Ante un escenario hídrico excepcional para la campaña 2026, Fertilizar AC advierte que el éxito de los cultivos de invierno no dependerá del clima, sino de una «Ingeniería Agronómica» de precisión que cierre las brechas de rendimiento.
Buenos Aires, jueves 7 mayo (PR/26) . – En el sector agropecuario solemos decir que «el agua es el techo», pero cuando ese techo está alto, el piso lo pone la nutrición. En una reciente reunión de prensa, referentes de Fertilizar Asociación Civil confirmaron que la campaña fina 2026 arranca con una ventaja competitiva histórica: perfiles de suelo con niveles de agua útil de entre el 80% y el 100% en casi todas las regiones productivas del país.
Sin embargo, los expertos lanzaron una advertencia clara: el agua sola no hace al récord. «Hoy la humedad no va a ser la limitante y la campaña dependerá de la ‘IA’: la ingeniería agronómica que apliquemos», sentenció María Fernanda González Sanjuan, gerente ejecutiva de la entidad.

El diagnóstico: un paso innegociable
Tras cosechas previas de volúmenes masivos, los suelos llegan a esta siembra con las reservas de nutrientes al límite. La lixiviación causada por las lluvias recientes y la alta extracción de los cultivos de verano han dejado balances negativos que deben corregirse.
Pese a esto, los datos del RETAA revelan una cifra alarmante: solo el 25% de los productores realiza análisis de suelo. Esteban Ciarlo, coordinador técnico de Fertilizar AC, fue tajante: «El costo del diagnóstico es de apenas 5 dólares por hectárea. Frente a un margen de retorno de hasta 220 dólares por hectárea por fertilizar correctamente, el costo del análisis no reviste discusión».
Trigo: maximizar el margen bruto
La relación insumo-producto, aunque afectada por el contexto internacional (guerra en Oriente Medio), sigue siendo favorable para el bolsillo del productor. Actualmente:
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Nitrógeno: Se necesitan 8,9 kg de trigo para comprar 1 kg de nitrógeno, pero cada kilo aplicado devuelve, en promedio, 20 kg de grano.
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Fósforo: La respuesta media es de 50 kg de grano por cada kilo aplicado, superando en 2,5 veces su costo.
Optimizar las dosis puede elevar el Margen Bruto un 25%, además de evitar las caídas de proteína que penalizaron la calidad comercial en campañas anteriores.
Cebada: el equilibrio entre volumen y maltería
Para la cebada, el desafío es doble. Según Pablo Prystupa (FAUBA), en cebada cervecera «se debe fertilizar para la proteína y no solo para el rinde». Lograr el estándar de 10-12% de proteína requiere un manejo quirúrgico del nitrógeno, donde las aplicaciones tardías o foliares y el uso de sensores (SPAD/NDVI) se vuelven herramientas críticas para no quedar fuera de los parámetros industriales.
Conclusión de experto
El escenario está servido. El abastecimiento de fertilizantes está asegurado y el agua está en el suelo. La diferencia entre una campaña «buena» y una «histórica» estará en la balanza de nutrientes. Una fertilización balanceada (N, P, S y micronutrientes) no es un gasto, es la inversión estratégica que garantiza la viabilidad económica y la sustentabilidad de nuestros suelos.
Primicias Rurales
Fuente: Paula Vázquez



















