Elisabetta Piqué. Reflexión final de Matilde Fierro.
“Oremos por la conversión de los corazones de quienes cometieron este acto, para que el Señor los toque con su gracia y los guíe por el camino del bien. Oremos también por la paz en el corazón de todos. Nuestra Señora nos llama constantemente a ser portadores de paz. Que este acontecimiento nos anime a tomar aún más en serio su llamamiento: a no responder al mal con el mal, sino a dar testimonio, con nuestra vida, del amor, el perdón y la esperanza”, escribió la parroquia de Medjugorje.
Intentando tranquilizar a sus fieles más devotos, también subrayó que el santuario permanece abierto a todos los peregrinos. “El horario de oración se desarrolla con normalidad y todas las zonas se están limpiando y acondicionando rápidamente para que el lugar vuelva a ser un espacio de oración y de encuentro con el Señor, por intercesión de la Reina de la Paz”.
El visto bueno del Vaticano
El episodio de vandalismo ocurre a casi dos años de que el Vaticano, en septiembre de 2024, después de más de cuatro décadas de discusiones, controversias y opiniones divergentes de obispos, teólogos, comisiones y analistas, decidió darle luz verde al culto público y a la devoción en torno de la Virgen de Medjugorje.
En una “Nota sobre la experiencia espiritual vinculada a Medjugorje, Reina de la Paz”, publicada por el Dicasterio para la Dotrina de la Fe (DDF), firmada por su titular, el cardenal cordobés Víctor Manuel “Tucho” Fernández y aprobada por el papa Francisco, le dio su “nihil obstat” (no hay objeción) al “acontecimiento espiritual” que se da en este sitio.
Sin embargo, de acuerdo también a las nuevas normas sobre presuntas apariciones dictadas en mayo de ese mismo año, no se expidió sobre el origen sobrenatural del fenómeno.
“Los fieles pueden dar su asentimiento de forma prudente. Si bien esto no implica una declaración del carácter sobrenatural del fenómeno en cuestión, y recordando que los fieles no están obligados a creerlo, el nihil obstat indica que estos últimos pueden recibir un estímulo positivo para su vida cristiana a través de esta propuesta espiritual y autoriza el culto público”, sentenció ese documento.
“Esta determinación es posible en cuanto que se ha podido comprobar que en medio de una experiencia espiritual se han verificado muchos frutos positivos y que no se han difundido en el Pueblo de Dios efectos negativos o de riesgo”, indicó.
“La valoración de los abundantes y difundidos frutos, tan bellos y positivos, no implica declarar como auténticos los presuntos acontecimientos sobrenaturales sino, solamente, poner en evidencia que ‘en medio de’ este fenómeno espiritual de Medjugorje el Espíritu Santo actúa eficazmente para el bien de los fieles. Por tanto, se invita a apreciar y compartir el valor pastoral de esta propuesta espiritual”, señaló.
El fenómeno de Medjugorje comenzó con apariciones de la Virgen a seis chicos adolescentes en 1981 en lo que aún era Yugoslavia. Un informe al respecto elaborado por una comisión internacional liderada por el cardenal italiano, Camillo Ruini, ordenada por Benedicto XVI y presentado en 2014 destacó las primeras siete apariciones, pero planteó muchas dudas sobre las siguientes y sobre los seis videntes.






















