La Iglesia Católica celebra a San Juan Nepomuceno, primer mártir del sigilo sacramental, quien prefirió sufrir tortura y morir antes que revelar el secreto de confesión ante las presiones del poder político.
Buenos Aires, sábado 16 mayo (PR/26) — Cada 16 de mayo la Iglesia Católica celebra a San Juan Nepomuceno, modelo preclaro del buen confesor, especialmente de lo que significa la protección que el sacerdote debe dar al secreto de confesión, o ‘sigilo sacramental’.
A Nepomuceno se le considera el primer mártir en honrar el sacramento de la Reconciliación con su vida. Es decir, prefirió morir antes que traicionar la promesa hecha a Cristo de administrar la misericordia divina sin condición ni presión externa alguna.
Dice el No. 2490 del Catecismo de la Iglesia Católica: «El secreto del sacramento de la Reconciliación es sagrado y no puede ser revelado bajo ningún pretexto. “El sigilo sacramental es inviolable; por lo cual está terminantemente prohibido al confesor descubrir al penitente, de palabra o de cualquier otro modo, y por ningún motivo” (CIC can. 983, § 1)».
El poder del sacerdote viene de lo alto y no hay poder humano que pueda someterlo
Juan Nepomuceno nació en Nepomuk -de ahí el apelativo ‘Nepomuceno-’, antiguo Reino de Bohemia, región de Pilsen (actual República Checa) alrededor del año 1340. Se graduó primero en la Universidad de Praga y luego se doctoró en Derecho Canónico por la Universidad de Padua (norte de Italia). En 1380 fue nombrado párroco en Praga. Años más tarde, en 1393, ocuparía el puesto de Vicario General del Arzobispo de la ciudad, Juan de Jenštejn, quien le guardaba gran aprecio y confianza.
Jan Nepomucký -por su nombre en checo- llegó a confesor de Sofía de Baviera, reina consorte de Wenceslao, rey de Praga. Señala la historia que este, en uno de sus habituales ataques de cólera y celos, ordenó al sacerdote que le revelara los pecados de su mujer.
La negativa del santo enfureció tanto a Wenceslao que lo amenazó con la pena de muerte si no se sometía a su voluntad. San Juan se negó rotundamente, ganándose el resentimiento del rey, aunque de primera intención no cumpliría su amenaza.
Una segunda fuente de tensiones alejaría aún más a Wenceslao de Nepomuceno: el monarca quería apoderarse de un monasterio que, según sus informantes, encerraba tesoros históricos, que el rey deseaba entregar a uno de sus parientes. El santo le prohibió siquiera que se acerque al recinto religioso, encarándolo con valentía.
Dios respeta el corazón del ser humano
Wenceslao no cesó en su acecho al presbítero y decidió deshacerse de él sin mayor escrúpulo. Ante la nueva negativa de Nepomuceno a revelar lo que había escuchado en confesión, lo mandó encerrar y que fuera torturado hasta morir. El cruel pedido incluyó la orden de que su cuerpo fuera arrojado al río Moldava para escarnio público. El crimen se consumó el año de 1393.
El cadáver de San Juan Nepomuceno fue recogido y sepultado cristianamente pocos días después.
En vista de su heroica actitud de preferir la muerte antes que revelar un secreto de confesión, San Juan Nepomuceno es considerado patrono de los confesores. También se pide su intercesión como protector contra las calumnias; y se invoca su auxilio en las inundaciones.
…Si deseas saber más sobre San Juan Nepomuceno, te recomendamos este artículo de la Enciclopedia Católica: https://ec.aciprensa.com/wiki/San_Juan_Nepomuceno. Y, para quienes deseen profundizar en la importancia del secreto de confesión, el respeto a la verdad y la intimidad de las personas, sugerimos revisar los artículos 2488-2492.
El auge del turismo peatonal redefine los mapas globales con un nuevo ranking que corona a Roma y Madrid como los destinos más accesibles y fascinantes para descubrir caminando.
Buenos Aires, martes 12 mayo (PR/26) — Recorrer una ciudad caminando ya no es sólo una opción económica, es casi una filosofía de viaje.
La última edición del ranking global elaborado por la plataforma GuruWalk confirma esta tendencia y dibuja un mapa donde el ritmo lo marca el peatón. Calles con historia, centros compactos y rutas guiadas convierten el paseo en la mejor forma de entender un destino.
En lo más alto del ranking se mantiene Roma, que es la mejor ciudad europea para visitar a pie, gracias a su densidad monumental y a un casco histórico que invita a perderse sin mapa.
Muy cerca aparece Madrid, que firma su mejor resultado hasta la fecha y se consolida como una capital accesible, vibrante y cada vez más valorada por quienes la descubren a pie.
El podio europeo lo completan Budapest, Praga y Lisboa, ciudades donde cada barrio ofrece una narrativa distinta. Más allá, destacan clásicos como Ámsterdam, Londres o París, junto a destinos en auge como Oporto o Cracovia.
España también gana peso con Barcelona, Sevilla y Toledo, mientras que Estambul, Florencia y Viena completan una lista donde cada paso cuenta.
Las ciudades de Europa que mejor pueden visitarse a pie
Fascinante red de rutas que conectan castillos, ciudades amuralladas y monasterios detenidos en el tiempo. Desde las fortalezas de Escocia hasta las joyas del Adriático, en cinco itinerarios imprescindibles para revivir la magia del Medievo en el siglo XXI.
España, sábado 28 marzo (PR/26) — Europa esconde una increíble red de caminos históricos que, durante siglos, unieron reinos, ciudades, monasterios y lugares de peregrinación. Hoy, recorrer estas rutas es como viajar en el tiempo: te encontrarás con castillos imponentes, pueblos amurallados y antiguas calzadas que todavía conservan la magia del Medievo.
Aquí te presentamos cinco de las rutas medievales más famosas de Europa que no te puedes perder.
Norte de Inglaterra
Brujas y Bruselas
Croacia y Montenegro
Escocia
Praga y Alemania
1. Ruta medieval por el norte de Inglaterra
Un itinerario medieval por el norte de Inglaterra puede comenzar en Cambridge, donde la universidad fundada en el siglo XIII convirtió a la ciudad en uno de los grandes centros de conocimiento de la Europa medieval. Sus escuelas históricas, patios y capillas góticas reflejan siglos de tradición académica y arquitectónica que aún definen el carácter del lugar.
La ruta continúa en York, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Inglaterra. Sus murallas, su majestuosa catedral gótica —York Minster— y calles estrechas como The Shambles transportan al visitante a la atmósfera de la Edad Media. Más al norte, Durham ofrece uno de los conjuntos históricos más impresionantes del país: su catedral románica y su castillo se alzan sobre el río Wear, formando un paisaje monumental declarado Patrimonio de la Humanidad.
El itinerario puede completarse con una visita a Alnwick, cuyo castillo medieval es una de las fortalezas más espectaculares de Inglaterra y residencia histórica de la familia Percy. Además, el castillo alcanzó fama internacional como escenario de la saga cinematográfica de Harry Potter, donde representó la escuela de Hogwarts en las primeras películas.
En el Castillo de Alnwick hay esculturas de leones que simbolizan poder, protección y nobleza, un motivo muy común en la heráldica medieval inglesa.
Las ciudades de Brujas y Bruselas están unidas por su pasado medieval. Brujas cautiva con su casco histórico perfectamente conservado, lleno de canales, plazas y edificios que parecen detenidos en el tiempo, mientras que Bruselas combina su legado medieval con la energía y el dinamismo de una capital europea moderna. La proximidad entre ambas ciudades —a menos de una hora en tren— permite combinarlas fácilmente en una solo escapada.
Brujas es una de las ciudades medievales mejor preservadas de Europa. Durante los siglos XIII al XV fue un próspero centro comercial del norte del continente, lo que explica la riqueza de su arquitectura: canales, casas gremiales y plazas monumentales. Entre sus iconos se encuentra el Campanario de Brujas, que domina la histórica plaza Markt, y la emblemática Basílica de la Santa Sangre, un pequeño santuario medieval que, según la tradición, conserva una reliquia con la sangre de Cristo.
Bruselas, por su parte, desarrolló un papel destacado como centro político y comercial desde la Edad Media, aunque su crecimiento posterior transformó gran parte de la ciudad. El corazón histórico sigue siendo la espectacular Grand Place, rodeada de antiguas casas gremiales y presidida por el imponente Ayuntamiento, uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica civil de Europa.
Los canales bien conservados de Brujas le han dado el apodo de “la Venecia del Norte».
En la costa sur de Croacia se encuentra Dubrovnik, conocida como la “Perla del Adriático”. Su casco antiguo está rodeado de imponentes murallas, casi intactas, y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus calles empedradas, palacios góticos y renacentistas, y plazas históricas permiten sumergirse en la Edad Media.
Las fortificaciones y murallas de Dubrovnik ofrecen vistas espectaculares del azul profundo del mar Adriático, y han sido escenario de numerosas producciones cinematográficas y series como Juego de Tronos. Frente a la ciudad, la isla Lokrum complementa la experiencia con sus jardines botánicos, su monasterio medieval y senderos naturales que permiten contemplar Dubrovnik desde otra perspectiva.
Seguimos la ruta por la costa del adriático hacia Montenegro, para llegar a la ciudad medieval de Kotor, enclavada en la bahía del mismo nombre, rodeada de montañas, acantilados y protegida por murallas que se extienden hasta la cima de la colina. Su casco antiguo, con plazas empedradas, palacios venecianos e iglesias de estilo romano, como la Catedral de Kotor, mantiene intacta la atmósfera medieval.
El casco antiguo de Dubrovnik está completamente rodeado por murallas medievales de casi 2 km, que durante siglos lo protegieron de invasiones por mar y tierra.
Escocia ofrece también un extraordinario patrimonio medieval que puede explorarse a través de un itinerario centrado en sus ciudades históricas y castillos. La ruta puede comenzar en Edimburgo, cuyo casco antiguo u Old Town conserva un trazado urbano prácticamente intacto desde la Edad Media.
Dominando la ciudad desde lo alto de una roca volcánica, el Castillo de Edimburgo ha sido durante siglos una de las fortalezas más estratégicas del país, sede de la monarquía escocesa y escenario de numerosos conflictos históricos. Su posición elevada permite además disfrutar de vistas panorámicas sobre la ciudad y las colinas circundantes.
Otro destino imprescindible es Stirling, cuyo castillo desempeñó un papel clave en las guerras de independencia escocesas. La ruta puede continuar hacia St Andrews, famosa por su antigua universidad —una de las más antiguas del mundo anglosajón— y por las ruinas de su catedral medieval frente al mar del Norte. Este recorrido permite descubrir cómo Escocia desarrolló una identidad histórica propia marcada por fortalezas, centros religiosos y ciudades que aún conservan la atmósfera del medievo.
Desde varios miradores de Edimburgo se puede ver en la misma panorámica el reloj del The Balmoral Hotel y el Castillo de Edimburgo, al fondo.
Praga, conocida como “la ciudad de las cien torres”, posee un casco antiguo medieval impresionante. La Plaza de la Ciudad Vieja y el Reloj Astronómico son paradas obligatorias, mientras que el Puente de Carlos conecta con el Castillo de Praga, que domina la ciudad desde lo alto y combina elementos románicos, góticos y barrocos.
La ruta continúa en Dresde, Alemania, a orillas del río Elba, donde aún se perciben los orígenes medievales de la ciudad en medio de un centro barroco reconstruido. El Castillo de Dresde (Residenzschloss) y algunas calles del Altstadt permiten imaginar cómo era la ciudad en la Edad Media. Su historia como ciudad comercial sajona y centro religioso hace que cada edificio y plaza cuente un capítulo del pasado histórico alemán.
Finalmente, Núremberg ofrece uno de los cascos medievales mejor conservados de Alemania. Su castillo imperial, las murallas, torres y calles empedradas convierten la ciudad en un auténtico viaje al medievo. Además, los museos y recorridos locales muestran cómo vivían los artesanos, comerciantes y nobles en la Edad Media, desde la organización de los gremios hasta las ceremonias y mercados de la época.
El Puente de Carlos, construido en el siglo XIV y decorado con 30 estatuas barrocas, es el puente medieval más bello de Praga.
Antia Viajes presenta un tour de 19 días por España, Francia, Alemania, Italia y Europa Central, con salidas desde 2.367 euros y un itinerario que combina historia, arte y experiencias inolvidables.
Buenos Aires, jueves 5 marzo (PR/26) — La agencia Antia Viajes lanzó su programa “Gran Europa Turista 19 días”, una propuesta pensada para quienes desean conocer en profundidad algunas de las ciudades más icónicas del continente europeo en un solo viaje.
El recorrido, con tarifas desde 2.367 euros, incluye visitas a España, Francia, Alemania, Italia, Mónaco, República Checa y Austria, con alojamiento en hoteles de 3 y 4 estrellas, traslados en autocar con guía de habla hispana, seguro básico de viaje y desayuno continental.
El tour comienza en Madrid, donde los viajeros recorren puntos emblemáticos como el Palacio Real, la Gran Vía y la Fuente de Cibeles. Luego continúa hacia San Sebastián y Burdeos, antes de adentrarse en el Valle del Loira y arribar a París, con excursión a Palacio de Versalles (entrada no incluida) y tiempo para disfrutar de barrios como Montmartre.
La travesía sigue por Frankfurt, Núremberg y Praga, donde se visitan el Castillo y el Puente de Carlos. Más adelante, el itinerario incluye Múnich, Innsbruck y la romántica Venecia, con traslado en barco hacia la Plaza San Marcos y posibilidad de paseo en góndola.
Italia ocupa un tramo destacado del circuito con paradas en Roma, Florencia y Pisa, además de recorridos por Asís y Rávena. En Roma se contempla la Basílica de San Pedro y se propone una cena en el tradicional barrio del Trastévere.
La etapa final combina la Riviera italiana, Montecarlo y la Costa Azul francesa, con alojamiento en Niza, antes de llegar a Barcelona y regresar a Madrid para cerrar el circuito.
El paquete incluye además traslados nocturnos en varias ciudades y entradas a la Fábrica de Cristal de Murano en Venecia. No contempla aquellos servicios no especificados en el apartado “Precio incluye”.
La propuesta está pensada como una experiencia integral que combina visitas panorámicas, tiempo libre y excursiones opcionales, permitiendo al viajero descubrir lo mejor de Europa en menos de tres semanas.