El Papa: Escuchémonos unos a otros para distinguir los signos de los tiempos

El Papa: Escuchémonos unos a otros para distinguir los signos de los tiempos

Ciudad del Vaticano, martes 21 (PR/25) — León XIV recibió en audiencia a la comunidad del Colegio Pontificio Portugués de Roma y señaló la colaboración entre «clérigos y laicos», gracias a la cual nació la residencia religiosa, una experiencia que la «Iglesia, llamada hoy a reforzar su estilo sinodal», debe atesorar. Encontrarse en la Ciudad Eterna para «profundizar en el estudio de la teología o de las ciencias humanas y sociales», explica el Pontífice, lleva a «formarse cada vez más en el arte de la escucha».

El Pontificio Colegio Portugués fue fundado en Roma hace exactamente 125 años, el 20 de octubre por León XIII, gracias también al compromiso de «clérigos y laicos», «unidos en el mismo camino» y orientados hacia «los mismos objetivos, para poder favorecer mejor el anuncio del Evangelio».

Una experiencia eclesial que la «Iglesia, llamada hoy a reforzar su estilo sinodal», debe atesorar, entre aquellas que hay que custodiar «como herencia espiritual» y en las que encontrar «un impulso para hacer crecer la comunión»: lo indica León XIV al recibir esta mañana en audiencia, en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico, a la comunidad de la residencia religiosa.

Cuando, para la promoción humana y la gloria de Dios, nos escuchamos unos a otros y respetamos lo que el Espíritu Santo suscita en cada fiel, distinguimos con mayor claridad y confianza los signos de los tiempos, trabajando unidos en la construcción del Reino de Cristo.

Experimentar la universalidad de la Iglesia

Y considerando la hospitalidad que ofrece el colegio a quienes llegan a la ciudad para estudiar en las universidades pontificias, el Papa reconoce que «profundizar en el estudio de la teología o de las ciencias humanas y sociales» lleva a «formarse cada vez más en el arte de escuchar, tan importante para la unidad» en la Iglesia. A continuación, recordando los dos jubileos vinculados a la historia del colegio —el de 1900, año de su fundación, y el actual, en el que se celebran los 125 años— el Pontífice profundiza en «la dimensión de la universalidad de la Iglesia y la de la misericordia divina».

La primera se comprende mejor observando, durante los años santos, la «llegada de tantos peregrinos», y también se puede experimentar «compartiendo la belleza» de las «culturas» y «testimoniando la riqueza» de las Iglesias de procedencia «y de la experiencia pastoral» que cada uno lleva consigo. «Vivir todo esto es un don del Señor y la mejor manera de darle las gracias es entrar, sin miedo, en la vitalidad de este intercambio, contribuyendo a la policromía de la unidad y a la polifonía de la comunión», explica León, añadiendo además que «los años jubilares son una oportunidad para adquirir una conciencia más intensa del don de la misericordia que brota del Corazón de Cristo».

La misericordia divina

En cuanto a la misericordia divina, el Papa se detiene en el Sagrado Corazón de Jesús, representado, entre otras cosas, en el escudo del colegio portugués y al que «se consagraron los primeros estudiantes», y exhorta a seguir confiando «en el Corazón del Señor», a acercarse «cada vez más a Él» y a aprender «de Él la misericordia». «Un colegio consagrado al Corazón de Cristo es escuela de la misericordia divina, en la que los estudiantes, imitando al discípulo amado, escuchan el latido del amor de Dios y así se convierten en verdaderos teólogos», afirma León, que exhorta a todos los presbíteros a conformarse a Jesucristo.

Un sacerdote, sea cual sea la misión que se le haya confiado, siempre encuentra en ella una ocasión para configurarse al Buen Pastor: no solo necesita un corazón de carne, un corazón humano y sabio, sino que siente la necesidad de un corazón como el de Jesús, siempre unido al Padre, apasionado por la Iglesia y lleno de compasión. Al permanecer en la presencia del Señor, después de exigentes jornadas de trabajo, pueden encontrar en Él descanso y «recomponer» la unidad de la vida. Pídanle siempre un corazón capaz de amar a la Iglesia como Él.

Que los colegios pontificios sean casas acogedoras

El Pontífice invita, además, a los sacerdotes a presentar en oración a Dios a los «obispos», a las «comunidades diocesanas» y también «a los fieles a los que mañana servirán en sus países», y a permanecer cerca «del Señor Jesús en la escucha de su Palabra, en la celebración de los Sacramentos, especialmente de la Eucaristía, en la Adoración, en el discernimiento espiritual y en la amabilidad fraterna».

Además, anima a los que se quedan en la capital a hacer del colegio en el que se alojan «un casa, es decir, un ambiente familiar donde, al regresar de sus compromisos académicos, puedan sentirse como en familia». A este respecto, el Papa recuerda el discurso de Pablo VI en el Colegio de San Pedro Apóstol, en el Gianicolo, en el que Montini aclara que un colegio «no es un hotel, donde se entra como extraños y se sale como extraños; no es una simple pensión, donde se encuentra alojamiento para otros fines», sino «algo más íntimo y más personal», donde se quiere «crear una colegialidad, es decir, una comunión, una amistad, una fusión de espíritus». De ahí el aliento de León:

Edifiquen una casa colegial que sea también acogedora, como debe ser la Iglesia. Lo encontramos escrito en la historia del Colegio, que recibió el título de «Casa de Vida» por haber acogido a judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Este título es al mismo tiempo una herencia y una responsabilidad en su construcción cotidiana de la fraternidad. Para lograrlo, trabajen juntos con el apoyo del Rector y de los Padres espirituales, y también con la valiosa presencia de las Hermanas Franciscanas de Nuestra Señora de las Victorias.

Recen por la Iglesia y por la paz

El Pontífice se dirige también a las religiosas para agradecerles su «dedicación a los sacerdotes», sus oraciones y su «maternidad espiritual», que «aunque discreta, no está oculta a Dios». Por último, León pide a todos que recen, especialmente en este mes, el Rosario y que pidan «la intercesión de Nuestra Señora de Fátima»: «También por mí, por la Iglesia y por la paz».

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Fuente: Vatican News

Caminar con los pobres: el rostro vivo del Evangelio

Caminar con los pobres: el rostro vivo del Evangelio

El Cardenal Gregorio Rosa Chávez, al reflexionar sobre «Dilexi te» del Papa León XIV, invita a mirar con gratitud y esperanza el camino recorrido desde el Concilio Vaticano II hasta nuestros días, recordándonos que en los pobres tocamos la carne de Cristo y que solo una Iglesia encarnada en su dolor puede ser verdaderamente fiel al Evangelio

Ciudad del Vaticano, martes 21 octubre (PR725) — El Cardenal Gregorio Rosa Chávez realizó una reflexión sobre la recién publicada Exhortación Apostólica del Papa León XIV, Dilexi te. El purpurado, en su reflexión la evoca con emoción y esperanza, afirmando que es  mucho más que un documento doctrinal

. Es una invitación a volver al corazón del Evangelio, donde los pobres ocupan el centro del amor de Cristo y, por tanto, del compromiso de su Iglesia.

Rosa Chávez afirma que en el texto de la Dilexi te resuena una profunda continuidad entre la voz del Papa actual y la herencia viva del Concilio Vaticano II, Medellín, Puebla y Aparecida. Esa misma voz que, escribió, a través de los pastores latinoamericanos, ha querido mantener encendida la llama de una Iglesia servidora, encarnada y profética.

Una Iglesia en salida y en conversión

El mensaje del Cardenal Rosa Chávez es una llamada a la conversión eclesial. Su reflexión nos invita a revivir la memoria de los profetas y pastores que nos precedieron, pero también a mirar hacia adelante con esperanza. Una Iglesia pobre no es una Iglesia débil, afirma el purpurado, sino una Iglesia libre: libre de la ambición, del poder, del clericalismo, y abierta al soplo del Espíritu que renueva todas las cosas. Como escribía San Óscar Romero, “con los pobres de la tierra quiere Dios construir su Iglesia”. Esa sigue siendo, hoy, la tarea pendiente y la promesa viva de Dilexi te.

En su reflexión, el purpurado confiesa sentirse tocado por dos aspectos esenciales del texto pontificio: la alusión a San Óscar Romero y el reconocimiento explícito al aporte de la Iglesia latinoamericana en la opción preferencial por los pobres. No es casualidad, afirma. América Latina fue el único continente que asumió oficialmente el desafío del Vaticano II, convirtiendo sus enseñanzas en acción pastoral, en una “recepción creativa” que supo leer los signos de los tiempos desde la realidad de los pueblos.

El Cardenal recorre la historia reciente del magisterio. Desde el aggiornamento de San Juan XXIII —quien soñó con “una Iglesia de todos, pero especialmente de los pobres”— hasta el clamor pastoral de San Óscar Romero, quien hizo vida esa opción en su entrega total, la Iglesia ha ido tejiendo una identidad cada vez más encarnada en el sufrimiento humano.

El texto de Rosa Chávez recuerda cómo el Concilio Vaticano II, con Lumen Gentium y Gaudium et Spes, abrió una puerta decisiva: la Iglesia no está fuera del mundo, sino dentro de él, compartiendo sus gozos y angustias. Esta presencia solidaria se concretó en Medellín (1968), cuando los obispos latinoamericanos afirmaron que los pobres no son un problema que resolver, sino un lugar teológico donde Dios se revela.

Romero: voz que sigue resonando

En Dilexi te, el Papa León XIV —como subraya Rosa Chávez— recoge el testimonio de Romero, aquel pastor que fue “voz de los que no tienen voz”. Su martirio, más que una tragedia, fue una proclamación viva de fe y justicia. En sus últimas palabras, el santo salvadoreño pedía que la Iglesia no se quedara en los textos del Concilio o Medellín, sino que los hiciera vida en medio de la conflictiva realidad de los pueblos. Su mensaje no ha perdido vigencia: el Evangelio no se predica solo con palabras, sino con la valentía de denunciar la injusticia y consolar el dolor del pueblo.

Una continuidad profética

El purpurado traza un hilo de continuidad en su reflexión,  que une a los papas del siglo XX y XXI: Juan XXIII con su apertura conciliar, Pablo VI con su sensibilidad social, Juan Pablo II con su defensa de la dignidad humana, Benedicto XVI con su teología de la comunión, y Francisco —el “nuevo Juan XXIII”— con su llamado a una Iglesia en salida, sinodal, pobre y misionera. Todos ellos, dice, con estilos diversos, han reafirmado que la opción por los pobres no es una ideología, sino una exigencia evangélica.

El recorrido que hace el Cardenal por los documentos de Puebla, Santo Domingo, Aparecida y ahora Dilexi te, muestra cómo el magisterio se ha ido enriqueciendo. La opción por los pobres, en palabras de Benedicto XVI, está “implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se hizo pobre por nosotros”. Es decir, no se trata solo de una dimensión social, sino de una verdad teológica: el Dios hecho hombre eligió la pobreza como camino de salvación.

Fuente:  Vatican News

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Tenía cuatro nenas, soñaba con ser mamá de un varón y pasó algo que ocurre “una vez cada 100 o 120 años”

Tenía cuatro nenas, soñaba con ser mamá de un varón y pasó algo que ocurre “una vez cada 100 o 120 años”

Erica Demetrio tuvo cuatrillizos de forma natural. Hoy cría a sus ocho hijos con el único ingreso de su marido, vendedor ambulante.

Pergamino, lunes 20 octubre (PR/25) — Tenía cuatro hijas y un anhelo profundo: tener un hijo varón. A los 42 años, la vida no solo le cumplió el sueño a Erica Demetrio, sino que lo multiplicó por cuatro. En un hecho casi sin precedentes, quedó embarazada de cuatrillizos de forma natural y hoy, en este Día de la Madre, celebra rodeada de sus ocho hijos, convertida en un símbolo de amor, fe y sacrificio.

Los cuatrillizos de Erica Demetrio.

Según supo Noticias Argentinas, en una nota de la periodista Cinthia Ruth para Infobae, la historia de esta familia de Pergamino es un testimonio de resiliencia. “Fue un sentimiento encontrado. Te imaginás, es una noticia impactante”, recordó Erica sobre el momento en que se enteró de que esperaba cuatro bebés.

La noticia la obligó a ella, a su esposo Darío y a sus cuatro hijas a dejar todo y mudarse temporalmente a Córdoba, su ciudad natal, ya que su embarazo era considerado de altísimo riesgo.

Un milagro médico y una dura batalla

El 15 de abril de 2024, en la Maternidad Provincial de Córdoba, nacieron Laura, Angeline, Victoria y el tan esperado Jordán. El parto fue calificado por los médicos como un suceso que ocurre «una vez cada 100 o 120 años» sin intervención de técnicas de fertilización. La alegría, sin embargo, dio paso a una larga y angustiante espera: los cuatro bebés, prematuros y de bajo peso, pasaron casi dos meses y medio internados en neonatología luchando por sus vidas.

“Nosotros somos creyentes, somos cristianos, y siempre nos encomendamos a Dios. Y gracias a Dios, salimos adelante los cinco”, afirmó Erica.

Una vida de sacrificio y amor multiplicados

Hoy, de vuelta en Pergamino, la vida de la familia es un desafío monumental. El único sostén económico es su esposo, Darío, que trabaja como vendedor ambulante «puerta por puerta». Erica se dedica a tiempo completo a la crianza de sus ocho hijos: Nicole (12), Guadalupe (10), Guillermina (7), Emma (3) y los cuatrillizos, que ya tienen un año y tres meses.

«Aunque a veces estoy un poco desbordada, trato de no pedirles nada a las más grandes. No quiero que quemen etapas», confiesa Erica, protegiendo la niñez de sus hijas mayores.

La familia enfrenta gastos incesantes de pañales y leche, y ahora tienen una necesidad urgente: un corralito especial con barrales que cuesta $750.000 y que es fundamental para la estimulación motriz de los cuatrillizos prematuros, un gasto imposible para ellos.

A pesar de las dificultades, Erica celebra su segundo Día de la Madre con el corazón lleno. Su historia es la prueba viviente de que, a veces, cuando se busca un sueño, la vida decide romper todos los moldes.

Para quienes deseen colaborar con la familia, pueden hacerlo a través de la cuenta de Mercado Pago de su padre, Darío Todorovich Nicolich: Dario.todo.mp

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Fuente: Noticias Argentinas

Una guía espiritual para abandonar un hábito pecaminoso

Una guía espiritual para abandonar un hábito pecaminoso

Romper con un hábito pecaminoso concreto puede resultar difícil, pero el venerable Luis de Granada ofrece una guía útil que puede ayudar

España, lunes 20 octubre (PR/25) — En algún momento de nuestras vidas, es posible que nos demos cuenta de que hay un pecado concreto que queremos (¡necesitamos!) dejar de cometer. Es posible que ese pecado se haya convertido en un hábito pecaminoso desagradable y que nos resulte difícil desprendernos de él sin una guía.

En cierto modo, es posible que incluso nos sintamos apegados a él, temiendo cómo sería nuestra vida si lo abandonáramos.

¿Es posible dejar de cometer ese pecado? ¿Qué debemos hacer?

La guía del pecador

El venerable Luis de Granada, sacerdote dominico del siglo XVI, ofrece sus consejos en un libro acertadamente titulado La guía del pecador.

Según Granada, «el primer remedio contra el pecado [es] la firme resolución de no cometerlo».

 

1RESUELVE NO VOLVER A PECAR

Tu primera determinación debe ser una resolución profunda e inquebrantable de no cometer nunca un pecado mortal, ya que solo puede robarnos la gracia y la amistad de Dios. Tal resolución es la base de una vida virtuosa.

2MANTENGA ESTA RESOLUCIÓN SIN IMPORTAR LO QUE PASE

Así, una casa sigue llamándose casa aunque se le quiten los adornos, pero si el edificio se destruye, los adornos perecen con él. Ahora bien, la esencia misma, la vida de la virtud, es la caridad.

Esta permanece, y por lo tanto nuestro edificio espiritual se mantiene en pie mientras mantengamos nuestra resolución de no cometer pecado mortal. Si esto falla, toda la estructura se reduce a ruinas; dejamos de ser amigos de Dios y nos convertimos en sus enemigos.

3REEMPLAZA EL PECADO CON EL DESEO DE CRECER EN LA AMISTAD CON DIOS

El que desee seguir con determinación el mismo camino debe esforzarse por imitarlos, fijando esta resolución en lo más profundo de su alma. Apreciando las cosas por su verdadero valor, debe preferir la amistad de Dios a todos los tesoros de la tierra; debe sacrificar sin vacilar los placeres perecederos por las delicias que serán eternas.

4NO TE RINDAS CUANDO FALLES

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Aprende del carpintero, que cuando quiere clavar un clavo grande no se conforma con darle unos cuantos golpes, sino que sigue martillando hasta estar seguro de que está bien fijado. Debes imitarlo si quieres implantar firmemente esta resolución en tu alma.

No te conformes con renovarla de vez en cuando, sino aprovecha cada día todas las oportunidades que se te presentan en la meditación, en la lectura, en lo que ves o escuchas, para fijar más profundamente en tu alma este horror al pecado.

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Fuente: Aleteia

León XIV durante la canonización de 7 nuevos santos ayer: “Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvación”

León XIV durante la canonización de 7 nuevos santos ayer: “Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvación”

El Papa, tras la canonización de los 7 nuevos santos | Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News

“Si desapareciese del mundo, ¿qué ocurriría? El cielo y la tierra quedarían como están, pero nuestro corazón carecería de esperanza; la libertad de todos sería derrotada por la muerte; nuestro deseo de vida precipitaría en la nada. Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvación”, afirmó el Santo Padre en su homilía.

León XIV hizo estas consideraciones en la Misa en la que también fueron canonizados el laico Peter To Rot (1912-1945), nativo de Papúa Nueva Guinea, ejecutado por los japoneses al final de la Segunda Guerra Mundial; el obispo y mártir armenio, Ignazio Choukrallah Maloyan, asesinado en 1915 por las fuerzas otomanas por negarse a convertirse al islam; la misionera, María Troncatti, que dedicó su vida a ayudar a la población indígena shuar en Ecuador; y el abogado italiano, Bartolo Longo, que tras ser satanista abrazó la fe católica y fundó el santuario pontificio de la Santísima Virgen del Rosario de Pompeya.

Los nuevos santos «no son héroes», sino hombres y mujeres «auténticos»

León XIV destacó a los siete nuevos santos como ejemplos de vida cristiana auténtica: “No son héroes, o paladines de un ideal cualquiera, sino hombres y mujeres auténticos”, subrayó.

La ceremonia de canonización en la Plaza de San Pedro comenzó con la intervención del cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, quien presentó al Papa León XIV las historias de los siete próximos santos.

Miles de venezolanos participaron en la ceremonia. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News
Miles de venezolanos participaron en la ceremonia. Crédito: Daniel Ibañez/ EWTN News

 

Tras pronunciar la fórmula en latín con la que proclamó oficialmente a los siete santos, el Papa pronunció su homilía dirigiéndose a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro.

“Dios salva al mundo por amor, liberándonos del fatalismo”

La fe, explicó el Pontífice, “salva de la nada todo aquello que en el tiempo termina” y sostiene el compromiso con la justicia porque “creemos que Dios salva al mundo por amor, liberándonos del fatalismo”.

“La oración sostiene la vida del alma”

León XIV exhortó a los fieles a mantener una vida de oración perseverante: “Así como no nos cansamos de respirar, del mismo modo no nos cansemos de orar. Como la respiración sostiene la vida del cuerpo, así la oración sostiene la vida del alma”.

Inspirándose en el pasaje del Evangelio de san Lucas, comentó la parábola del juez injusto y la viuda. El Santo Padre explicó que la actitud de la mujer “se nos presenta como un gran ejemplo de esperanza, especialmente en el tiempo de la prueba y la tribulación”.

León XIV advirtió sobre dos tentaciones que pueden debilitar la fe. La primera toma fuerza en el escándalo del mal, “llevándonos a pensar que Dios no escucha el llanto de los oprimidos ni tiene piedad del dolor inocente”, sostuvo.

Esta fue la segunda ceremonia de canonización de León XIV. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News
Esta fue la segunda ceremonia de canonización de León XIV. Crédito: Daniel Ibañez/EWTN News

La segunda tentación es la pretensión de que Dios “deba actuar como queremos nosotros”, continúo. Así, alertó de que en ese caso la oración deja de ser tal para convertirse “en una orden, con la cual enseñamos a Dios cómo ser justo y eficaz”.

Recordó además que esas mismas palabras están en el corazón de la oración cristiana por excelencia: “Son las mismas palabras que el Maestro nos entrega en la oración del Padrenuestro. Pase lo que pase, Jesús se confía como Hijo al Padre”.

De este modo, aseguró que la cruz de Cristo “revela la justicia de Dios. Y la justicia de Dios es el perdón. Él ve el mal y lo redime, cargándolo sobre sí”, afirmó el Pontífice. “Cuando estamos crucificados por el dolor y por la violencia, por el odio y por la guerra, Cristo está ya ahí, en la cruz por nosotros y con nosotros”, insistió.

“No hay llanto que Dios no consuele”

El Santo Padre hizo hincapié también en el consuelo que Dios ofrece a los creyentes: “No hay llanto que Dios no consuele, no hay lágrima que esté lejos de su corazón. El Señor nos escucha, nos abraza como somos, para hacernos como es Él”.

Asimismo, advirtió que la falta de acogida de la misericordia divina afecta también a nuestra relación con los demás: “Quien rechaza la misericordia de Dios permanece incapaz de misericordia para con el prójimo. Quien no acoge la paz como un don, no sabrá dar la paz”.

El Pontífice señaló que la fe auténtica se refleja en la ayuda a los necesitados. “Cuando escuchamos la llamada de quien está en dificultad, ¿somos testigos del amor del Padre, como Cristo lo ha sido para todos?”.

El Papa pidió seguir el ejemplo de los nuevos santos y llamó a ser “mártires” como el obispo Ignacio Choukrallah Maloyan y el catequista Pedro To Rot; “evangelizadores y misioneros” como sor María Troncatti; “carismáticas fundadoras”, como sor Vicenta María Poloni y sor Carmen Rendiles Martínez; y “bienhechores de la humanidad” con sus corazones encendidos de devoción, como Bartolo Longo y José Gregorio Hernández Cisneros.

Desde primeras hora de la mañana, los peregrinos llenaron con sus cantos, oraciones y banderas la plaza de San Pedro para presenciar la ceremonia de canonización de los siete nuevos santos, testigos de la fe en distintos rincones del mundo.

En la plaza de San Pedro se mezclaron las culturas de los países de origen de los nuevos santos. Había grupos con trajes típicos de Papúa Nueva Guinea, y delegaciones de Armenia, Italia y Venezuela con pancartas e imágenes de los nuevos santos. Los fieles venezolanos, especialmente numerosos, portaban imágenes del “médico de los pobres” junto a banderas del país.

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Fuente: ACI Prensa

¡Fiesta en el cielo! La Iglesia Católica cuenta con 7 nuevos santos y Venezuela con sus dos primeros

¡Fiesta en el cielo! La Iglesia Católica cuenta con 7 nuevos santos y Venezuela con sus dos primeros

La plaza de San Pedro durante las canonizaciones de este domingo 19 de octubre.

La plaza de San Pedro durante las canonizaciones de este domingo 19 de octubre. | Crédito: Magdalena Wolinska-Riedi / EWTN News

Desde primera hora de la mañana, 55.000 peregrinos colmaron los alrededores del Vaticano. La presencia de más de 5.000 venezolanos se hizo especialmente visible cuando la abarrotada plaza de San Pedro estalló en un fuerte aplauso, tras escuchar los nombres de sus nuevos santos durante la lectura de las biografías a cargo del cardenal Marcelo Semeraro, prefecto del Dicasterio para las Causas de los Santos.

Una ovación similar resonó al pronunciarse el nombre de Bartolo Longo, nuevo santo italiano que, tras abandonar el espiritismo y las sectas satanistas, abrazó la fe católica y dedicó su vida al apostolado, la catequesis y el servicio a los más necesitados.

El Santo Padre también canonizó a Sor María Troncatti, enfermera de la Cruz Roja durante la Primera Guerra Mundial y posteriormente misionera salesiana en el oriente del Ecuador, donde trabajó incansablemente por la reconciliación entre colonos e indígenas.

Asimismo, fue elevada a los altares Vicenta María Poloni, fundadora del Instituto de las Hermanas de la Misericordia, dedicada al servicio de los enfermos y marginados.

Papa León XIV: «Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvación»

La ceremonia de canonización en la Plaza de San Pedro comenzó con la intervención del cardenal Marcello Semeraro, prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos, quien presentó al Papa León XIV las historias de los siete próximos santos.

Tras pronunciar la fórmula en latín con la que proclamó oficialmente a los siete santos, el Papa pronunció su homilía dirigiéndose a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro. En su homilía, el Papa León XIV advirtió que en un mundo sin fe la libertad “sería derrotada por la muerte”.

“Si desapareciese del mundo, ¿qué ocurriría? El cielo y la tierra quedarían como están, pero nuestro corazón carecería de esperanza; la libertad de todos sería derrotada por la muerte; nuestro deseo de vida precipitaría en la nada. Sin fe en Dios, no podemos esperar en la salvación”, afirmó.

El Pontífice también destacó a los siete nuevos santos como ejemplos de vida cristiana auténtica: “No son héroes, o paladines de un ideal cualquiera, sino hombres y mujeres auténticos”.

 

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Fuente: ACI Prensa