Dos mil rosales libres de los principales virus, con variedad identificada y respaldo del INTA llegan a las góndolas. Una iniciativa que transforma la calidad del sector viverista argentino y le da al comprador lo que nunca tuvo: certeza sobre lo que está llevando a casa.
Buenos Aires, martes 16de junio (PR/26)–En el partido de San Pedro, provincia de Buenos Aires, los viveros no son un detalle menor del paisaje: generan el 86,7% del empleo rural de la zona. Por eso, cuando el INTA trabaja en mejorar los estándares del sector, no está hablando solo de plantas
Está hablando de trabajo, de familias y de una economía local que depende directamente de la calidad de lo que sale al mercado. Y ahora, después de años de investigación y protocolos rigurosos, ese esfuerzo se traduce en algo concreto: 2.000 rosales certificados, libres de virus, listos para llegar a jardines y casas de todo el país.
¿Qué hace diferente a estos rosales?
La respuesta la da Laura Hansen, directora de la Estación Experimental Agropecuaria San Pedro del INTA, y es más simple de lo que parece: estos rosales viven más, crecen mejor y florecen con más fuerza.
Al estar libres de los principales virus que afectan a la especie, su vida útil se extiende considerablemente. Además, responden mejor al trasplante —ese momento crítico en el que muchas plantas claudican— y muestran un vigor que se nota a simple vista. No es magia: es ciencia aplicada al vivero.
Pero la diferencia no es solo sanitaria. Cada ejemplar que llega al mercado está identificado varietalmente e incluido en el catálogo nacional de cultivares del INTA.
Esto significa que el comprador no está eligiendo solo por el color —como suele ocurrir— sino que puede conocer todas las características de esa variedad: su porte, su ciclo de floración, sus cuidados.
Para eso, cada planta lleva un rótulo amarillo con foto y código QR que conecta directo al catálogo en línea de la Cámara de Viveristas. Escaneás, y sabés exactamente qué tenés entre manos.
Las variedades que van a poder conseguirse
El lote de plantas madre en la estación experimental reúne unas 90 variedades que dieron negativo en los cuatro virus más comunes del rosal.
Para este primer lanzamiento conjunto con la Cámara de Viveristas, se seleccionaron las de mayor demanda en el mercado: Iceberg, Europeana, Jubilé du Prince de Monaco, Charles Aznavour, Papa Meilland, Rouge Meilland, Mr. Lincoln y Cristóbal Colón. Nombres que cualquier jardinero reconoce, ahora con la garantía de que lo que está llevando a casa es, efectivamente, lo que dice la etiqueta.
Cuatro etapas, cero margen para el error
Detrás de cada rosal hay un protocolo de cuatro etapas que el equipo de extensión y fitopatología del INTA San Pedro diseñó y perfeccionó a lo largo de los años. Todo empieza en el lote inicial, donde cada variedad es observada en detalle y sometida a análisis de laboratorio durante su primera brotación primaveral. Las plantas que dan positivo para cualquier virus son eliminadas sin excepción.
Las que pasan ese primer filtro avanzan al lote de preincremento, que actúa como la fuente principal de yemas para los productores.
Desde ahí, el material llega a los lotes de incremento de los viveristas, donde las plantas madre deben permanecer identificadas y en un lugar fijo durante un máximo de cinco años.
No es un capricho burocrático: es lo que garantiza la trazabilidad absoluta de cada ejemplar. Finalmente, en el lote comercial se realiza el análisis específico para los virus más comunes —el Prunus Necrotic Ringspot Virus (PNRSV) y el Apple Mosaic Virus (ApMV)— antes de que la planta salga a la venta.
Y el proceso no termina con el análisis. Los establecimientos reciben visitas de asesoramiento técnico durante todo el ciclo productivo: desde la plantación de las estacas y el éxito de los injertos hasta el relevamiento sanitario final previo a la venta.
Desde 2020, ese circuito científico y operativo es el que asegura que cada planta llegue al público con un estándar de sanidad de nivel nacional.
Una rosa puede parecer solo una flor. Pero cuando detrás hay ciencia, protocolo y trazabilidad, se convierte en algo más: en la certeza de que lo que plantás va a crecer, florecer y durar. Y eso, en el mercado de los viveros argentinos, es una novedad que vale la pena.
La Plata, martes 20 enero (PR/26) — Después de más de 20 años sin información sistematizada, el Cinturón Florihortícola de La Plata vuelve a estar en el centro del debate productivo y ambiental.
La presentación de los resultados del Relevamiento Florihortícola Platense 2025 no sólo permitió dimensionar el peso real del sector, sino que revalorizó su rol estratégico en el abastecimiento de alimentos frescos para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otros grandes centros urbanos del país.
El estudio confirma que La Plata concentra la mayor superficie de producción bajo cubierta de la Argentina, con una diversidad de cultivos sin precedentes a nivel nacional.
Un dato clave en un contexto donde la demanda de alimentos frescos, la presión urbana y la sustentabilidad productiva se vuelven ejes centrales de la agenda agroalimentaria.
El relevamiento, impulsado por el Consejo Consultivo para el Desarrollo de La Plata y financiado por el Municipio junto a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), fue ejecutado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial (LabData), con el apoyo de la Dirección Provincial de Estadística. Su objetivo: contar con información precisa para diseñar políticas públicas, orientar investigaciones y fortalecer programas que acompañen al sector.
“Es fundamental que las principales instituciones de la región trabajen para mejorar problemáticas que impactan en una actividad económica de enorme volumen y con impacto directo sobre miles de familias”.
Radiografía actual del cordón productivo
El trabajo de campo se realizó entre el 15 de junio y el 10 de agosto de 2025, con la participación de 18 profesionales y censistas pertenecientes a asociaciones de productores, lo que facilitó una fuerte articulación con el territorio y una muy baja tasa de rechazo.
En total, se relevaron 71.804 hectáreas del partido de La Plata, identificando más de 2.800 explotaciones agropecuarias, de las cuales casi 2.300 están vinculadas a la producción florihortícola, frutícola y de vivero.
Estas unidades productivas ocupan 4.922 hectáreas, con 4.005 destinadas a cultivos hortiflorícolas. De ese total, 2.285 hectáreas se desarrollan a campo y 1.720 bajo cubierta, modalidad en la que La Plata lidera a nivel país.
El relevamiento también arrojó datos clave sobre empleo: el cinturón verde genera trabajo para más de 6.200 personas, entre productores, medieros y trabajadores rurales, con una producción anual estimada de casi 96.000 toneladas, sin contabilizar flores.
Qué se produce en el Cinturón Verde
Del total producido, el 89,5% corresponde a hortalizas, el 10,3% a viveros y un porcentaje menor a frutales. Entre los cultivos más relevantes por volumen se destacan:
Tomate: 35%
Acelga: 11%
Lechuga mantecosa: 8%
Pimientos secos: 6%
Berenjena: 5%
Lechuga criolla y frutilla: 4% cada una
En floricultura, cerca del 7% de los productores se dedica a este rubro, con predominio de flores de corte, crisantemos, rosas, claveles, lilium y gladiolos, muchas veces combinando distintas especies.
Un sector estratégico con desafíos de largo plazo
El relevamiento se enmarca en un conjunto de políticas provinciales y municipales como el Programa Caminos Rurales, el fortalecimiento del Mercado Regional y los planes de gestión hídrica, que buscan acompañar a un sector que enfrenta desafíos productivos, ambientales y sociales.
A dos décadas del último estudio integral, los datos vuelven a poner en valor al Cinturón Frutihortícola Platense como uno de los más importantes del país, clave para la seguridad alimentaria y para el desarrollo económico regional. Hoy, con información concreta, el desafío pasa por transformar esos datos en políticas sostenidas que garanticen competitividad, sustentabilidad y arraigo productivo.
Nos metimos en las entrañas del INTA Floricultura en Castelar para conocer de cerca el trabajo de los especialistas que diseñan las plantas del mañana. Desde praderas que sobreviven sin riego hasta genética nativa pensada para el jardín de casa, te contamos todo lo que vimos en una jornada donde la ciencia y el paisaje se dieron la mano.
Por Mercedes González Prieto
Buenos Aires, 12 de enero (PR/26) .- La semana pasada nos dimos una vuelta por la exposición anual de floricultura del INTA Castelar y, les digo la verdad, volvimos renovados. De la mano de Silvina Soto, directora del Instituto, pudimos espiar ese laburo silencioso de años que hay detrás de cada planta que después terminamos comprando en el vivero. Acompañanos en esta recorrida por los ensayos y proyectos que están cambiando la forma en que pensamos nuestros jardines.
Praderas a “todo o nada”: el valor de la resistencia
Lo primero que nos voló la cabeza fueron los ensayos de praderas de la ingeniera Verónica Bugallo. Imaginate esto: plantas nativas que desde el 2020 están ahí, a puro coraje, sin riego, sin cortes y sin limpieza. Conviven con lo que sale de la tierra y el resultado es increíble. Lo que buscan es identificar esas “todoterreno” que mantienen la belleza con el mínimo mantenimiento y, de paso, invitan a toda la biodiversidad a quedarse a vivir en el jardín.
Nativas con sello pampeano
La Dra. Paula Leva nos mostró cómo están recuperando especies de nuestra región para llevarlas a canteros, techos verdes y hasta jardines verticales. No es solo plantar por plantar; acá prueban cómo evolucionan y qué sustratos reciclados funcionan mejor para frenar a las malezas sin dañar el ambiente. Es economía circular aplicada al paisaje, algo que nos apasiona.
Aprender haciendo: el semillero de profesionales
Nos emocionó mucho charlar con Adriana Celli, de la Escuela Agraria N°1 de Hurlingham. Ella nos contó cómo los chicos meten las manos en la tierra, haciendo sus prácticas con las nativas mejoradas del INTA. Ver a los alumnos orgullosos de sus plantas terminadas, contándole a la gente lo que aprendieron, te da la pauta de que el relevo está asegurado.
Tecnología que cuida el planeta
En el área de Analía Puerta, vimos que la hidroponia no es solo para la lechuga: ¡también hay flores! Es una forma de producir todo el año usando menos químicos. Pero el premio a la ingenio se lo llevó el colector solar. Es una técnica súper simple que usa la energía del sol para desinfectar la tierra de forma sustentable, eliminando bichitos malos y semillas de malezas sin usar venenos.
Ciencia detrás de cada maceta
Pasamos por el laboratorio de Esteban Rubio y Mónica Karlanian, quienes nos recordaron que el agua y el sustrato son el ABC. Analizar qué le damos de comer a la planta es la clave para que después en casa no se nos muera al mes.
Por otro lado, Santiago Stancanelli nos explicó el viaje de la “planta madre”: el INTA asegura que esté sana y sea fuerte, se la entrega a viveros especializados para que la multipliquen y recién ahí llega a tus manos. ¡Un proceso de calidad total!
La paciencia de crear belleza
¿Sabías que desarrollar una variedad nueva puede llevar entre 10 y 15 años? Paula Bologna nos contó cómo trabajan para que esas nativas que vemos al costado del camino tengan colores más intensos o formas más compactas para maceta, sin perder esa “memoria” que las hace aguantar nuestro clima como ninguna otra.
Diseñar con confianza
Para cerrar con moño, charlamos con las paisajistas Cecilia Deane y Cecilia Galeazzi. Ellas nos confirmaron lo que siempre decimos en De Raíz: la información es poder. Gracias a los ensayos del INTA, los diseñadores se animan a probar plantas nuevas porque saben exactamente cómo se van a comportar en un jardín real.
Nos fuimos de Castelar convencidos de que el laburo articulado entre ciencia, educación y diseño es lo que hace que hoy tengamos jardines más vivos y conscientes. ¡Gracias INTA por abrirnos las puertas!
Esto que te contamos es solo un pantallazo de todo lo que vimos. Hay muchísima tela para cortar y, como sabemos que te apasiona tanto como a nosotros, vamos a ir desarrollando cada uno de estos temas en profundidad en nuestras próximas notas.
Desde los secretos de la hidroponia en casa hasta cómo armar tu propia pradera nativa de bajo mantenimiento, preparate porque se viene una serie de entregas bien cargadas de data útil y consejos prácticos para que tu jardín sea el lugar que siempre soñaste.