El mercado dejó de seguir la tensión geopolítica y se concentró en los fundamentos agrícolas. Dante Romano, investigador de la Universidad Austral, explica que el clima en Estados Unidos, la reducción de stocks del USDA y una mayor demanda reactivaron las cotizaciones, mientras en Argentina persisten demoras.

 

 

 

Rosario, martes 14 de julio(PR/26) – Aunque la escalada del conflicto entre Estados Unidos e Irán volvió a sacudir a los mercados y llevó al petróleo a subir más de 6%, el mercado de granos siguió otra lógica.

Los precios de la soja, el maíz y el trigo respondieron a factores de oferta y demanda, con atención sobre el clima, los datos del USDA y los fondos de inversión.

«Hoy el mercado de granos está mucho más pendiente de sus propios fundamentos que del contexto geopolítico. El clima en Estados Unidos está entrando en una etapa decisiva para la definición de los rendimientos de soja y maíz, y cualquier cambio genera una fuerte reacción», afirma Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

El especialista explica que la incertidumbre climática se combina con mayor demanda. «Los rumores de nuevas compras de soja estadounidense por parte de China y el fuerte ingreso de los fondos especulativos al mercado impulsan las cotizaciones», sostiene.

El informe mensual del USDA aportó otro elemento alcista al reducir los stocks finales de soja y maíz por encima de lo esperado. Para la soja, las existencias quedaron en 8,4 millones de toneladas, frente a las 9 millones esperadas. En maíz, el organismo ajustó los stocks a 45,4 millones de toneladas, bajo las 47,5 millones proyectadas.

En el caso de la soja, la calidad de los cultivos cayó un punto hasta 64% entre buena y excelente. Aunque el nivel sigue por encima del promedio, los cultivos atraviesan la etapa crítica de floración y formación de vainas, bajo un escenario de temperaturas elevadas y menores precipitaciones.

Los fondos especulativos acompañaron este escenario con compras superiores a 6 millones de toneladas de soja en Chicago, pasando de una posición neta vendida a una comprada de 1,3 millones de toneladas.

En Argentina, la campaña finalizó con una producción de 50,1 millones de toneladas, un 5% superior al ciclo anterior. Sin embargo, la comercialización sigue rezagada: los productores solo fijaron precio al 27% de la producción, frente al promedio histórico del 36%.

Maíz: el clima vuelve a ser determinante

 

El maíz encontró sostén en las condiciones climáticas de EE.UU. Los cultivos mantienen una condición de 67% entre buena y excelente, pero ingresan en la etapa crítica de floración bajo un escenario de mayor calor y menores lluvias.

A esto se suman problemas en otras regiones. La condición del maíz francés cayó al 47%, el peor registro desde 2011 por la sequía, mientras situaciones similares se observan en la región del Mar Negro.

«Los mercados están extremadamente sensibles al clima porque cualquier estrés durante la floración puede modificar significativamente los rindes. Esa incertidumbre explica buena parte de la volatilidad«, señala Romano.

Los fondos compraron casi 5 millones de toneladas de maíz en Chicago, mientras el USDA elevó levemente la producción estadounidense, aunque redujo las existencias finales.

En Argentina, la cosecha avanza lentamente al 56,4% del área, con un retraso de 14 puntos por exceso de humedad. No obstante, las ventas semanales repuntaron hasta 800.000 toneladas, el mayor volumen desde mayo.

Trigo: los ataques en el Mar de Azov impulsan los precios

 

El trigo fue el cereal con mayor impulso. Los precios alcanzaron su nivel más alto desde mayo tras la suspensión de navegación en el canal Don-Azov por ataques ucranianos. Ese corredor concentra una cuarta parte de las exportaciones rusas.

El mercado recibió el respaldo del USDA, que redujo los stocks finales mundiales a 272,84 millones de toneladas, proyectando para Estados Unidos la cosecha más baja desde 1970.

En Argentina, la siembra cubre el 87,9% del área, afectada por excesos hídricos. Sin embargo, la Bolsa de Comercio de Rosario elevó su estimación de cosecha a 20,5 millones de toneladas, impulsada por lluvias y menores costos de fertilizantes.

«Las perspectivas para el trigo argentino son muy buenas, pero el desafío es la comercialización. Queda un volumen importante sin vender y compite con la cosecha del hemisferio norte, lo que dificulta las exportaciones», concluye Romano.

Primicias Rurales
Fuente: Universidad Austral