Hoy celebramos a Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, la primera santa de Brasil

Hoy celebramos a Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, la primera santa de Brasil

Buenos Aires, jueves 9 de julio (PR/26) .- Cada 9 de julio se celebra a Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, fundadora de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción; santa nacida en Italia pero que emigró a Brasil, en cuyas tierras se santificó ayudando a los más necesitados.

Inmigrante

Amábile Lucia Visintainer nació en Trento (Italia) el 16 de diciembre de 1865. Sus padres, Napoleón y Ana, fueron don cristianos muy devotos quienes, sumidos en la miseria, decidieron emigrar a América en busca de mejores condiciones de vida. El destino elegido fue Brasil, país al que llegaron en 1875. Los Visintainer se establecieron en el estado de Santa Catarina, donde se integraron a una comunidad italiana llamada Nova Trento.

Al poco tiempo de su llegada, Amábile conoció a Virginia Rosa Nicoldi, quien llegaría a ser su gran amiga. Ambas compartían un amor muy grande por Cristo y solían juntarse para rezar juntas. Incluso hicieron la primera comunión en la misma ceremonia, cuando las dos habían cumplido los 12 años.

Al servicio del que sufre

Durante su adolescencia, Amábile comenzó a participar del apostolado parroquial brindando catequesis a los niños, cuidando a los enfermos y ancianos del pueblo, limpiando el templo todas las semanas. Amábile se consagró en cuerpo y alma a estas labores que, casi sin darse cuenta, fueron perfilando poco a poco su futura vocación a la vida religiosa.

Las Hermanas de la Inmaculada Concepción

El 12 de julio de 1890 se produjo, al amparo del Espíritu Santo, la fundación de la Congregación de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, la primera congregación femenina fundada en Brasil. La nueva comunidad empezaba su existencia sostenida casi exclusivamente por la labor que Amábile y Virginia hacían en la pequeña cabaña.

El apostolado de las hermanas atrajo muchas vocaciones. A sus obras de caridad, se sumó la apertura de una pequeña industria de seda con la que pretendían sortear las dificultades económicas.

Esclava de los esclavos

En 1903 Paulina fue invitada por el obispo a residir en São Paulo. Allí se estableció en el barrio de Ipiranga donde fundó “la Sagrada Familia”, institución dedicada a acoger a los ex esclavos y a sus hijos. En 1918 la iglesia brasileña le concedió un reconocimiento por su labor, entrega y ejemplo vocacional.

Enfermedad y muerte

Hacia 1938 la Madre Paulina empezó a sentirse indispuesta y fue diagnosticada de diabetes. Ese año empezó su calvario. Le fue amputado el brazo derecho y fue perdiendo la vista paulatinamente hasta quedar ciega.

La Madre Paulina murió el 9 de julio de 1942. Fue beatificada en 1991 por el Papa San Juan Pablo II durante su visita a Brasil y él mismo la canonizó en el año 2002. Santa Paulina es la primera santa de Brasil.

Más información de esta santa en el siguiente enlace:

 

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Fuente: Aciprensa
Jóvenes van en misión a la Amazonía para ayudar a sacerdote que atiende a más de 50 comunidades 

Jóvenes van en misión a la Amazonía para ayudar a sacerdote que atiende a más de 50 comunidades 

Jóvenes de la Arquidiócesis de Juiz de Fora (Brasil) irán del 7 al 30 de julio de misión a la Amazonía, específicamente a la parroquia de São Martinho de Lima, en Óbidos, para ayudar al párroco Leonardo Loures en la atención de 36 comunidades y 15 zonas misioneras, algunas de las cuales reciben Misa solo una vez al mes debido a las grandes distancias y la falta de sacerdotes. 

 

 

 

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 23 de junio (PR/26)–Jóvenes de la Arquidiócesis de Juiz de Fora (Brasil) irán del 7 al 30 de julio de misión a la Amazonía, específicamente a la parroquia de São Martinho de Lima, en Óbidos, para ayudar al párroco Leonardo Loures en la atención de 36 comunidades y 15 zonas misioneras, algunas de las cuales reciben Misa solo una vez al mes debido a las grandes distancias y la falta de sacerdotes.

De las 51 comunidades y zonas misioneras atendidas por la parroquia, solo cinco se encuentran en la zona urbana y tienen celebraciones semanales. Las demás están dispersas en regiones más remotas y dependen de las visitas periódicas del sacerdote.

 

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“El mayor desafío es llegar a las comunidades. Tenemos caminos en mal estado, largas distancias y, a menudo, no sabemos qué nos encontraremos en el camino.

Durante la temporada de lluvias, nos topamos con lodo; en la estación seca, extensas zonas arenosas. Hay comunidades que requieren dos, tres o incluso cuatro horas de viaje”, dijo el P. Leonardo, misionero en la región amazónica y perteneciente al clero de Juiz de Fora.

La misión será llevada a cabo por la Comunidad Continental de Jóvenes Misioneros (JCM), integrada por jóvenes y adultos de parroquias, movimientos y grupos pastorales de la arquidiócesis de Minas Gerais.

La iniciativa forma parte de la alianza entre las diócesis de Juiz de Fora y Óbidos a través del proyecto Iglesias Hermanas de la Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Brasil (CNBB).

Según el padre Leonardo, la falta de sacerdotes representa un desafío para la evangelización de la región. «Hoy atiendo solo a 36 comunidades y 15 zonas misioneras. Hay domingos en que celebro cuatro, cinco o incluso seis misas. Muchas veces logramos garantizar la asistencia sacramental, pero no podemos ofrecer toda la presencia pastoral que las comunidades merecen», dijo.

 

 

El P. Leonardo Loures, misionero del clero de Juiz de Fora en Óbidos. Crédito: Arquidiócesis de Juiz de Fora.
El P. Leonardo Loures, misionero del clero de Juiz de Fora en Óbidos. Crédito: Arquidiócesis de Juiz de Fora.

“La gente de aquí se siente valorada cuando personas de tan lejos vienen a conocer su realidad”, dijo. “Pero suelo decir que quienes más ganan son los que vienen. Los misioneros encuentran una Iglesia diferente, un pueblo que vive su fe intensamente y una realidad que provoca una profunda reflexión sobre sus propias vidas”, añadió.

 

Jóvenes Misioneros 

 

Entre los participantes de la misión se encuentra Bernardo da Silva Brigolini Porfírio, de 22 años, de la parroquia de São Pedro Apóstolo en Pequeri. Su deseo de ir a la Amazonía nació tras una experiencia misionera promovida por la JMC en su ciudad.

«Estoy absolutamente seguro de que Dios está preparando mi corazón», afirmó. «El fortalecimiento de la fe se da no solo a través de lo que llevamos, sino principalmente a través de lo que recibimos. Estoy seguro de que las experiencias, los testimonios y la fe de esas personas también transformarán mi vida».

Para Bernardo, decir «sí» a la misión es permitir que Dios le guíe por nuevos caminos.

 

 

 

El sacerdote Leonardo Loures bautiza a un niño. Crédito: Arquidiócesis de Juiz de Fora.
El sacerdote Leonardo Loures bautiza a un niño. Crédito: Arquidiócesis de Juiz de Fora.

«Una experiencia misionera es mucho más que viajar o participar en reuniones. Es permitir que Dios toque el corazón a través de cada persona, cada gesto y cada encuentro. La misión transforma no solo a quienes son visitados, sino también a quienes sirven», concluyó.

 

Redescubriendo el valor de la Misa 

 

La estudiante Gabriella Fernandes Silva Costa, de 21 años, participará en la misión por segunda vez. Estuvo en Óbidos en 2024 y dijo que la experiencia transformó su forma de vivir la fe y de valorar la Eucaristía.

“Muchas personas no pueden asistir a Misa semanalmente debido a la distancia, pero eso no debilita su fe. Al contrario. Cuando hay Misa, se visten con sus mejores galas porque entienden ese momento como el compromiso más importante de la semana”, afirmó.

“Esto me hizo reflexionar mucho sobre cómo, a veces, no valoramos lo que tenemos tan cerca”, añadió.

Gabriella expresó que “la fe de esas personas me impresionó profundamente. Es una fe viva y fuerte, capaz de sostener la vida incluso ante las dificultades”.

La Misa de envío de los misioneros se celebrará el próximo domingo 21 de junio en la Catedral de Juiz de Fora y será presidida el Arzobispo, Mons. Marco Aurélio Gubiotti.

 

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Fuente: aciprensa