Gabriel Carpenco, titular de la filial Entre Ríos de ACA, repasa un año récord para las cooperativas entrerrianas y cuenta, de primera mano, cómo se gestó el histórico embarque de harina de soja no GMO rumbo a Dinamarca.

 

 

 

 

 

Un año récord para las cooperativas

 

Buenos Aires martes 14 julio(PR/26)–Para Gabriel Carpenco, jefe de la filial Entre Ríos de la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), el 2026 quedará marcado como un año excepcional.

 

 

Según explicó, las cooperativas y acopios de la entidad estuvieron muy cerca de comercializar el 30% de toda la producción agrícola de la provincia, un número que calificó como un récord histórico.

Ese crecimiento no se limitó a los granos: las cooperativas también ampliaron su participación en otras actividades que antes no formaban parte de su radar de negocios.

 

El trigo, la soja y el desafío del maíz

 

El trigo fue, sin dudas, la estrella del año pasado, con una participación que superó el 30% de la producción provincial.

 

 

La soja, en cambio, sufrió las consecuencias de la falta de lluvias en el sur entrerriano, en localidades como Gualeguaychú, Gualeguay y Concepción del Uruguay, lo que impidió repetir ese porcentaje.

El verdadero logro, sin embargo, fue el maíz: alcanzar el 30% de comercialización en un cultivo que se consume mayormente puertas adentro, en los feedlots y en la creciente producción avícola y porcina de la provincia, representa según Carpenco el desafío más difícil de sostener.

 

Un mercado interno consolidado

 

Desde hace años, ACA apuesta fuerte al mercado interno entrerriano y hoy se posiciona como el principal proveedor de la avicultura provincial.

Esa relación cercana con toda la cadena avícola incluye acompañarla en sus momentos difíciles, e incluso abastecerla con granos de otras cooperativas cuando la producción local no alcanza.

 

 

Aun así, la mayor parte de lo comercializado tiene como destino la exportación, el otro gran pilar del negocio cooperativo.

 

Rentabilidad, retenciones y cultivos alternativos

 

Carpenco fue categórico al hablar del futuro: el productor agropecuario seguirá produciendo, más allá del clima o la coyuntura, porque es lo único que sabe hacer.

Hoy, remarcó, el trigo es el cultivo con menor rentabilidad, aunque la baja de retenciones mejoró levemente su panorama, algo que podría derivar en menos hectáreas sembradas con ese cereal.

En ese contexto, ACA redobla la apuesta a cultivos alternativos como la colza, la camelina y la carinata, que el año pasado mostraron mejores números y rindes que el propio trigo.

 

Más infraestructura para sostener el crecimiento

 

La falta de espacio en los puertos es, según Carpenco, uno de los principales cuellos de botella del sector, lo que obliga a las cooperativas a reforzar su capacidad de almacenaje en origen.

Por eso, ACA financia desde hace años la ampliación de plantas de silos, para reducir la dependencia de los silobolsas y mejorar la conservación de la mercadería.

El proyecto más ambicioso es la construcción de un puerto propio en La Paz, en sociedad con la cooperativa local, que promete ser el puerto de barcazas más rápido y más grande de toda Sudamérica, con inauguración prevista para el año próximo.

 

El sueño cumplido: soja no GMO rumbo a Europa

 

Hace algunos años, ACA se asoció con la cooperativa danesa DLG para tomar el control accionario mayoritario de Entre Ríos Crushing, la aceitera de Gualeguaychú.

Allí nació un proyecto único en el país: la producción de harina de soja no genéticamente modificada, libre de glifosato, con trazabilidad completa desde la semilla hasta la bodega del barco.

 

 

Ese sueño, que empezó siendo apenas una idea entrerriana, se transformó en el único proyecto de exportación de harina no GMO de la Argentina, con sede íntegramente en Entre Ríos.

Para sostenerlo, ACA firmó un acuerdo con el Gobierno provincial y alquiló el puerto de Concepción del Uruguay junto con su balanza y todas sus celdas, desde donde este año saldrán cinco buques cargados con esta harina especial.

El primer embarque, con destino a Dinamarca, se originó en porotos sembrados en Gualeguaychú, Crespo, Ramírez y María Grande, que luego se muelen en la aceitera y se cargan directamente en el puerto entrerriano.

 

 

Se trata de un producto que genera nueva mano de obra portuaria y que resulta bastante más rentable para el productor que la soja tradicional, en sintonía con el fuerte trabajo ambiental que impulsa ACA.

La meta a futuro es ambiciosa: alcanzar las 150 mil hectáreas sembradas con soja no GMO en los próximos tres años.

 

Una nueva casa para ACA en Paraná

 

La filial entrerriana también prepara un cambio importante en su propia infraestructura: la mudanza a un nuevo predio ubicado en Circunvalación y Don Bosco.

El terreno ya cuenta con agua, cloacas y luz, y la obra, adjudicada por licitación, comenzará el 27 de julio con un plazo de ejecución de once meses.

 

 

Será un edificio de relevancia para Paraná, pensado para recibir cómodamente a todas las cooperativas asociadas, resolviendo así las actuales dificultades de espacio y estacionamiento del edificio céntrico.

 

 

 

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Fuente: Campo en Acción