La batalla que se libra en la Argentina

La batalla que se libra en la Argentina

El capitalismo democrático, bajo ataque. Milei y la plutocracia.
Javier Milei será recibido por Donald Trump en la Casa Blanca el 14 de octubre
Javier Milei será recibido por Donald Trump en la Casa Blanca el 14 de octubre | CEDOC

La progresiva civilización del capital no impidió, sin embargo, que el sistema recibiera el ataque arrollador del comunismo y el fascismo. Sin embargo, el capitalismo democrático subsistió y pudo darse el lujo de los llamados “30 años gloriosos” posteriores a la Segunda Guerra Mundial.

Milei está siendo devorado por los mismos medios que usó para llegar a la cima: la depuración económica y moral y las redes, que se le volvieron en contra.

Este renacimiento se quebró con el regreso de un capitalismo regresivo, que lideraron Ronald Reagan y Margaret Thatcher, al que la democracia se plegó, con Estados que se desmantelaban y desprestigiada por su ineficacia. Se atisbaba ya otro mundo. La globalización, el ascenso imparable de China, la revolución tecnológica, la concentración económica, la deslegitimación de la política, las migraciones, el terrorismo y la desigualdad creciente entre naciones y al interior de ellas, anunciaban un siglo XXI con nuevos y complejos conflictos.

Las Torres Gemelas fueron el presagio de lo que vendría. Hubo que esperar quince años para que irrumpiera Donald Trump y terminara de agredir a un sistema corroído por dentro. Fue el ídolo de los desterrados de su propio país; el líder trasgresor que le devolvería la grandeza a su nación destronando a las elites liberales. Un depredador de la democracia entendida como deliberación y búsqueda de consenso, un practicante fanatizado del desprecio y la megalomanía.

En la Argentina, cuya cultura política de centro parecía librarla de este germen, surgió, por decadencia de sus dirigentes, el émulo mundial de Trump y su más aplicado alumno, acunado y aclamado por la ultraderecha internacional y con todas las licencias del capital financiero. Implementó un ajuste severísimo del gasto público, que hasta cierto punto era indispensable, pero lo aplicó al estilo de su maestro: con odio al Estado y los amplios sectores sociales que debieron soportarlo. Y con corrupción. Lo hizo, como su rector del norte, en modo emperador, creído de que la sociedad, que al principio lo acompañó, seguiría soportando el combo de restricción de ingresos, insultos, discrecionalidad en las decisiones y humillación sistemática de los que no piensan como él.

Esto se explica porque detrás de líderes como Milei hay un proyecto mucho más siniestro. No es fascismo, sino la transformación de la democracia liberal en una plutocracia, donde los ricos deciden según sus propios intereses y de manera autoritaria el destino de las sociedades.

Es un fenómeno histórico, porque este tipo de dominación política posee viejísimos antecedentes, pero adquirió nuevas formas con la revolución digital, la transnacionalización irrefrenable del capital financiero y el surgimiento de líderes populistas de ultraderecha.

Giuliano da Empoli, célebre por su libro Los ingenieros del caos, ilumina una cara de esta nueva realidad. En una nota publicada en el Financial Times el sábado pasado, titulada “How tech lords and populists changed the rules of power” (Cómo los señores de la tecnología y los populistas cambiaron las reglas del poder), sostiene que los dueños de las grandes tecnológicas, aliados con los líderes ultraderechistas encabezados por Donald Trump, están subvirtiendo el consenso de Davos, cuyo fundamento es un sistema conducido por tecnocracias políticas de derecha o izquierda moderadas, siguiendo principios democrático-liberales y respetando las reglas del mercado, a veces atenuadas por políticas sociales. Se trata del capitalismo democrático del que hablábamos al principio.

En las antípodas de éste se ubica la intervención paradigmática de Elon Musk, que da Empoli relata, en la manifestación de extremistas realizada estos días en Londres, bajo el rótulo “Unite the Kingdom”, donde el creador de Tesla afirmó que “se viene la violencia” y “luchamos o morimos”.

Las palabras de Musk, sostiene da Empoli, son la punta del iceberg que esconde un fenómeno más profundo: la disputa entre las elites de poder por el control del futuro. Cree el ensayista que la confluencia entre líderes de extrema derecha y magnates tecnológicos es estructural. “Ambos –escribe– derivan su poder de la insurrección digital, y ninguno de los dos está dispuesto a tolerar límites a su ansia de más: el viejo mundo y sus reglas son sus enemigos naturales, el objetivo a destruir para que el nuevo mundo prospere”.

Milei comparte de modo altisonante esta concepción y ha sido invitado al club de los magnates. Lo convirtieron en un héroe venido de un país periférico y exótico, al que conviene exhibir y premiar para mostrar hasta dónde llegó el movimiento que destruirá el viejo orden.

Pero algo no cierra. Milei está siendo devorado por los mismos medios que usó para llegar a la cima: la depuración económica y moral y las redes, que se le volvieron en contra. Trastabilla ante una sociedad que es moderna, aunque su economía no crezca.

Podremos autoflagelarnos o enfrentarnos, pero esa modernidad se expresa en conciencia de los derechos, respeto a las minorías, libertad de expresión, relativa convivencia política, sensibilidad ante la corrupción, debates y legislación progresistas, salud pública con áreas de excelencia y universidades prestigiosas.

Valores de la democracia liberal que aun menguantes se sostienen. No es exagerado decir que en Argentina se está librando una batalla entre esa modernidad y una ideología que, bajo el pretexto de la libertad y el saneamiento macroeconómico, parece querer que el país retroceda a la época de los reyes despóticos de Shakespeare.

El resultado de este lance no será indiferente para la política mundial. Ni para Trump, que le está poniendo demasiadas fichas a un discípulo en graves y quizás insuperables dificultades.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

La bomba de Espert explota en varios frentes

La bomba de Espert explota en varios frentes

La fragilidad política de Milei a un paso de las elecciones

La fragilidad política de Milei a un paso de las elecciones

Trump lo apuntaló con apoyo financiero, pero las tensiones internas y la inseguridad golpean la campaña.

Buenos Aires, lunes 29 septiembre (PR/25) — “Hay olor a default”, dijo desde el balcón de su prisión domiciliaria en la calle San José 1111, en el barrio de Balvanera, Cristina Fernández de Kirchner

. Más allá de la intención claramente destituyente utilizada por la condenada expresidenta –nota al pie: esta es una muestra más de la actitud golpista que el peronismo en la oposición ha tenido siempre–, la frase representaba una realidad: la falta de reservas en el Banco Central ponía al país ante la dura realidad de la cesación de pagos.

Esta falta de reservas –entiéndase, dólares– amenazaba seriamente al Gobierno. La catastrófica derrota sufrida por la alianza La Libertad Avanza-PRO en la provincia de Buenos Aires paralizó al Gobierno y generó un clima de desconfianza que trajo como consecuencia una abrupta alteración de los así llamados mercados.

El resultado de esto dio pie a un combo explosivo para la economía argentina: suba del dólar, aumento del riesgo país y caída de los bonos de la deuda. Así, en una semana, se disipó gran parte de los logros macroeconómicos alcanzados por el Gobierno.

Fue recién en ese fin de semana cuando el Presidente pareció haber tomado conciencia plena de lo que estaba pasando y el abismo hacia donde se iba. Ahí, entonces, se pusieron en marcha los mecanismos de negociación que le terminaron abriendo a Javier Milei las puertas que le dieron el acceso a una ayuda fundamental para darle oxígeno al plan económico y tranquilizar así a los mercados.

Esa ayuda –como no podría haber sido de otra manera– vino de la mano de Donald Trump. Hubo dos frases que marcaron la decisión firme de su gobierno de apoyar a Milei. Una provino del poderoso secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, cuando manifestó: “Estamos dispuestos a todo lo que sea necesario para apoyar al gobierno argentino”. La otra la expresó el mismo Trump durante el encuentro de veinte minutos que mantuvo con Milei. Dijo allí: “Tiene mi total respaldo para la reelección”.

El equipo gubernamental volvió exultante y haciendo gala de una soberbia que no sorprende. Casi como si se hubiera olvidado de la situación de indefensión y vulnerabilidad vivida apenas horas antes. A todo el apoyo recibido desde La Casa Blanca se le agregó el dato de la caída del índice de pobreza, que fue del 31,6%, es decir, casi 7 puntos menos que el del semestre anterior, que había sido del 38,2%.
Si el Gobierno cree a pie juntillas que eso significa una baja real de la pobreza es porque está viendo otra realidad. La gente de a pie da testimonio de ello día tras día; esos son los verdaderos argentinos de bien.

Al interior del oficialismo hay preocupación por la elección de octubre, mencionada en el comunicado del secretario Bessent.

A propósito, los que supieron leer el texto interpretaron sin dudarlo que hay una exigencia para que se libere totalmente el mercado cambiario, es decir, que se levante completamente el cepo para que las empresas –en este caso, estadounidenses– puedan remesar sus dividendos a sus casas matrices. Vale recordar un ABC de las inversiones: la plata no entra donde no puede salir.

Pero volvamos a la elección de octubre, que será crucial para el Gobierno. El Presidente ya comprendió que necesita buscar acuerdos políticos. El problema es que ahora recoge tempestades después de haber sembrado tanto grito y maltrato contra sus naturales y lógicos aliados; es por eso que esos acuerdos son prácticamente imposibles antes de los comicios.

“Hablaremos con el Gobierno después del 26 de octubre, con los resultados en la mano”, se escucha decir a muchos de los que supieron estar cerca del Gobierno, que los ninguneó y los marginó. La pelota ahora está del lado de los heridos y nadie está dispuesto a regalarla por un apuro que es ajeno.

El respaldo financiero alejó el fantasma de la cesación de pagos pero no las internas libertarias

El Banco Central volvió sobre la restricción “cruzada” para las personas que quieran comprar dólares en el mercado oficial y luego operar con dólar MEP y el contado con liquidación. En el Gobierno buscan cortar con el “rulo” que da ganancias en dólares por la compraventa de moneda extranjera.

“Ahora están tomándose las cosas más en serio. Por más que el ministro Caputo sostenga el tonito sobrador, sabe que tuvo que ajustarse el cinturón de seguridad”, graficó un economista que se distanció del Gobierno. Hay que cuidar las reservas. La película de la asistencia financiera de los Estados Unidos no puede terminar como en tiempos del macrismo.

El Gobierno sabe que inicia el proceso electoral con –al menos– dos frentes que le preocupan: la cruel interna libertaria que lo hace dudar hasta de los candidatos que se han elegido para sus listas –otra vez sopa– y los números de las encuestas, que son dispares y poco satisfactorios.

En voz baja y no tanto, son cada vez más los que se animan a cuestionar la estrategia de Karina Milei de salir a competir con nombres propios incluso en territorios donde contaban con aliados que le facilitaban la estructura. “Vamos a prenderle una vela al riesgo Kuka”, dijo con ironía un legislador de LLA.

El triple crimen de La Matanza, que les arrebató la vida de manera brutal a Lara Gutiérrez, de apenas 15 años; y Morena Verdi y Brenda del Castillo, de 20, le dio un doloroso baño de realidad a la campaña. Narcotráfico, prostitución infantil, ruptura del tejido social, mezquindad política, ausencia del Estado y falta de empatía de una clase dirigente que vive de espaldas a la gente. Todos los candidatos quedaron pedaleando en el aire ante tremenda radiografía del Conurbano profundo. Algunos tuvieron tan poca vergüenza como para endilgar responsabilidades por jurisdicción.

Para frenar al narcotráfico y darles alguna posibilidad de progreso a miles de jóvenes que deambulan por las calles emborrachados de ocio sin saber qué hacer de sus vidas es necesario que, de una vez por todas, la Nación, la Ciudad y la provincia de Buenos Aires se pongan a trabajar juntas, independientemente de su color político. Algo que, a pesar de todo, parece poco probable.

Fuente: Perfil

Primicias Rurales

Bessent- Georgieva, la cita que logró cambiar la hora política argentina

Bessent- Georgieva, la cita que logró cambiar la hora política argentina

El viaje de Javier Milei a Nueva York se retrasó 24 horas, oficialmente por la eliminación de retenciones, pero en realidad fue para atender un pedido clave del FMI: corregir el rumbo cambiario. Kristalina Georgieva trasladó al Tesoro de EE.UU. las críticas por la falta de acumulación de reservas y exigió un giro inmediato: que el Gobierno deje de esperar caídas “naturales” del tipo de cambio y empiece a comprar dólares, aun por vías alternativas.
270925_salvataje_milei_citizenkane_g
Nadie esperaba tanta solidaridad del Gran Hermano del Norte. | Citizen Kane
Georgieva explicó ese lunes de conversaciones con los funcionarios norteamericanos que había un problema serio en la gestión del tipo de cambio ante la falta de acumulación de reservas en el Banco Central por parte del gobierno argentino.
Problema que había llevado al tirón de orejas por parte del Fondo de julio pasado, ante el hecho de que el Ministerio de Economía no estaba cumpliendo una de las tres metas claves del acuerdo firmado en abril: que la entidad que maneja Santiago Bausili acumule, al menos, reservas netas de 1.100 millones de dólares al 13 de junio.
Sin embargo, el resultado fue mucho peor: las reservas netas llegaron a 4.700 millones de dólares. Esto no llevó a la caída del acuerdo o a la obligación de pedir un waiver, pero sí a una crítica importante por parte de los técnicos comandados por el venezolano Luis Cubeddu que habían negociado las condiciones del préstamo del Fondo.
Más teniendo en cuenta que el criterio de no compra de dólares para el Banco Central se basaba en esperar a que la divisa tocara en algún momento el piso de la banda (algo menos de 1000 pesos entre mayo y junio), un valor al que nunca llegó. Para el Fondo, hacia julio se había perdido un tiempo extraordinario de compra de divisas, ante la liquidación de más de 20 mil millones que el campo había realizado en la época dorada anual de los sojeros y aceiterios, que va de febrero a junio.
Según la visión del Fondo, todos los males económicos y financieros de la Argentina se concentraron en la decisión, casi meramente ideológica, de no comprar dólares durante ese período, y haber llegado a fines de julio con la meta de aumento de las divisas en el Banco Central casi en el mismo nivel que al comienzo del acuerdo.
Había en ese tiempo una clara diferencia entre la visión del FMI y la del gobierno argentino. Criterio de diferencia que se compartía en esos tiempos de declaraciones vibrantes por parte de la Casa Rosada, que definía como “mandriles” a los economistas argentinos que veían la misma dificultad que el FMI. Finalmente, la historia fue la conocida.
El Banco Central no acumuló reservas, hubo un informe demoledor y algo traicionero del JP Morgan del 30 de junio recomendando salir de los pesos y refugiarse en dólares, las licitaciones mensuales de renovación de letras se convirtieron en trampas crónicas y, en paralelo, el Congreso argentino se convirtió en un portaaviones de bombardeo contra la política fiscal (el verdadero sostén del plan económico) aumentando gastos y rechazando vetos.
Se llegó así a la situación terminal del viernes 19 de septiembre, donde el Central vendió 678 millones de dólares, el riesgo país trepó más allá de la frontera de los 1.500 puntos básicos y toda la gestión libertaria comenzó a pensar lo peor.

Se arribó entonces al salvataje de Trump y a la comunicación del lunes pasado entre el Tesoro norteamericano y el FMI. Y así, a la principal exigencia coyuntural (habrá otras) para firmar el neoblindaje. Esta es, sin eufemismos y en un sí o sí, que el Gobierno comience a comprar dólares y a reforzar sus reservas.

Y si no se puede por la letra fina del acuerdo con el organismo hacerlo a desde el BCRA (sumado al temor oficial por la emisión de pesos para comprar esos dólares), que sea desde otra vía. Fue así que en el encuentro de técnicos entre Bessent y funcionarios argentinos, la única condición para el rescate fue que el principal error (a menos a los ojos del Fondo) de la política cambiaria y monetaria de la gestión Milei se solucione. Y que comiencen a comprarse dólares.

No sería a través del Central, sino desde otra vía. Con los pesos del superávit fiscal y operaciones de compra del Tesoro en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) o desde afuera de este mercado en compras por bloque que se negocian por fuera del mercado en grandes bloques. Y mix de ambas fue lo que finalmente, convencido o no, realizó el gobierno nacional esta semana que terminó, cambiando figuritas con las grandes cerealeras que aprovecharon la oportunidad casi histórica de poder liquidar dólares sin retenciones.

Se estima que en compras directas por bloque a Cofco (curiosamente, una cerealera China), Dreyfuss, Cargill y Bunge, el Gobierno se hizo de un piso de US$ 2 mil millones en compras, divisas que fueron depositadas en cuentas del propio Tesoro dentro del sistema financiero argentino. Estas se verán reflejadas claramente en unas semanas, y mostradas al público en exhibición. El monto final de esta operación aún es un misterio (sólo conocen la totalidad de la cantidad de divisas adquiridas los funcionarios argentinos y los liquidadores de divisas), pero el mercado especula con que la cifra será importante. Obviamente no de US$ 7 mil millones, pero sí cercana.

En definitiva, todo un cambio de rumbo, que solo con la sospecha del inicio de la adquisición de dólares por parte del Tesoro, los grandes especuladores del mercado cambiario local de ayer, hoy y siempre se retiraron elegantemente de la compulsa diaria, asumiendo como caballeros la olímpica pérdida de casi un 7% en dólares por la demolición del rulo de circulación infinita entre el valor del oficial, el MEP y el blue, que hizo las delicias de los operadores más volátiles durante los últimos días de la semana pasada.

Como se sabe, nada pone de peor humor a los especuladores cambiarios que perder plata por no estar informados de movimientos que realice el gobierno de turno.

Luis “Toto” Caputo, que vivió ese mundo hasta hace muy poco, les provocó con su movimiento de suba del dólares del viernes y caída estrepitosa del lunes al miércoles esas pérdidas millonarias. Negocios son negocios.

Así fue como el gobierno de Javier Milei cambió su criterio casi ideológico de esperar derrumbes naturales y flotantes en el tipo de cambio, y aceptó las exigencias del

FMI, que a su vez convenció al Tesoro para la exigencia: la compra de dólares. Y el consecuente sostenimiento del precio de la divisa por arriba de los 1.340 pesos. Un nivel que para el mercado, al menos por ahora, es adecuado. Por ahora.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil

El clan sin herencia familiar: preocupación por las decisiones emocionales del comando político de Javier Milei

El clan sin herencia familiar: preocupación por las decisiones emocionales del comando político de Javier Milei

En el establishment alertan sobre la falta de empatía con el futuro que tiene el “círculo sin hijos” que encabeza el presidente. Del bando de los casados está el área económica, que lideran Caputo, sus amigos y sus familias.

El círculo rojo está desorientado y busca encontrarle razones a las decisiones que toma el Gobierno y que ponen en jaque la lógica tradicional del manejo político y económico. El temor es que el team libertario acelere el rumbo de medidas de gestión sin importar una colisión de frente contra una realidad que frustre en las urnas y en el humor social el plan de minimizar la presencia del Estado en las cuestiones de los privados y de imponer las “grandes reformas”: laboral, fiscal e impositiva.

Una de las teorías que más hondo caló en el establishment es la sostenida por la inmolación casi religiosa ante la falta de costo hereditario. En otras palabras, la ausencia del concepto de paternidad o maternidad en los principales cuadros políticos oficialistas, encabezados por el presidente Javier Milei. Sucede que el gen de la creación de La Libertad Avanza está fundado en cuatro espadas que no dejarán descendencia, seguidos por una militancia de primer orden que aplica una lógica que se extendió entre los millennial y la Generación Z.

Milei Karina

Milei Karina | twitter Javier Milei

Distinta es la situación del ala económica, fuertemente anclada en la importancia de las familias como núcleo decisivo, y que comprende el impacto generacional de sus medidas. Con Luis Caputo a la cabeza, el clan económico no sólo tiene lazos técnicos, sino que sus entornos sentimentales mantienen relaciones más allá del Palacio de Hacienda. Las razones emocionales dominaron la escena en muchos pasajes clave del Ministerio de Economía.

La política sin pensar en la herencia

“No tienen hijos. Todas las decisiones que toman son para ganarse el bronce o perder todo en una ruleta. No les importa qué Argentina quedará para el futuro de sus familias, porque no tienen descendencia”, se alarmó el dueño de una de las grandes empresas del país, que encontró en ese razonamiento el porqué del “alejamiento total de la realidad y de la ruptura de cualquier tipo de puentes de diálogo con gobernadores y dirigentes aliados que podían ayudarlo”.

Según una fuente consultada por PERFIL, que convivió con algunos de los cuadros políticos del Gobierno libertario, “sus acciones son de personas que viven el día a día” y “poco les importa qué va a ser de la Argentina en el futuro”. “Sólo piensan en quedar ellos en la historia”, se alarmó. No es el único actor que identificó ese manejo. Algunos empresarios que dialogaron con parte del equipo político encontraron el mismo modus operandi.

La cabeza es Milei, pero el círculo familiar se cierra con su hermana Karina: ninguno de los dos tiene hijos, más allá del vínculo con los perros clonados, a los que el presidente denomina “hijos de cuatro patas”.

De mantenerse esa postura de no tener descendencia, el apellido presidencial Milei se terminará en la generación actual, lo que refuerza la idea de que nada los ata a un futuro. “Nunca aplicaría la lógica de las películas, en donde el punto débil son los hijos cuando alguien quiere condicionar una medida. Por eso, con cuidar sus propias vidas alcanza para hacer lo que están convencidos de que es necesario, a pesar de cualquier costo”, graficó uno de los consultados del entorno inicial de LLA.

El origen de los libertarios argentinos

Existen dos creadores más en el mundo libertario mileísta: la vicepresidenta Victoria Villarruel y el economista Carlos Maslatón. Ambos siguen el mismo patrón: no tienen descendencia. A ellos se les agrega Demian Reidel, otro de la Generación X. El presidente de Nucleoeléctrica Argentina (la empresa nuclear que Milei quiere vender) y amigo de Milei tampoco tiene hijos y muchos lo señalan como alguien que profesa la vida “con noches extensas y festivas”.

A ese cuadro de Baby Boomer y Generación X (ubicados en esos rangos por ser mayores de 60 y 45 años, respectivamente), se anota una quincena de centennials militantes activos que están caso desde el inicio de LLA y que tampoco tienen hijos, como Agustín RomoIñaki “La Pepona” GutiérrezEduardo “El Presto” PrestofelippoMario “Pato” RussoDaniel “el Gordo Dan” Parisini y Fernando Cerimedo. Ellos tienen más posibilidades de tener hijos en un futuro, pero se enmarcan en una generación en donde bajó drásticamente la decisión de ser padres.

El equipo de casados

Luis Caputo le llevó a Milei un paper con un plan económico que se acercaba a la dolarización, pero era más factible que la propuesta de campaña libertaria. El entonces presidente electo compró la propuesta, pero le pidió que fuera él mismo quien la aplicara. Se tomó un tiempo para convencer a su esposa Ximena Ruiz Hanglin y a sus seis hijos, quienes le habían reclamado para que desistiera de la opción de volver a la función pública, luego de los escraches que sufrió la familia de “Toto” por haber participado del gobierno de Mauricio Macri.

En el quinto piso del Palacio de Hacienda es habitual que dos de sus hijas lo visiten de manera cotidiana y que sus jornadas laborales terminen a las 20, según señalaron fuentes del Mecon.

También, su esposa es la encargada de ir a buscarlo a la salida de los eventos laborales en horarios nocturnos a los que asiste Caputo. Incluso, en abril de este año, cuando se realizó el anuncio del nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el ministro agradeció entre lágrimas a su familia. Y en una reunión a solas con un puñado de medios de prensa fue acompañado por Ximena Ruiz Hanglin y alguno de sus hijos.

Su equipo económico es más que un team técnico. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, fue socio en la consultora Anker, que fundaron juntos. Padre de dos hijos, estudió en el mismo colegio que Caputo, el Cardenal Newman. En el mismo country vive junto a Juan Pazo, titular de la AFIP y socio en varios negocios, previos a la última función pública. El banco estadounidense JP Morgan es otro de los puntos de contacto con sus funcionarios: por allí pasó Pablo Quirno, otro actor clave en el quinto piso del Palacio de Hacienda, del equipo de casados y con hijos.

“Caputo viene a reivindicarse y quiere irse por la puerta grande. Su antecedente en la gestión Macri le trajo muchos dolores de cabeza sociales y judiciales. Con el título de mejor ministro de Economía de la historia, como le dice Milei, le sirve para volver a sus días en familia, sin que nadie le reproche nada.

Lo positivo es que, como nosotros, piensa en la Argentina que viene, porque es donde van a vivir sus hijos. Equivocado o no con sus medidas, no piensa en el bronce, sino en que su familia duerma tranquila”, admitió un empresario que lo conoce de cerca.

La fragilidad política de Milei a un paso de las elecciones

Un gobierno que ve que el poder se le escapa como si fuera agua

La política entró en modo reconfiguración. La torpeza de la gestión le dio aires, especialmente, a los gobernadores.
Nelson Castro

En su discurso del viernes en la Bolsa de Comercio de Córdoba, Javier Milei, habló de esto. Señaló allí, que el origen de esta turbulencia económica es política. Tiene razón. Enhorabuena que se haya dado cuenta de ello. Lo que no queda claro es si eso equivale a decir que se dio cuenta de los errores que cometió que han llevado a cimentar esta crisis. Errores que condujeron a la catastrófica derrota electoral en la provincia de Buenos Aires, en medio de una situación socioeconómica dramática para vastos sectores de la sociedad.

Creer que hay doce millones de pobres menos es no tener una dimensión de lo que significa la pobreza. Errores que se siguen repitiendo. La gente, en especial la clase media y media baja –que lo votó– ve cómo se deteriora su calidad de vida día tras día y esto se hace por momentos, insostenible.

Lo que se ha visto en estas dos semanas transcurridas desde que, el oficialismo atravesó el fatídico domingo 7 de septiembre, es un gobierno en situación de parálisis y sin poder de maniobra en el Congreso. Los 87 héroes de la Cámara de Diputados que evitaron el veto de la Ley Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos se han reducido a unos setenta.

Varios de los gobernadores que acompañaron el proyecto e instruyeron a sus diputados y senadores para que le dieran vida, se han distanciado del Presidente hartos de sus malos tratos e incumplimientos de promesas hechas en aquellos días de febriles negociaciones por la ley. Hay que resaltar que ese maltrato también lo sufrieron los propios puertas adentro.

“La euforia de Javier le hizo perder de vista varios semáforos amarillos en la gestión. Su seguridad, respecto de lo que había estado haciendo para ordenar la macro le impidió humanizar parte de su gestión, en pos de medidas necesarias, pero impopulares que implicaban sacrificios enormes para el electorado” –aseguró un libertario que ya no forma parte del Gobierno. El resultado en la provincia de Buenos Aires, para algunos pocos buenos observadores no fue una sorpresa.

Lo mismo está pasando en los centros del poder económico y financieros mundiales donde la preocupación va en aumento ante la falta de un volumen de poder político, sin el cual todo lo que prometa hacer Milei se ve como utópico. La paliza legislativa que recibió el oficialismo en Diputados y en el Senado es una muestra de ello.

La misma sensación también se puede señalar para el proyecto de Presupuesto 2026 que el Presidente presentó el lunes pasado, con un índice de inflación anual y un valor del dólar que no parecen reales.

Nadie duda del equilibrio fiscal como política necesaria para darle certidumbre a la economía argentina, pero hemos llegado a un punto en donde la motosierra lastimó más de la cuenta. El problema no es el orden fiscal calificado de innegociable sino más bien las acciones y decisiones que se toman para sostenerlo. Todo tiene un límite desde las formas hasta el fondo. El Presidente no lo supo ver.

En este contexto el tablero político entró en modo reconfiguración. Un movimiento que se esperaba naturalmente para después de las elecciones del 26 de octubre. Nada de eso. El momento es ahora. Veamos algunos ejemplos. La torpeza del Gobierno le dio a los gobernadores peronistas –y no tanto– el impulso necesario para rearmarse y pensar y repensar nuevas estructuras de poder. También le dio una nueva vida al vapuleado Horacio Rodríguez Larreta, blanco de las peores descalificaciones de parte de Milei.

Lo mismo ocurrió con Mauricio Macri, quien pasó de poner la estructura del PRO al servicio del Gobierno y de recibir el destrato del líder libertario a observar la realidad con más calma y negarse –al menos por el momento– a reunirse con los emisarios del ala política del Gobierno. ¿Para qué? Es la pregunta que hizo trascender harto de comer milanesas y recibir elogios que nunca se tradujeron en participación política concreta. El partido amarillo ha quedado herido de muerte y dividido. ¿Estarán a tiempo de volver a construir una opción de centroderecha viable, capaz de erigirse como alternativa al presente? Parece difícil.

Pero atención: hasta ahora la mayoría de los analistas se han cansado de repetir que Milei tiene la suerte de no contar con nadie en la vereda de enfrente capaz de hacerle sombra. Esto no es tan así. El Presidente debería volver a leer la cancha y darse cuenta que, cuando el peronismo huele sangre, acelera y se rearma de forma sorprendente. El oficialismo ya no está tan solo y tiene cada vez menos margen de error si quiere llevar a los argentinos a buen puerto.

Primicias Rurales

Fuente: Perfil