Se tensan los precios de la carne en un contexto de firme demanda externa

 Se tensan los precios de la carne en un contexto de firme demanda externa

Por Juan Manuel Garzón

Buenos Aires, 22 noviembre (PR/20) — Los precios de la carne bovina han aumentado un 55% en los últimos 12 meses, muy por encima de la variación del nivel general de precios (37%).

Esta dinámica, un ajuste en términos reales del 12%, es llamativa en términos de la fuerte crisis económica local, que incluye pérdida de empleos y caída de ingresos en términos reales en amplios segmentos de la población

La explicación del fenómeno reside en la fortaleza de la demanda externa y en la evolución de las exportaciones, que van a otra velocidad a la que crece la producción.

Mientras que las colocaciones externas se han expandido un 12,0% en primeros nueve meses, la oferta de carne ha logrado crecer sólo 1,2% respecto al 2019.

Por esta asimetría, el consumo interno de carne bovina está convergiendo hacia un promedio de 50 kilos por habitante año (res con hueso), la cifra más baja en décadas

En lo que va de noviembre (contabilizado hasta el día 17), los precios medios de la hacienda acumulan una suba de entre el 5,9% (vacas) y 8,6% (vaquillonas) respecto a octubre, en el mercado de Liniers.

Se trata de variaciones muy importantes que difícilmente pasen desapercibidas en el mostrador y que anticipan un cierre de año con mucha tensión sobre los precios internos.

Primicias Rurales

Fuente: IERAL Fundación Mediterránea

La era de los «Influencers» y la imagen de la carne vacuna

La era de los «Influencers» y la imagen de la carne vacuna

Por Adrián Bifaretti*.
Buenos Aires, 15 noviembre (Especial para NA) — El argentino pasa cada vez más tiempo en el mundo virtual que en el mundo real. Y más en las redes sociales y menos en la web.
Esto se confirma en el panel online del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), que contempla una muestra de 1.100 casos representativos de todo el país, un 53% de la gente pasa más tiempo en las redes sociales que en Internet.
Un punto de partida para entender el contexto de las conversaciones en las redes sociales es el interés por determinados temas más que otros.
Por ejemplo el trabajo, la salud o la nutrición son los tópicos que más interesan a los argentinos.
Otros ejes de conversación, como la familia, los viajes o la comida son los que aparecen en la agenda de temas que a la gente les encanta.
Cuando los temas son de interés de la gente son tenidos en cuenta y desarrollados en las redes sociales por parte de los influencers y generadores de contenido.
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Los influencers y la carne vacuna
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Por lo expresado por la gente en un monitoreo Online con mil cien casos llevado a cabo por el IPCVA, pareciera que se reconoce una mayor proporción de influencers con una posición crítica ante el consumo de carne.
Así se desprende del total de respuestas, donde un 25% de la gente menciona algún influencer que reconoce como detractor del consumo de carne, mientras que solo el 17% de las respuestas identifica alguna persona que impulsa por algún motivo el consumo de carne vacuna.
Cuando se les pregunta a los argentinos cuál cree que serían los motivos por los cuales un influencer recomendaría «no comer carne vacuna», la problemática del maltrato y sufrimiento animal emergen en un primer plano.
Luego aparecen el fomento a una alimentación más saludable y la invitación a formar parte de nuevas tendencias que promueven el abandono del consumo de carne.
En menor medida declaran la prevención de enfermedades y el cuidado del medio ambiente.
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Los influencers y las diferentes corrientes alimentarias.
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El análisis de esta misma pregunta por segmentos de mercado con diferentes conductas alimentarias (veganos, vegetarianos y flexitarianos) permite comprender nuevos puntos de vista sobre el tema.
En el caso de los vegetarianos mencionan a la faena y la muerte de los animales como la principal causa por la cual un influencer no recomendaría no consumir carne vacuna.
Para ellos en cambio es menos importante la recomendación de abandonar su consumo por temas relacionados con la salud.
En lo que hace a los veganos, ellos piensan que los influencers podrían recomendar el abandono del consumo de carne por múltiples razones, pero en esta visión más integral de la problemática, cobran en términos comparativos menor importancia la salud y el cuidado del medioambiente.
Por el lado de los flexitarianos (aquéllos que a pesar de comer carne vienen disminuyendo su consumo), la salud tiene un peso medio y pesa mucho más la prevención de enfermedades.
Es indudable que esta mirada desde las conductas alimentarias, permite apreciar el impacto negativo de estos «influencers anticarnes».
En este escenario, la situación actual indica que en líneas generales el 56% de la población argentina no piensa modificar su conducta carnívora con el propósito de evitar la faena de animales para la obtención del alimento carne.
Sin embargo, existe entre un 30% de la población que estaría dispuesta a comer menos carne y un 8% a abandonar el consumo de carne por las razones expuestas .
El momento digital en plena pandemia es solo el puntapié inicial, lo que comienza será todavía más disruptivo.
Pero la carne vacuna argentina transita por el buen camino y ello la llevará a estar a la altura de las circunstancias.
(*) Jefe del Departamento Promoción Interna del IPCVA.

Primicias Rurales

Fuente: IPCVA

Las claves para el desarrollo sostenible

Las claves para el desarrollo sostenible

Por Mariela Cuartucci (*)

Buenos Aires, 11 noviembre (Especial para NA) — El desarrollo sostenible implica la necesidad de considerar todas las facetas y valores para el uso de nuestros recursos, como sucede en el caso del agua.

Esto debe ser comprendido tanto por los distintos niveles de decisión política del sector que administra este recurso, como por la comunidad en general, con el objetivo de alcanzar una adecuada gestión del agua y su correcto saneamiento en cada país.

El impacto que genera la educación multidisciplinaria es brindar la capacidad de abordar los temas ambientales de manera integral.

Entre las denominadas «facetas» del agua, podemos decir que el agua es un recurso natural, que es renovable si se protege al ambiente; es un bien económico, dado que los costos de su utilización obligan a adoptar un criterio empresarial en su comercialización; es un bien estratégico a nivel mundial; la gestión del agua tiene una dimensión política; y como servicio resulta relevante para los medios de comunicación masiva.

Por lo tanto, las soluciones deben ser integrales y considerar la participación de la comunidad.

Queda claro entonces que es necesario generar un enfoque multidisciplinario para abordar la educación ambiental, que permita una reeducación de la sociedad, una perspectiva sostenible y entender la problemática que existe en muchas regiones sobre escasez del agua en los diferentes países.

Por ello, la sinergia que se genera entre diferentes disciplinas permite tener una mirada global y adoptar medidas o plantear soluciones que permitan integrar estos conceptos.

El éxito al abordar un determinado problema desde esta visión se da no sólo por presentar una solución adecuada desde el punto de vista tecnológico o de procesos, sino también entendiendo las condiciones del entorno de la cuestión a resolver. Esto quiere decir entender el contexto, la cultura, la educación, las posibilidades económicas de cada región.

Son cuestiones indispensables para considerar al momento de abordar una propuesta y que la misma sea exitosa.

Existen espacios que fomentan este tipo de intercambios. En mi caso, tuve la posibilidad de ingresar al Comité de Jóvenes Líderes de ALADYR (Asociación Latinoamericana de Desalación y Reúso de Agua). Esto me ha dado la posibilidad de entender cómo resulta la sinergia entre diferentes disciplinas sobre un mismo punto en común.

El comité está conformado por personas de variados países con distintas especialidades que van desde ingenierías, ciencias económicas hasta licenciaturas como bioquímica.

La posibilidad de que carreras tan diferentes puedan converger a un mismo objetivo en común enriquece no sólo el crecimiento profesional de uno, sino la capacidad de tener un pensamiento «afuera de la caja». Esto hace posible un mayor acercamiento y alcance en la difusión de ciertas cuestiones en las que uno desea generar conciencia.
Para dar un ejemplo concreto, es importante el aporte desde el punto de vista tecnológico, con disciplinas enfocadas a preservar recursos y adoptar soluciones que permitan un uso sustentable del agua, pero también es importante tener la visión de fuentes de agua «alternativas» que permitan terminar con la escasez del agua donde, por ejemplo, geográficamente la disponibilidad de agua dulce es escasa o nula.

Esto se puede generar a través del intercambio entre varias disciplinas y profesionales de diferentes ámbitos.

Es clave adoptar un enfoque social y económico, adaptado a la situación de cada región. En este punto, la educación a nivel comunidad respecto al uso y manejo del agua, la generación de conciencia sobre usos racionales y una cultura que comprende las limitaciones del recurso hídrico (el cual no es «ilimitado o abundante» como se ha pensado por mucho tiempo) ayudan a generar la sostenibilidad ambiental para el futuro.

En esto yace la trascendencia de un «liderazgo juvenil», el cual debe fomentar desde la educación escolar y/o universitaria el generar conciencia y adoptar buenas prácticas bajo el concepto de sustentabilidad.

La herramienta que poseen los jóvenes profesionales enfocados en esta temática permite motivar a otros a tener una visión de sustentabilidad a futuro.

Esto permite motivar a quienes se desarrollan en diferentes áreas dado que es posible generar un cambio desde cada rama profesional.

No es necesario ser un tecnólogo para poder contribuir a generar un futuro sustentable. De hecho, el éxito está en poder combinar todos los conocimientos y lograr una difusión del mensaje de una forma efectiva para cualquier área.

(*) Ingeniera de Ventas en Fluence Argentina.

Primicias Rurales
Fuente:NA

Más y mejor trabajo independiente para el futuro

Más y mejor trabajo independiente para el futuro

Buenos Aires, 8 noviembre (Especial para NA) –Nos toca vivir en la era del cambio y la incertidumbre. El Covid-19 no será una rareza. La dinámica del mundo supone Cisnes Negros.

Disponemos de datos, tecnologías y conocimientos para anticiparnos. Y lo hacemos en muchos casos. Pero nunca seremos infalibles frente a todo lo difícilmente predecible.Construir sistemas antifrágiles, es decir capaces de no romperse y adaptarse a las circunstancias, es una de las capacidades a desarrollar.

El trabajo humano está en plena transformación. Muchas preguntas abiertas hacia adelante. Se impone la necesidad de construir un sistema innovador de trabajo independiente, sin dependencia en organizaciones públicas o privadas. Negarlo es necedad o voluntarismo.
La evidencia muestra que el trabajo independiente crece a tasas mayores que el dependiente. Pero hay mucho por diseñar, reparar y organizar para convertirlo en una fuente de oportunidades masiva y de calidad.

Lo primero es comprender que las fuerzas que lo impulsan son mucho mas que episodios temporales. La constante incorporación de tecnologías en procesos productivos conlleva inexorablemente automatización de tareas.
Se requieren menos horas humanas para producir todo lo que consumimos, pero se generan nuevas tareas cada vez más vinculadas a servicios.

Lo que «hay que hacer» en un trabajo cambia de naturaleza, adopta formas de valor agregado intangible y requiere más carga de habilidades cognitivas y sociales no rutinarias.
Esta lógica «as a service» reduce los incentivos hacia las estructuras de personal bajo nómina y favorece la prestación en formas independientes y flexibles.

Pero hay mucho más: la economía digital amplifica las posibilidades de emprendimientos de pequeña escala; las sociedades son cada vez más complejas y diversas, albergando infinitos segmentos de necesidades a cubrir; las disciplinas y campos de desempeño se recrean y multiplican todo el tiempo (bienestar, educación, prevención, esparcimiento, etc).
La economía de bajo contacto a raíz de la Pandemia dispara el trabajo remoto y por cuenta propia en comunidades más pequeñas y se registra un creciente aspiracional a trabajar con mayor libertad y flexibilidad, especialmente en las nuevas generaciones.

Todo ello converge en mayores incentivos hacia el trabajo en modalidades independientes.
El desafío para la construcción de futuro es llevar todo esto a un sistema de trabajo independiente sensato, progresista y masivo.

El cuentapropismo precario y la llamada gig economy (changas) no tienen por qué ser el principal resultado de semejante movimiento.
Son múltiples las formas de trabajo independiente que podemos regular y promover de forma inteligente: oficios, envíos y encargos, pequeñas tareas, prestaciones basadas en habilidades, profesionales, especialistas en proyectos, emprendedores de negocios, vendedores vía e-commerce y catálogos, etc.

Y debemos hacerlo antes de que los efectos asimétricos de las transformaciones en marcha sigan amplificando la desigualdad social.
Para lograrlo es vital construir acuerdos y estrategias que respondan con éxito a los siguientes desafíos:

– Evangelización: la expansión del trabajo independiente significa un cambio cultural, no puede ser decretado. Promover sus virtudes y posibilidades, asumir sus riesgos y divulgar sus características y opciones es una tarea de amplio y sostenido alcance. Mientras los discursos públicos sigan anclados en la recreación del trabajo industrial tradicional (que no llegará), la tarea será lenta y sinuosa.
– Educación: no hay futuro del trabajo sin expansión y recreación de la educación. Más aún, para capitalizar las tendencias hacia el trabajo independiente. Es determinante acertar en la formación de habilidades técnicas, cognitivas, digitales y emocionales en todos los niveles educativos para empoderar a las personas hacia las oportunidades de desempeño flexible.

– Regulación: independencia laboral no es igual a desamparo. Necesitamos pensar fuera de la caja, superar prejuicios y construir sistemas de organización y protección del trabajo independiente. Nada impide imaginar nuevos mecanismos de seguros médicos, vacaciones y aportes jubilatorios para trabajadores flexibles.
– Organización y sistemas de apoyo: vivir sin sueldos no es cuestión sencilla. Pero hay un mundo de posibilidades para descubrir. Cooperativas, plataformas tecnológicas, nuevas modalidades de empresas, políticas públicas, etc. pueden agregar mucho valor al florecimiento del trabajo independiente de calidad.

Sistemas empáticos y modernos pueden acompañar a las personas hacia ese mundo de mayores riesgos y recompensas.
– Tecnología: como en todos los campos de futuro, no podemos pensarlos sin un inteligente uso de ella. Aplicaciones, dispositivos y conectividad ubicua ayudarán a generar condiciones propicias para el trabajo independiente, en materia de fluidez de prestaciones, arbitrajes entre oferentes y demandantes, medios de transacciones y pagos, reputaciones y desarrollo de clientes, etc.

En Estados Unidos solo el 8.4% del empleo está en el sector industrial y más del 35% de la fuerza laboral ya trabaja en forma independiente. En China, el Marketplace Taobao.com ha potenciado a los comerciantes que producen bienes, productos agrícolas y artesanías, generando más de 1,3 millones de empleos en comunidades rurales.
Mientras que en Argentina, sólo el 23% de trabajadores son no asalariados, y más de la mitad del 77% restante que trabaja en relación de dependencia lo hace en el sector público.

La población económicamente activa es sólo del 38%, lo que significa que casi 18 millones de personas son inactivos (no tienen trabajo ni lo buscan).
Así, la expansión del trabajo independiente será inevitable en Argentina durante los próximos años.

El progreso tecnológico y la innovación económica y social pueden llegar a toda la sociedad y no sólo a minorías mejor equipadas, pero requiere acuerdos y nuevos modelos para el Siglo 21.
El trabajo independiente será parte central de nuestras vidas, pero su calidad e impacto futuro requiere coraje y decisión hoy.

(*) Director del Observatorio del Futuro de la Universidad Siglo 21.

Primicias Rurales
Fuente: NA

Entre la China y la Niña…

Entre la China y la Niña…

Escribe Susana Merlo

Buenos Aires, 5 noviembre (PR/20) — Lejos de una alusión a sendas féminas; o a alguna opción tal vez un tanto folclórica de vaya a saber qué, el planteo se refiere a las dos fuerzas más poderosas que hoy están rigiendo la suerte y el futuro de la agroindustria local.

Igual de fuertes, y también de peligrosas.

De hecho, la irrupción volcánica del gigante asiático en el mercado mundial, que hasta ahora no parece tener techo, conmovió los cimientos mismos del comercio, y con la fuerza de sus más de 1.500 millones de habitantes, de su crecimiento ininterrumpido, y de su apertura económica, fue cambiando hábitos y estilos, imponiendo simultáneamente sus gustos y condiciones.
Argentina, aunque había comenzado a prepararse ya en los ´90, no podía estar lista para semejante coloso, y lo sufrió el año pasado cuando sobre los últimos meses repentinamente los chinos se retiraron del mercado de carne vacuna, en el que venían arrasando con todo lo que se le ponía delante; le suspendieron las prefinanciaciones a sus propios importadores, y hasta se dieron el lujo de dejar varios buques cargados flotando a la deriva en algunos de los mares, sin destino definido.

También hubo un baño de realismo cuando ante la aparición de un brote de Peste Porcina, liquidaron un tercio de su piara (más de 200 millones de cabezas), para terminar con la enfermedad y volver a comenzar la producción de su principal proteína de consumo.

Se volvió a tomar conciencia de esa potencia asiática en los primeros meses de este año cuando la enfermedad originada justamente en una de sus provincias por el Corona Virus, al margen de generar la primera pandemia del siglo XXI, “paró” el comercio internacional y lo dejó unas semanas stand by hasta que paulatinamente fue recomenzando la actividad, adaptando las condiciones a la nueva realidad.

El hecho es que en materia agroindustrial, el crecimiento económico chino que ya lleva varias décadas, implica el ingreso a la clase media de cientos de millones de personas por año, que lo primero que hacen es comenzar a comer más y mejor….

La demanda de alimentos tensó la cuerda internacional y todo comenzó a moverse al ritmo que ellos marcan, con su poder de compra (en general alto), y con la fuerza imparable de volúmenes que hasta parecen ilimitados. La única restricción es la que ellos mismos imponen, por ejemplo en precios, pero para que no les desborde la inflación, no porque no puedan pagar más. Los ejemplos abundan, como el de la carne de vaca que prefieren a la de novillo, pero que casi la pagan al mismo nivel; o los U$S 120 más por tonelada que le pueden aplicar al maíz comprado afuera, respecto al que tienen en la plaza local, y así sucesivamente.

Nadie se puede negar a tanto.

Sin embargo, el riesgo no es menor. Por caso, hoy China representa más del 70% de las exportaciones totales de carne vacuna local y, por ende, su poder comercial es enorme, y directamente proporcional a la dependencia que le genera a la Argentina en ese mercado.

Cuando entra China en un mercado, aún en Estados Unidos, conmociona las bases mismas de esa plaza como ocurrió recientemente cuando en unas pocas horas compró cerca de un millón de toneladas…¡de sorgo!, convirtiendo a este grano en la estrella de la temporada, algo impensado a principios de año.

Aprender a negociar con semejante gigante no será tarea fácil, y encontrar los mecanismos de cobertura para semejantes volúmenes menos….
La otra gran fuerza que desvela a los productores locales en esta temporada es mucho más cercana, más conocida, y definitivamente ingobernable: el clima.

Después de un otoño-invierno seco, que ya definió un recorte de al menos 4 millones de toneladas de trigo, por debajo de lo que se esperaba al comenzar la campaña 20/21, ahora las perspectivas más generalizadas hablan de una Niña (como se conoce al proceso que genera seca en esta parte de Sudamérica) que, aunque tal vez suave, se puede prolongar hasta el próximo otoño, lo que seguiría afectando la evolución de los cultivos de verano como el girasol, el maíz, o la soja, siempre más rústica y con mayores márgenes.
Por supuesto que los precios internacionales fortalecidos, van a compensar buena parte de las pérdidas (para el país, y para los productores que logren cosechar algo), y siempre y cuando la situación climática no se agrave demasiado, pero los volúmenes totales de las exportaciones van a registrar un fuerte retroceso, partiendo de una cosecha que se podría ubicar en no más de 120-122 millones de toneladas.

Si a este escenario se le agregan entonces los condimentos locales, como la inestabilidad, la inseguridad jurídica, las marchas y contramarchas oficiales, la irrupción de nuevas medidas (muchas veces descolgadas del resto), etc., entonces se podrá concluir que la producción agropecuaria ya pasó a reportar en el grupo de las actividades insalubres, y de altísimo riesgo…

Primicias Rurales

Fuente: Campo.2.0

La irrupción tecnológica en los sistemas alimentarios post pandemia

La irrupción tecnológica en los sistemas alimentarios post pandemia

Por Paola Campbell*.
Buenos Aires, 4 noviembre (Especial para NA) — Si bien el compromiso asumido por la reducción del hambre, la mal nutrición, la huella del CO2 y la asimetría tecnológica son explícitos en los documentos y disertaciones ante organismos globales, año tras año las desalentadoras cifras vienen dando prueba de lo complejo y de las grandes dificultades encontradas a la hora de dar cumplimiento a esos objetivos.
Desde conflictos, fenómenos meteorológicos extremos (incendios), cambio climático y otras problemáticas difícilmente predecibles como la pandemia desatada por el COVID-19, no solo echan por tierra todo intento en la lucha por mejorar la calidad alimentaria de las personas, sino más bien todo lo contrario.
Vienen a empeorar toda perspectiva económica llevando a que un número cada vez mayor de personas se vean obligadas a reducir la cantidad y la calidad de los alimentos que consumen.
De hecho, tal como se menciona en el último informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) titulado «El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo», una de las principales razones por las que existen millones de personas padecen hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición es porque no se pueden permitir afrontar el costo de consumir alimentos saludables.
Las interrupciones del consumo de alimentos y la falta de ingresos derivado de la pérdida de las fuentes de trabajo, más ahora por el Covid-19, hacen que hogares de todo el mundo se enfrenten a mayores dificultades para acceder a alimentos saludables, restringiéndose aun más el acceso de la población más pobre y vulnerable a una alimentación de calidad nutricional.
El agravamiento del cuadro socio-económico derivado del aislamiento preventivo y obligatorio por el contexto pandémico, hizo aún más evidente la necesidad de adoptar medidas transformadoras de los actuales sistemas alimentarios, tal como es el caso del lanzamiento de la plataforma E-LEVENC que propone ser la primera vidriera virtual agroalimentaria.
Apoyar a los pequeños y medianos productores de alimentos, las agriculturas familiares y comunidades de pueblos originarios para que los alimentos nutritivos lleguen a los mercados a precios mas bajos; garantizar que las personas tengan acceso a estos mercados de alimentos y hacer que las cadenas de suministro de alimentos funcionen en favor de las personas mas vulnerables, podrían ser algunas de las medidas a implementar para contrarrestar los efectos de la pandemia.
Reducir el costo de los alimentos nutritivos, promoviendo el consumo por cercanía, conlleva no solo a que las ingestas saludables sean accesibles a todas las personas sino también representan una fuente de trabajo digno pago que mejora y asegura a su vez su propia seguridad alimentaria.
Pero, ¿cómo hacer que los productos de miles de pequeños y medianos productores tengan visibilidad desde el origen y lleguen efectivamente a insertarse en los mercados a precios asequibles?.
En este sentido, la importancia del acceso a Internet como requisito para promover el desarrollo de este sector agroalimentario y su inserción real en la cadena productiva, es indiscutible.
Operando de forma inconexa, o nodos aislados por más tecnificados que ellos se encuentren, las personas, empresas y organizaciones deberán enfrentar grandes barreras y afrontar muchas ineficiencias del sistema para participar en las redes económicas y sociales que caracterizan las sociedades modernas.
Si bien es cierto que hoy en día, los servicios de acceso a Internet pasaron a ser considerados esenciales para el bienestar de los ciudadanos, la inclusión digital para promover la igualdad de oportunidades en el libre juego de mercado y desarrollo socioeconómico de las comunidades, en nuestro país es bajo en los sectores más vulnerables.
En un mundo post pandemia, es importante trabajar para lograr un mercado con igualdad oportunidades entre todos los trabajadores.
(*) Socia fundadora de E-LEVENC.

Primicias Rurales

Fuente: NA