Mar 2, 2026 | Agricultura, Columnas, Desarrollo Humano, Especial, Salud
Hemos olvidado que el suelo es un organismo vivo, un diseño perfecto del Creador que no necesita de venenos para prosperar. Al tratar la tierra como una fábrica inerte, hemos desconectado nuestra nutrición de su fuente de vida. Es hora de entender que la verdadera agronomía no es una guerra contra las plagas, sino un acto de mayordomía que reconoce que nuestra salud comienza en el respeto sagrado por la microbiología del suelo.
Por Ing. Agr. Pedro A. Lobos, director de Primicias Rurales
Para tener en cuenta: La salud del alma y la salud del suelo están íntimamente ligadas
Buenos Aires, lunes 2 marzo (PR/26) — En las últimas décadas, los campos del mundo se han transformado en escenarios de una guerra silenciosa.
Agrónomos, técnicos y productores, armados con el arsenal de la química moderna, batallan contra «malezas», insectos y hongos.
Sin embargo, tras años de «victorias» tecnológicas, el balance es alarmante: el suelo está más agotado, las plagas son más resistentes y, lo más grave, la humanidad padece una crisis sanitaria sin precedentes.
¿Qué estamos haciendo mal?
La Trofobiosis: El pecado de la sobrealimentación
La ciencia moderna nos ha llevado a olvidar un principio básico: la Trofobiosis. Al forzar el crecimiento de las plantas con fertilizantes sintéticos —especialmente el Nitrógeno soluble—, creamos organismos con una savia «dulce», llena de aminoácidos libres que son el banquete perfecto para las plagas.
En nuestra soberbia por controlar los tiempos de la naturaleza, hemos creado plantas metabólicamente desequilibradas. Una planta sana, nutrida por la compleja red de micorrizas y minerales traza del suelo, produce proteínas complejas que los insectos simplemente no pueden digerir. La plaga no es el enemigo; es el mensajero de un desequilibrio que nosotros mismos provocamos.
Suelo muerto, comida hueca, cuerpo enfermo
El suelo no es un soporte inerte; es un organismo vivo. Al tratarlo como una factoría de extracción, hemos roto la cadena de la vida.
- La pérdida de vitalidad: Una planta que crece en un suelo tratado con biocidas carece de metabolitos secundarios (antioxidantes y polifenoles).
- El impacto en la salud: Consumimos comida «hueca». Esta carencia nutricional, sumada a los residuos químicos, desregula nuestro sistema endocrino y daña nuestro microbioma intestinal, donde reside el 80% de nuestra inmunidad. La explosión de cánceres, alergias y enfermedades autoinmunes no es casualidad: es el reflejo de una biología interna que ya no reconoce lo que ingiere como «alimento vivo».

La solución a gran escala: Agricultura Regenerativa y Sintrópica
¿Es posible alimentar al mundo sin venenos? La respuesta es un rotundo sí, pero requiere un cambio de paradigma: de la extracción a la regeneración.
- Agricultura Sintrópica: Propuesta por Ernst Götsch, busca imitar la dinámica de los bosques. Se basa en la sucesión natural y la alta densidad de especies que cooperan en lugar de competir. En estos sistemas, la poda se convierte en el motor que fertiliza el suelo de forma gratuita y constante.
- Remineralización y Microbiología: Sustituir el NPK químico por harina de rocas y microorganismos eficientes. Esto devuelve al suelo la «memoria mineral» necesaria para que las plantas recuperen su sistema inmunológico.
- Manejo Holístico: Integrar animales y cultivos para cerrar los ciclos de nutrientes, devolviendo al suelo la materia orgánica que el sol y la fotosíntesis generan.
Una visión espiritual: El Creador y la Mayordomía
Más allá de la técnica, hay una verdad que hemos ignorado: la tierra no nos pertenece. En nuestra carrera por el rendimiento máximo, hemos olvidado el rostro del Creador en la creación. Existe un diseño inteligente en cada raíz y en cada filamento de hongo.
La salud del alma y la salud del suelo están íntimamente ligadas. Un suelo enfermo es el síntoma de un espíritu desconectado de su origen. Al envenenar la tierra, estamos profanando el sustento que nos fue dado para nuestra vitalidad y propósito.
Recuperar la agricultura es, en última instancia, un acto de humildad: es reconocer que no somos los dueños de la vida, sino sus guardianes o «mayordomos».
En un suelo sano, la vida florece sin esfuerzo. En un corazón conectado, la sabiduría de la naturaleza se vuelve evidente. Es hora de dejar de luchar contra la creación y empezar a danzar con ella.
Reflexión final: El cambio comienza en el suelo de nuestras propias decisiones. Cada vez que elegimos cómo producir o qué consumir, estamos votando por el mundo que queremos habitar.
Por Ing. Agr. Pedro A. Lobos, director de Primicias Rurales
Primicias Rurales
Fuentes : Life & Energy in Agriculture – Arden B. Andersen
Agroecología – Miguel Altieri
La Vida Secreta de las plantas
Mar 1, 2026 | Actualidad, Columnas
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva. Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia. Autor de varios libros y Publicaciones. Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
El abogado laboralista Sergio Marcelo Mammarelli analiza la nueva reforma laboral en Argentina y advierte que su impacto real no se definirá en el Congreso sino en los tribunales, donde jueces y sindicatos podrían judicializar la norma y condicionar su aplicación.
Buenos Aires, domingo 15 marzo (PR/26) — Hay un error habitual en la política argentina: creer que la sanción de una ley equivale a la transformación de la realidad. Y lamentablemente, ello no es así.
La reforma laboral recientemente aprobada y promulgada por el Poder Ejecutivo la semana pasada, constituye, sin dudas, la mayor reconfiguración estructural del modelo laboral argentino de los últimos cincuenta años. No por su épica parlamentaria —que fue escasa— sino por la profundidad de su desplazamiento conceptual: del modelo protector-sancionatorio hacia un esquema de mayor flexibilidad empresarial y reducción de la litigiosidad punitiva.
La ley no elimina la indemnización. No suprime el principio protectorio. No deroga el artículo 14 bis. Pero sí reduce cuantías, debilita mecanismos disuasorios, amplía márgenes de autonomía contractual y limita solidaridades estructurales.
En síntesis, baja el costo del despido, atenúa sanciones por empleo no registrado, restringe el derecho de huelga al ampliar las actividades esenciales y las de “importancia trascendental”, reduce honorarios profesionales y crea un Fondo de Asistencia Laboral (FAL) que reconfigura el esquema indemnizatorio.
El núcleo duro favorece predominantemente al empleador. Introduce algunos elementos de modernización. Reduce poder sindical estructural. Y desplaza el eje del conflicto. Hasta aquí, el diseño teórico. Ahora empieza la verdadera etapa.
La ilusión del trámite parlamentario
El tránsito por el Congreso fue, en términos reales, un trámite expedito. Dictamen veloz. Debate pobre. Discursos ideológicos. Poca técnica legislativa visible. Mucha negociación invisible. Pero el Parlamento no es el final del camino. Es apenas la primera estación. La ley ahora debe atravesar el verdadero sistema argentino de control: el judicial. Y allí las cosas cambian radicalmente.
En efecto, la Argentina tiene control difuso de constitucionalidad. En criollo: cualquier juez puede declarar la inconstitucionalidad de una norma.
¿Cuántos jueces laborales hay en el país?
¿Cuántos abogados laboralistas con capacidad técnica para plantear regresividad constitucional?¿Cuántos sindicatos con legitimación activa para promover acciones colectivas y cautelares?
No lo sé con precisión estadística. Pero son muchos. Muchísimos. Y cada uno de ellos puede convertirse en una trinchera.
El antecedente que nadie debería olvidar: el DNU 70/2023
El mejor ensayo práctico ya lo vivimos. El famoso DNU 70/2023 fue presentado como una reconfiguración estructural inmediata. Formalmente sigue vigente. Nunca fue rechazado por ambas cámaras. Sin embargo, su capítulo laboral fue suspendido judicialmente. Es decir, nunca se aplicó.
A partir de cautelares colectivas. Suspensiones de aplicación. Acciones sindicales. Planteos de inconstitucionalidad, en la práctica, el decreto existía en el Boletín Oficial, pero no operaba en la vida cotidiana de los tribunales laborales.
Ese antecedente debería servir como advertencia, porque la nueva ley puede sufrir el mismo destino: vigencia formal, aplicación fragmentada, operatividad condicionada.
En Argentina la ley escrita no garantiza el derecho efectivo.
Los frentes de conflicto que vienen pareciera que son múltiples.
La reforma abre múltiples frentes jurídicos desde el debate sobre regresividad y progresividad normativa, cuestionamientos al nuevo cálculo indemnizatorio, restricciones al derecho de huelga, creación del FAL y su impacto previsional, límites a honorarios profesionales, redefinición de solidaridades empresarias, etc. Cada uno de estos puntos es susceptible de control constitucional y convencional.
No estamos ante una simple ley laboral. Estamos ante una reconfiguración de equilibrio de poder. Y eso siempre genera resistencia. Y es lógico y sano que ello ocurra. En definitiva, es la expresión práctica de la “batalla cultural” que nos habla el Presidente. Solo que esa batalla cambió de lugar. La política se dio victoriosamente en el Congreso, pero la guerra aún no se ganó.
La verdadera batalla: interpretación
Existe una máxima que el realismo jurídico norteamericano formuló hace décadas y que nuestra doctrina constitucional recogió con inteligencia:
La ley no es lo que dice el texto. Es lo que los jueces dicen que dice.
No significa que el juez sustituya al legislador. Significa algo más profundo:
el texto legal es abstracto. La interpretación es inevitable. La aplicación concreta define su contenido real y el precedente judicial otorga estabilidad operativa.
En materia laboral esto es decisivo. El principio protectorio depende de interpretación. La presunción de laboralidad depende de prueba. La razonabilidad indemnizatoria depende del control constitucional.
La proporcionalidad de las restricciones al derecho de huelga depende del estándar judicial.
La ley sancionada es derecho potencial. La sentencia es derecho efectivo. Y en Argentina, las Cámaras del Trabajo y la Corte Suprema no son espectadores pasivos. Son protagonistas.
El verdadero interrogante
La discusión pública se agotó en el Parlamento. La discusión real recién comienza en los tribunales. La pregunta decisiva ya no es: ¿Es buena o mala la reforma? La pregunta es: ¿Cómo la interpretarán los jueces?, ¿Aplicarán el test de regresividad con severidad?, ¿Validarán la razonabilidad del nuevo esquema indemnizatorio?, ¿Considerarán proporcionadas las restricciones al derecho de huelga?, ¿Declararán inconstitucional el FAL por su impacto previsional?
De esas respuestas dependerá todo.
El problema estructural
Existe un riesgo político que pocos advierten. Si la reforma es judicializada masivamente, el Gobierno podrá sostener que “la corporación judicial bloquea el cambio”. Si la reforma es validada con ajustes interpretativos, el texto original quedará profundamente modificado por la jurisprudencia. Si es parcialmente declarada inconstitucional, el sistema ingresará en un estado de inestabilidad normativa.
En cualquiera de los tres escenarios, la promesa de “certeza jurídica” se diluye. Y la seguridad jurídica —que era uno de los argumentos centrales para impulsar la reforma— podría convertirse en su principal víctima.
La ley pretendía reducir litigiosidad y puede terminar incrementándola. La litigiosidad que baja en indemnizaciones puede subir en acciones de inconstitucionalidad. Dicho de otro modo, la industria del juicio puede transformarse, pero no necesariamente desaparecer.
Porque cuando se modifica el equilibrio de poder, el conflicto no desaparece: cambia de escenario.
La ley ya salió, ahora empieza la realidad
Argentina tiene una tradición peculiar: las leyes nacen con épica y envejecen en cautelares.
La reforma laboral ya está sancionada. Tiene texto. Tiene número. Tiene promulgación. Pero todavía no tiene destino.
Su verdadera suerte no se definirá en el Congreso ni en conferencias de prensa. Se definirá en expedientes judiciales, en fallos de Cámara y en sentencias de la Corte.
La ley escrita es apenas el primer borrador. La jurisprudencia será la versión definitiva. Y aquí reside la paradoja más incómoda:
Quizá dentro de algunos años descubramos que la reforma que hoy divide al país no fue la que decía el Boletín Oficial, sino la que terminó construyendo la interpretación judicial.
En Argentina, la política sanciona. La Justicia decide. Y la economía espera.
La ley ya salió y ahora empieza el problema.
Primicias Rurales
Mar 1, 2026 | Actualidad, Columnas
Por: Sergio Marcelo Mammarelli
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
El abogado laboralista Sergio Marcelo Mammarelli cuestiona la reciente reforma laboral al considerar que discute categorías del siglo XIX mientras la inteligencia artificial y la robotización redefinen el trabajo. Sostiene que el verdadero desafío no es la indemnización sino la transición tecnológica y la redistribución del excedente productivo.
Buenos Aires, domingo 1 marzo (PR/26) — La Cámara de Senadores aprobó la reforma laboral y ya es Ley. Seguramente el Presidente la promulgará rápido para que constituya un eje de su discurso en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Sin embargo, en lo que me interesa, otra vez el país se divide entre quienes celebran la “modernización” y quienes denuncian la “regresión”.
Se discuten salarios, indemnizaciones, jornada, aportes sindicales, fondos de cese, litigiosidad. Se cruzan estadísticas sobre empleo formal e informal. Se invocan principios constitucionales y dogmas de mercado. Todo parece trascendente y creo que realmente lo es.
Sin embargo, hay algo inquietante que sobrevuela el debate si es que queremos transformar esta discusión en algo más interesante que nos aleje de algunas discusiones a mi juicio estériles: estamos polemizando sobre categorías del siglo XIX en medio de una revolución tecnológica que redefine la noción misma de trabajo.
Con esto no quiero minimizar la discusión tras la reforma laboral, que es más que intensa y polémica, pero quiero a la vez que tomemos conciencia que esa discusión es pequeña.
Me parece que el verdadero elefante en la sala no es la indemnización, ni el fondo de asistencia laboral, ni la multa por trabajo no registrado. El verdadero protagonista de esta época es la inteligencia artificial y su convergencia con la robotización. Y sobre eso, la reforma laboral guarda un silencio que no es neutro: es histórico.
El derecho laboral nunca fue estático: siempre fue derecho de transición tecnológica
Conviene recordar algo elemental que muchas veces escapa al análisis jurídico o incluso económico. El derecho del trabajo no nació para proteger contratos. Nació para amortiguar disrupciones tecnológicas.
La primera revolución industrial no generó un “problema jurídico”. Generó un problema social, con masas desplazadas, jornadas interminables, trabajo infantil, concentración de capital. El derecho laboral apareció como respuesta política a una transformación productiva que desbordaba las reglas civiles.
La segunda revolución industrial —electricidad, producción en serie— obligó a rediseñar jornada, descanso, negociación colectiva y frente a esos cambios, el fordismo, el taylorismo, la automatización de posguerra, la informática de los años 80, la globalización digital de los 90 hicieron necesario que el Derecho laboral nuevamente administrara dicho cambio. En definitiva, cada salto tecnológico exigió adaptar el marco normativo para administrar la transición entre un modelo productivo y otro.
Visto así, el derecho laboral fue siempre una herramienta de equilibrio dinámico. Nunca fue nostalgia. Nunca fue mera técnica contractual. Por el contrario, siempre fue ingeniería institucional frente al cambio tecnológico.
Será por todo esto que además de aburrido por toda esta discusión laboral de los últimos meses, me sorprende e inquieta que, en la mayor revolución productiva desde la máquina de vapor, nuestra discusión legislativa se haya limitado a los márgenes de la relación laboral clásica.
La humanidad artificial y el desplazamiento silencioso
Hoy no estamos ante una mejora incremental de productividad. Estamos ante la externalización de capacidades cognitivas humanas. Para que lo podamos entender, hoy la inteligencia artificial ya escribe, programa, diagnostica, diseña, traduce, predice, asesora jurídicamente y produce análisis financieros con una velocidad y escala que ningún estudio humano puede igualar.
Y si bien la robotización avanza más lento, avanza también a un ritmo vertiginoso. Dicho de otro modo, cuando se acople definitivamente a la IA la robótica, el impacto no será sectorial: será sistémico.
Con esto no quiero ser de los alarmistas que pronostican que “todo trabajo desaparecerá”. Significa algo más complejo: el trabajo será desagregado en tareas, y cada tarea será evaluada en función de su automatizabilidad. De este modo, el empleo ya no se define por la profesión sino por el algoritmo.
Para que lo podamos ver más claro en ese contexto, la reforma aprobada discute la jornada, cuando la IA no tiene jornada. Discute la subordinación jurídica, cuando el nuevo empleador puede ser un sistema algorítmico. Discute indemnización por despido, cuando el reemplazo no es una decisión empresarial sino una consecuencia tecnológica.
En conclusión, no estamos ante una reforma regresiva solamente. Estamos ante una reforma insuficiente.
El error conceptual: pensar el trabajo como si el capital siguiera siendo humano
La relación laboral clásica partía de una tensión clara: capital humano versus capital financiero. El empleador era una persona o sociedad que decidía contratar o despedir.
Sin embargo, en el nuevo paradigma, el capital incorpora inteligencia autónoma y la decisión de reemplazo puede no ser ideológica ni arbitraria. Puede ser puramente eficiente.
En este contexto aparece, como me gusta, la pregunta incómoda:
¿qué hace el derecho laboral cuando el despido no es una decisión empresarial sino una consecuencia estructural de la obsolescencia tecnológica?
Si el trabajo administrativo es absorbido por sistemas generativos. Si el análisis contable es automatizado. Si el asesoramiento jurídico rutinario se resuelve por modelos entrenados. Si el marketing y la redacción técnica se ejecutan por IA. ¿Dónde se inserta esta reforma polémica pensada para resolver problemas del Siglo XIX? ¿En qué artículo aborda la transición tecnológica masiva?
Pues en absolutamente ninguno.
El trabajo manual y la confianza: los últimos refugios
Hoy sobreviven con relativa estabilidad dos grandes ámbitos:
- El trabajo manual no robotizado.
- El trabajo basado en confianza interpersonal.
La construcción, el cuidado, la presencia física, la responsabilidad humana directa, el vínculo personal parecieran ser los dos nichos de supervivencia del trabajo humano. Sin embargo, aun así, ambos ámbitos están bajo presión. La robotización reducirá progresivamente la frontera del trabajo manual.
Y la confianza humana será híbrida, mediada por plataformas, reputaciones digitales y sistemas de evaluación automatizada. Ya esto lo estamos viendo, donde el abogado, el médico, el contador, el periodista —profesiones históricamente basadas en la confianza— ya compiten con sistemas de análisis automatizado.
En consecuencia, la pregunta no es si habrá reemplazo. La pregunta es a qué ritmo y con qué reglas de transición. Y allí es donde la reforma calla y no se hace cargo de los verdaderos problemas que tenemos a la vuelta de la esquina.
La pobreza no es sólo salario
Otro elemento que estuvo ausente en el debate de la reciente reforma laboral es la redistribución del excedente tecnológico. Dicho de otro modo, si la IA multiplica productividad y reduce costos laborales, el problema central no es la indemnización. Es la distribución de ese excedente y entre quiénes.
¿Quién captura el valor generado por la automatización?
- ¿El capital?
- ¿El Estado vía impuestos?
- ¿Los trabajadores vía participación?
- ¿Nadie?
La pregunta y las respuestas deberían ser inquietantes porque nos conectan con un problema, donde la pobreza del futuro puede no ser falta de empleo. Puede ser irrelevancia productiva.
Deberíamos salir de esa vieja lógica marxista para analizar que el trabajador desplazado no será necesariamente explotado. Puede ser directamente innecesario. Y este nuevo paradigma cambia el eje del derecho laboral para siempre. Deja de ser protección frente al abuso y pasa a ser garantía de inclusión en una economía altamente automatizada.
Todos estos temas deberían exigirnos pensar en formación permanente, renta de transición, redistribución fiscal del excedente tecnológico, regulación algorítmica. Sin embargo, nada de eso aparece en la reforma.
Una modernización que no moderniza
Se nos dijo que esta ley moderniza. Pero modernizar no es flexibilizar categorías del siglo XX. Modernizar es anticipar el siglo XXI. Si la nueva ley hubiera querido modernizar hubiera analizado incorporar:
- Regulación del uso de IA en relaciones laborales.
- Transparencia algorítmica en decisiones de contratación y despido.
- Derechos frente a la automatización.
- Fondos de reconversión tecnológica.
- Mecanismos de redistribución del excedente productivo automatizado.
Nada de eso fue discutido seriamente. Sin embargo, se debatió, en cambio, cómo reducir litigiosidad y costos, se negoció coparticipación, aportes y equilibrios fiscales, se habló de empleo como si la variable central fuera la carga tributaria y no la sustitución tecnológica.
El verdadero desafío
La historia demuestra que cada revolución tecnológica genera dos caminos:
- Concentración extrema de riqueza y fragmentación social.
- Adaptación institucional que convierte productividad en bienestar colectivo.
Precisamente el derecho laboral nació para colaborar en la búsqueda del segundo camino y pareciera que la reciente reforma renunció a esa función, con independencia si fuera demasiado protector o demasiado flexible. En este sentido, la reforma aprobada quedó atrapada en su propia tradición. Podrá reducir juicios. Podrá alterar indemnizaciones. Podrá mejorar algunos indicadores coyunturales. Sin embargo, si no incorpora la transición tecnológica como eje estructural, será apenas una ley de administración del pasado.
Conclusión: discutir el costo del despido mientras cambia la naturaleza del empleador
Estamos discutiendo cuánto cuesta despedir a un trabajador humano en un mundo donde el nuevo empleador puede ser un algoritmo. Estamos regulando la jornada cuando la inteligencia artificial trabaja sin descanso. Estamos negociando aportes sindicales mientras el trabajo se fragmenta en tareas deslocalizadas y automatizadas.
El derecho laboral siempre fue derecho de transición tecnológica y si dejara de serlo, como parece, no será por regresivo o progresista sino por irrelevante.
En definitiva, lo peor que le puede pasar a una ley no es ser mala.
Es volverse innecesaria en el mismo momento en que nace. A mi juicio, ahí reside el verdadero riesgo de esta reforma: no que mire demasiado al pasado,
sino que ignore que el futuro ya empezó.
Primicias Rurales
Fuente: https://infosurenlinea.com.ar/
Feb 27, 2026 | Agricultura, Cambio Climático, Columnas
La agricultura del futuro no sólo está en las manos de los agricultores, sino en los diminutos habitantes invisibles del suelo.
Por Ing Agr Pedro A Lobos 
Buenos Aires, martes 17 de diciembre (PR/25) — El microbioma, una red compleja de bacterias, hongos y virus, ha emergido como el verdadero motor detrás de una revolución silenciosa que está redefiniendo la forma en que cultivamos nuestros alimentos.
En este nuevo paradigma agrícola, los microbios no sólo son aliados, sino protagonistas clave en la creación de cultivos más saludables y resilientes.
1. Bioestimulantes y Biofertilizantes: El Poder de los Microorganismos
A diferencia de los fertilizantes químicos tradicionales, los bioestimulantes y biofertilizantes se basan en microorganismos vivos para optimizar la absorción de nutrientes y mejorar la salud de las plantas.
Entre ellos, las rizobacterias promotoras del crecimiento vegetal (PGPR) destacan por su capacidad para fijar nitrógeno del aire y solubilizar el fósforo en el suelo. Esta acción reduce la dependencia de fertilizantes sintéticos, favoreciendo una agricultura más sostenible y menos contaminante.
Empresas como Bioceres Crop Solutions están a la vanguardia de este cambio, ofreciendo soluciones innovadoras que aprovechan el poder de la microbiología para mejorar los cultivos.
2. Biocontrol: Los Microbios como Guardianes Naturales
Los microbios no sólo alimentan a las plantas, también las defienden. En un mundo cada vez más preocupado por los efectos nocivos de los pesticidas químicos, hongos como Trichoderma y bacterias como Bacillus thuringiensis se están posicionando como los “guardaespaldas” naturales de los cultivos. Estos organismos actúan de manera selectiva para combatir patógenos y plagas, evitando la toxicidad de los pesticidas convencionales y, de paso, protegiendo a los polinizadores esenciales para la biodiversidad.
3. Resistencia al Cambio Climático: Microbios que Salvan Cultivos

Con el cambio climático intensificando fenómenos como sequías y olas de calor, la investigación científica de 2025 está centrada en descubrir microbios que ayuden a las plantas a resistir estos extremos.
Ciertas comunidades microbianas tienen la capacidad de inducir tolerancia al estrés hídrico y térmico, permitiendo que los cultivos mantengan su productividad incluso bajo condiciones climáticas adversas. Esta innovación no solo promete incrementar la seguridad alimentaria, sino también hacer la agricultura más resiliente frente a un futuro incierto.
4. Salud del Suelo y Secuestro de Carbono: Microbios Contra el Calentamiento Global
El suelo no solo es la base de la agricultura; también juega un papel crucial en la lucha contra el cambio climático. Un suelo microbiológicamente activo no solo es más fértil, sino que actúa como un sumidero de carbono eficiente, atrapando dióxido de carbono y ayudando a mitigar el calentamiento global.
Las simbiosis entre las raíces de las plantas y los hongos micorrícicos, por ejemplo, expanden el sistema radicular, mejorando la estructura del suelo y aumentando su capacidad para almacenar carbono. De esta manera, los microbios no solo impulsan la productividad agrícola, sino que también ayudan a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En este escenario de innovación y sostenibilidad, los microbios se presentan como los verdaderos héroes invisibles de la agricultura moderna.
Para los interesados en profundizar en los avances científicos y las investigaciones más recientes, los recursos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ofrecen un panorama detallado de estos desarrollos que están cambiando el rumbo de la agricultura a nivel global.
Especial por Ing. Agr. Pedro A. Lobos, director de Primicias Rurales
Feb 8, 2026 | Actualidad, Columnas, Política
Abogado laboralista, especialista en negociación colectiva.
Ex Titular de la Catedra de Derecho del Trabajo y Seguridad Social de la Universidad Nacional de la Patagonia.
Autor de varios libros y Publicaciones.
Ex Ministro Coordinador de la Provincia del Chubut
Buenos Aires, lunes 16 febrero (PR/26) — Con mucha atención seguí el trámite parlamentario en el Senado de la tan vapuleada “reforma laboral” enviada por el gobierno. No por curiosidad académica. Tampoco por fetichismo institucional.
Sino porque allí, en esas madrugadas parlamentarias que casi nadie mira, se redefine silenciosamente el equilibrio entre capital y trabajo en la Argentina.
Mi hipótesis es sencilla pero incómoda: contrastar, con evidencia documental y trazabilidad parlamentaria, qué decía el texto ingresado por el Poder Ejecutivo y qué terminó votándose; cómo fue el procedimiento; qué actores aparecen como ganadores y cuáles como perdedores si uno analiza los incentivos reales que emergen del articulado, no de los discursos. Y la conclusión preliminar no es alentadora.
Una reforma exprés: cuando el Senado legisla sin leer
Lo que ocurrió esta semana en el Senado no fue un debate. Fue una puesta en escena, casi una pantomima. La reforma laboral discutida no fue objeto de deliberación seria, ni de escucha genuina y menos de estudio riguroso. Fue el resultado de un procedimiento que avergüenza a cualquier estándar mínimo de institucionalidad republicana.
El proyecto ingresó y, en cuestión de días, obtuvo dictamen favorable. Una reforma estructural, que modifica el contrato social entre capital y trabajo, atravesó el filtro del Senado a una velocidad que sólo sería comprensible si estuviéramos regulando el ancho de una vereda. Sin embargo, estamos hablando del régimen de despido, del esquema de aportes, de la estructura de negociación colectiva, del financiamiento sindical y del diseño de incentivos del mercado laboral argentino. Nadie tuvo tiempo material de leerla completa. Mucho menos de analizarla en detalle, contrastarla con legislación vigente, evaluar efectos sistémicos o proyectar impactos fiscales y previsionales.
Lo cierto es que primero se firmó dictamen, después se convocó a escuchar a cámaras empresariales, sindicatos, juristas y especialistas. El orden lógico, escuchar, analizar y dictaminar, fue invertido. La deliberación fue posterior a la decisión. Es decir, decorativa. Estos dos hechos, hasta aquí, confirman mi hipótesis de que se estaba legislando sin leer. Sin embargo, lo más relevante vino después.
Negociar no es debatir
La verdadera discusión parlamentaria no giró en torno al impacto de la reforma, ni a sus riesgos técnicos, ni a su coherencia macroeconómica. El eje real fue otro:
- ¿Cómo compensar a los gobernadores por la caída de coparticipación derivada de la modificación del impuesto a las ganancias?
- ¿Cómo preservar el financiamiento sindical?
- ¿Cómo sostener el negocio bancario asociado al manejo de sueldos y aportes?
En síntesis: se rediseñan las reglas del mundo del trabajo a cambio de recursos fiscales, privilegios corporativos y equilibrios políticos territoriales. No pretendo con esto realizar ninguna acusación moral sino simplemente estoy realizando una descripción institucional.
Hecho verificable: qué se aprobó y qué no sabemos aún
En la madrugada del 12/02/2026 (sesión del 11/02/2026), el Senado dio media sanción al proyecto denominado “Ley de Modernización Laboral”, con 42 votos afirmativos y 30 negativos. El despacho incorporó 28 modificaciones formales, aunque crónicas periodísticas hablaron de más de 50 cambios acumulados en el proceso. Y aunque parezca mentira, todavía no es fácilmente accesible el texto definitivo post-media sanción. Al menos para poder hacer una auditoría artículo por artículo. Dicho de otro modo, la negociación queda en el terreno del rumor y no del documento.
El mapa de concesiones: dónde se cedió y para quién
El oficialismo presentó el texto final como resultado de acuerdos transversales. Traducido al lenguaje real y común, realizó concesiones selectivas para alcanzar la mayoría.
1. Gobernadores y provincias
El primer eje de negociación fue territorial. Sin los votos provinciales no había número. Y los votos provinciales no son gratuitos. De este modo, el oficialismo ajustó puntos sensibles para garantizar acompañamiento. La lógica utilizada es por todos conocida: estabilidad política a cambio de compensaciones fiscales explícitas o implícitas.
2. Estructuras sindicales y “cajas”
El segundo eje fue corporativo. Se mantuvo el esquema de financiamiento de obras sociales y aportes sindicales, con un tope negociado del 2%. Es decir, no se desmontó la arquitectura financiera de las estructuras sindicales.
Lo expuesto nos desnuda una paradoja interesante. Se flexibilizan tutelas del trabajador individual, pero se preservan mecanismos de financiamiento de actores con poder de presión institucional. Para que se entienda, el gobierno prefirió que el trabajador atomizado pierda capacidad de protección efectiva a cambio de mantener los recursos de la estructura organizada sindical.
3. El sistema bancario se salió con la suya.
La última concesión, lo fue con los Bancos. El gobierno cedió también ante el poder financiero, impidiendo la competencia del negocio en el manejo de los sueldos de los trabajadores dependientes a lo que se denomina “billeteras virtuales”. Las razones de la negociación lamentablemente no encuentran ninguna otra lógica que no sean los privilegios de la casta financiera.
Matriz de ganadores y perdedores
Si dejamos de lado el relato y observamos incentivos económicos y jurídicos, el cuadro es más que nítido.
Ganadores probables
- Empresas con alta rotación o intensivas en mano de obra, que se ven beneficiadas con reducciones de costos de despido o mecanismos alternativos de indemnización que licúan contingencias.
- Grandes empleadores con departamentos legales robustos, que ante la individualización y descentralización de la negociación colectiva favorecen a quien tiene mayor poder contractual.
- Gobernadores y partidos provinciales, donde la negociación legislativa fortalece su rol de árbitros federales.
- Estructuras sindicales y cámaras empresarias, que lograron la preservación de financiamiento y capacidad de interlocución.
Perdedores probables
- El trabajador individual, especialmente no sindicalizado, que padecerá una mayor flexibilidad de salida y acuerdos individualizados que reducen protección real.
- El sistema previsional (según diseño final de aportes), que recibe un desvío de flujos hacia fondos alternativos que seguramente afectarán el financiamiento estructural.
- La transparencia legislativa, donde la velocidad y opacidad de todo el proceso de negociación deterioran aún más la calidad institucional.
El FMI, la flexibilidad y el mito de la condicionalidad
En este contexto de ganadores y perdedores, no puedo dejar de mencionar al FMI, donde todos sabemos a través de sus propios informes, que sugieren que la Argentina debe promover reformas pro-mercado y en particular la importancia de mayor flexibilidad laboral y reducción de litigiosidad.
Ahora bien, ¿Es esta reforma una imposición formal del FMI?
No hay evidencia pública concluyente que permita afirmarlo como condicionalidad explícita. Sin embargo, todos sabemos que la reforma es consistente con la orientación estructural recomendada por el organismo. Dicho de otro modo, si bien no debemos confundir el alineamiento ideológico con imposición contractual negar la convergencia conceptual sería ingenuo.
Lo que viene en Diputados
La reforma pasa ahora a la Cámara de Diputados y si el Senado funcionó como cámara de negociación política, es probable que Diputados replique el esquema con dictámenes acelerados, modificaciones quirúrgicas para cerrar mayorías y un debate discursivo intenso acompañado de transacciones selectivas. Es decir, nada nuevo bajo el sol legislativo argentino.
Intentando aproximarme a una conclusión simplemente diría que lo sucedido en el Senada fue la más sublime demostración de cinismo. Lo votado esta semana en la Cámara alta no fue sólo una reforma laboral, sino que fue la institucionalización del toma y daca como método legislativo. A ello se le agregó una nueva regla: se creó la regla del consenso sin lectura y la negociación sin transparencia.
Hasta acá la enseñanza es desbastadora. Para modificar el mundo del trabajo argentino ya no se necesita análisis técnico exhaustivo, ni estadísticas comparadas, ni estudios de impacto regulatorio. Alcanzan 72 horas, un dictamen exprés y algunos acuerdos de despacho cerrado.Y lo que más me inquieta y sorprende, no es la velocidad sino su naturalización.
En fin, todos declaran haber ganado algo. Los senadores porque “mejoraron” el texto. Los sindicatos porque “preservaron” aportes. Los empresarios porque “redujeron” costos. Los gobernadores porque “negociaron” recursos. El oficialismo porque “avanzó” frente a la oposición. Sin embargo, el trabajador argentino, el único y exclusivo sujeto teórico de la reforma, ni siquiera tuvo tiempo de leer lo que perdió.
La pregunta ya no es si esta reforma es buena o mala. La pregunta es otra:
¿Estamos dispuestos a aceptar que las reglas del trabajo se redefinan como si fueran cláusulas accesorias en un contrato político de madrugada?
Porque cuando la República se acostumbra a legislar sin leer, el problema ya no es laboral. Es democrático. Por eso, quizás el verdadero ganador no sea ningún senador, ni ningún sindicato, ni ningún empresario. El verdadero ganador es el cinismo y los verdaderos perdedores somos nosotros.
Primicias Rurales
Ene 28, 2026 | Columnas, Salud
La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), enfermedad neurodegenerativa que afecta las neuronas motoras, marcó los últimos años de Roberto Fontanarrosa, quien enfrentó el avance progresivo de la discapacidad física sin perder su lucidez, su capacidad creativa ni el humor, convirtiéndose también en un símbolo de dignidad frente a una patología devastadora.
Autor: Gonzalo Fierro, médico reumatólogo y clínico (MN 200215). Especial para Primicias Rurales
Buenos Aires, miércoles 28 enero (PR/26) — Roberto Fontanarrosa fue uno de los humoristas gráficos y escritores más influyentes de la Argentina y del mundo hispanohablante. Autodidacta, empezó como dibujante en diarios rosarinos y saltó a la fama nacional cuando ingresó a la revista Hortensia y luego a Clarín, donde publicó durante décadas.
Escribió personajes icónicos como Inodoro Pereyra, el gaucho solitario.

Inodoro Pereyra, Fontanarrosa y Boogie, el aceitoso
Una parodia genial del mito gauchesco argentino, cargada de filosofía popular, lenguaje rural y humor absurdo. También se destaca Boogie, el Aceitoso : Un mercenario violento, cínico y políticamente incorrecto, inspirado en el policial negro y en la cultura norteamericana.
Su vida como escritor

Roberto Alfredo Fontanarrosa
Rosario, Argentina (1944–2007)
Además de humor gráfico, Fontanarrosa fue un cuentista extraordinario. Sus relatos —muchos ambientados en bares, fútbol y amistad— tienen un oído finísimo para el habla cotidiana. Algunos de sus libros destacados son El mundo ha vivido equivocado, No sé si he sido claro, Nada del otro mundo, entre otros
Su amor de toda la vida fue el fútbol, Específicamente Rosario Central que se constituyó en una pasión central de su obra y de su vida.
Fontanarrosa y la ELA (Esclerosis Lateral Amiotrófica)
A fines de los años 90, Fontanarrosa fue diagnosticado con ELA, una enfermedad neurodegenerativa progresiva que afecta las neuronas motoras.
Esta enfermedad le produjo que fuera perdiendo gradualmente la movilidad de brazos y piernas y con el tiempo ya no pudo dibujar. En etapas avanzadas el habla se vio severamente afectada. Sin embargo, nunca dejó de pensar, escribir ni hacer humor.
Para continuar creando Fontanarrosa dictaba textos, supervisaba dibujos realizados por asistentes, seguía participando en charlas, congresos y entrevistas, incluso con grandes dificultades físicas.
Un símbolo de dignidad y humor
Uno de los momentos más recordados fue su participación en el Congreso Internacional de la Lengua Española (Rosario, 2004), donde dio una charla memorable sobre las “malas palabras”, arrancando risas y ovaciones, ya visiblemente afectado por la enfermedad.
Nunca convirtió su enfermedad en espectáculo, pero sí en una lección silenciosa de entereza.

Inodoro junto a su fiel y reflexivo perro Mendieta
Fallecimiento y legado
Roberto Fontanarrosa murió el 19 de julio de 2007, a los 62 años.
Hoy es recordado como, un maestro del humor argentino, un narrador brillante. Un ejemplo de cómo la creatividad y la dignidad pueden sobrevivir incluso a una enfermedad devastadora como la ELA.

¿Qué es la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)?
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad del sistema nervioso que afecta a las neuronas motoras, que son las células que envían las órdenes del cerebro a los músculos.
Cuando estas neuronas dejan de funcionar:
- Los músculos se debilitan
- Se van afinando (atrofia)
- Se pierde progresivamente la capacidad de moverse, hablar, tragar y respirar
La sensibilidad, la conciencia y la inteligencia generalmente se conservan.
¿Cuál es la causa?
En la mayoría de los casos no se conoce la causa.
No es contagiosa y no se produce por algo que la persona haya hecho o dejado de hacer.
En una pequeña proporción de personas, la ELA puede tener un componente hereditario.
¿A quiénes afecta?
- Suele aparecer entre los 50 y 65 años, aunque puede darse antes
- Es un poco más frecuente en varones
- Es una enfermedad poco frecuente
¿Cuáles son los síntomas más comunes?
Pueden comenzar de distintas maneras:
En brazos o piernas
- Debilidad para caminar o agarrar objetos
- Calambres o temblores musculares
- Torpeza o caídas
En el habla o la deglución
- Dificultad para hablar con claridad
- Voz nasal o más débil
- Problemas para tragar alimentos o líquidos
Estos síntomas avanzan de forma progresiva.
Diagnóstico:
No existe un estudio único que confirme la ELA.
El diagnóstico se basa en la evaluación neurológica. Estudios eléctricos de los músculos (electromiografía). Resonancia magnética (RMN): descartar causas estructurales.
El proceso puede llevar tiempo y requerir varios estudios.
¿Tiene tratamiento?
Actualmente no existe una cura, pero sí hay tratamientos que ayudan.
Algunos medicamentos pueden ralentizar levemente la evolución de la enfermedad en ciertos pacientes. Existen dos medicamentos que actualmente se usan, Riluzol, que prolonga discretamente la sobrevida. Edaravona , puede enlentecer el deterioro funcional en algunos pacientes.
Tratamientos de apoyo (muy importantes)
Estos tratamientos mejoran la calidad de vida:
- Kinesiología y fisioterapia: ayudan a mantener la movilidad
- Fonoaudiología: para el habla y la deglución
- Soporte nutricional: para evitar la desnutrición
- Soporte respiratorio: cuando la respiración se debilita
- Ayudas técnicas: sillas de ruedas, comunicadores, adaptaciones
- Acompañamiento psicológico
- Cuidados paliativos, desde etapas tempranas
¿Cómo evoluciona la enfermedad?
La ELA es progresiva, pero la velocidad de avance varía mucho de una persona a otra.
Muchas personas viven varios años con la enfermedad, especialmente cuando cuentan con atención médica especializada, apoyo familiar y un equipo de salud que acompañe de manera integral
¿Dónde y cómo un paciente puede averiguar sobre ensayos clínicos para ELA desde Argentina (o el mundo)?
Con fuentes confiables y acciones concretas que pueden tomar:
Registros oficiales de ensayos clínicos
Estos son portales que listan estudios clínicos formales, incluyendo posibles ensayos para ELA:
Registro Nacional de Investigaciones en Salud (RENIS) – Argentina
Es el registro oficial del Ministerio de Salud de Argentina donde deben inscribirse los ensayos clínicos que se realizan en el país. Allí se pueden buscar estudios según enfermedad, institución o criterio.
Visitar:
-RENIS (Argentina) – sitio oficial del Ministerio de Salud
(Otros registros provinciales también pueden incluir estudios locales)
-ClinicalTrials.gov
Es la base de datos global más grande de ensayos clínicos del mundo, mantenida por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU.
Se puede filtrar por, condición (por ejemplo: Amyotrophic Lateral Sclerosis / ELA), país o ciudad o por el estado del ensayo (inscripción abierta, cerrada, etc.)
Herramientas especializadas en ELA
Estas plataformas permiten ver ensayos clínicos específicos para ELA y, en algunos casos, personalizar la búsqueda:
-ALS Trial Navigator es herramienta interactiva para buscar ensayos clínicos de ELA en todo el mundo que permite ingresar datos del paciente para ver qué estudios podrían ser compatibles. Ofreciendo varios modos de búsqueda, como mapa o filtros de características del ensayo.
-ALS Trial Browser es un listado navegable de ensayos de ELA que permite ver muchos estudios disponibles en diferentes países.
Redes e instituciones con actividad en investigación de ELA:
Aunque no siempre publican directamente los ensayos, estas organizaciones pueden conectar pacientes con grupos de investigación o centros que participan en estudios:
-ELATAM
Es una red latinoamericana de centros clínicos y grupos científicos dedicados a ELA.
Puede ser útil contactarlos para preguntar por estudios o ensayos en la región.
Instituciones médicas especializadas
-Instituto Fleni, en Buenos Aires coordina tratamientos y también protocolos de investigación sobre ELA en Argentina. Contactar directamente puede dar información sobre ensayos activos o futuros. https://www.fleni.org.ar
–Hospital Nacional Posadas: Este hospital público ofrece atención integral para la ELA.
–Hospital Privado Universitario de Córdoba: Ofrece un programa para el manejo de pacientes con ELA en la provincia de Córdoba.
–Hospital de Agudos Ramos Mejía: Se menciona como un centro de atención asociado con la Asociación ELA Argentina.
ONGs
En Argentina, las principales ONGs dedicadas a la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) son la Asociación ELA Argentina y la Fundación Esteban Bullrich. Ambas organizaciones ofrecen apoyo a pacientes y familiares, y promueven la investigación y la concienciación sobre la enfermedad.
-Asociación ELA Argentina (Asociación Civil ELA República Argentina), ofrecen una variedad de servicios y programas, que incluyen asistencia a familiares y grupos de apoyo. Tienen un programa federal con sedes o contactos en diferentes localidades del país, como La Plata, Mendoza y Rosario.
www.asociacionela.org.ar
Contacto (WhatsApp): 011 15-5740-2321
-Fundación Esteban Bullrich: Esta fundación se dedica a ayudar a los enfermos de ELA y a fomentar la innovación e investigación para encontrar una cura.
Entre sus iniciativas se encuentra el desarrollo de dispositivos de clonación de voz en colaboración con otras organizaciones y la plataforma RegistrELA, un registro de personas con ELA en Argentina.
www.fundacionestebanbullrich.org
“Un Ensayo para Mí”
No es una ONG de asistencia directa (como la Asociación ELA), sino la primera plataforma de búsqueda de ensayos clínicos en Latinoamérica que conecta a pacientes con investigaciones médicas vigentes.
En relación con la ELA en Argentina, su función principal es permitir el acceso a tratamientos experimentales y nuevas drogas en fase de estudio.
¿Cómo ayuda a un paciente con ELA?
Utilizando el buscador de Investigaciones que permite buscar por diagnóstico («Esclerosis Lateral Amiotrófica») para ver qué protocolos de investigación están reclutando voluntarios en Argentina y otros 10 países de la región. Provee información con un lenguaje amigable, lenguaje sencillo para que el paciente y su familia entiendan de qué trata el estudio.
Especial para Primicias Rurales
Autor: Gonzalo Fierro, médico reumatólogo y clínico (MN 200215)