El inicio del otoño enmarca una de las fechas más esperadas por el turismo interno. Entre el fervor religioso de las Sierras de Tandil, la paz de los Valles Calchaquíes y el dorado de los bosques patagónicos, el mapa argentino ofrece refugios para todos los perfiles de viajeros.
Buenos Aires, lunes 30 marzo (PR/26) — La Semana Santa en Argentina no es sólo un paréntesis en el calendario laboral; es un fenómeno cultural que moviliza identidades.
Miles de viajeros emprenden camino buscando algo más que un hotel: buscan una experiencia. Ya sea para cumplir con ritos ancestrales, conectar con la naturaleza o simplemente silenciar el ruido de la ciudad, el país se fragmenta en regiones que ofrecen climas y propuestas radicalmente opuestas, pero igualmente magnéticas.
Tandil: El epicentro de la fe en las sierras
Si hay un destino que personifica la Semana Santa en Buenos Aires, es Tandil. Su importancia radica en una tradición de décadas que transforma al Monte Calvario en un escenario vivo.
No es sólo caminar; es participar de uno de los Vía Crucis más importantes del mundo, donde las esculturas de piedra conviven con miles de antorchas en la noche del Viernes Santo.
Por qué ir: Además de la carga espiritual, la ciudad ofrece su famosa feria de sabores regionales y circuitos de trekking por el Cerro Centinela, ideales para el clima fresco de marzo.
Según un relevamiento realizado por la Agencia Noticias Argentinas, mientras Tandilalcanza niveles de ocupación cercanos al 95% en sus alojamientos, otras ciudades registran reservas bajas y un panorama muy por debajo de lo esperado.
Tandil espera un lleno total
El dato refleja una tendencia que se viene consolidando en los últimos años: destinos con propuestas consolidadas y perfil turístico definido logran sostener la demanda, mientras que otros puntos no logran captar el mismo flujo de visitantes en un contexto económico más ajustado.
En Tandil, la combinación de naturaleza, gastronomía y actividades tradicionales de Semana Santa vuelve a posicionar a la ciudad como uno de los lugares más elegidos para una escapada corta. Sus sierras, paisajes y oferta cultural generan un atractivo diferencial frente a otros destinos del interior bonaerense.
Qué hacer en Tandil en Semana Santa
Durante estos días, la ciudad ofrece una agenda cargada de actividades para turistas y residentes. Uno de los principales atractivos es el tradicional recorrido religioso que incluye el Monte Calvario, uno de los más importantes del país, donde se realizan representaciones del Vía Crucis que convocan a miles de personas cada año.
Otro punto emblemático es la Piedra Movediza, un clásico paseo para quienes visitan la ciudad, junto con circuitos serranos ideales para caminatas, trekking y actividades al aire libre.
El Norte: Donde la devoción se mezcla con la tierra
En Salta y Jujuy, la Semana Santa tiene un color especial. En los Valles Calchaquíes, la religión católica se amalgama con las tradiciones andinas.
Purmamarca y Tilcara: Las «Ermitas» —cuadros hechos con flores, semillas y tierra que representan las estaciones de la Cruz— son obras de arte efímero que los vecinos preparan durante meses.
Cachi y Cafayate: Ofrecen el maridaje perfecto entre procesiones solemnes y la ruta del vino de altura, con bodegas que organizan almuerzos especiales de vigilia.
La Patagonia: El hechizo del primer otoño
Para quienes huyen de las multitudes religiosas y buscan el impacto visual, el Corredor de los Lagos (Neuquén y Río Negro) vive su momento de mayor esplendor.
Bariloche y la Fiesta del Chocolate: Es el imán para las familias. La construcción de la barra de chocolate más grande del mundo en la calle Mitre es un clásico que convive con las caminatas al Cerro Tronador.
Villa La Angostura y San Martín de los Andes: Ideales para quienes buscan exclusividad y silencio. Los colores ocres y rojizos de los lengas y ñires comienzan a teñir las montañas, ofreciendo postales únicas para la fotografía.
El Litoral: Ríos, historia y bienestar
Entre Ríos se consolida como el refugio del bienestar. Ciudades como Federación o Villa Elisa proponen un feriado de «desconexión total» en sus complejos termales.
Misiones: Más allá de las Cataratas del Iguazú, la visita a las Ruinas de San Ignacio Miní durante el Jueves Santo ofrece una experiencia mística con espectáculos de luz y sonido que narran la historia de las misiones jesuíticas.
Desde recorridos cortos en las sierras de Córdoba hasta travesías de varios días en el norte o la Cordillera de los Andes, las cabalgatas se consolidan como una de las propuestas más atractivas del turismo rural y de aventura en el país. Travesía enlazando valles.
Buenos Aires, domingo 15 marzo (PR/26) — Las cabalgatas forman parte de las experiencias más tradicionales del turismo argentino. Cada vez más viajeros eligen recorrer paisajes naturales a caballo, una actividad que permite combinar aventura, cultura gaucha y contacto directo con la naturaleza. En distintas provincias existen propuestas que van desde paseos de una hora hasta travesías de varios días por montañas, sierras o valles.
Una de las regiones más activas en este tipo de turismo es la provincia de Córdoba. Allí, las cabalgatas recorren senderos serranos, ríos y antiguos caminos rurales. En zonas del Valle de Calamuchita o en localidades como La Cumbrecita se ofrecen paseos guiados de baja dificultad, ideales para familias o turistas sin experiencia.
Por ejemplo, emprendimientos locales organizan cabalgatas de dos horas desde unos $48.000 por persona, con guías baqueanos y seguros incluidos. También hay recorridos más breves de una o dos horas que pueden costar entre $25.000 y $30.000, mientras que experiencias más completas con degustaciones o visitas a bodegas pueden rondar $50.000 o más, según el servicio y la duración.
Otra alternativa en la región es la experiencia de cabalgata serrana en La Falda, que incluye paseo a caballo, visita a una cueva ancestral y almuerzo criollo, con valores cercanos a $103.000 por persona en programas de día completo.
Cabalgatas en el norte argentino
El norte del país también ofrece recorridos muy buscados por turistas internacionales. En provincias como Salta y Jujuy, las cabalgatas permiten explorar paisajes de altura, quebradas y caminos utilizados históricamente por arrieros y comunidades originarias.
En la zona de la Quebrada de Humahuaca o los Valles Calchaquíes se organizan travesías de varios días que combinan alojamiento rural, gastronomía regional y recorridos por antiguas rutas comerciales. En algunos programas internacionales de turismo ecuestre, los paquetes de ocho a once días de cabalgata en el norte argentino pueden costar entre 2.390 y 2.840 dólares por persona, incluyendo varios días de cabalgata y alojamiento.
Estas propuestas suelen incluir caballos entrenados, guías especializados, campamentos o hospedaje rural y recorridos por paisajes de montaña que superan los 3.000 metros de altura.
Cabalgatas en la Cordillera y el Cruce de los Andes
En la región andina, especialmente en Mendoza y San Juan, las cabalgatas adquieren una dimensión histórica. Allí se realizan travesías que recrean parte del histórico Cruce de los Andes realizado por el ejército de José de San Martín en 1817.
Las excursiones varían desde paseos cortos de medio día hasta expediciones de varios días por pasos de montaña. Una cabalgata de día completo con asado y guías especializados puede costar alrededor de $355.000 por persona, mientras que travesías de dos o tres días en la cordillera pueden costar entre 480 y 855 dólares, dependiendo de la duración y los servicios incluidos.
Las expediciones más largas, que siguen rutas sanmartinianas a más de 4.000 metros de altura, pueden durar hasta una semana y combinar cabalgata, campamentos y recorridos por valles de alta montaña.
Turismo rural en crecimiento
El auge del turismo de naturaleza y de experiencias impulsó el crecimiento de estas actividades en todo el país. Muchas estancias, emprendimientos rurales y agencias especializadas ofrecen cabalgatas adaptadas a distintos niveles de experiencia, desde principiantes hasta jinetes experimentados.
Además de la aventura, las cabalgatas permiten conocer tradiciones vinculadas al caballo, degustar gastronomía regional y compartir jornadas con guías y baqueanos que transmiten historias del campo argentino.
Con paisajes que van desde los valles del norte hasta la Cordillera de los Andes, Argentina ofrece una amplia variedad de recorridos a caballo que combinan naturaleza, cultura y aventura, convirtiéndose en una de las propuestas más auténticas para descubrir el país.
Buenos Aires/Campo: Días de campo con cabalgata (aprox. 4 horas) rondan los $160.000 – $340.000 ARS por persona, incluyendo traslados y comida Tangol.com.
Mendoza/Bariloche (Patagonia): Cabalgatas de 2 horas con asado por $48.000 – $160.000 ARS Luján de CuyoTikTok.
Patagonia Norte: Paquetes de 10 días desde USD 2.150 Patagonia Traveler.
Cruces de los Andes: Expediciones de varios días Equus Journeys.
Principales Empresas y Operadores:
Tangol: Ofrece opciones en Buenos Aires, incluyendo traslados privados.
Best Tour Patagonia: Especializados en cañadones y paisajes patagónicos.
Equus Journeys: Rutas a caballo de larga duración y estancias.
Operadores Locales: Cabalgatas Los Camperitos (Mendoza).
Se recomienda consultar las tarifas finales, ya que pueden variar según la temporada y los servicios incluidos.
Comenzó la 39° edición de la Travesía Enlazando Valles
Esta tradicional cabalgata une cultura y paisajes entre San Luis y Córdoba. Con espíritu criollo, paisajes serranos y el orgullo de mantener vivas las tradiciones, comenzó una nueva edición de la tradicional Travesía Enlazando Valles, que este año se consolida como una de las experiencias culturales y turísticas más representativas de la región.
La Travesía comenzó este miércoles por la mañana y reunió a gauchos de toda la provincia.
La 39° edición de la Travesía Enlazando Valles comenzó este miércoles por la mañana, reuniendo a jinetes que emprenden un recorrido a caballo desde Cortaderas, en la provincia de San Luis, hacia Río de los Sauces, en Córdoba, atravesando los imponentes paisajes de las Sierras de los Comechingones. A lo largo del trayecto, los participantes recorren antiguos senderos serranos que durante generaciones han conectado comunidades y culturas a ambos lados de la sierra.
Más que un simple viaje a caballo, la Travesía Enlazando Valles se ha convertido con el paso del tiempo en un símbolo de identidad regional, donde la tradición gaucha, la camaradería y el amor por la tierra se manifiestan en cada kilómetro recorrido. Durante casi cuatro décadas, esta actividad ha logrado preservar costumbres vinculadas al caballo, la vida rural y la transmisión de valores culturales entre generaciones.
Además de su profundo valor cultural, la travesía también representa un atractivo turístico destacado, ya que pone en valor los paisajes serranos, promueve el turismo de naturaleza y fortalece los vínculos entre localidades de San Luis y Córdoba. Cada año, vecinos, visitantes y amantes de las tradiciones siguen con entusiasmo el recorrido de los jinetes, que se convierte en una verdadera celebración del patrimonio regional.
En Cortaderas, organizadores y vecinos despidieron a los jinetes deseándoles un viaje seguro y lleno de buenos momentos, esperando su regreso para compartir juntos las Fiestas Patronales del 18 y 19 de marzo, donde la travesía volverá a ser protagonista de una celebración cargada de fe, cultura y tradición.
De esta manera, la Travesía Enlazando Valles se consolida como un ejemplo de cultura, identidad y tradición, reafirmando el orgullo de los pueblos que año tras año acompañan y mantienen viva esta emblemática experiencia serrana.
Más de 5.000 kilómetros de paisajes extremos, culturas ancestrales y pueblos detenidos en el tiempo convierten a la Ruta Nacional 40 en la travesía más épica de Argentina.
Buenos Aires, jueves 5 marzo (PR/26) — Hay carreteras que unen ciudades y hay otras que cuentan historias. La Ruta Nacional 40 pertenece a esta última categoría: una columna vertebral que recorre Argentina de sur a norte, desde el Cabo Vírgenes, en Santa Cruz, hasta La Quiaca, en Jujuy, enlazando 11 provincias y más de 5.000 kilómetros de geografía cambiante.
Viajar por la 40 no es solo desplazarse: es atravesar la Patagonia indómita, bordear lagos glaciares, internarse en la estepa ventosa, escalar los Andes áridos del Cuyo y terminar en el altiplano puneño, donde el cielo parece más cercano que en cualquier otro lugar.
Del viento patagónico al silencio andino
En el sur, la ruta serpentea cerca del Parque Nacional Los Glaciares y dialoga con el azul profundo del Lago Argentino. Más al norte, en Mendoza, se vuelve una carretera de montaña que ofrece vistas privilegiadas del Aconcagua, el techo de América.
En San Juan y La Rioja, el paisaje muta en formaciones rojizas y valles lunares. Luego llegan los Valles Calchaquíes, entre Salta y Tucumán, donde cardones gigantes y caseríos coloniales acompañan el camino. Finalmente, en Jujuy, la Quebrada de Humahuaca despliega cerros multicolores antes del último tramo hacia la frontera con Bolivia.
Pueblos, tradiciones y sobremesas largas
Pero la Ruta 40 no se explica sólo en panorámicas. Se entiende en sus pueblos: en las panaderías que aún hornean a leña, en las bodegas familiares, en los mercados artesanales y en las sobremesas interminables donde el tiempo pierde urgencia.
El viaje puede hacerse en tramos —Patagonia, Cuyo o Norte— o como una travesía integral que demanda semanas. En cualquier caso, la promesa es la misma: una Argentina diversa, cruda y luminosa.
Una experiencia para viajeros sin prisa
La 40 no es una autopista: en muchos sectores mantiene ripio, curvas cerradas y distancias largas entre estaciones de servicio. Esa condición, lejos de ser un obstáculo, es parte de su encanto. Obliga a planificar, a detenerse, a mirar.
En tiempos de viajes exprés, la Ruta 40 propone lo contrario: demorarse. Escuchar el viento en la estepa, observar el vuelo de un cóndor en la cordillera, compartir un mate frente a un atardecer infinito.
Recorrerla es aceptar que el destino no es un punto en el mapa, sino el propio camino.
Esto dice, según la IA, La Vanguardia de España que considera que el viaje se puede hacer en 7 etapas:
Recorrer la Ruta Nacional 40 en 7 etapas es una invitación a descubrir la Argentina profunda, aquella que no figura en los mapas rápidos pero late en cada pueblo, cada curva y cada horizonte infinito. El itinerario arranca en Cabo Vírgenes, en la Patagonia austral, donde el viento parece anunciar la aventura. Las primeras jornadas transcurren entre estepas, lagos glaciales y senderos que bordean el majestuoso macizo del Parque Nacional Los Glaciares, antes de alcanzar El Calafate y su emblemático glaciar Perito Moreno, hito imprescindible para cualquier viajero en la 40.
Desde allí, el camino se eleva hacia las tierras altas de Mendoza y San Juan, atravesando paisajes desérticos donde el sol y la roca esculpen un escenario casi lunar. La cuarta etapa es un descenso hacia los valles fértiles del Cuyo, salpicados de bodegas centenarias y viñedos que invitan a detenerse.
En las jornadas finales, la ruta se adentra en los Valles Calchaquíes y culmina en la Quebrada de Humahuaca, en Jujuy, donde los cerros multicolores coronan una travesía de contrastes, sabores y encuentros humanos. Este itinerario no es sólo un trayecto geográfico, sino una experiencia para los sentidos y la memoria del viajero.
Ubicada en el noroeste argentino, la provincia de Salta combina paisajes andinos, valles vitivinícolas y selva de yungas con historia, gastronomía y promociones exclusivas de hasta 40% de descuento a través del programa Código Salta.
Salta, lunes 2 marzo (PR/26) — Ubicada en el noroeste de la Argentina, en la región del NOA y con límites con Chile, Bolivia y Paraguay, la provincia de Salta combina geografía andina, selva subtropical y valles fértiles en un mismo territorio.
Su capital, la ciudad de Salta, es uno de los principales centros turísticos del país y puerta de entrada a una diversidad de paisajes que la convierten en un destino integral durante todo el año.
En este contexto, la provincia impulsa “Código Salta”, una herramienta que ofrece promociones exclusivas para viajar y disfrutar del destino con descuentos del 20% al 40% en servicios de gastronomía, alojamiento y excursiones.
La propuesta permite filtrar ofertas por rubro y localidad, consultar el listado completo de prestadores habilitados y activar el código antes de realizar la reserva, facilitando la planificación y optimizando el presupuesto del viajero.
Una provincia, múltiples paisajes
Salta es sinónimo de contrastes. Desde la inmensidad de la Puna al pie de la Cordillera de los Andes —donde el silencio y el cielo diáfano dominan la escena— hasta los valles y quebradas atravesados por ríos, montañas rojizas y pueblos históricos, cada región ofrece una experiencia distinta.
En la Puna salteña, se destacan escenarios como el Salar de Arizaro, uno de los más grandes del país, y el icónico Tren a las Nubes, una de las obras de ingeniería ferroviaria más impactantes del mundo, que asciende a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar.
En los Valles Calchaquíes, el protagonismo lo tienen los viñedos de altura —entre los más altos del mundo— y localidades como Cafayate, reconocida por la producción de Torrontés y por paisajes como la Quebrada de las Conchas, con formaciones rocosas únicas.
La región de la selva de yungas ofrece una cara completamente distinta, con vegetación exuberante y biodiversidad, especialmente en áreas protegidas como el Parque Nacional Baritú, uno de los parques más aislados y mejor conservados del país.
Cultura, historia y tradiciones vivas
Salta conserva una fuerte identidad histórica y cultural. En la capital provincial, la arquitectura colonial, los museos y las iglesias forman parte de un circuito que remite al período virreinal y a las luchas por la independencia.
Festividades religiosas, peñas folclóricas y celebraciones tradicionales mantienen vivas las raíces del norte argentino.
La gastronomía regional —con empanadas salteñas, tamales, humitas y platos andinos— convive con propuestas gourmet y con la creciente oferta enoturística de bodegas boutique.
Conectividad y servicios
La provincia cuenta con conectividad aérea nacional e internacional a través del Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, además de rutas nacionales que la vinculan con el resto del país y pasos fronterizos hacia países limítrofes.
La infraestructura turística incluye hoteles de distintas categorías, hosterías, estancias rurales y emprendimientos de turismo comunitario.
Un destino que enamora
Cada región salteña posee íconos propios que la diferencian: puna, valles, quebradas y selva conforman un mosaico natural y cultural que permite combinar descanso, aventura, historia y enogastronomía en un solo viaje.
Con promociones activas a través de Código Salta y una oferta diversa durante todo el año, la provincia se consolida como uno de los destinos más completos de la Argentina para quienes buscan experiencias auténticas en escenarios de gran impacto paisajístico.
Código Salta es un programa promocional impulsado por el Ministerio de Turismo y Deportes de la provincia de Salta que ofrece descuentos exclusivos para viajar dentro del destino.
Permite acceder a rebajas de entre el 20% y el 40% en:
Alojamiento
Gastronomía
Excursiones y actividades turísticas
El sistema funciona a través de una plataforma donde el visitante puede:
Consultar el listado de prestadores adheridos
Filtrar por rubro y localidad
Activar el código promocional antes de realizar la reserva
El objetivo es incentivar el turismo interno y receptivo, facilitar la planificación del viaje y mejorar la competitividad del destino, brindando beneficios directos al turista en servicios habilitados oficialmente.
Es el camino más icónico y visitado de la Argentina y está rodeado de lugares memorables.
La Ruta 40 en el NOA es parte del paisaje de los Valles Calchaquíes. Foto: Agencia NA (La Ruta Natural)
Buenos Aires, martes 23 diciembre (PR/25) – La Ruta 40 es uno de los caminos más lindos e icónicos de la Argentina: recorre el país de Ushuaia a La Quiaca, atraviesa paisajes memorables y, en los Valles Calchaquíes, ofrece uno de sus tramos más singulares.
En esta región del norte argentino, su trazado no solo conecta pueblos ancestrales, también se integra de lleno en la vida cotidiana de las localidades, al punto de cruzar plazas centrales que funcionan como verdadero corazón social y cultural.
Cachi, San Carlos y Cafayate son ejemplos claros de esta particularidad que se da en el NOA: en cada uno, la Ruta 40 cruza o bordea la plaza principal, convirtiéndose en una calle más del pueblo y en un punto clave para entender la identidad de los Valles Calchaquíes.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, en los Valles Calchaquíes, la Ruta 40 no pasa de largo, sino que invita a frenar, bajarse del auto y recorrer caminando espacios que concentran historia, un paisaje imperdible y una vida local llena de costumbres y gastronomía que vale la pena descubrir.
Plaza 9 de Julio – Cachi
Ubicada en el corazón del pueblo, la Plaza 9 de Julio es uno de los puntos más representativos de Cachi y uno de los casos más claros donde la Ruta 40 se integra de lleno al entramado urbano. La traza atraviesa el casco histórico y pasa a metros de la plaza, convirtiéndose en una calle más del pueblo, por la que circulan tanto vehículos como vecinos y turistas.
La Plaza 9 de julio, un lugar tranquilo y pintoresco en Cachi. Foto: Agencia NA (Google)
Rodeada por construcciones de adobe, galerías bajas y la iglesia San José, la plaza funciona como centro social y punto de encuentro. Allí se concentran ferias artesanales, actividades culturales y la vida cotidiana de la localidad, con la Cordillera como telón de fondo y la Ruta 40 marcando el pulso del movimiento diario.
Plaza Principal – San Carlos
En San Carlos, la Ruta 40 cruza el centro del pueblo y pasa directamente junto a la Plaza Principal, un espacio que conserva el trazado clásico de las localidades coloniales de los Valles Calchaquíes. En este tramo, la ruta deja de tener lógica de corredor turístico y se transforma en una vía urbana que organiza la circulación local.
Plaza Principal de San Carlos, un imperdible del NOA. Foto: Agencia NA (Google)
La plaza, arbolada y de escala pequeña, concentra edificios históricos, comercios y espacios de descanso.
El paso constante de vehículos convive con la tranquilidad del pueblo, generando una postal típica del interior calchaquí, donde el camino más famoso del país se mezcla sin estridencias con la vida diaria.
Plaza 20 de febrero – Cafayate
Cafayate es uno de los destinos más visitados de los Valles Calchaquíes y también uno de los puntos donde la Ruta 40 tiene mayor presencia urbana.
La traza bordea la plaza principal y conecta directamente con el centro turístico y comercial de la ciudad, integrándose al circuito cotidiano de peatones y autos.
La impactante plaza central de Cafayate. Foto: Agencia NA (Google)
Frente a la catedral Nuestra Señora del Rosario y rodeada de bares, ferias y espacios verdes, la plaza es el punto de partida para recorrer la ciudad.
En este caso, la Ruta 40 funciona como eje de acceso y circulación, reforzando el rol de Cafayate como puerta de entrada a los Valles y como uno de los tramos más activos y fotografiados del recorrido.