El 88% de las compañías ya usa inteligencia artificial, pero el 95% de los pilotos no logra impactar en el negocio. Un ebook de Olivia advierte que la tecnología por sí sola no alcanza: sin mindset, capacidades y cultura, la adopción se queda a mitad de camino.
Buenos Aires jueves 16 julio(PR/26)–La inteligencia artificial ya forma parte del día a día de las organizaciones. El problema ya no es acceder a la tecnología, sino algo más difícil: transformar la forma de trabajar para que esa tecnología realmente sirva.
Los números lo confirman. El 88% de las compañías globales dice utilizar IA en sus operaciones. Sin embargo, el 95% de los pilotos de IA generativa no logra impactar en el estado de resultados de las empresas.
Mucho ensayo, poco resultado
Así lo plantea un ebook elaborado por Olivia, firma especializada en transformación organizacional, que analiza uno de los grandes desafíos actuales: pasar de la experimentación aislada a una transformación sostenible del trabajo.
“La inteligencia artificial está hackeando las organizaciones, pero la tecnología sola no transforma. El verdadero reto ya no es técnico, sino humano”, afirma Romina Marasco, Directora de Olivia. Según ella, la IA solo genera valor cuando los líderes logran que las personas abracen el cambio sin miedo.
El informe muestra que la adopción tecnológica avanza más rápido que el desarrollo de capacidades. Ya el 45% de los empleados usa IA en su trabajo cotidiano, pero la confianza para operar estas herramientas cayó un 18%.
A eso se suma otro dato preocupante: más de la mitad de la fuerza laboral no recibió capacitación reciente (56%) ni tuvo acceso a mentoría (57%). La brecha entre tener la herramienta y saber usarla se agranda.
Un potencial que se usa a medias
El desaprovechamiento también se ve a nivel individual. El 49% de los usos de ChatGPT corresponde a consultas simples y el 77% de las personas lo utiliza como si fuera un buscador tradicional.

De hecho, el 80% del uso total se concentra en apenas tres actividades: preguntar, pedir consejo y editar textos.
“Tenemos acceso a una de las tecnologías más poderosas de la historia y la estamos utilizando apenas en una fracción de su potencial. No se trata de sumar una herramienta más, sino de rediseñar la forma en que trabajamos”, señala Ezequiel Kieczkier, CEO de Olivia.
Los cuatro obstáculos que frenan la adopción
Según Olivia, hay cuatro patrones recurrentes que impiden capturar valor: tratar la IA como un proyecto exclusivamente tecnológico, instalar una cultura del miedo asociada al reemplazo laboral, automatizar procesos que ya son ineficientes y lanzar pilotos sin criterios claros para medir el éxito.

“La inteligencia artificial no corrige un proceso roto; lo amplifica. Antes de incorporar IA, las organizaciones deberían preguntarse si ese proceso funciona bien sin tecnología. Si la respuesta es no, el problema no se resuelve automatizándolo”, agrega Kieczkier.
Mindset, skillset y toolset: el modelo que propone Olivia
Para encarar esta transformación, Olivia propone un modelo con tres dimensiones interdependientes: Mindset, para impulsar una cultura de curiosidad, experimentación y responsabilidad; Skillset, orientado a desarrollar capacidades como pensamiento crítico, data literacy y prompting efectivo; y Toolset, que contempla entornos seguros de prueba y herramientas para la ejecución práctica.
Cuando la adopción de IA responde a una estrategia clara y cuenta con el compromiso del liderazgo, los resultados aparecen: los equipos de operaciones gestionan un 6% más de cuentas por empleado, los costos por fraude bajan un 11% y la productividad de los ingenieros de software sube un 10%.
“Las organizaciones que capturen el valor real de la IA serán aquellas que entiendan que esto no es un proyecto de IT. Es una transformación de la forma de trabajar. Deben empezar por el mindset antes que por la herramienta, medir antes de escalar e invertir en el desarrollo de las personas, no solo en licencias de software”, concluyen desde Olivia.
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Fuente: olivia-global
















