Un agrónomo español revolucionó la prevención de incendios utilizando vacas con collares inteligentes y mapas digitales, una técnica de silvopastoreo de precisión que se expande con éxito por toda España.
Buenos Aires sábado 5 septiembre (PR/26)– En la tranquila localidad de Caldes de Montbui, a menos de 40 kilómetros de Barcelona, Enric Ullar traza desde su tablet los límites por donde caminarán sus 20 vacas durante el próximo mes. No se trata de magia ni de un truco mental: cada animal lleva un collar especial conectado a un mapa interactivo para no salir del área asignada.
Cuando las vacas se aproximan al límite fijado en la pantalla, un suave pitido las alerta para que cambien de rumbo inmediatamente. Si deciden cruzar la línea invisible, reciben un pequeño pulso eléctrico que las corrige sin causarles estrés ni sufrimiento alguno. Rápidamente comprenden la dinámica y se dedican a pastar pacientemente durante treinta días en esa zona.

Gracias a esta rutina diaria, las vacas dejan el terreno completamente libre de matorrales y vegetación seca. Esta genial idea fue la solución definitiva que encontró Enric Ullar para reducir la peligrosa biomasa acumulada en su finca y evitar así la propagación de devastadores incendios forestales en la región.
Un trauma del pasado transformado en innovación
El termómetro marcaba 33 grados a la sombra y el zumbido constante de las cigarras recordaba el intenso calor estival mientras el mapa oficial de riesgo marcaba máxima alerta roja. Un fuego reciente ya había arrasado la propiedad vecina, pero Enric Ullar confió plenamente en su sistema e invitó a National Geographic a presenciarlo.
Descendiente de la histórica familia Prat, Enric es el vigésimo propietario de un predio de 150 hectáreas que rodea a una clásica masía catalana del siglo XIV. Debido a la baja rentabilidad agrícola y maderera actual, cien de esas hectáreas carecían de actividad, transformándose en un auténtico polvorín forestal, una realidad muy común en la Península Ibérica.

Esta problemática afectó directamente a Enric hace cuarenta años, cuando un fuerte incendio consumió parte de su propiedad. Aquella impactante experiencia lo marcó como un trauma, motivándolo a estudiar Ciencias Agrarias para dedicar su vida entera a buscar soluciones prácticas, eficientes y sostenibles para el cuidado de los bosques.
La búsqueda de la especie perfecta para limpiar el terreno
Consciente de que limpiar el bosque a mano o con maquinaria requería un gasto descomunal de energía y dinero, entendió que el ganado era la mejor opción. Sin embargo, las cabras exigían presencia humana los 365 días y las ovejas rechazaban los matorrales densos, por lo que eligió la opción de la vaca.
Las seleccionadas fueron las tudancas, una raza sumamente rústica, delgada y acostumbrada a los terrenos de montaña que no requiere labores de ordeño. Los transeúntes que pasaban cerca de Barcelona no salían de su asombro al observar a estos animales alimentándose en las inmediaciones urbanas.

Enric distribuyó estratégicamente puntos de agua, colocó hilos sencillos para delimitar parcelas y dejó a sus animales trabajar en el desbroce natural. Al pisar las hierbas y alimentarse de los arbustos, las vacas redujeron drásticamente la biomasa ubicada por debajo de 1.5 metros de altura, un paso fundamental.
Esta acción clave logra cortar con éxito la denominada escalera de fuego, impidiendo eficazmente que las llamas escalen hacia las copas de los árboles, donde se vuelven incontrolables para los bomberos. Mientras muchos vecinos abandonaban sus campos aumentando el riesgo ambiental, Enric mantuvo al día su impecable plan de prevención.
Tecnología Nofence: el salto al silvopastoreo inteligente
A pesar de los excelentes resultados obtenidos, Enric reconocía con franqueza que no podía sostener su economía vendiendo solo veinte vacas. Por ello, decidió modernizar su propuesta para transformar su vocación en un servicio profesional aplicable a parcelas que llevan años sumidas en el abandono.
La gran solución llegó mediante la tecnología del sistema noruego Nofence. A través de su tablet, delimita el vallado virtual en el mapa digital y su rodeo cumple con precisión el pastoreo indicado. Aun así, Enric visita frecuentemente al ganado en el campo para mantener un contacto cercano y cuidar la salud animal.

Durante una tarde de verano, llevó al equipo de National Geographic a la finca vecina de Aleix, a quien le prestó sus vacas por 15 días. El dueño del predio quedó totalmente impactado al ver cómo el hambre voraz de los animales eliminó el espeso matorral, reduciendo el riesgo de ignición.
La estrategia plantea que tras el paso del ganado, el propietario complemente el trabajo utilizando motosierras mecánicas para rematar la limpieza del bosque. Esta innovadora técnica de vallado virtual ya se implementa en Guadalajara, Navarra, Álava, Palencia y Zamora con importantes subvenciones gubernamentales.
Gestión del territorio contra el combustible natural
El renombrado experto Martí Boada explicó que cada metro cuadrado rural abandonado se convierte progresivamente en un bosque no gestionado. Este vegeta de forma vertical acumulando de cuatro a cinco toneladas de masa por hectárea y se extiende horizontalmente ganado terreno agrícola, aumentando el combustible disponible.
Ante este desafío, la experta Cristina Santín afirmó que se requiere una urgente cultura de emergencia similar a la que tienen otros países frente a los terremotos. La tecnología actual permite controlar el pastoreo en extensiones grandes o pequeñas optimizando al máximo el forraje disponible.
Los collares utilizados cuentan con paneles solares, baterías de larga duración y conectividad GPS por satélite que envía alertas inmediatas si el animal se desvía o deja de moverse. El pulso eléctrico es muy leve y en el 99% de los casos las vacas se adaptan al pitido sonoro sin sobresaltos.
Aún es pronto para determinar si esta solución tecnológica se consolidará a gran escala en toda la Península Ibérica. Sin embargo, los resultados en la finca de Enric Ullar son contundentes: donde antes reinaba el matorral peligroso, hoy pastan tranquilamente vacas con GPS protegiendo el ecosistema.
Primicias Rurales
Fuente: nationalgeographic.com

















