La selección de Brasil el día del partido que perdió con Noruega por 2 a 1 , en los octavos de final del Mundial, el 5 de julio. Crédito: Rafael Ribeiro / CBF.

La selección de Brasil el día del partido que perdió con Noruega por 2 a 1 , en los octavos de final del Mundial, el 5 de julio. Crédito: Rafael Ribeiro / CBF.

Una teoría bastante curiosa ha cobrado fuerza en las redes sociales y los medios de comunicación desde la eliminación de Brasil del Mundial: dicen que el equipo perdió porque la gran mayoría de sus jugadores se identifican como evangélicos, a diferencia de los equipos que ganaron la Copa del Mundo cinco veces.

La hipótesis se basa en una especie de geopolítica religiosa del fútbol: de los 22 títulos de la Copa del Mundo disputados hasta ahora, sólo los cuatro de Alemania y el único de Inglaterra fueron ganados por países con mayoría protestante.

Los demás fueron para Brasil (5), Italia (4), Argentina (3), Uruguay (2), Francia (2) y España (1), todos países que alguna vez tuvieron mayoría católica.

Se viene un duelo de oración 

El próximo domingo se enfrentarán Argentina y España, dos pa+íses católicos  y  por la final.
Será un duelo de oración porque desde el capitán de la albiceleste, Lionel Messi, considerado el mejor jugador de fútbol del mundo,  que atribuye su don y sus logros a Dios hasta el técnico español, Luis de la Fuente quien confirmó que reza todos los días, otros integrantes también oran.
O bien creen tanto en la Virgen María como el jugador argentino Lautaro Martínez que entra a la cancha con estampas de la Patrona de su país, la Virgen de Luján, en sus piernas y el partido revierte a su favor.

Técnico español: «Yo rezo»

¿En tanto qué pasa en Brasil?

 

La idea, que surgió en blogs católicos de Europa y Estados Unidos, llegó al periódico británico The Times y desde allí captó la atención mundial. En Brasil, el tema está prácticamente ausente de los interminables análisis y mesas redondas sobre el pobre desempeño de Brasil en el Mundial.

Según los editores ingleses de The Times, los jugadores brasileños han dejado de ser rebeldes, reacios al entrenamiento, mujeriegos y bebedores empedernidos, como supuestamente lo eran las estrellas del pasado.

 

Según una encuesta realizada por la columna GENTE de la revistade la revista Veja, al menos 20 de los 26 jugadores convocados por Carlo Ancelotti se identifican como cristianos evangélicos. Las oraciones en círculo antes de los partidos, las expresiones públicas de gratitud a Dios y los mensajes religiosos en las redes sociales forman parte de la rutina de muchos de los jugadores de la selección nacional.

Supuestamente, la selección nacional estaba dominada por una «ética de trabajo protestante» que privaba al fútbol brasileño de su espontaneidad y «alegría».

“Es muy prematuro” establecer un vínculo directo

 

«Es muy prematuro establecer una conexión directa entre perder un partido o perder una Copa del Mundo y la afiliación evangélica», declaró Gabriel Marquim, doctor en Estudios Religiosos, a ACI Digital, agencia en portugués de EWTN News.

Según Marquim, «la religión juega un papel fundamental en la construcción de identidades» y «la experiencia de fe que se está apoderando de los jugadores de la selección brasileña es una corriente religiosa neopentecostal».

Según él, «el neopentecostalismo ha surgido dentro de la iglesia evangélica desde la década de 2000. En Brasil, sin duda, tiene un gran impacto social, especialmente en las comunidades más pobres, y existe una relación directa entre el neopentecostalismo brasileño y el neopentecostalismo norteamericano».

Marquim afirma que el neopentecostalismo reúne tres características centrales: una experiencia de Dios «que necesariamente pasa por los sentidos y las emociones»; la valoración de la experiencia individual por encima de la experiencia comunitaria, que él define como «individualismo exacerbado»; y la teología de la prosperidad, que vincula la fe con el éxito financiero.

Marquim ve reflejos de esta forma de entender la fe en cómo algunos atletas interpretan las victorias y las derrotas. «Hay una falta de responsabilidad personal», afirma el académico. «Si me fue muy bien en un partido, fue porque Dios lo quiso. Si me fue muy mal, también fue porque Dios lo quiso».

Tras la eliminación contra Noruega, por ejemplo, el delantero Endrick reconoció haber fallado una oportunidad de gol, pero añadió: “Fue un momento en el que podría haberlo hecho mejor. No lo hice, pero le doy gracias a Dios por la oportunidad”. En otro mensaje publicado en redes sociales, volvió a agradecer a Dios la oportunidad de jugar en el Mundial.

 

Un cambio real en el perfil religioso de Brasil

 

El debate surge a raíz de una transformación real documentada por el Censo Demográfico de 2022, según el cual la proporción de católicos descendió del 65,1 % de la población brasileña en 2010 al 56,7 % en 2022.

Durante el mismo período, los evangélicos crecieron del 21,6 % al 26,9 %, mientras que el número de brasileños sin religión también aumentó.

La propia Conferencia Nacional de Obispos Católicos de Brasil (CNBB, por sus siglas en brasileño) reconoce este cambio en las Directrices Generales para la Acción Evangelizadora de la Iglesia en Brasil 2026-2032.

En los números 35 y 36, el documento afirma que está creciendo una experiencia religiosa marcada por la valoración de la autonomía personal, una ruptura con las tradiciones recibidas y formas más individualizadas de vivir la fe.

 

La perspectiva de quienes no asisten a la iglesia y una interpretación «libre» de la fe

 

El teólogo Raylson de Araújo declaró a ACI Digital que el cambio religioso en Brasil es un fenómeno real, pero considera que la tesis es una mera «conversación de bar» que simplifica en exceso esta transformación. Según él, «ignora un punto importante»: el crecimiento de los llamados «evangélicos no practicantes».

Según él, el cambio principal no es simplemente el aumento del número de jugadores evangélicos, sino la transformación en la forma en que muchos de ellos viven su fe.

Raylson analiza la presencia de los llamados Atletas de Cristo, como Kaká y Luizão, en el equipo que ganó el último título mundial de Brasil en 2002. «Los Atletas de Cristo en los equipos campeones eran, de hecho, Atletas de Cristo. Había católicos no practicantes jugando junto a evangélicos con fuertes lazos religiosos. Ahora el panorama ha cambiado. Tenemos muchos jugadores evangélicos no practicantes», afirmó.

Raylson afirma que muchos de los atletas actuales del equipo nacional expresan públicamente su fe, pero sin orientación pastoral ni participación constante en una comunidad eclesiástica.

«No reciben formación espiritual por parte de sus pastores. Por lo tanto, terminan haciendo una lectura casi ‘libre’ de la Biblia y también de la teología».

 

 

 

Fuente: Artículo publicado originalmente en ACI Digital. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.  Por Nathália QueirozNathália Queiroz
Y adaptado por Matilde Fierro, editora de Primicias Rurales.