Buenos Aires, 28 julio (PR/19) — La región del Chaco semiárido
tiene potencial en ganadería, pero afronta problemas estructurales
como la falta de alambrados en los campos, lo que lleva a los
pequeños productores a tener un bajo porcentaje de destete anual.
La provincia de Santiago del Estero, Formosa y Chaco —ambas en
su mitad oeste—, casi todo Santiago del Estero, el extremo
noroeste de Santa Fe, partes orientales de las provincias de
Jujuy, Salta, Tucumán, el este de Catamarca hasta el norte del
departamento La Paz y el extremo norte de Córdoba forman la región
del Chaco semiárido.
Sobre los avatares que conspiran contra los pequeños y medianos
productores habló con la agencia NA, el técnico Alejandro
Radrizzani, del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria
(INTA) Leales de Santiago del Estero, un centro de Investigación
que promueve el desarrollo ganadero en esa gran región.
«La región tiene un potencial altísimo en ganadería, la
superficie es muy grande todavía que se puede ocupar con
ganadería», sostuvo.
Los productores pequeños tienen un índice de destete del 20%
cuando con los grandes llega al 75% y 80%; se verifica una brecha
tecnológica enorme entre los dos segmentos productivos.
«Con los pequeños productores sacamos unos 20 terneros por año
cada 100 vacas, cuando podríamos tener entre 70 y 80 terneros,
como los grandes productores», dijo Radrizzani al término de una
disertación en la Exposición Rural de Palermo.
Dio cuenta que «hay un potencial enorme, pero los productores
no tienen capital para desarrollar su campo, carecen de
alambrados, no hay infraestructura ni zonal ni regional que
acompañe el crecimiento. No es solamente un problema tecnológico,
es de estructura».
«Hay muchísima tecnología disponible para utilizar en el campo
que todavía no sabemos, hoy las muchas que conocemos las
podríamos transferir, capacitar gente para que las utilicen, pero
deben estar dadas las condiciones, si un productor no puede
estacionar el servicio que es poner el toro con una vaca una vez
al año si no tiene alambrado, tampoco puede sembrar una pastura
porque vienen todos los animales de otra zona y se la comen y la
matan. Tiene que haber condiciones mínimas para que el productor
pueda producir», manifestó.
El INTA intenta asociarse con otras instituciones como Cambio
Rural para tratar de resolver los problemas estructurales que
limitan la producción y al mismo tiempo, generar conocimientos y
transferirlos a los productores para que puedan mejorar.
«En la región puede haber entre 30 y 40 mil productores
ganaderos», estimó Radrizzani.
MAF/