Un informe del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) revela que el sector ingresó USD 2.337 millones adicionales respecto al mismo período de 2025. El girasol, el trigo y la carne impulsaron el crecimiento, mientras que la soja actuó como freno en una economía marcada por la leve caída del tipo de cambio real.
Buenos Aires, miércoles 27 de mayo (PR/26) .- La agroindustria argentina consolidó su posición como el principal motor de divisas del país durante el primer tercio del año. Según el último Informe Mensual de Exportaciones elaborado por la Bolsa de Cereales para el Consejo Agroindustrial Argentino (CAA), los despachos al exterior alcanzaron los USD 16.804 millones entre enero y abril de 2026.
Esta cifra representa un sólido incremento interanual del 16,2%, inyectando unos USD 2.337 millones adicionales a la economía nacional en comparación con el mismo ciclo del año pasado. Tan solo en el mes de abril, el sector generó exportaciones por USD 4.542 millones, lo que equivale a USD 650 millones más que en abril de 2025.
Motores y frenos de la canasta exportadora
El comportamiento de los diferentes complejos agroindustriales mostró realidades diversas, exponiendo un mapa productivo de «dos velocidades»:
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Los pilares del crecimiento: Los complejos de girasol, trigo y carne + cuero vacuno fueron los que más aportaron en términos absolutos al crecimiento neto, consolidándose como los grandes sostenes de la balanza comercial en este arranque de año.
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Los más dinámicos: En términos porcentuales, los sectores que mostraron mayor aceleración respecto a 2025 fueron el porcino, el girasol y las legumbres, evidenciando el potencial de las economías regionales y las proteínas alternativas.
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El efecto amortiguador: Del otro lado de la balanza, gigantes tradicionales como la soja, sumados a los complejos manisero y avícola, registraron variaciones negativas o una marcada desaceleración, recortando el potencial de un crecimiento que podría haber sido aún mayor.
Alerta por la competitividad cambiaria
Más allá de los festejos por las cifras positivas, el informe enciende una luz de alerta en el frente macroeconómico. Durante abril, el Tipo de Cambio Real Multilateral (TCRM) que mide el Banco Central (BCRA) sufrió una caída del 2% respecto a marzo de 2026.
Con esta baja, la competitividad cambiaria de la moneda argentina se ubicó un 1% por debajo del promedio registrado durante todo el 2025, una variable que los exportadores miran de cerca de cara a los próximos meses de liquidación de la cosecha gruesa.
Desde el CAA, entidad que nuclea a más de 60 cámaras del sector, reafirmaron su compromiso de seguir monitoreando los mercados internacionales. El desafío inmediato será mantener este ritmo exportador y reclamar políticas públicas que estimulen el valor agregado en un escenario cambiario que empieza a mostrar signos de apreciación.
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Fuente: CAA


















