En la jornada «No más chicos descartables», el arzobispo porteño apeló a la historia de una joven de 15 años para convocar a construir oportunidades y acompañar a las infancias más vulnerables.

 

 

 

 

Buenos Aires, martes 25 agosto (PR/26)– El arzobispo porteño conmovió a cientos de jóvenes al compartir la historia de una adolescente que intentó quitarse la vida, y llamó a construir un compromiso renovado con las infancias y juventudes más vulnerables de los barrios populares.

Cientos de jóvenes de parroquias, colegios y clubes parroquiales se reunieron este 22 de agosto en la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación, en el marco de la jornada “No más chicos descartables”.

 

 

El encuentro convocó también a dirigentes barriales, animadores, Cáritas Buenos Aires y la Unión de Clubes Parroquiales, que se sumaron para pensar juntos la realidad de las infancias, adolescencias y juventudes de los barrios populares.

Hubo música, baile y expresiones artísticas, pero también algo más profundo: espacios donde los propios chicos y chicas contaron, con sus palabras, el camino recorrido en sus comunidades y los desafíos que enfrentan cada día.

 

Una historia que conmovió a todos

 

El momento central del encuentro estuvo a cargo del arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, quien decidió abrir su corazón y compartir una historia que lo había tocado de cerca.

Días atrás había visitado a una adolescente de 15 años internada en un hospital porteño, tras un intento de quitarse la vida que la dejó con traumatismos de gravedad.

Cuando hablé con ella, me decía que no tenía más ganas de vivir”, relató el arzobispo, quien la llamó “Roxana” para preservar su identidad. La joven, contó, salvó milagrosamente su vida.

A partir de ese testimonio, García Cuerva trazó un paralelo con la escena evangélica del paralítico que es bajado hasta Jesús por cuatro hombres, que atraviesan todos los obstáculos con tal de que su amigo pueda encontrarse con Él.

Pensé en un Evangelio en el cual también alguien desde muy arriba baja, pero baja a los brazos de Jesús”, expresó. “Ahí está la propuesta que, como Iglesia y como todos aquellos que compartan los valores del Evangelio, tenemos que tener para que no haya más ‘Roxanas’”.

 

Despertar al héroe que duerme adentro

 

Al reflexionar sobre el relato de san Marcos, el arzobispo sostuvo que muchas de las parálisis que hoy afectan a los jóvenes no son físicas, sino consecuencia de la falta de educación, de oportunidades y de respuestas eficaces frente a la exclusión.

“En nuestros pibes siempre hay un sueño, hay un motorcito interno”, sostuvo. “Hay un héroe dormido y, a veces, hay que despertarlo”.

También destacó el ejemplo de los cuatro hombres del Evangelio, que trabajan juntos para acercar al paralítico hasta Jesús, superando los obstáculos con creatividad y decisión.

“No existe en la mente de ellos el ‘no se puede’. Por más que haya mucha gente, dicen: ‘Algo tenemos que hacer’”, señaló.

 

Un mensaje de esperanza

 

Hacia el final de su intervención, monseñor García Cuerva remarcó que el mensaje cristiano no puede reducirse a respuestas materiales, sino que propone una transformación integral de la vida.

Jesús los ama, Jesús los perdona siempre, Jesús siempre te da otra oportunidad”, afirmó, destacando que la fe es un elemento fundamental de los proyectos que acompañan a los jóvenes.

Finalmente, recordó las últimas palabras que le dirigió a la adolescente durante su visita al hospital: “Dios te ama, te regaló una nueva oportunidad”. Ella respondió entre lágrimas: “Lo voy a intentar”.

Con esa vivencia, el arzobispo cerró su mensaje e invitó a todos a renovar el compromiso con los niños y jóvenes más vulnerables: “Intentémoslo todos para que las ‘Roxanas’ de la vida se pongan de pie”.

 

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Fuente: AICA