Durante el Ángelus, el Papa pidió respetar la igual dignidad y los mismos derechos de todas las personas en Cisjordania y Gaza. También recordó al Líbano, tras la beatificación del patriarca Elia Hoayek, y se mostró cercano a España y Francia por los incendios.
Buenos Aires, martes 28 julio (PR/26)–La paz no termina de llegar a Oriente Medio. No se estabiliza, y sigue pagando un precio amargo frente a intereses que solo generan muerte. Ese fue el eje del mensaje que León XIV compartió este domingo, el último de julio, tras el rezo del Ángelus en la Plaza de la Libertad de Castel Gandolfo.
El descanso de verano no aparta al Pontífice de una preocupación que lo acompaña de cerca: la violencia que persiste y se recrudece en Tierra Santa, donde en los últimos días también murieron civiles, tanto en Cisjordania como en Gaza.
Sus palabras, dirigidas directamente a los líderes políticos, fueron claras y sin vueltas: pidió retomar cuanto antes una negociación política justa, que reconozca la misma dignidad y los mismos derechos para toda persona humana, sin excepción.
El Papa también fue explícito al rechazar nuevas acciones militares y decisiones unilaterales, en especial aquellas que ponen en riesgo el respeto y el statu quo de los lugares sagrados de todas las confesiones religiosas.
Un pedido urgente: suspender los ataques y volver al diálogo
La mirada de León XIV se extiende a toda la región. La escalada de violencia y destrucción producto de las operaciones militares golpea con dureza la vida cotidiana de miles de civiles, advirtió el Papa.
Entre las consecuencias más urgentes, mencionó algo muy concreto: la falta de agua potable y de electricidad, una realidad que atraviesa a comunidades enteras y que no puede quedar en segundo plano.
“Desde lo más profundo de mi corazón, insto a todas las partes implicadas a que suspendan los ataques y reabran con urgencia los espacios de diálogo y diplomacia”, pidió, con la esperanza puesta en una paz “tan anhelada por toda la región”.
El Papa cerró este pedido con una súplica: que el Señor toque los corazones e ilumine las mentes de quienes tienen la responsabilidad de decidir, para que la reconciliación y la paz lleguen pronto. Invitó a todos a rezar por los pueblos que hoy sufren la guerra.
El Líbano, en el corazón del Papa
La preocupación de León XIV también llega hasta el Líbano, país que fue escenario de su primer viaje apostólico como Pontífice y que él mismo describe como “tan querido”.
Allí, un día antes, fue beatificado Elia Hoayek, patriarca de Antioquía de los maronitas entre 1899 y 1931, y fundador de la Congregación de las Hermanas Maronitas de la Sagrada Familia.
Durante más de treinta años, Hoayek guió a la Iglesia maronita con una dedicación y una sensibilidad pastoral que hoy se recuerdan como ejemplares. Por eso, muchos ya lo consideran el “Padre del Gran Líbano”.
Para el Papa, sigue siendo el “hombre del diálogo y de la esperanza”, un punto de referencia luminoso tanto en lo eclesial como en lo social y lo político. León XIV pidió elevar oraciones de intercesión para implorar el don de la paz para todo el pueblo libanés.
Cercanía con Francia y España, y un homenaje a los abuelos
El Pontífice también estuvo atento a las noticias sobre los devastadores incendios que golpean distintas localidades de Francia y España. Expresó su cercanía y pidió rezar por las personas afectadas y por el trabajo de los equipos de rescate.

El Ángelus de este domingo coincidió además con la Jornada dedicada a los abuelos y a las personas mayores, que en su sexta edición retomó una frase del profeta Isaías: “Yo, en cambio, nunca te olvidaré”.
León XIV pidió comprometerse a respetar y valorar el papel de los mayores, reconociéndolos como un verdadero don para la Iglesia y para toda la sociedad, y a garantizarles siempre la atención y la asistencia que merecen.
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Fuente: Vatican News

















