Concluida la etapa diocesana, comienza el estudio en el Dicasterio para las Causas de los Santos. El proceso busca discernir su testimonio de fe, perdón y fortaleza cristiana en el sufrimiento.
Entregan en Roma la documentación de la causa Larrabure
Roma, sábado 20 diciembre (PR/25) — El obispo castrense y de las Fuerzas Federales de Seguridad, monseñor Santiago Olivera, presentó este 18 de diciembre en el Vaticano la documentación completa correspondiente a la etapa diocesana de la causa del siervo de Dios Argentino del Valle Larrabure.
De este modo, quedó formalmente concluido el proceso instruido a nivel local y se dio inicio a la fase romana.
Monseñor Olivera estuvo acompañado por el postulador diocesano de la causa y capellán mayor de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, presbítero Rubén Bonacina, y por la doctora Silvia Correale.
La comitiva fue recibida por el subsecretario del Dicasterio para las Causas de los Santos, padre Boguslaw Turek, quien recibió los volúmenes que contienen la investigación realizada en la diócesis.
Al referirse a este paso, el obispo expresó que «hoy concluye en la causa del coronel Larrabure el camino diocesano; a partir de este 18 de diciembre se inicia el derrotero romano» e invitó a toda la diócesis a acompañar este tiempo con la oración, «para gloria de Dios, para el bien de nuestra Patria, de nuestras Fuerzas y de nuestro obispado».
El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) secuestró en Villa María, Córdoba, al entonces mayor Larrabure en agosto de 1974 y lo asesinó un año más tarde. Un 19 de agosto de 1975 aparecía su cuerpo escuálido en un zanjón en una calle de Rosario.
A través de las cartas que mandó a la familia y del diario que tiempo después se encontró, reveló una personalidad piadosa hacia sus captores y luego asesinos. En Villa María tiene un busto y una calle lleva su nombre.
Encuentro y reconciliación
Monseñor Olivera subrayó además que el reconocimiento de su causa por martirio puede aportar a la sociedad caminos de encuentro y reconciliación. En diversas oportunidades destacó la figura del siervo de Dios como un hombre del perdón, cuya actitud ante el sufrimiento y la muerte manifestó una fe vivida con fortaleza y caridad.
En testimonios recogidos durante el proceso, se recuerdan palabras del propio Larrabure dirigidas a su familia durante el cautiverio, en las que exhortaba a no responder al mal con odio y a sostener la confianza en Dios. En su último mensaje conocido, fechado el 15 de marzo de 1975, alentaba a sus seres queridos a seguir adelante con fe.
Con el inicio de la etapa romana, la causa Larrabure entra en un nuevo tiempo de discernimiento por parte de la Santa Sede, mientras monseñor Olivera invita a a la comunidad eclesial a acompañar este camino con la oración.
El Papa con los chicos y chicas de Acción Católica italiana | Crédito: Vatican Media
Por Victoria Cardiel
Ciudad del Vaticano, sábado 20 diciembre (PR/25) — El Papa León XIV ha propuesto a los jóvenes de la Acción Católica italiana que cumplan un gesto sencillo como el mejor regalo de esta Navidad: hacer las paces.
“Antes de la santa noche de Navidad, piensen en una persona con la que hacer las paces”, exhortó el Pontífice al recibir en la sala del Consistorio del Palacio Apostólico del Vaticano a algunos de los miembros de esta organización, fundada en 1868, que se ha consolidado como una de las principales realidades laicales de la Iglesia en Italia.
«Un regalo más valioso que los que se pueden comprar en las tiendas»
“Será un regalo más valioso que los que se pueden comprar en las tiendas, porque la paz es un don que se encuentra, de verdad, sólo en el corazón”, añadió.
Asimismo, consideró que hacer las paces es la “acción católica por excelencia”, porque es “el gesto que nos convierte en testigos de Jesús, el Redentor del mundo”.
De este modo, León XIV dejó claro que la paz “no es sólo ausencia de guerras” sino ante todo “una amistad entre los pueblos fundada en la justicia”. “Todos deseamos esta paz para las naciones heridas por los conflictos, pero recordemos que la concordia y el respeto comienzan en nuestras relaciones cotidianas, en los gestos y en las palabras que intercambiamos en casa, en la parroquia, con los compañeros de escuela y de deporte”, aseveró.
El Papa saluda a una niña en silla de ruedas durante la audiencia. Crédito: Vatican Media
Los cristianos, llamados “a ser mejores cada día”
El Pontífice les pidió también que cuando recen ante el belén “pidan poder ser como aquellos ángeles que anuncian la gloria de Dios y la paz a los hombres”. Esta paz, continuó, es el “compromiso de toda persona de buena voluntad, y especialmente de nosotros los cristianos, que estamos llamados no solo a ser buenos, sino a ser mejores cada día”.
León XIV les invitó así a “llegar a ser santos” y puso el ejemplo de los dos jóvenes italianos: Pier Giorgio Frassati —que formó parte de la Acción Católica— y Carlo Acutis, a los que canonizó juntos el 7 de septiembre.
“Los animo a imitar su pasión por el Evangelio y sus obras, siempre animadas por la caridad. Actuando como ellos, su anuncio de paz será luminoso, porque en compañía de Jesús serán verdaderamente libres y felices, dispuestos a tender la mano al prójimo, especialmente a quien se encuentra en dificultad”, insistió.
Acción Católica italiana cuenta con más de 229.000 socios y está presente en alrededor de 5.000 parroquias en casi todas las diócesis del país.
Ciudad del Vaticano, sábado 20 diciembre (PR/25) — El Papa autoriza la promulgación de los decretos relativos a la próxima beatificación de nueve seminaristas, un sacerdote y un laico, mártires durante la guerra civil española del siglo pasado, y de un padre de familia argentino, Enrique Ernesto Shaw, empresario, comprometido en diversas obras eclesiales.
Ayer 18 de diciembre el Papa León XIV ha autorizado la promulgación de los decretos relativos a 12 nuevos beatos, 11 de los cuales fueron mártires durante la guerra civil española de los años treinta del siglo pasado —9 seminaristas, un sacerdote diocesano y un laico— y un padre de familia, Enrique Ernesto Shaw, empresario argentino fallecido en 1962, y 3 nuevos venerables —dos italianos, fray Berardo Atonna y sor Domenica Caterina dello Spirito Santo, y el sacerdote Joseph Panjikaran, de la India— a quienes se han reconocido sus virtudes heroicas.
Los mártires españoles
Son once los mártires españoles asesinados entre 1936 y 1937 durante la violenta persecución anticristiana de aquel periodo en España, en el territorio de las actuales diócesis de Madrid, Getafe y Alcalá de Henares.
El seminarista Ignacio Aláez Vaquero, detenido por no alistarse en el ejército y preferir estudiar para ser sacerdote, fue asesinado junto con su padre el 9 de noviembre de 1936. Junto a él fueron reconocidos mártires Pablo Chomón Pardo, seminarista, y su tío sacerdote, Julio Pardo Pernía, capellán de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón en Ciempozuelos, asesinados el 8 de agosto de 1936; Antonio Moralejo Fernández-Shaw, seminarista, y su padre Liberato Moralejo Juan, que se dejó arrestar para defender a su hijo y fue asesinado junto a él; y también los seminaristas Jesús Sánchez Fernández-Yáñez, Miguel Talavera Sevilla, Ángel Trapero Sánchez-Real, Cástor Zarco García —que tuvo que alistarse como reservista y fue denunciado por algunos compañeros por su comportamiento considerado demasiado apacible, fue asesinado tras sufrir varias humillaciones y ser obligado a cavar su propia tumba—, Mariano Arrizabalaga Español y Ramón Ruiz Pérez, sometido a torturas junto con una veintena de laicos y con ellos encarcelado y asesinado.
Todos ellos fueron asesinados por odio a la fe: su martirio se inscribe en el clima anticatólico de aquellos años en España. Una amplia documentación demuestra la clara disposición de los seminaristas a dar la vida por Dios, conscientes del odio anticristiano desatado contra los miembros de la Iglesia. Al permanecer cerca de sus familias y amigos sin esconderse, a pesar del peligro, su fama de martirio se difundió rápidamente y perdura hasta hoy.
Enrique Ernesto Shaw
También será beatificado Enrique Ernesto Shaw, nacido en París el 26 de febrero de 1921 y posteriormente trasladado a Buenos Aires, Argentina, tierra de origen de su familia. Joven de firme fe católica, ingresó en la Marina y durante los largos períodos de navegación impartía catequesis a los marineros.
Llamado a trabajar en la empresa familiar, se comprometió a aplicar en el mundo empresarial los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo una relación fraternal de colaboración con todos sus trabajadores. Se casó con Cecilia Bunge, con quien tuvo nueve hijos; se unió a Acción Católica y al Movimiento Familiar Cristiano, promoviendo varias otras asociaciones relacionadas con el mundo del trabajo y publicando conferencias, artículos y ensayos.
En 1961 fue nombrado presidente de los Hombres de Acción Católica.
Murió de cáncer el 27 de agosto de 1961.
A su intercesión se debe la curación milagrosa de un niño de cinco años, golpeado en la nuca por la coz de un caballo en una granja cerca de Buenos Aires el 21 de junio de 2015.
El niño sufrió graves daños craneales y cerebrales y fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas. El 15 de julio, para sorpresa de los médicos, se comprobó que el sistema ventricular había vuelto a su tamaño normal. En 2019, el niño fue examinado por dos peritos que lo encontraron en buen estado de salud, sin secuelas neurológicas importantes.
Hoy en día lleva una vida normal.
Episcopado: ‘Enrique Shaw, testigo de una empresa con rostro humano’
La promulgación del decreto que reconoce un milagro por su intercesión fue recibida con gratitud por la Iglesia argentina, que subraya la vigencia de su ejemplo cristiano en la vida social, laboral y económica.
Tumba de Enrique Shaw en la Basílica del Pilar en Recoleta, CABA. Mensaje de los obispos ante el avance de la causa de Enrique Shaw
La Conferencia Episcopal Argentina (CEA) expresó su alegría por la promulgación del decreto del Dicasterio para las Causas de los Santos que reconoce un milagro atribuido a la intercesión del siervo de Dios Enrique Shaw, paso decisivo que abre el camino a su próxima beatificación.
En un comunicado, los obispos destacaron que este reconocimiento llena de esperanza al pueblo argentino, al ver confirmada la fecundidad del testimonio de un laico que vivió su fe con coherencia evangélica, «pasando haciendo el bien» y dejando una huella perdurable en la vida pastoral y social del país.
El mensaje recuerda palabras recientes del papa León XIV, quien subrayó el compromiso de Shaw con salarios justos, la formación de los trabajadores, el cuidado de su salud y el acompañamiento de sus familias, afirmando que no entendía la rentabilidad como un valor absoluto, sino al servicio de una empresa humana, justa y solidaria.
Asimismo, el Episcopado renovó su apoyo a las iniciativas inspiradas en su legado, en particular a la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), de la cual fue impulsor y primer presidente, alentando a sostener su convicción de que la industria es una comunidad de personas llamadas a crecer juntas.
El comunicado también acompañó a la Acción Católica Argentina y a la Universidad Católica Argentina, ámbitos donde Shaw se formó y a los que promovió con entusiasmo, invitándolos a recibir esta noticia con gratitud y a renovar el compromiso por una economía orientada al bien común.
Firman el mensaje monseñor Marcelo Colombo, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, y monseñor Raúl Pizarro, secretario general.
Los Venerables
También fueron reconocidas las virtudes heroicas de fray Berardo Atonna y sor Domenica Caterina dello Spirito Santo, italianos, y Joseph Panjikaran, sacerdote indio. Por tal motivo a partir de hoy son Venerables
Giuseppe Panjikaran, sacerdote diocesano, fundador de la Congregación de las «Hermanas Médicas de San José», nacido el 10 de septiembre de 1888 en Uzhuva (India) y fallecido el 4 de noviembre de 1949 en Kothamangalam (India);
Berardo Atonna (en el siglo: Giuseppe), sacerdote profeso de la Orden de los Frailes Menores, nacido el 1 de julio de 1843 en Episcopio di Sarno (Italia) y fallecido el 4 de marzo de 1917 en Nápoles (Italia);
Domenica Caterina dello Spirito Santo (en el siglo: Teresa Solari), fundadora de la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Pequeña Casa de la Divina Providencia, nacida probablemente el 8 de diciembre de 1822 en Ne (Italia) y fallecida el 7 de mayo de 1908 en Génova (Italia).
Ciudad del Vaticano, miércoles 17 diciembre (PR/25) — En la antesala de la Navidad, el Papa León XIV regaló un gesto cercano y profundamente simbólico al participar del concierto navideño de los alumnos de la Escuela Pontificia Pablo VI de Castel Gandolfo. Fue un encuentro marcado por la música, la emoción y un mensaje claro: la Navidad es el don del amor de Dios y una invitación concreta a construir paz y unidad.
El Pontífice asistió como invitado especial a la undécima edición del concierto “InCanto”, realizado en el gimnasio del establecimiento educativo, colmado por familias, docentes y autoridades locales. Desde la primera fila, León XIV escuchó a los niños interpretar villancicos clásicos como Adeste fideles, Joy to the World, Noël Noël y Astro del ciel, cantados en italiano, latín, inglés y español.
“Escuchar a estos niños cantar en tantos idiomas nos ayuda a comprender cómo la Navidad despierta alegría y paz en el corazón de todos”, expresó el Papa en un saludo improvisado al finalizar el concierto. Con tono distendido, confesó su alegría por la invitación y celebró la frescura del encuentro.
Inspirado por una de las canciones, cuya letra evocaba a “ángeles que traen amor”, León XIV subrayó que los propios chicos habían llevado ese mensaje a todos los presentes. Recordó a san Agustín —“quien ama, canta”— y afirmó: “Dios ha querido comunicarnos a todos el don del amor: esto es la Navidad. Dios que se acerca a nosotros, sobre todo a los más pequeños”.
En uno de los momentos más aplaudidos, el Papa retomó un estribillo escuchado durante el concierto para lanzar una exhortación que resonó en el auditorio: “En Navidad se puede hacer más. También para nosotros es una gran invitación: hagamos más para proclamar la paz, el amor y la unidad en el mundo”.
Antes de despedirse, León XIV bendijo a los niños y a sus familias, invitándolos a rezar juntos y a “abrir el corazón para ver la presencia de Dios, especialmente en los más pequeños”. Entre aplausos y cantos, recibió como obsequio una raqueta de tenis y el uniforme de la escuela, y posó para una foto grupal que selló una tarde de cercanía y alegría.
La Escuela Pontificia Pablo VI, fundada en 1968 por san Pablo VI como un regalo a la comunidad local, es hoy un referente educativo en Castel Gandolfo. Con unos 300 alumnos, combina formación académica y valores católicos, con fuerte presencia de la música, el deporte y la educación cívica. En ese escenario, la visita del Papa dejó un mensaje sencillo y potente: la Navidad se vive cantando, compartiendo y, sobre todo, haciendo más por los demás.
Las delegaciones de los donantes del pesebre del Aula Pablo VI y del árbol y el pesebre de la plaza de San Pedro son recibidos por el Santo Padre en el Vaticano. El Pontífice ha invitado a rezar “por los que sufren a causa de la guerra y la violencia” y de forma particular ha encomendado a las víctimas del atentado terrorista de ayer contra la comunidad judía en Sídney.
Por Rocío Lancho García
Ciudad del Vaticano, martes 16 diciembre (PR/25) — El Papa León XIV ha recibido esta mañana a las delegaciones de los donantes del pesebre del Aula Pablo VI y del árbol y del pesebre de la plaza de San Pedro.
Dirigiéndose a la delegación de la diócesis de Nocera Inferiore-Sarno, de donde procede el pesebre, el Pontífice agradeció a las empresas implicadas, a los trabajadores y a todos aquellos que idearon el proyecto y colaboraron en su realización, “buscando unir arte y espiritualidad en un escenario que narre la fe y las raíces culturales de vuestra tierra”.
Los peregrinos que visiten la plaza de San Pedro, cuando contemplen la escena de la natividad, les “recordará que Dios se hace cercano a la humanidad, se hace uno de nosotros, entrando en nuestra historia con la pequeñez de un niño”, aseguró el Pontífice. De hecho, en la pobreza del establo de Belén, “contemplamos un misterio de humildad y de amor”.
Por esta razón, ha asegurado el Santo Padre, delante de cada pesebre, “revivimos ese Evento y redescubrimos la necesidad de buscar momentos de silencio y de oración en nuestra vida, para reencontrarnos con nosotros mismos y entrar en comunión con Dios”.
Además, el Pontífice ha subrayado que la Virgen María “es el modelo del silencio adorante”. A diferencia de los pastores, que, al volver de Belén, “glorifican a Dios y cuentan lo que han visto y oído”, la Madre de Jesús “custodia todo en su corazón”. El silencio de María “no es un simple callar: es maravilla y adoración”, ha indicado León XIV.
El Papa se dirigió también a la delegación procedente de la diócesis de Bolzano-Bressanone, de donde procede el abeto rojo ubicado ahora en la plaza. El árbol – ha asegurado – es signo de vida y recuerda la esperanza que no falla ni siquiera en el frío del invierno. Asimismo, ha afirmado que las luces que lo adornan “simbolizan a Cristo luz del mundo, venido a disipar las tinieblas del pecado y a iluminar nuestro camino”.
Finalmente, dedicó unas palabras a la representación de la Natividad que estará en el Aula Pablo VI durante todo el periodo navideño, que procede de Costa Rica y se titula Nacimiento Gaudiumm. Cada una de las veintiocho mil cintas de colores que decoran la escena “representa una vida preservada del aborto gracias a la oración y al apoyo ofrecido por organizaciones católica a madres en dificultad”, ha explicado.
Por ello, el Santo Padre ha agradecido a la artista costarricense que haya querido lanzar, junto al mensaje de paz de la Navidad, un llamamiento para que se proteja la vida desde la concepción.
Para concluir, León XIV ha reconocido que el pesebre y el árbol son signos de fe y de esperanza y ha invitado a pedir al Señor “renovar en nosotros el don de la paz y de la fraternidad” mientras les contemplamos.
Del mismo modo ha pedido rezar “por los que sufren a causa de la guerra y la violencia”. De forma particular, ha encomendado a las víctimas del atentado terrorista de ayer contra la comunidad judía en Sídney.
“¡Basta con estas formas de violencia antisemita! Debemos eliminar el odio de nuestros corazones”
“Dejemos que la ternura del Niño Jesús ilumine nuestra vida. Dejemos que el amor de Dios, como las ramas de un árbol siempre verde, permanezca ferviente dentro de nosotros”, ha pedido al concluir el Pontífice.