Un revelador dato sobre la demanda global obliga a la producción agropecuaria a redefinir sus estrategias: el consumo animal ya no se enfoca únicamente en las personas, sino en las nuevas dinámicas de los hogares.

 

 

 

Buenos Aires, domingo 23 agosto (PR/26)– El futuro de la producción de carne y leche atraviesa un cambio de paradigma histórico. Durante el 2° Congreso Argentino de Forrajes celebrado en Córdoba, el científico e investigador Gustavo Schuenemann sostuvo que la clave del negocio no consistirá únicamente en producir más cantidad, sino en comprender hacia dónde se dirige la demanda global.

Con experiencia de trabajo en más de 20 países, el especialista expuso en su disertación titulada “Forrajes de calidad, soluciones para los rodeos de leche”. Allí planteó que los sistemas productivos deben ser repensados en función de las transformaciones demográficas, los hábitos de consumo y las nuevas relaciones que las personas establecen con sus animales del hogar.

 

Un dato de Estados Unidos que rompe todos los esquemas

 

Durante el encuentro, Schuenemann impactó al auditorio con una cifra reveladora: en Estados Unidos, el 35% de la proteína animal obtenida de vacas, cerdos, aves y peces ya no tiene como destino el plato de las personas, sino que se destina a la alimentación de perros y gatos.

Esta tendencia cobra aún más fuerza al analizar los registros demográficos más recientes. El año pasado nacieron en suelo norteamericano 3,7 millones de bebés, al mismo tiempo que se sumaron a las familias 12,6 millones de nuevas mascotas. Esto representa una proporción aproximada de cuatro animales de compañía por cada nacimiento.

 

 

Ante una sala totalmente colmada, el especialista lanzó una advertencia contundente a los productores agropecuarios: “Ustedes van a tener que producir proteína, pero no necesariamente va a ser para las personas”. Con esta premisa, remarcó que las decisiones futuras estarán fuertemente atravesadas por hábitos que ya se consolidan en los principales mercados.

 

Un nuevo perfil de consumidor y la necesidad de adaptarse

 

El modelo tradicional del hogar familiar está sufriendo modificaciones profundas en todo el mundo. De acuerdo con el investigador, la estructura típica de dos adultos con varios hijos dio paso a una configuración muy distinta: “Hoy el consumidor nuestro está representado por dos adultos, 1,3 hijos y dos mascotas”.

 

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Este vuelco en la composición familiar reconfigura por completo los requerimientos nutricionales, las prioridades de compra y las oportunidades comerciales para toda la cadena ganadera. A la par, crece un marcado interés por la salud y la longevidad, resumido por el experto en una idea simple: “Todo el mundo quiere vivir 30 años más”. Por ende, la inquietud central de la industria debe migrar de cuánta cantidad producir hacia qué atributos específicos exigirá el consumidor.

Tecnología de precisión y el desafío de la mano de obra

 

En este nuevo panorama, la tecnología deja de ser una elección opcional para convertirse en una herramienta de supervivencia. Sin embargo, Schuenemann enfatizó que los productores incorporan tecnologías de precisión para resolver problemas concretos de la cotidianeidad del campo, y instó a trabajar para que dichas innovaciones funcionen correctamente en condiciones reales.

Uno de los motores principales para la modernización es la marcada escasez de mano de obra en los tambos y establecimientos ganaderos. Las nuevas generaciones rechazan las tareas más rutinarias o de horarios complejos: “Nadie quiere ordeñar de noche. Nadie quiere ordeñar el fin de semana”, graficó el expositor. De este modo, la innovación tecnológica busca equilibrar la eficiencia productiva con la calidad de vida laboral.

 

Las ventajas de Argentina ante las exigencias mundiales

 

A pesar de las exigencias del escenario global, el investigador destacó el enorme potencial argentino para dar respuesta a estas demandas. “El país está extremadamente posicionado en un muy buen lugar para producir alimento”, aseguró, respaldado por tres ventajas competitivas fundamentales: la disponibilidad de superficie, la excelente calidad de agua y la capacidad de producción a escala.

 

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Estas virtudes geográficas y ambientales se combinan con una baja densidad de población respecto a Europa, Asia o Estados Unidos. No obstante, Schuenemann advirtió que la riqueza natural es insuficiente si no se transforma en capacidad productiva real mediante sistemas eficientes y la preparación de profesionales capacitados para actuar en el ámbito internacional.

Control de la variación: la clave económica del negocio

Por último, la presentación puso el foco en la nutrición del rodeo y en la calidad del forraje, cuya higiene resulta determinante para alcanzar estándares competitivos. El volumen producido por hectárea o el almacenaje no alcanzan si se descuida la conservación y el manejo con el que el alimento llega a los animales.

A modo de síntesis, Schuenemann pronunció una frase contundente que resume el verdadero sentido del manejo moderno: “El negocio lechero es el arte de controlar la variación para poder controlar el riesgo”. Dominar esa variabilidad operacional se consolida así como el pilar insustituible para sostener la rentabilidad en tiempos de profundos cambios.

 

 

 

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Fuente: TodoAgro