El cultivo que no descansa: 38.000 kilos de hongos por semana, todo el año

El cultivo que no descansa: 38.000 kilos de hongos por semana, todo el año

Una planta en Pilar cuadruplicó su rendimiento con tecnología, produce sin interrupciones climáticas y abastece a la mitad del país.

 

Buenos Aires, domingo 21 junio (PR/26) — En Argentina, cuando se cosecha trigo se espera el verano. Cuando se cosecha uva, se espera el otoño. Cuando se cosecha champignon en Pilar, se espera el día siguiente.

A diferencia de casi cualquier otro cultivo del país, la producción de hongos funciona de manera continua. Mientras algunas cámaras están en plena cosecha, otras atraviesan la etapa de incubación.

Otras cámaras se preparan para recibir un nuevo ciclo de cultivo. El resultado es un flujo constante de producción: más de 38.000 kilos semanales cosechados a la mañana, empacados a la tarde y en góndola al día siguiente.

Con una producción que supera los 2 millones de kilos anuales, Hongos del Pilar abastece entre el 45% y el 50% del mercado nacional de champignones y portobellos.

Un modelo que combina tecnología, planificación y trabajo manual especializado para sostener altos niveles de productividad y calidad. Cuando la actividad arrancó en los años 80, el rendimiento esperado era de alrededor de 7 kilos por metro cuadrado.

Hoy llega a entre 25 y 30. Cuatro veces más producción en el mismo espacio físico, gracias a la incorporación de sistemas de estanterías y controles automatizados de temperatura, humedad y ventilación.

Estos sistemas automatizados permiten recrear con precisión las condiciones que cada especie necesita para desarrollarse. El proceso comienza con la elaboración del sustrato a partir del compostaje de material orgánico.

Una vez pasteurizado, se inocula el hongo y se traslada a las cámaras de cultivo. La cosecha, al final del ciclo, se realiza de forma manual: uno por uno, los hongos que alcanzan su tamaño óptimo son recolectados por el equipo de producción.

«Una de las particularidades del cultivo de hongos es que trabajamos con organismos vivos que reaccionan a cada cambio de temperatura, humedad o ventilación», explica Laura Márquez, jefa de cultivo de Hongos del Pilar.

«Por eso, gran parte de nuestro trabajo consiste en monitorear permanentemente las condiciones de cultivo para que cada cámara tenga el ambiente que necesita en cada etapa del proceso», detalla la especialista.

El crecimiento de la productividad no ocurrió de manera espontánea. Detrás de esa evolución hubo un proceso sostenido de inversión y modernización tecnológica.

Desde 2019, la planta lleva invertidos más de USD 7 millones en tecnificación y expansión. El objetivo es pasar de los 2 millones de kilos anuales actuales a 3 millones para 2030.

En un contexto donde gran parte de la producción agropecuaria depende de los ciclos estacionales, el cultivo de hongos muestra otra lógica posible: producir alimentos frescos de manera continua.

Esto se logra con altos niveles de eficiencia y un proceso que combina tecnología, conocimiento y trabajo manual especializado.

Primicias Rurales
Fuente: Hongos del PIlar
El negocio de los hongos frescos crece en Argentina

El negocio de los hongos frescos crece en Argentina

El consumo de hongos frescos crece sostenidamente en el país, impulsado por cambios en la alimentación, inversiones productivas, y mayor presencia en los hogares.

Foto: Marcos Calderón gerente general de Hongos del Pilar

Buenos Aires, viernes 20 marzo (PR/26) — El negocio de los hongos frescos gana cada vez más espacio en Argentina, con un consumo que crece cerca del 6% anual, impulsado por cambios en los hábitos alimentarios, mayor interés por productos saludables, y una expansión que ya supera el ámbito gastronómico profesional, instalándose en la cocina cotidiana de los hogares.

En este contexto, empresas del sector avanzan con inversiones para ampliar su capacidad productiva, mejorar procesos, y responder a una demanda sostenida, como es el caso de Hongos del Pilar, que proyecta invertir US$ 3 millones en 2026, para expandir su infraestructura, incorporar tecnología, y alcanzar una producción de 3 millones de kilos anuales hacia 2030.

Actualmente, la compañía produce más de 2 millones de kilos de champignones y portobellos por año, desde su planta de 13.500 m² en la provincia de Buenos Aires, abasteciendo entre el 45% y el 50% del mercado nacional, consolidándose como uno de los principales actores del sector, con 235 empleados.

El crecimiento también se refleja en su facturación, que alcanzó unos US$ 8 millones en 2025, con proyección de llegar a US$ 11 millones en 2026, apoyada en una red de distribución centrada en el Gran Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.

La historia de la empresa remite a los años 80, cuando la escasez de hongos frescos en Buenos Aires llevó a su fundador, Gustavo Calderón, a iniciar un cultivo propio, sin experiencia previa, adaptando una vieja criadora de pollos, combinando producción y venta diaria, dando origen a un emprendimiento familiar que con el tiempo se transformó en una empresa líder.

El desarrollo del sector acompañó cambios más amplios del mercado, con un consumo que pasó de estar concentrado en restaurantes y hoteles, a expandirse con la llegada de supermercados, nuevas tendencias alimentarias, y mayor accesibilidad para los consumidores.

Una de las claves del crecimiento es su sistema productivo, basado en ambientes controlados, con regulación constante de temperatura, humedad y dióxido de carbono, lo que permite producir durante todo el año, con cosechas continuas, calidad homogénea y abastecimiento estable.

Se trata de una producción intensiva en planificación y control, con ciclos coordinados que garantizan calidad y continuidad, en un contexto donde la demanda de alimentos de origen vegetal sigue en aumento.

Así, el sector de los hongos frescos se consolida como una agroindustria con fuerte potencial en Argentina, con empresas que buscan escalar su producción, innovar, y acompañar el crecimiento del consumo interno.

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Fuente: Hongos del Pilar