Luigi Bosca se consagra en Nueva York al recibir el premio a “Mejor bodega del Nuevo Mundo” en la gala de los Wine Star Awards

Luigi Bosca se consagra en Nueva York al recibir el premio a “Mejor bodega del Nuevo Mundo” en la gala de los Wine Star Awards

En el año en que celebra su 125° aniversario, Luigi Bosca recibe esta distinción en reconocimiento a su trayectoria, innovación y mirada al futuro, que la han proyectado al mundo como bodega referente indiscutida del vino argentino.

 

Nueva York, domingo 1 febrero (PR/26) — En el marco de la gala de los Wine Star Awards 2025, celebrada en la ciudad de Nueva York, Luigi Bosca recibió la estatuilla que la distingue como “Mejor Bodega del Nuevo Mundo”, un prestigioso reconocimiento otorgado por la revista estadounidense Wine Enthusiast.

La ceremonia reunió a los principales referentes de la industria vitivinícola a nivel global.

El premio fue recibido por miembros de la familia Arizu: Ing. Alberto Arizu, Alicia Mateu Arizu, Alberto Arizu (h) y su hija Victoria Arizu, quienes viajaron especialmente a Nueva York para participar de la ceremonia y representar a las tres generaciones que hoy continúan el legado de Luigi Bosca.Esta distinción reconoce la trayectoria, la innovación y la mirada al futuro de una bodega con 125 años de historia, que ha sabido conjugar tradición y vanguardia, usando su historia como motor para reinterpretar el vino y proyectar al mundo la elegancia, la identidad y la singularidad de los grandes vinos de Mendoza.Durante su discurso Alberto Arizu (h), cuarta generación y presidente ejecutivo de la bodega, afirmó: “Durante más de un siglo estudiamos los suelos al pie de la Cordillera de los Andes, exploramos alturas impensadas y aprendimos a convivir con un entorno duro y extremo que forjó nuestro carácter, nos enseñó paciencia y humildad, y nos confirmó una convicción que sigue guiando cada decisión: el vino no se impone a la naturaleza, la interpreta. Por eso, recibir hoy el premio a Mejor Bodega del Nuevo Mundo tiene para nosotros un significado muy especial: venimos del llamado Nuevo Mundo, pero con 125 años de historia remasterizando el vino argentino”.

Desde Wine Enthusiast destacaron la operación global de Luigi Bosca y su capacidad para llevar al mundo “un siglo de vinificación de lujo, Malbecs de alta calidad y excelencia mendocina”, consolidando su posicionamiento como una de las bodegas referentes del Nuevo Mundo.

“Recibimos este reconocimiento como una confirmación de que estamos en el camino correcto, con el compromiso de seguir haciendo vinos que nos emocionen, honrar de dónde venimos y trabajar con la misma convicción que nos trajo hasta acá.” concluyó Alberto Arizu (h).

 

 

  • Origen y base en Mendoza: Luigi Bosca es una de las bodegas históricas de Luján de Cuyo, zona clave de la vitivinicultura mendocina y cuna del Malbec argentino de alta gama.

  • Familia Arizu: La bodega está gestionada por la familia Arizu desde comienzos del siglo XX, y es una de las casas familiares más influyentes en la consolidación del vino argentino en mercados internacionales.

  • Pionera en calidad: Fue de las bodegas que impulsaron tempranamente el concepto de vinos de terroir en Argentina, estudiando suelos, parcelas y alturas al pie de la Cordillera.

  • Altura y Andes: Muchos de sus viñedos están ubicados en zonas de altura andina, un factor clave para la concentración, acidez natural y perfil aromático de sus vinos.

  • Proyección internacional: Sus etiquetas se exportan a numerosos mercados y la marca es identificada como referente del segmento premium del vino argentino.

  • Innovación + tradición: Combina líneas clásicas con proyectos más experimentales, reflejando esa idea de “reinterpretar” el vino argentino que mencionó Arizu.

 

Primicias Rurales

Fuente: InfoMendoza

FOEVA desmiente versiones de crisis en el sector vitivinícola.

FOEVA desmiente versiones de crisis en el sector vitivinícola.

Frente a la circulación de versiones que hablan de una “crisis profunda” en la vitivinicultura, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines desmiente que el sector atraviese una situación de colapso y advierte sobre operaciones especulativas en la previa de paritarias

Buenos Aires, 23 de enero (PR/26) .- En los últimos días crecieron las noticias que dan por sentado que la vitivinicultura argentina está “en rojo” y atravesando una crisis profunda. Si bien la actividad enfrenta desafíos derivados de la caída del consumo interno y de un contexto económico complejo, la Federación de Obreros y Empleados Vitivinícolas y Afines (FOEVA) expresa su total desacuerdo y entiende que estos factores no constituyen una crisis terminal, sino condiciones que vienen siendo gestionadas y analizadas por los actores del sector.

En este sentido, el reconocido referente de la industria Walter Bressia – presidente de Bodegas de Argentina – afirmó recientemente que “el 2026 va a ser un año de crecimiento mesurado, hay que ser cautos y no perder el foco”, subrayando que la vitivinicultura no está en situación de colapso, sino transitando un proceso en el que se observan señales de repunte y estabilidad relativa tras un período difícil.

Desde FOEVA también se destaca que la caída del consumo no implica necesariamente quiebras generalizadas ni pérdida de empleos, y que situaciones empresariales particulares —como la de algunas bodegas que están en reestructuración o negociación de deudas— deben analizarse como casos aislados y no como diagnóstico de la industria en su conjunto.

“Hasta el momento ni FOEVA ni los sindicatos de base hemos recibido comunicaciones formales de crisis por parte de las empresas, ni ningún informe oficial que demuestre una caída estructural de la actividad que amerite tal nivel de alarma”, afirma Daniel Romero, secretario  de Prensa de FOEVA

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Desde FOEVA reconocen que la baja del consumo interno y el contexto económico general generan dificultades, pero remarcan que esto no puede ser presentado como una crisis estructural del sector.

“No nos resulta llamativo que en esta instancia del año el sector empresario instale discursos de crisis profunda. Es parte del folclore de la cosecha, en la previa de la paritaria y del inicio del año productivo propiamente dicho”, señala Romero.

En ese sentido, el gremio advierte que la instalación de escenarios alarmistas suele coincidir con el inicio de las negociaciones salariales, con el objetivo de condicionar las discusiones y limitar los reclamos de recomposición salarial.

“Cuando se habla livianamente de crisis, lo que muchas veces se busca es justificar la falta de voluntad para pagar salarios dignos a los trabajadores y trabajadoras del sector”, agregaron desde la Federación.

Respecto a casos puntuales de grandes bodegas, FOEVA aclaró que no pueden extrapolarse situaciones empresariales individuales a toda la vitivinicultura.

“La situación de Bodegas Bianchi es el resultado de una administración basada en la especulación y con escasa proyección al momento de endeudarse. Incluso la propia empresa ha manifestado que existe una propuesta de regularización de sus deudas, lo que demuestra que no se trata de un escenario de derrumbe generalizado, sino de un problema puntual”, explicó Romero.

Asimismo, desde FOEVA manifestaron su preocupación por la falta de un abordaje integral por parte de las autoridades provinciales. “Nos llama la atención que el ministro de Producción de Mendoza, con pleno conocimiento de la realidad del sector, no presente un plan de contingencia ante estas situaciones, más allá de amplificar diagnósticos alarmistas que no reflejan la totalidad de la actividad”, señalaron.

Finalmente, FOEVA ratificó su compromiso con la defensa del empleo, los salarios y la sustentabilidad real del sector vitivinícola: “estamos atentos y en estado de alerta permanente, pero hasta el momento no hemos sido notificados oficialmente de ninguna crisis que justifique el clima que se intenta instalar”, concluyó Romero, y llamó a dar discusiones responsables, basadas en datos concretos y no en operaciones coyunturales que terminan generando incertidumbre innecesaria entre los trabajadores y la sociedad.

 

Fuente: FOEVA

Primicias Rurales

Afirman que «la estandarización amenaza al vino argentino: por primera vez un proyecto científico busca rescatar su autenticidad»

Afirman que «la estandarización amenaza al vino argentino: por primera vez un proyecto científico busca rescatar su autenticidad»

En un mercado global cada vez más competitivo, la diferenciación se ha convertido clave para las bodegas. La búsqueda de una identidad única, de un vino que hable del lugar donde nace, ha llevado a la industria a mirar más allá de las barricas y a sumergirse en un universo invisible a los ojos, pero de un poder transformador: el de las levaduras nativas.

 

Buenos Aires, martes 9 diciembre de (PR/25) – – El sector vitivinícola de Argentina enfrenta una encrucijada. Por un lado, goza de un merecido prestigio internacional, con el Malbec argentino, consolidado en todo el mundo.

Por otro, se enfrenta a desafíos significativos como la caída del consumo interno, una fuerte carga impositiva y la necesidad de conquistar el mercado actual, tanto interno como de exportación.

En este escenario, la homogeneización de los sabores representa una amenaza latente. Durante décadas, la industria ha confiado en un puñado de levaduras comerciales seleccionadas por su eficiencia y previsibilidad.

 

 

Estas cepas, verdaderas «obreras» de la fermentación, cumplen su trabajo de manera impecable, pero a un costo: la estandarización del perfil sensorial de los vinos.

En un momento sediento de autenticidad, donde el consumidor busca historias y experiencias en lo que consume y toma, esta uniformidad se convierte en un obstáculo para el crecimiento y la diferenciación.

Es en este contexto que surge un ambicioso proyecto de investigación científica, liderado por el microbiólogo argentino Germán Gonzalez Riachi y creador de Ciencia del Vino, un proyecto que busca transformar la elaboración de vinos, promoviendo mayor identidad, sustentabilidad y autonomía para cada productor.

La iniciativa propone llevar adelante por primera vez en el país un estudio a escala nacional para mapear la diversidad microbiológica del país y su impacto en el terroir vitivinícola.

El corazón de este proyecto es un laboratorio móvil de última generación, diseñado para recorrer las principales regiones productoras de la Argentina y trabajar en colaboración directa con las bodegas.

La metodología del estudio se centra en una premisa fundamental: en lugar de depender completamente de levaduras genéricas, la investigación busca aislar, identificar y caracterizar los microorganismos que ya existen de forma natural en cada viñedo y bodega. Estos microorganismos, conocidos como levaduras nativas, son, en esencia, la «firma» microbiológica del terroir.

Pero, ¿qué son exactamente las levaduras nativas? Son microorganismos autóctonos de una región, viñedo o bodega, capaces de fermentar y producir vino. A diferencia de las levaduras comerciales, que son seleccionadas y producidas para ser utilizadas en cualquier parte del mundo, las levaduras nativas son únicas de cada lugar.

“Las levaduras nativas son el resultado de un fascinante proceso de selección natural. Cada viñedo y bodega alberga su propia comunidad microbiana única, una suerte de «huella digital» invisible moldeada por factores como el clima, la composición del suelo, las variedades de uva cultivadas, las prácticas agrícolas, los métodos de vinificación y la propia historia del lugar”, comenta Germán.

En el caso específico del vino, esta comunidad microbiana se ve influenciada por la presencia de alcohol, un pH bajo y la alta concentración de azúcar del mosto, condiciones extremas que solo los microorganismos mejor adaptados logran superar. Las levaduras nativas son, en este sentido, la «firma» microbiológica del terroir.

“La diferencia fundamental con las levaduras comerciales radica en la identidad que confieren al vino. Mientras que la mayoría de las bodegas fermentan cepas similares genéricas, lo que inevitablemente conduce a una cierta similitud en los perfiles aromáticos y gustativos, las levaduras nativas aportan características sensoriales distintivas y particulares a cada vino. Son ellas las que permiten que un vino de una región se diferencia de otro, no solo por el clima o el suelo, sino también por su microbiología”, explica German.

“Existe un riesgo cuando fermentamos de manera espontánea con levaduras nativas ya conocidas por los bodegueros, por ello muchas veces para lograr seguridad los enólogos optan por la siembra de levaduras” alerta Germán y agrega: “lo novedoso es que ahora los productores tienen la posibilidad de sembrar con sus propias levaduras seleccionadas, obteniendo seguridad fermentativa por inocular una buena  cantidad de levaduras .pero también logrando un perfil sensorial único ya que la levadura que fermentó es una levadura única de ese terroir”.

El laboratorio móvil, núcleo de esta investigación de campo, aplicará un protocolo para el muestreo y selección de levaduras nativas directamente en cada bodega participante. De esta manera, los productores podrán descubrir y utilizar cepas propias de alto desempeño, adaptadas a su entorno y a su estilo de vinificación, logrando un carácter único del vino.

Un equipo de microbiólogos tomará muestras de las uvas, del suelo, de las instalaciones y del ambiente de la bodega para construir un perfil microbiológico completo del terroir. En el laboratorio, se aplicarán protocolos de caracterización y selección, sometiendo la cepa a condiciones de estrés propios de la fermentación y evaluación de capacidades fermentativas de la levadura nativa seleccionada.

Posteriormente, se realizarán microvinificaciones para evaluar el comportamiento fermentativo de las cepas nativas en bodega, su resistencia al alcohol, su perfil de producción de aromas y su impacto sensorial general. Las cepas con mayor potencial enológico serán seleccionadas y criopreservadas, creando un valioso banco de levaduras para la bodega.

“Este enfoque ofrece una serie de ventajas competitivas para las bodegas. En primer lugar, les permite diferenciarse de la competencia, ofreciendo vinos con una identidad única e irrepetible. En segundo lugar, les brinda un mayor control sobre el proceso de fermentación, ya que la levadura nativa se siembra igual que las levaduras comerciales. Y en tercer lugar, les permite agregar valor a sus vinos, al poder comunicar al consumidor la historia detrás de su terroir, una historia que ahora incluye a sus propios microorganismos”, agrega German.

La participación en este estudio representa una oportunidad para que las bodegas no sólo accedan a tecnología de punta, sino que también se conviertan en colaboradoras activas de una investigación que busca profundizar el conocimiento del terroir argentino. Es una invitación a ser pioneros en la exploración de nuevas fronteras sensoriales y en la creación de vinos que expresen, con una fidelidad sin precedentes, la identidad de su origen.

El proyecto invita a las bodegas a sumarse como centros de investigación asociados y explorar el universo de sus levaduras nativas y contribuir a este mapeo nacional del microbioma vitivinícola. Esta colaboración no solo ofrece la posibilidad de desarrollar vinos con una personalidad única, sino que también representa una oportunidad para fortalecer la marca a través de la innovación y el conocimiento científico.

 

El futuro del vino, y su más profunda expresión, reside en el estudio de sus raíces microbiológicas.

 

Primicias Rurales

Fuente: Ciencia del Vino