Ago 29, 2023 | Agua
Desde cultivos resistentes hasta sistemas de riego innovadores, descubrí cómo la ciencia y la tecnología están haciendo posible que las plantas crezcan en el desierto
Buenos Aires, 29 de agosto (PR/23) .- En un mundo donde el cambio climático y la escasez de recursos hídricos plantean desafíos significativos para la producción de alimentos, la agricultura en los desiertos emerge como una solución innovadora y prometedora. Aunque los desiertos se caracterizan por condiciones extremadamente secas y suelos poco fértiles, avances tecnológicos y técnicas agrícolas adaptadas están permitiendo el cultivo en estas áreas aparentemente inhóspitas.
Una de las claves para el éxito de la agricultura en los desiertos es la implementación de sistemas de riego eficientes y sostenibles. La captura y conservación del agua es esencial, utilizando métodos como la desalinización del agua de mar, la recolección y almacenamiento de aguas pluviales, y la reutilización de aguas residuales tratadas. Estos enfoques garantizan un uso óptimo del recurso hídrico y minimizan el impacto ambiental.
Además, la selección de cultivos resistentes a la sequía y adaptados a las condiciones extremas del desierto es fundamental. Las técnicas agrícolas modernas, como la hidroponía, la aeroponía y la agricultura vertical, permiten un mayor control sobre el entorno de crecimiento de las plantas, maximizando los recursos disponibles y reduciendo la necesidad de grandes extensiones de tierra.
La energía solar, abundante en la mayoría de los desiertos, también juega un papel importante. Los sistemas de energía solar pueden proporcionar la energía necesaria para el funcionamiento de las instalaciones de riego, la climatización de invernaderos y la alimentación de equipos de control ambiental. Esta sinergia entre la energía solar y la agricultura crea un modelo de producción más sostenible.
Si bien la agricultura en los desiertos ofrece oportunidades emocionantes, también plantea desafíos. El equilibrio entre la producción de alimentos y la preservación del ecosistema del desierto es esencial para evitar la degradación del suelo y la sobreexplotación de los recursos. La investigación continua y la colaboración entre científicos, ingenieros y agricultores son cruciales para perfeccionar y expandir estos métodos.
En última instancia, la agricultura en los desiertos no solo contribuye a la seguridad alimentaria global, sino que también demuestra la capacidad humana de adaptación e innovación en respuesta a los desafíos del entorno cambiante. A medida que avanzamos hacia un futuro donde los recursos son más escasos, la agricultura en los desiertos se erige como un faro de esperanza y un ejemplo inspirador de lo que es posible lograr.
Ejemplos
Proyecto Desert Greening en Egipto: Este proyecto utiliza agua de desalinización del Mar Rojo para regar más de 11,000 acres de tierra en el desierto de Sinai. Se cultivan una variedad de cultivos, incluidos tomates, pimientos y uvas, utilizando técnicas de riego por goteo y técnicas agrícolas modernas.
Granja solar en el desierto de Atacama, Chile: En una de las regiones más secas del mundo, se ha construido una granja solar que también alberga invernaderos. La energía solar generada se utiliza para mantener condiciones adecuadas de temperatura e iluminación en los invernaderos, lo que permite cultivar cultivos como lechugas y espinacas.
Proyecto Sahara Forest en Marruecos: Este proyecto combina paneles solares y técnicas de captura de agua atmosférica para crear un oasis artificial en el desierto del Sahara. Se plantan árboles y cultivos que proporcionan sombra y humedad, creando un microclima favorable para el crecimiento de más vegetación.
Granjas verticales en Dubai: En medio del desierto de Arabia, se han desarrollado granjas verticales que aprovechan la tecnología de cultivo hidropónico y luces LED. Estas granjas producen hierbas frescas y verduras de hoja verde en múltiples pisos, utilizando un mínimo de agua y espacio.
Proyecto Seawater Greenhouse en Qatar: Este proyecto utiliza agua de mar para enfriar y humidificar el aire en un invernadero. El agua de mar evaporada se condensa en agua dulce, que se utiliza para regar las plantas. Esto permite el cultivo de tomates y pepinos en condiciones desérticas.
Estos ejemplos demuestran cómo la innovación y la tecnología están transformando la agricultura en desiertos anteriormente inhóspitos, abriendo nuevas posibilidades para la producción de alimentos en regiones desafiantes.
Sistemas de riego en el desierto
En los cultivos de desierto, los sistemas de riego desempeñan un papel fundamental para garantizar un suministro adecuado de agua a las plantas en condiciones de escasez. Aquí hay algunos sistemas de riego comunes utilizados en la agricultura de desierto:
Riego por goteo: Este sistema proporciona agua directamente a las raíces de las plantas a través de tubos o mangueras con pequeñas aberturas llamadas goteros. El agua se suministra de manera precisa y eficiente, minimizando el desperdicio y evitando la evaporación en las superficies del suelo.
Riego por aspersión: En este método, el agua se dispersa en forma de pequeñas gotas a través de aspersores colocados en el campo. Es especialmente útil para cultivos más grandes y puede simular la lluvia, aunque puede haber una mayor pérdida de agua debido a la evaporación y al viento.
Riego subterráneo: También conocido como riego por goteo subterráneo, este sistema coloca los tubos de goteo debajo de la superficie del suelo, lo que reduce la evaporación y la pérdida de agua. El agua se infiltra directamente en la zona radicular de las plantas.
Riego por inundación controlada: En este método, se permite que el agua fluya por canales o surcos en el campo, inundando temporalmente la zona de cultivo. Luego, el agua se retira antes de que cause un exceso de saturación en el suelo.
Riego con aguas residuales tratadas: En algunas regiones desérticas, se utilizan aguas residuales tratadas para el riego de cultivos. Después de un proceso de tratamiento, el agua residual se convierte en una fuente viable para la agricultura, aunque se debe asegurar que los niveles de contaminantes sean seguros para las plantas y los consumidores.
Riego solar: En lugares donde la radiación solar es alta, se pueden utilizar sistemas de riego accionados por energía solar. Los paneles solares alimentan bombas y sistemas de riego, permitiendo un riego constante y eficiente.
La elección del sistema de riego dependerá de factores como el tipo de cultivo, el acceso al agua, las condiciones climáticas y la disponibilidad de recursos. La combinación de técnicas de riego eficientes con otras prácticas agrícolas adaptadas a las condiciones del desierto es esencial para maximizar la producción de alimentos en estas áreas desafiantes.
Cultivos resistentes
En los desiertos y otras regiones áridas, la selección de cultivos resistentes es crucial para garantizar una producción de alimentos exitosa. Aquí hay algunos ejemplos de cultivos que han demostrado ser resistentes y adaptados a las condiciones desérticas:
Almendras: Las almendras son cultivos que han demostrado ser resistentes a la sequía y pueden sobrevivir en suelos con baja fertilidad. Requieren menos agua en comparación con algunos otros cultivos y han demostrado ser exitosos en regiones áridas.
Olivos: Los olivos son árboles resistentes que prosperan en climas secos y cálidos. El aceite de oliva producido a partir de las aceitunas es una valiosa cosecha en muchas áreas desérticas.
Cactus y suculentas: Estas plantas son inherentemente adaptables a las condiciones áridas debido a su capacidad para almacenar agua en sus tejidos. Algunos cactus, como el nopal, también son comestibles y se utilizan en la cocina en ciertas regiones.
Dátiles: Los dátiles son frutos que se cultivan en climas cálidos y secos. Son resistentes a la sequía y pueden crecer en suelos arenosos.
Higos: Los higos son otro ejemplo de cultivos que pueden prosperar en condiciones desérticas. Son resistentes y requieren menos agua en comparación con muchas otras frutas.
Quinoa: Aunque originalmente se cultivaba en los Andes, la quinoa ha demostrado ser adaptable a una variedad de climas, incluidas las regiones desérticas. Es rica en nutrientes y puede tolerar condiciones de sequía.
Aloe vera: Esta planta suculenta es conocida por sus propiedades medicinales y también puede ser cultivada en climas áridos. Su capacidad para almacenar agua en sus hojas le permite sobrevivir en condiciones secas.
Leguminosas resistentes a la sequía: Algunas leguminosas, como el garbanzo y el frijol mungo, tienen la capacidad de fijar nitrógeno en el suelo, lo que mejora su fertilidad y los hace adecuados para crecer en suelos pobres.
La investigación y la selección de variedades específicas de estos cultivos, así como la implementación de técnicas agrícolas adaptadas, son esenciales para maximizar el rendimiento y la resistencia en las condiciones desérticas.
Primicias Rurales
Fuente: agroempresario.com
Ago 25, 2023 | Agua
Una empresa argentina implementa en todo el continente proyectos que hacen frente a las principales problemáticas sanitarias y ambientales vinculadas al suministro de agua.
Buenos Aires, 24 de agosto (PR/23) . – En la actualidad según la UNESCO, el 26% de la población mundial (alrededor de 2.000 millones de personas), no dispone de agua potable y el 46% (3.600 millones de habitantes) carece de acceso a un saneamiento seguro. El panorama no es alentador cuando se tiene en cuenta que solo el 0,5% del agua en la Tierra es agua dulce utilizable y disponible y que, según las estadísticas de crecimiento poblacional a nivel global, la demanda mundial de este recurso aumentará entre un 20 y un 30% para 2050.
«La crisis de suministro de agua es el cuarto mayor riesgo para la sociedad durante la próxima década y esa situación representa un punto de inflexión para todos los que invertimos en encontrar soluciones innovadoras a esta realidad que atraviesa a todos los países”, señala Manuel Saurí, CEO y Director Ejecutivo de Proyecto Agua Segura, una Empresa B argentina que desarrolla e implementa proyectos de soluciones basadas en la naturaleza que impacten en el agua y en proyectos de acceso a agua.
«Estudios de la ONU dicen que el 72% de todas las extracciones de agua son utilizadas por la agricultura y el 12% por las industrias. Es por esto que, desde el Movimiento B, creemos que es urgente que las empresas se comprometan con el impacto que generan en las personas y el planeta. El consumo excesivo de agua y la contaminación de cuencas son consecuencias de procesos productivos que pueden reconvertirse y reparar el daño generado. De la misma manera que existe la huella de carbono, existe la huella hídrica, que también puede ser medida, reducida y compensada”, señala Marina Arias, Directora Ejecutiva de Sistema B Argentina.
En este sentido, en Argentina existen múltiples proyectos llevados adelante por el ecosistema empresarial, que forman parte de un movimiento que promueve el bienestar de las personas y la tierra, como parte de una nueva economía justa y regenerativa. Desde su fundación en 2015, Proyecto Agua Segura implementó más de 4.000 programas en numerosos países de Latinoamérica. Su trabajo ya generó 181 millones de litros de agua segura, impactó en 220.000 personas y devolvió al planeta más de 400 millones de litros de agua.
«Dentro de la industria del agro, una alternativa es fortalecer la infiltración del agua, práctica que reduce significativamente el escurrimiento y la erosión del suelo, así como la vulnerabilidad en las comunidades de la cuenca”, explica Saurí.
Otro gran desafío que afronta la población mundial es el acceso a agua segura: al menos 2.000 millones de personas beben agua contaminada, lo que las expone al cólera, la disentería, la fiebre tifoidea y la poliomielitis. Estas enfermedades relacionadas con el agua y el saneamiento son una de las principales causas de muerte en niños menores de 5 años.
«En esta línea, llevamos adelante talleres con ejes WASH (agua, higiene y saneamiento) en aquellos puntos más vulnerables de nuestro país, con el objetivo de fortalecer las capacidades y mejorar las herramientas de las comunidades, para fortalecer el valor del agua como bien público. La potencia del trabajo en alianzas es un factor determinante para nuestro Proyecto, es fundamental construir estrategias integrales que incorporen al sector privado y a la ciudadanía”, explica Saurí.
«Proyecto Agua Segura es un ejemplo de que es posible usar la fuerza del mercado para resolver las problemáticas sociales y ambientales más urgentes. Desde Sistema B, alentamos a las empresas a ser agentes de cambio hacia una economía más sostenible, inclusiva y regenerativa. Para esto, es fundamental poner en el centro de sus decisiones el impacto que generan sus negocios en las personas y el planeta”, concluye Arias.
Primicias Rurales
Ago 24, 2023 | Agua
El grupo de Recursos Naturales del INTA Corrientes, mes a mes, monitorea la superficie cubierta con aguas superficiales en la provincia con el fin de conocer la disponibilidad de este recurso y brindar recomendaciones para el aprovechamiento sustentable de este vital recurso. Un sustento esencial para una producción sostenible y eficiente.
Buenos Aires, 24 de agosto (PR/23) .–El agua es un recurso vital para la producción agrícola, ganadera y forestal. Las escasas precipitaciones de los últimos años tuvieron un impacto en las actividades productivas de la provincia. Por esto, el grupo de Recursos Naturales (RRNN) de la Estación Experimental Agropecuaria – Corrientes del INTA monitorea el estado de los humedales y, cada mes, presenta un informe que detalla la superficie cubierta con agua en la provincia, un indicador de la disponibilidad de este recurso.
Ditmar Kurtz -especialista del grupo de RRNN del INTA Corrientes- afirmó: “Los datos del informe se actualizan mensualmente por el grupo RRNN de la EEA Corrientes, como parte de las actividades del proyecto macro regional de Recursos Naturales”.
En este sentido, Griselda Saucedo, becaria doctoral del INTA Conicet, agregó: “A fines de julio de este año, la superficie cubierta por agua superficial en la provincia de Corrientes alcanzó un total de 543.187 hectáreas, lo que representa el 6,1 % de la superficie provincial”.
Del total de la superficie actual cubierta con agua, Saucedo explicó que la mayor parte corresponde a esteros y bañados (65,3 %), seguido por la superficie que ocupan los ríos Paraná y Uruguay (32,7 %). Las represas y tajamares actualmente ocupan 10.939 ha (2 %).
La escases de este recurso plantea desafíos para la producción agropecuaria por su implicancia en el aprovechamiento de los humedales como aguadas naturales. Es por ello que, desde el Grupo de Recursos Naturales, brindaron recomendaciones para producir en un escenario de escases hídrica y como aporte a las políticas públicas provinciales frente a este complejo escenario.
“Los productores están recurriendo a realizar perforaciones para bombear agua del subsuelo. También han realizado excavaciones con retroexcavadoras para profundizar aguadas naturales”, puntualizó Kurtz.
En relación con las actividades productivas de la provincia, el especialista afirmó: “En el corto plazo y, para la actividad ganadera, se recomienda revisar y planificar las perforaciones para acceder a agua de calidad. Además, limpiar bebederos, revisar pérdidas de cañerías, etc.”.
Por otro lado, las aguadas remanentes pueden ver limitada su calidad para el consumo animal. En esta línea, Kurtz recomienda “monitorearlas para evitar efectos indeseados en la hacienda”.
En forestaciones es vital planificar estas inversiones a largo plazo y seleccionar los sitios con suelos adecuados para las especies adaptadas a la variabilidad edáfica de la zona, mientras que en agricultura, lo ideal es optar por sistemas de riego más eficientes que permitan reducir las necesidades y las pérdidas de agua.
Para finalizar, Kurtz puntualizó que “los mapas se disponen también como un insumo más para la toma de decisiones por parte de los actores políticos”.
Primicias Rurales
Mar 31, 2023 | Agua
Buenos Aires, 31 de marzo (PR/23) .- El abastecimiento de agua en las zonas cercanas a ríos de llanura, donde no hay acceso a fuentes de energía, es uno de los principales desafíos para los agricultores familiares. Por esto, un equipo de investigación del INTA pone a prueba la bomba de río, una tecnología que busca superar esta problemática desde una perspectiva sustentable y ayudar a quienes habitan los valles patagónicos.
La mayor parte de los agricultores familiares residen en sitios rurales y periurbanos donde, en muchos casos, no cuentan con acceso a servicios públicos de energía eléctrica o agua, lo que impacta negativamente en la calidad de vida y en la producción. Bajo estas condiciones, el aprovechamiento de las energías renovables como la energía solar o hidráulica ocupa un rol central y estratégico, tanto para los procesos productivos como para el arraigo de las familias productoras a sus territorios.
De acuerdo con Lucas Zanovello –diseñador industrial en máquinas, herramientas y energías renovables del INTA IPAF Patagonia– la mayoría de los agricultores familiares que habitan los valles patagónicos no cuentan con fuentes convencionales de energía para mejorar el acceso al agua. Asimismo, aquellos que cuentan con motobombas para estas tareas deben afrontar costos elevados de mantenimiento debido a que funcionan a base de combustible.
Por su parte, Maira Guiñazú –coordinadora de la Red de Acceso, Uso y Gestión del Agua del INTA– explicó el origen de esta alternativa a los equipos de bombeo por combustión: “Rescatamos una ecotecnología sustentable poco utilizada que ha servido para bombear agua en poblaciones tanto de los grandes ríos de África como de pequeños arroyos poco profundos del norte de América”, y agregó: “Su principio de funcionamiento se basa en el tornillo de Arquímedes, utiliza la energía hidrocinética de los ríos y puede construirse con materiales reciclados, de bajo costo y localmente disponibles”.

El diseño de esta tecnología y su adecuación para el uso en la región se realizó desde un abordaje de tecnologías abiertas: “Esto implica llevar adelante un proceso de co-construcción con participación de productores familiares en el que se tengan en cuenta los requerimientos de uso y los insumos y materiales disponibles que permitan sortear las barreras tecnológicas y culturales”.
Asimismo, Zanovello remarcó que esta tecnología se puede adecuar para que las familias productoras lo adapten a las necesidades de abastecimiento y a las características del cauce de los cursos de agua de su territorio.
El prototipo construido tiene la capacidad de elevar 7.000 litros de agua por día a 3 metros de altura en un cauce con velocidad de 1 metro por segundo. Según cálculos del equipo técnico, es posible utilizar mangueras más largas o tambores de mayor tamaño para aumentar la capacidad de bombeo y alcanzar unos 20.000 litros diarios a unos 18 metros de altura.
Esta tecnología es apropiada tanto para los grandes ríos de llanura como para los arroyos de cordillera o los canales de riego con suficiente velocidad y profundidad. Para su construcción se pueden utilizar elementos reciclables que contengan materiales sin corrosión invasiva como plásticos con protección UV, bronce, aluminio, acero inoxidable y en menor medida hierro galvanizado.
“El costo final dependerá de la posibilidad de disponer de estos elementos en el campo y reutilizarlos. Sin embargo, se realizó una estimación de gastos en base al listado de materiales, en octubre del año 2020, y obtuvimos un costo estimado de U$S 130 (dólares estadounidenses) o el equivalente a 195 litros de gasoil”, indicó Zanovello.

Sobre su funcionamiento
Para el correcto funcionamiento de la Bomba de Río es necesario que el cauce del río tenga una velocidad de 30 cm por segundo a fin de garantizar la generación de energía. Asimismo, es importante que el cauce tenga una profundidad mayor a 30 o 40 cm para su adecuado funcionamiento.
La bomba de río debe anclarse y flotar con la mitad del cuerpo sumergido en el río, arroyo o canal. Si bien puede colocarse con diferentes niveles de inmersión se calcula una buena relación de elevación y caudal con el 50% de la bomba sumergida, asistida por un flotante en su interior y sujeta por una eslinga a una jabalina o estaca.
El movimiento del agua entrega energía constante a la hélice que hace girar la bobina en el interior del tambor, provocando que tome pulsos de agua y aire sucesivamente. La suma de esas burbujas de aire que se comprimen en el interior de la manguera genera la presión suficiente como para impulsar el agua por una manguera de salida hacia un tanque recolector.
Al respecto, Zanovello remarcó que: “si bien el funcionamiento resulta bastante complejo de estudiar y calcular, el desarrollo de esta bomba de agua comprende una tecnología de baja complejidad constructiva”. Por esa razón. El equipo técnico elaboró una guía de construcción y sistematización de las experiencias realizadas por el equipo de IPAF Patagonia junto a la Agencia de Extensión del INTA Cipolletti y la Secretaría de Agricultura Familiar de Neuquén en parcelas aledañas a ríos y canales del Alto Valle del río Negro y de los ríos Neuquén y Limay.
Este desarrollo fue premiado en el “Concurso Nacional de Innovaciones – INNOVAR” del 2022 impulsado por el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, a través de la Dirección de Articulación y Contenidos Audiovisuales (DAyCA).

Primicias Rurales
Fuente: INTA informa