En una celebración anual por la paz, líderes de religiones y diplomáticos reflexionaron en Ginebra sobre el mensaje del papa León XIV y rechazaron la instrumentalización de la fe y el lenguaje bélico.
Celebración Interreligiosa Anual por la Paz en Ginebra
Ginebra, Suiza, sábado 31 enero (PR/26) — La Santa Sede reafirmó su rechazo a la «militarización» del pensamiento, la palabra y la fe durante la XVII Celebración Interreligiosa Anual por la Paz, organizada por la Misión Permanente del Vaticano ante las Naciones Unidas en Ginebra.
El encuentro reunió a representantes de diversas religiones y a miembros del cuerpo diplomático para reflexionar sobre el mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial de la Paz 2026.
La celebración, realizada el 28 de enero en la iglesia de San Nicolás de Flüe y coorganizada con las diócesis de Lausana, Ginebra y Friburgo, convocó a unos 300 diplomáticos, embajadores y líderes religiosos cristianos, judíos, musulmanes y budistas.
Entre los participantes se encontraba el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén.
En su intervención, el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU en Ginebra, afirmó que la paz «desarmada y desarmante» propuesta por el Papa se presenta como una contranarrativa frente a la lógica del conflicto.
Exhortó a resistir la normalización del lenguaje bélico y a rechazar toda manipulación religiosa que pretenda justificar la violencia, calificándola como una forma de blasfemia.
Desde una perspectiva interreligiosa, el cardenal Pizzaballa advirtió que renunciar a la paz equivale a aceptar la guerra como un lenguaje habitual en las relaciones humanas e internacionales. Aludiendo a la realidad de Tierra Santa, subrayó que los altos el fuego no bastan si no van acompañados de justicia y del reconocimiento del otro como persona y no como enemigo u obstáculo.
El encuentro incluyó también un mensaje del Comité Internacional de la Cruz Roja, que recordó la existencia de más de 130 conflictos armados activos en el mundo y llamó a fortalecer el respeto por el derecho internacional humanitario como primer paso concreto hacia la paz.
Las reflexiones y oraciones de representantes de distintas tradiciones religiosas, acompañadas por cantos de coros africanos y filipinos, subrayaron el carácter universal del compromiso por la paz. La celebración concluyó con la oración de san Francisco de Asís, como signo compartido de esperanza y fraternidad entre los pueblos.
El Papa León XIV recibió a la Red Mundial de Oración del Papa y destacó que la oración es parte esencial de la misión de la Iglesia. Animó a difundir las intenciones mensuales, fortalecer la espiritualidad centrada en el Corazón de Jesús e involucrar especialmente a los jóvenes como nueva generación de intercesores.
Imagen referencial del Papa León XIV durante una audiencia general | Crédito: Vatican Media
Por Almudena Martínez-Bordiú
Ciudad del Vaticano, sábado 31 enero (PR/26) — El Papa León XIV recibió este viernes a la Red Mundial de Oración del Papa, una obra pontificia que tiene como misión movilizar a los católicos por la oración ante los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.
En su discurso, el Santo Padre recordó que cada mes proponen intenciones “que tocan los desafíos que enfrenta la humanidad, así como la vida y misión de la Iglesia”.
En este contexto, les agradeció por difundir estas intenciones a decenas de millones de personas de esta red mundial “que cada día presentan estas necesidades ante Dios”.
Para el Santo Padre, “la oración no es externa a la labor evangélica del Cuerpo de Cristo, sino una parte integral de ella”.
“La espiritualidad de su apostolado de la oración —continuó— está enraizada en el Corazón de Jesús, lo que les permite conocer a nuestro Señor de manera más íntima y ser más compasivos y empáticos al ofrecer apoyo orante a quienes lo necesitan”.
El Papa expresó su deseo de que, a través de su apostolado, “continúen ayudando a los bautizados a comprender que son amigos y apóstoles de Cristo”.
“Es especialmente importante invitar a los jóvenes a participar para que puedan formar la próxima generación de intercesores por las necesidades del mundo entero”, subrayó.
Por último, destacó que su Movimiento Eucarístico Juvenil puede ser un camino particularmente fecundo “para ayudarlos a crecer en una intimidad más profunda con nuestro Señor”.
“Queridos hermanos y hermanas, les agradezco cordialmente sus esfuerzos por promover la oración en todo el mundo por las intenciones del Papa, y los animo a continuar por este camino con un espíritu gozoso”, concluyó.
El Papa León XIV recibió en el Vaticano a miembros del Regnum Christi y los llamó a redescubrir su carisma, ejercer un gobierno entendido como servicio y fortalecer la comunión en la diversidad, en un mensaje centrado en la identidad, la misión y la vida espiritual.
Audiencia del Papa con el Regnum Christi | Crédito: Vatican Media
Por Almudena Martínez-Bordiú
Ciudad del Vaticano, viernes 30 noviembre (PR/26) — El Papa León XIV recibió en el Vaticano a los participantes en la Asamblea General de las consagradas y laicos consagrados del Regnum Christi, a quienes exhortó a redescubrir su carisma, a ejercer un gobierno orientado al servicio y a fortalecer la comunión entre todos sus miembros.
En un cercano y alentador discurso, que leyó en español, el Santo Padre invitó al Regnum Christi a redescubrir el propio don que lo define, el carisma “que cualifica y hace reconocible” su presencia en la Iglesia y en el mundo.
Para el Santo Padre, “hoy más que nunca es necesario saber quiénes somos, si queremos dialogar de manera auténtica con la sociedad sin ser absorbidos o uniformados”. Por ello, animó a los consagrados a clarificar su identidad, convencido de que una conciencia más nítida de la propia vocación les permitirá anunciar el Evangelio con mayor fecundidad.
En este contexto, subrayó que quien recibe el carisma “está llamado a mantenerlo vivo en sí mismo, para que no se vuelva algo estático”, sino que se convierta en una “fuerza vital, que fluye creativa y libremente”.
“Son un cuerpo vivo donde la energía carismática atraviesa cada célula y cada miembro, de la cual a su vez son portadores y transmisores. Y esta energía debe animar la misión que llevan adelante e iluminar el camino a recorrer, para legarla después como herencia viva a las generaciones futuras, llamadas asimismo a enamorarse de ella y a convertirla en fuente de su servicio”, agregó.
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Un gobierno orientado al servicio
El Papa León XIV reflexionó a continuación sobre el gobierno de la sociedad apostólica, al que definió como un servicio imprescindible y “un auténtico ministerio eclesial, llamado a acompañar a las hermanas y a los hermanos hacia una fidelidad consciente, libre y responsable en el seguimiento de Cristo”.
El Pontífice insistió en que toda forma de gobierno debe estar siempre orientada al servicio, ya que su misión es “sostener, acompañar y ayudar a cada miembro a configurarse cada día más con la persona del Salvador”.
En esta línea, subrayó la importancia del discernimiento comunitario y animó a los consagrados a “no tener miedo de explorar nuevas formas de gobierno”, en fidelidad al carisma y atentos a la llamada del Espíritu.
Comunión en la diversidad
Al concluir su discurso, el Papa León XIV subrayó la necesidad de promover una “comunión cada vez más profunda” entre todos los miembros de la Familia Regnum Christi, sin perder de vista la riqueza y la diversidad de sus distintas vocaciones.
Tras recordar que “todos somos vidas en camino”, abiertas a los sueños que Dios sigue suscitando a través de los profetas, el Pontífice destacó que “el Señor no hace ruido, pero su Reino brota y crece en todos los rincones del mundo”.
Finalmente, señaló que Dios “continúa sorprendiéndonos y dejándose encontrar por caminos que no son los nuestros”, una fidelidad que —afirmó— no deja de asombrar y renovar la esperanza de los creyentes.
“Algo realmente relevante para lo que estamos discerniendo”
Mary Patt Pirie, de Estados Unidos, es la encargada general de estudios de las consagradas del Regnum Christi. Tras la audiencia con el Papa León XIV, compartió en declaraciones a EWTN News que fue “una audiencia realmente hermosa” y un “encuentro muy íntimo”.
“El Papa entró, nos dirigió un mensaje precioso sobre el carisma, el gobierno y la comunión, en relación con nuestra espiritualidad y nuestra misión. Nos sentimos muy conmovidos y con la sensación de que fue algo realmente relevante para lo que estamos discerniendo y viviendo”, explicó.
La Fiscalía de Madrid archivó la denuncia por presunto delito de odio contra Mons. José Ignacio Munilla, quien había sido acusado por sus declaraciones sobre la antropología cristiana, la castidad y el acompañamiento pastoral a personas con atracción al mismo sexo.
Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España) | Crédito: José Ignacio Munilla Aguirre.
Madrid, jueves 29 enero (PR/26) — La Fiscalía Provincial de Madrid ha archivado una denuncia contra el Obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, acusado de un delito de odio por defender la antropología cristiana de la sexualidad y el acompañamiento de la Iglesia a quienes desean vivir en castidad dejando prácticas basadas en la ideología de género.
Así lo ha hecho saber el propio prelado a través de sus redes sociales, donde ha adjuntado la comunicación oficial del archivo por parte del ministerio público.
La denuncia se dio a conocer el pasado mes de noviembre por el diario Información de Alicante y estaba interpuesta por la asociación Tu pueblo y el mío, que consideró que unas reflexiones del prelado sobre las llamadas “terapias de conversión” podrían ser constitutivas de un delito de humillación, menosprecio o descrédito contra personas por motivo de su orientación sexual descrito en el artículo 510 2 a) del Código Penal, castigado con “la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses”.
Al tener conocimiento del archivo, el prelado se ha reafirmado en cinco consideraciones que ya expresó al conocer la denuncia.
En primer lugar, que “era evidente que la denuncia no tenía recorrido y que únicamente buscaba amedrentar a la Iglesia para que no nos atreviéramos a proponer la antropología cristiana del matrimonio y de la sexualidad”.
A juicio del prelado, quienes interponen este tipo de acciones judiciales pretenden “tener las manos libres para imponer una ‘antropología de Estado’ basada en la ‘teoría de género-LGTBI’”.
Mons. Munilla subraya en segundo lugar que “la Iglesia no puede dejar de predicar el Evangelio del amor vivido en pureza” y que “es nuestra obligación pastoral acompañar a las personas que, libremente, nos pidan ayuda espiritual para vivir en castidad”.
En tercer lugar, el obispo considera “absolutamente incoherente” y “un auténtico liberticidio” que “quienes dicen defender la libre elección de la propia identidad sexual pretendan coartar la libertad de quienes toman un camino diferente al suyo”.
“El colmo del colmo es que la propuesta del amor cristiano pueda llegar a ser objeto de la acusación de delito de odio y de discriminación”, añade el prelado.
Por último, Mons. Munilla vaticina que, “así como los medios de comunicación difundieron ampliamente en noviembre la denuncia contra mí, apuesto a que, ahora que se ha demostrado falsa la acusación, serán muy pocos los que se hagan eco del archivo”.
“¡Es lo que hay! Algunos batallan por el relato; mientras que otros lo hacemos por la verdad de la vida”, concluye el prelado.
¿Qué fue lo que dijo Mons. Munilla y motivó la denuncia?
Mons. Munilla decidió abordar en su programa Sexto Continente de Radio María España del 16 de mayo de 2025 la cuestión sobre las llamadas “terapias de conversión”, recordando un mensaje que él mismo había publicado el 14 de enero de 2025.
En él afirmó: “Lo que llaman ‘terapia de conversión’, en realidad, no existe. Es tan solo un ‘constructo ideológico del marxismo para impedir a la Iglesia acompañar pastoralmente a las personas con inclinaciones homosexuales, ayudándoles a vivir la virtud de la castidad”.
El prelado reaccionaba así a la noticia de que el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España anunció una investigación contra varias diócesis españolas por impartir supuestas “terapias de conversión” a personas con tendencias homosexuales.
Mons. Munilla también recordó lo expresado en X el 23 de enero de 2025, después de que la ministra de Igualdad, Ana Redonde, se reuniera con el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons Luis Argüello, para abordar esta cuestión.
Mons. Munilla expresó entonces que “es absolutamente falso que la Iglesia haga terapias de ningún tipo”, sino que «acompaña espiritualmente a quienes experimentan heridas afectivas, al tiempo que nos llama a todos a la conversión”.
Además, expresó que “la pretensión de la ministra de que sea el Tribunal Constitucional el que dirima las condiciones para recibir la Sagrada Comunión, está a medio camino entre el sainete y la tragicomedia”.
Durante su programa radiofónico, Mons. Munilla también afirmó que el término “terapias de conversión” surge «para criminalizar a todos aquellos que cuestionan la nueva antropología” basada en la ideología de género y “para acobardar, dominar y en el fondo aniquilar el anuncio de la buena nueva que hace la Iglesia, de que Cristo ha venido a sanar el corazón del hombre”.
Desde un pequeño taller en Novara hasta los pasillos del Vaticano, el zapatero italiano Adriano Stefanelli lleva más de veinte años calzando a los Papas con modelos hechos a mano, donde tradición, simbolismo y oficio artesanal se unen en cada par.
El pasado 7 de enero pudo entregarle al Papa el modelo definitivo de zapatos | Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Ciudad del Vaticano, jueves 29 enero (PR/26) — El zapatero italiano Adriano Stefanelli lleva más de dos décadas poniendo su talento al servicio del Vaticano. El primer Papa a quien le confeccionó un par de zapatos fue a Juan Pablo II, luego vendrían los siguientes pontífices hasta llegar a León XIV.
Todo comenzó una noche cuando trabajaba concentrado sobre la mesa de su pequeño taller de la ciudad italiana de Novara, desde donde vio por televisión que el pontífice polaco, ya muy debilitado, había sufrido un desfallecimiento durante el Vía Crucis.
“Aquello me impactó profundamente”, recuerda el artesano en conversación con ACI Prensa. “Me pregunté: ¿qué puedo hacer yo por él? Y pensé: si sé hacer zapatos, le haré unos zapatos”, afirmó.
El primer Papa a quien le confeccionó unos zapatos fue a Juan Pablo II en 2004. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Sin contactos ni intermediarios, calculó su número de cabeza, observando la complexión física del Pontífice, y optó por un 44. Diseñó un modelo especialmente blando, forrado en esponja para garantizar la máxima comodidad y los mandó al Vaticano. “Le quedaban perfectos. Fue algo extraordinario”, explica.
Era el año 2004. Aquel primer par de zapatos se conserva hoy en el Museo de Castel Sant’Angelo, en la Ciudad del Vaticano, como testimonio de la confianza que han depositado en este artesano, de una pequeña localidad del norte de Italia, los pontífices desde entonces.
Estos zapatos rojos de San Juan Pablo II están conservados en un museo cerca del Vaticano. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Benedicto XVI y los famosos mocasines rojos
Tras la muerte de Juan Pablo II, el entonces secretario del Papa polaco, Mons. Stanisław Dziwisz, preguntó a Stefanelli si deseaba continuar con su labor de zapatero para el Papa Benedicto XVI. Desde el Vaticano le confirmaron su número, el 42, y se puso manos a la obra.
Así nacieron los célebres mocasines rojos de Benedicto XVI, que acabaron dando la vuelta al mundo. La revista estadounidense Esquire llegó incluso a nombrarlo “el hombre más elegante del planeta”. Lo que pocos saben es que su llamativo color no obedecía a un capricho estético, sino a una tradición que entronca con los emperadores de Bizancio.
Para la Iglesia Católica, el rojo cereza ha simbolizado siempre la sangre de los mártires que dieron su vida por Cristo. “Eran completamente lisos. El estilo estaba en la forma y en el color”, asegura el zapatero.
La diferencia de los zapatos del Papa polaco y del alemán, aclara a continuación, no estaba en la calidad —siempre máxima—, sino en los pequeños detalles: “Juan Pablo II quería media suela de goma; Benedicto XVI, solo cuero”.
Stefanelli entrega los mocasines rojos a Benedicto XVI. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Con el Papa Francisco la situación fue distinta. Sus problemas ortopédicos le impedían usar calzado tradicional. “Yo no hago zapatos ortopédicos”, explica Stefanelli, “así que le fabriqué unas pantuflas para que pudiera andar por casa en el Vaticano con el escudo pontificio bordado”.
“Fue un gesto simbólico”, agrega.
León XIV: sencillos y negros
El encargo más reciente ha sido para León XIV. Stefanelli le llevó en agosto dos pares de zapatos blancos, forrados de amarillo y con ribetes del mismo color, en alusión a los tonos vaticanos. “No le gustaron mucho”, admite. “Es un hombre sencillo. Quiso los zapatos sólo negros”, revela.
El Papa le indicó entonces su número: 9,5 americano, equivalente a un 42,5 italiano. El artesano volvió a rehacer el modelo respetando los deseos del Papa y el 7 de enero le entregó personalmente los zapatos definitivos.
Estos son los zapatos blancos que rechazó León XIV. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
“Esta vez quedó muy contento. Estuvimos hablando unos quince minutos. Me disculpé por los blancos, pero él lo tomó con naturalidad”, recuerda.
Artesano del calzado y defensor apasionado de los oficios tradicionales, Stefanelli representa una Italia que se resiste a desaparecer. “Hoy todo es tecnológico”, lamenta. “Los jóvenes ya no quieren ser zapateros, carpinteros o sastres. Les das un móvil o un ordenador y lo hacen todo, pero ya no saben crear algo con las manos”, remacha.
El Papa y Adriano Stefanelli. Crédito: Vatican Media
Fabricar un zapato desde cero es un proceso largo y minucioso. “Está la piel para la pala, el cuero para la suela, el material del tacón y las forras interiores”, explica. “Todo tiene que ensamblarse a mano para dar vida a una sola pieza”, dice.
Cada par de zapatos requiere entre 15 y 20 días de trabajo, utilizando pieles naturales de primera calidad: becerro, vaquetilla y otras curticiones nobles.
“No es producción en serie”, subraya al destacar que cada modelo es único.
Entre sus clientes también ha estado Michele Obama. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
El prestigio de Stefanelli no se limita al Vaticano. Entre sus clientes han figurado George W. Bush, Barack Obama y Michelle Obama, además de los patriarcas de Constantinopla y de Moscú.