Con el barril acercándose a los U$S 100, el Parlamento avanza en biocombustibles y en el mercado de carbono, la Rural define su nueva conducción y Chicago responde firme: así fue el arranque de un septiembre movido.

 

 

 

Buenos Aires viernes 11 septiembre (PR/26)– Septiembre llegó con un combo de noticias que combinan lo económico, lo político y lo climático, y que ya empiezan a marcar el rumbo del agro argentino en las próximas semanas.

El precio del petróleo casi tocando los U$S 100 el barril fue, sin duda, uno de los datos más comentados. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente y el tráfico en su nivel más bajo desde mayo en el Estrecho de Ormuz encendieron las alarmas energéticas en todo el mundo.

Esa tensión se sintió de inmediato en Chicago. La reapertura de ayer, tras el feriado del lunes, mostró una plaza firme, especialmente para la soja y el trigo. A eso se suma que la guerra entre Rusia y Ucrania —dos gigantes en la producción de cereal y girasol— sigue restringiendo el comercio desde esa región.

En paralelo, el folklore político también tuvo protagonismo. Esta semana se definen las elecciones divididas en la Sociedad Rural Argentina, con Pino y Pereda como protagonistas de una interna que el sector sigue de cerca.

 

Nicolás Pino fue reelegido como presidente de la Sociedad Rural Argentina - LA NACION

 

Otra buena noticia llegó desde el Congreso: todo indica que se rechazará la propuesta de reactivar la Ley de Ecocidio, una iniciativa que generaba preocupación —con razón— entre los productores. En simultáneo, el dictamen de comisiones sobre la Ley de Biocombustibles sumó respaldo, ahora también de una veintena de entidades que reclaman su aprobación cuanto antes.

El clima tampoco se quedó afuera del combo: frío, nevadas y hasta granizo en distintas zonas marcaron el último fin de semana, completando un arranque de mes con mucho para seguir.

La actividad parlamentaria no se detuvo ahí. También avanzó en comisiones el estratégico Mercado de Créditos de Carbono, aunque no sin generar cierto revuelo. Desde CRA, los ruralistas fueron claros: remarcaron que la titularidad de esos activos debe pertenecer, exclusivamente, a los productores agropecuarios.

 

Proyecto Mercado De Créditos De Carbono | Antarctic Lands

 

La entidad ratificó, en distintas comunicaciones, su acompañamiento al desarrollo de un mercado nacional de carbono, entendido como una oportunidad para atraer inversiones, fortalecer la sostenibilidad y generar nuevas fuentes de ingresos para el sector. Eso sí, siempre y cuando la futura legislación garantice seguridad jurídica y respete el derecho de propiedad de los productores.

 

¿Brasil, el espejo en el que mirarse?

 

El éxito agroindustrial de Brasil en los últimos 25 años —con una tendencia que arrancó ya en los años 70 y 80 y se consolidó en lo que va del siglo XXI— no deja de sorprender. El país vecino logró desplazar a la Argentina en rubros donde antes era protagonista, como la carne vacuna, algunas frutas y varios cultivos anuales.

Por eso despertó tanto interés la presentación de un análisis del CIPPEC, el think tank que dirige el economista y ex diputado nacional por Santa Fe, Luciano Laspina. El trabajo no solo aporta datos: también habilita comparaciones ineludibles.

 

Luciano Laspina: "Más que reformas estructurales, Argentina necesita acuerdos políticos básicos para construir confianza”

 

Un repaso rápido por la ganadería alcanza para entender la magnitud del fenómeno. En los años 70, Argentina y Brasil tenían rodeos similares, de unos 60 millones de cabezas cada uno, aunque con una diferencia sensible en calidad.

Hoy el panorama es otro: Argentina tiene 10 millones de cabezas menos que entonces, mientras que Brasil ronda los 200 millones —aunque podría «rebotar» tras su actual liquidación—. El país vecino, además, cuenta con más mercados de exportación abiertos, gracias a su estatus de país libre de aftosa sin vacunación, y logró una calidad carnicera destacada.

Los números del Cippec son elocuentes. Desde el año 2000, Brasil produjo unas 1.550 millones de toneladas adicionales de granos respecto de la Argentina, con un valor estimado en U$D 475.000 millones.

La brecha también se nota en el bolsillo del productor. Entre 2002 y 2025, por cada tonelada vendida, el productor argentino recibió, en promedio, el 60% de lo que percibió un colega brasileño en soja, el 65% en maíz y el 72% en trigo. En soja, la facturación por hectárea del argentino fue apenas el 53% de la brasileña durante todo el período analizado.

El crecimiento del agro brasileño también transformó la geografía humana del país. Entre 1992 y 2022 surgieron 319 nuevas ciudades y más de 5 millones de personas se mudaron a las nuevas zonas agropecuarias.

La economía en su conjunto también sintió el impacto. Entre 1995 y 2025, mientras el PIB total de Brasil se duplicó aproximadamente, el PIB del agronegocio se multiplicó por 3,3. En dos de cada tres años, el agronegocio creció más que el resto de la economía.

El Centro-Oeste brasileño es quizás el ejemplo más claro de esa transformación. Pasó de representar apenas el 3% de las exportaciones del país en el año 2000, al 16% en 2025. Y en términos per cápita, el salto fue de U$D 160 —la mitad del promedio nacional— a U$D 3.156, casi el doble del promedio per cápita de todo Brasil.

Más allá de los números, lo que realmente interesa es entender por qué se invirtieron las tendencias entre estos dos socios del Mercosur, hasta dónde puede la Argentina achicar esas brechas, y si las políticas brasileñas son, efectivamente, replicables.

El análisis preliminar del Cippec apunta a una definición estratégica que Brasil sostuvo en el tiempo, y hacia la cual hizo confluir sus políticas económicas —especialmente la tributaria—, sumada a una decisión geopolítica clave: conquistar el oeste y sumarlo a la producción, además del sur y la costa, que ya eran las regiones agrícolas tradicionales.

El derecho a la propiedad privada se ató directamente al crecimiento económico, lo que permitió, entre otras cosas, desactivar al Movimiento Sin Tierra.

 

⭕️ Ahora | Gran movilización contra la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que permite la extranjerización de tierras en nuestro país.

 

Un dato no menor: Brasil no tiene retenciones, y sus bienes de exportación no pagan Ingresos Brutos sobre los insumos. La comparación con la Argentina, que aún sostiene un aporte que supera los U$S 5.000 millones al año en retenciones —que llegaron a ser más del doble—, es inevitable. Brasilia, en cambio, otorga un subsidio al crédito de U$S 56 por hectárea, equivalente a unos U$S 3.000 millones anuales.

En definitiva, y según los datos del Cippec, Brasil combinó una definición estratégica clara, una planificación territorial sostenida en el tiempo —que incorporó nuevas áreas productivas— y una batería de herramientas de política tributaria y crediticia. El resultado está a la vista (MDZ).

 

La soja vuelve a ser protagonista

 

La soja también tuvo su capítulo destacado. Con una molienda que superó los 4 millones de toneladas en julio, y que acumula casi 24 millones de toneladas en los primeros siete meses del año, volvió a convertirse en uno de los motores de la agroindustria.

 

La Nación / La molienda de soja marca récord en 2025 con 3.191.809 toneladas

 

Ese ritmo permitió que las fábricas alcanzaran un uso del 84% de su capacidad instalada, incluyendo la soja de importación. El impulso no fue exclusivo de la soja: el girasol también aportó lo suyo, con una molienda récord de 3,4 millones de toneladas en el mismo período, un 25% más que en los primeros siete meses del año pasado.

Según el monitor agroindustrial de agosto que publica Ciara-CEC, julio dejó otros tres récords históricos de exportación: 5,5 millones de toneladas de maíz, 62.000 toneladas de girasol en grano y 222.000 toneladas de harina de girasol.

La liquidación de divisas acompañó ese buen momento. Agosto fue el tercer mejor mes del siglo para este indicador, con U$S 2.751 millones, lo que llevó el acumulado del año a superar los U$S 19.000 millones, un 12% por encima del promedio 2008-2025.

 

El crédito mejora, pero todavía no alcanza

 

En materia de financiamiento, las señales son mixtas. La Secretaría de Agricultura informó que el Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) ya otorgó más de $ 67.000 millones en créditos a Valor Producto, unos U$S 45 millones.

 

$67.000 MILLONES PARA EL AGRO En dos años, los créditos a valor producto del BICE ya superaron los $67.000 millones otorgados a 440 productores agropecuarios de distintas regiones del país. La particularidad

 

Sin embargo, un estudio de las cooperativas de Coninagro advierte que, aunque el crédito agropecuario creció un 37% interanual, todavía resulta insuficiente para las necesidades del sector.

Según ese trabajo, el saldo agregado llegó a U$D 12.303 millones en junio de 2026, una mejora del 37% respecto al mismo mes del año anterior, equivalente a una inyección adicional de U$D 3.329 millones en la economía productiva.

 

El crédito al sector agropecuario creció un 37% interanual, pero aún es insuficiente - Coninagro

 

Aun así, se trata de apenas un cuarto de la inversión productiva anual, un porcentaje que resulta aún más acotado si se considera la profunda descapitalización que enfrenta el sector, erosionado durante más de dos décadas.

Coninagro también recuerda que la producción agropecuaria contó históricamente con créditos de evolución, una herramienta que hace años dejó de existir. A eso se suma la cantidad de campos que quedaron fuera del sistema financiero formal —sin carpetas aprobadas— y que hoy solo se sostienen con crédito comercial.

Parte de esa limitación tiene una explicación clara en las tasas de interés. En pesos, el promedio subió de 49,3% a 52,4% interanual. El sector bovino fue el más castigado, con tasas promedio del 59%, consolidándose como el segmento de mayor costo financiero.

El panorama es distinto en dólares, donde el crédito trajo alivio: la tasa promedio bajó de 7,8% en 2025 a 5,7% a mediados de 2026, una caída del 27%. Este tipo de financiamiento fue traccionado, especialmente, por el sector cerealero.

Lo acotado del aporte financiero queda en evidencia con un dato contundente: la cobertura de crédito sobre la producción nacional anual apenas alcanza entre el 7% y el 10% del Valor Bruto de Producción (VBP) para los granos anuales y la ganadería, dos de los principales rubros del sector.

En cuanto a los créditos a Valor Producto del BICE —una herramienta bastante más amigable para los productores y disponible para los sectores ganadero, tambero y porcino, según detalla Agricultura— los cerca de U$S 45 millones entregados en los últimos dos años a 440 productores son una buena señal, aunque siguen resultando exiguos frente a las necesidades de recomposición que enfrenta el principal sector generador de divisas que todavía tiene el país (MDZ).

 

 

 

Primicias Rurales
Fuente: Radio Mitre / Varios