La presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos advierte sobre un fenómeno extremo que podría extenderse hasta 2027, amenazando la seguridad alimentaria regional y exigiendo una urgente preparación en las zonas más vulnerables.

 

 

Buenos Aires martes 15 septiembre (PR/26)– Organizaciones climáticas e ingenieros especialistas lanzaron una contundente advertencia sobre la evolución del fenómeno El Niño, un evento meteorológico que podría prolongarse de manera inédita hasta febrero de 2027.

Las proyecciones globales anticipan impactos de enorme severidad para diversas regiones del continente sudamericano. De acuerdo con informes presentados por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las graves secuelas climáticas podrían golpear a cerca de 16 millones de personas en América Latina, dejándolas en una crítica situación de inseguridad alimentaria.

En esa misma línea, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que el calentamiento continuará fortaleciéndose durante los próximos meses hasta alcanzar una intensidad catalogada como muy fuerte. En tanto, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) calcula un 100% de probabilidad de continuidad a lo largo de la primavera.

 

 

Frente a este escenario de alta incertidumbre, la especialista Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, detalló los alcances del fenómeno en el país y fue categórica al remarcar que los eventos extremos son cada vez más frecuentes e intensos.

 

La mecánica de un fenómeno de escala planetaria

 

Para comprender el impacto real, es clave analizar la estructura del llamado El Niño-Oscilación del Sur (ENOS). Se trata de un mecanismo natural caracterizado por drásticas variaciones en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial en su franja tropical.

El sistema oscila entre tres fases bien definidas: una etapa fría denominada La Niña, una condición neutral y la fase positiva o cálida conocida mundialmente como El Niño, el momento exacto donde las aguas oceánicas registran un aumento de temperatura por encima de lo habitual.

 

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Este desequilibrio térmico altera profundamente la atmósfera mundial. Las fluctuaciones del Pacífico desencadenan procesos de interacción oceánico-atmosférica que modifican por completo los patrones de circulación global, emitiendo fuertes señales climáticas en todo el planeta.

 

Inundaciones, sequías y la vulnerabilidad del territorio argentino

 

Las consecuencias del reordenamiento atmosférico se manifiestan con doble cara: mientras varias zonas sufren sequías prolongadas e incrementos drásticos en el riesgo de incendios forestales, otras regiones experimentan precipitaciones desmedidas y riesgo severo de anegamiento.

En el territorio nacional, la zona con mayor grado de vulnerabilidad es indiscutiblemente el Litoral, el cual abarca una porción estratégica de la cuenca del Plata. Las lluvias constantes amenazan con provocar el desborde y la crecida de los grandes ríos.

El monitoreo constante sobre los cauces de los ríos Paraná, Uruguay, Paraguay e Iguazú resulta prioritario. Aunque este último posee menor caudal relativo, integra un complejo sistema hídrico interconectado capaz de saturar las defensas naturales y urbanas rápidamente.

 

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Asimismo, las regiones del centro y norte argentino se mantienen bajo observación. Particularmente en la Pampa Húmeda, los acumulados pluviométricos excesivos representan una seria amenaza por los anegamientos directos sobre los campos y la producción agropecuaria.

Por su parte, la región de Cuyo responde a un comportamiento diferente. La franja de los Andes centrales suele recibir mayores nevadas invernales durante El Niño, lo cual favorece un incremento de los caudales de los ríos cordilleranos durante el deshielo estival.

 

Tecnología de vanguardia y la urgencia de fortalecer lasalertas tempranas

 

En los últimos años, la ciencia meteorológica ha dado pasos gigantescos mediante el desarrollo de simulaciones numéricas de alta resolución. Estos modelos integrados océano-atmósfera capturan con precisión la dinámica global de la variabilidad climática.

Un avance conceptual determinante fue comprender la amplia diversidad espacial de los eventos El Niño. Hoy la comunidad científica reconoce que cada episodio es único y que sus impactos están modulados por múltiples factores interconectados a gran escala.

 

El fenómeno El Niño se consolida para la primavera y el verano y elevará las lluvias en el centro y noreste del país, según el SMN y la NOAA.

 

Sin embargo, el reto más crítico radica en la comunicación efectiva. Garantizar que los diagnósticos meteorológicos oficiales lleguen fluido y directamente a las autoridades, defensas civiles y tomadores de decisiones es vital para resguardar vidas.

Ante la amenaza tangible de pérdidas económicas sustanciales y riesgo humano, se vuelve urgente optimizar los canales de gestión. El fortalecimiento del sistema de alerta temprana resulta la principal herramienta de prevención ciudadana.

Para consolidar una respuesta idónea frente al cambio climático, las instituciones oficiales como el SMN requieren un respaldo integral que incremente sus recursos humanos, renueve su infraestructura tecnológica y asegure la máxima coordinación territorial.

 

 

 

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Fuente: Agencia Noticias Argentinas (NA)