Investigaciones del INTA Tucumán demuestran cómo la nutrición foliar complementa la fertilización del suelo, corrigiendo deficiencias clave en momentos estratégicos para multiplicar la producción de papa y maní.
Buenos Aires, miércoles 26 agosto (PR/26)– La búsqueda constante por optimizar el rendimiento agrícola suma un aliado clave. Los últimos avances en formulaciones y tecnologías de aplicación ubican a la nutrición aplicada directamente sobre las hojas como una herramienta estratégica fundamental.
Ensayos llevados a cabo por especialistas del INTA Famaillá, en la provincia de Tucumán, comprobaron saltos significativos en la productividad de cultivos regionales emblemáticos como la papa y el maní al integrar este método en un plan integral.
Si bien el suelo mantiene su rol protagónico aportando el mayor volumen de nutrientes, las estructuras foliares poseen una formidable capacidad para absorber elementos esenciales y distribuirlos con rapidez hacia cada rincón de la planta.
Esta destacada cualidad convierte a la fertilización foliar en la respuesta más ágil frente a exigencias nutricionales puntuales, especialmente cuando el sistema radicular enfrenta obstáculos para absorber lo que necesita del terreno.
«La fertilización foliar no reemplaza a la del suelo, sino que la complementa. Su gran virtud es corregir deficiencias con rapidez y respaldar al cultivo justo en sus picos de máxima demanda», destacó el especialista Roberto Sopena.
Factores clave para asegurar una nutrición foliar exitosa
Para garantizar resultados sobresalientes, Sopena remarcó la necesidad de analizar variables cruciales como la edad de la hoja, la temperatura y la humedad ambiental, sumadas a los niveles de radiación solar presentes al momento de la labor.

Lograr una cobertura homogénea sobre el follaje y seleccionar el fertilizante preciso para el estado fenológico exacto definen de forma directa la tasa de absorción y la correcta movilidad interna de las sustancias.
Un aspecto central radica en que no todos los minerales fluyen igual: el nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio gozan de alta movilidad, mientras que el calcio y el boro muestran una traslocación marcadamente restrictiva.
Respuestas productivas contundentes en papa y maní
Durante la campaña 2024, los técnicos evaluaron alternativas en lotes de papa primicia en Monte Bello, testeando formulaciones aplicadas desde los 20 hasta los 80 días posteriores a la emergencia del cultivo.
Las pulverizaciones iniciales a base de cobalto y molibdeno impulsaron el asentamiento vegetal, mientras que los aportes posteriores de zinc, nitrógeno, boro, potasio y calcio aumentaron sustancialmente el número y peso de tubérculos.

El esquema de nutrición combinada fue el que alcanzó los rindes más elevados. «Acompañar las necesidades fisiológicas de la planta durante todo el ciclo libera el verdadero potencial productivo», confirmó el investigador.
Por su parte, en los ensayos de maní desarrollados en Graneros durante la campaña 2024-2025, la aplicación dirigida de potasio y zinc superó con claridad a los lotes testigo sin fertilización.
Las combinaciones multinutrientes exhibieron además una sinergia superior a los tratamientos individuales, dejando en evidencia un valioso efecto complementario entre los diferentes elementos esenciales aportados.
Tecnología de precisión al servicio de la salud vegetal
Entre sus principales ventajas, la fertilización foliar brinda una disponibilidad nutricional inmediata, elimina pérdidas asociadas a la fijación en el suelo y maximiza la eficiencia en el aprovechamiento de micronutrientes.
Asimismo, abre las puertas a la incorporación estratégica de aminoácidos, bioestimulantes y reguladores de crecimiento, fortaleciendo las defensas naturales y activando de lleno el metabolismo de la planta.

Su perfecta compatibilidad con herramientas de agricultura de precisión permite calibrar dosis, momentos y zonas exactas de aplicación, garantizando intervenciones agronómicas sumamente eficientes y sustentables.
«Hoy disponemos de formulaciones avanzadas que optimizan la absorción y aseguran respuestas superiores con dosis exactas, siempre enmarcadas en un manejo agronómico planificado», concluyó Sopena.

















