El 95% de los alimentos que comemos depende del suelo, pero más del 90% de la tierra fértil del planeta podría estar degradada en 2050. Frente a ese horizonte, más de 40 gigantes de la industria alimentaria se unen para cambiar la forma en que se produce.
Buenos Aires domingo 5 julio(PR/26)–El modelo agroindustrial global está llegando a un límite peligroso. La salud de los suelos atraviesa un punto crítico y, frente a la crisis climática y una amenaza cada vez más concreta para la seguridad alimentaria mundial, un cambio de enfoque empieza a ganar terreno dentro de la industria.
La noticia que lo confirma llegó hace pocos días: el gigante de los alimentos Mondelēz International anunció que se suma a “Regenerating Together”, una iniciativa global que ya reúne a más de 40 corporaciones con un mismo objetivo urgente: impulsar la agricultura regenerativa para restaurar ecosistemas que llevan décadas deteriorándose.
Un recurso vivo que se está quedando sin tiempo
La urgencia detrás de este movimiento no es casualidad. Según datos de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), el 95% de los alimentos que consumimos depende directamente del suelo.
Y las proyecciones no son alentadoras: si se mantienen las tendencias actuales de sobreexplotación y uso intensivo de químicos, más del 90% de los suelos del planeta podría estar degradado para 2050.
El suelo no es simple tierra donde sembrar: es un recurso vivo, frágil y esencial, y hoy enfrenta varias amenazas impulsadas por la actividad humana:
Erosión severa: se pierde la capa superior del suelo, arrastrando consigo los nutrientes esenciales.
Contaminación química y por plásticos: pesticidas, herbicidas y microplásticos dañan la microbiota subterránea.
Pérdida de carbono orgánico: suelos empobrecidos que ya no logran retener vida.
Sellado por concreto: la expansión urbana descontrolada avanza sobre tierras agrícolas de alto valor.
Frente a este panorama, la agricultura regenerativa no busca simplemente conservar la tierra en su estado actual, sino repararla: trabajar junto a la naturaleza para devolverle vida a los ecosistemas.
¿En qué consiste realmente este modelo?
A diferencia de la agricultura tradicional —o de la sustentabilidad puramente cosmética—, este enfoque se apoya en prácticas concretas que imitan los ciclos naturales: rotación de cultivos, eliminación del arado profundo y erradicación de agrotóxicos.
Una esponja contra la sequía y un freno al CO2
Uno de los mayores atractivos de este sistema es su capacidad para enfrentar la crisis climática. Un suelo sano, cubierto de vegetación, funciona como un enorme sumidero de carbono que absorbe el CO2 de la atmósfera y lo resguarda bajo tierra.

Además, en tiempos de megasequía, una tierra rica en materia orgánica, raíces y plantas actúa como una verdadera esponja: puede llegar a absorber hasta 10 veces más agua que una granja industrial convencional, optimizando el recurso hídrico y dando resiliencia frente a la escasez.
Lo que gana el bolsillo y lo que gana la tierra
Menores costos de producción: una tierra sana nutre a las plantas de forma natural, reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos y agroquímicos costosos.
Vuelve la biodiversidad: sin químicos de por medio, insectos polinizadores, lombrices y microorganismos benéficos regresan a proteger los cultivos de forma ecológica.
Alimentos más nutritivos: plantas fuertes, criadas en suelos vivos, producen alimentos de mayor calidad para la población.
Un bloque corporativo frente al colapso agrícola
El programa “Regenerating Together”, impulsado por la organización SAI Platform, busca acelerar la transición hacia una producción sostenible a través de la colaboración entre empresas, agricultores, científicos, académicos y organizaciones de la sociedad civil.
Con su ingreso, Mondelēz International se suma a una lista que ya integran más de 40 gigantes de la industria alimentaria y agrícola —entre ellos Nestlé, Unilever, Diageo, ADM, Danone, McCain y Carlsberg— que firmaron una declaración conjunta para enfrentar de manera coordinada los desafíos del sector.

Desde la compañía explicaron que contar con cadenas agrícolas resilientes es cada vez más importante para garantizar el abastecimiento y sostener los sistemas alimentarios, y remarcaron que esta iniciativa les permitirá seguir fortaleciendo su trabajo en agricultura regenerativa junto a otros actores del sector, según señaló Luis Gutiérrez, gerente de Sostenibilidad y Asuntos Corporativos de Mondelēz International.
El gran desafío de este bloque será evitar el greenwashing y lograr estandarizar el concepto.
Por eso, el programa se propuso fijar objetivos comunes y métricas científicas claras que permitan medir avances reales en la recuperación de la biodiversidad, la salud del suelo y el bienestar de las comunidades agrícolas locales.
La carrera por salvar el suelo ya empezó, y la industria parece haber entendido algo simple: sin tierra sana, no hay negocio posible en el futuro.
Primicias Rurales
Fuente: El Desconcierto
















