Buenos Aires, jueves 14 agosto (PR/25) — El Papa León XIV regresó de nuevo en la tarde de este miércoles 13 de agosto a Castel Gandolfo, a la que ha sido su residencia el pasado mes de julio durante su descanso vacacional.
A las 16:30 (hora local) el Pontífice abandonó el Vaticano para trasladarse en coche al que ha sido su hogar desde el 6 al 22 de julio.
Castel Gandolfo, situado a 25 kilómetros de Roma y a orillas del lago Albano, ha sido a lo largo de la historia sede de la residencia pontificia durante el periodo de verano. Después de que el Papa Francisco decidiera quedarse en el Vaticano durante la temporada estival, el Papa León XIV ha recuperado esta tradición.
Después de un día de reposo, el viernes 15 de agosto, Solemnidad de la Asunción de la Virgen María está previsto que el Papa León XIV celebre Misa en la parroquia Pontificia de Castel Gandolfo.
El domingo 17 de agosto, a las 9:30 horas (hora local), el Santo Padre llegará al Santuario de Santa María de la Rotonda en Albano, municipio italiano que limita con Castel Gandolfo, para celebrar la Santa Misa con un grupo de personas necesitadas que reciben asistencia de Cáritas.
Al terminar la Misa, se dirigirá a Castel Gandolfo para presidir el rezo del Ángelus a las 12:00 horas desde la Plaza de la Libertad.
Además, según precisó la Diócesis de Albano, posteriormente compartirá un almuerzo con 100 personas de bajos recursos en el Borgo Laudato Si’, un proyecto ecológico y social inspirado en la encíclica del mismo nombre del Papa Francisco.
El domingo por la tarde, el Santo Padre regresará al Vaticano.
México, miércoles 13 agosto (PR/25) — El sacerdote mexicano José Herrera, originario de La Paz, Baja California Sur, presentó una versión renovada de su canción “Tú me has llamado”, que busca transmitir el sentido profundo de la vocación y convertirse en un instrumento para la evangelización.
En entrevista con ACI Prensa indicó que desde que ingresó al seminario en 2011, ha combinado su labor pastoral con la composición musical. Recordó que, en 2016, decidió compartir sus canciones a través de YouTube, sumándose a la comunidad de evangelizadores digitales con temas como “Toma mis miedos”, “Nunca fui yo”, “Dios ante mí” y, más recientemente, “Aquí estoy, Señor”.
Este 1 de agosto reestrenó “Tú me has llamado”, con la colaboración de los reconocidos músicos católicos Eloy Baeza y Azeneth González, ambos mexicanos, y del P. Jamed Pacheco, originario de Panamá.
Una canción nacida de la experiencia vocacional
El P. José compartió que “Tú me has llamado” fue la segunda canción que compuso en 2011 al ingresar al Seminario Diocesano del Sagrado Corazón de Jesús, en la Diócesis de La Paz. La pieza se lanzó por primera vez en 2017, tras ganar un concurso de canto vocacional, y en esta nueva producción busca darle un nuevo impulso.
En ella, indicó el sacerdote, expresa que la experiencia que sustenta toda vocación “es la misericordia de Dios: su perdón que nos impulsa a un compromiso, a una respuesta, a una misión”.
Esta canción ha acompañado distintas etapas de su vida: su ingreso al seminario, sus años de estudio y, ahora, su ministerio sacerdotal. Según señaló, durante este tiempo ha comprendido que el llamado “es la respuesta al auxilio que todos gritamos. Vivimos confundidos, extraviados, y Dios busca conectar con nosotros para llenar nuestra vida de sentido”.
El P. José encontró en el arte un medio privilegiado para “transmitir el mensaje de Jesús, y la música es una manera bella de hacerlo”. Confesó que su gusto por componer nace de “la intención de evangelizar”.
Finalmente, destacó que el mensaje central de la canción es recordar que “todos estamos llamados. Dios tiene la iniciativa de acercarse, nos perdona y nos envía”. Y, como dice en la letra: “De tu gracia un instrumento quiero ser, un enviado, pregonero de tu amor…”.
Una versión antigua de la canción: https://www.youtube.com/watch?v=7OXz1jWJrxY
Estos santos tuvieron una especial relación con el Señor Jesús, y los milagros eucarísticos que vivieron son la prueba de ese inmenso amor
Buenos Aires, miércoles 13 agosto (PR/25) — Los santos han sido testigos de la presencia física del Señor Jesús en sus vidas. Y una prueba del inmenso amor que Él profesó por estos campeones en la fe, fue haberles permitido experimentar algunos milagros eucarísticos que los ayudó a acercar a otros a Dios. Aquí presentamos ocho ejemplos.
En varias fuentes franciscanas podemos encontrar el gran amor que el pobrecito de Asís tenía por los animales, y cómo ellos increíblemente devolvían ese amor.
En una ocasión, a la Porciúncula “trajeron como regalo al hombre de Dios (san Francisco), una oveja.
Él la aceptó con gratitud porque amaba la inocencia y sencillez que de modo natural este animal demuestra. El hombre de Dios exhortaba a la ovejita a alabar a Dios y a no fastidiar nada a los frailes.
La oveja, como si sintiera la piedad del hombre de Dios, ponía en práctica con gran cuidado sus enseñanzas. Cuando escuchaba que los frailes cantaban en el coro, también entraba en la iglesia y sin necesidad del maestro, plegaba las rodillas emitiendo tiernos balidos delante del altar de la Virgen, Madre del Cordero, como si estuviera impaciente por saludarla.
Durante la celebración de la Misa, en el momento de la elevación, cual animal muy devoto, se curvaba con las rodillas plegadas, casi como si quisiese amonestar a los hombres poco devotos por su irreverencia y para animar a los devotos a la reverencia hacia el Sacramento”.
2San Sátiro
Sátiro era un funcionario romano que lo dejó todo para poder ayudar a su hermano en la administración del arzobispado en Milán y se dice que en unos de sus viajes de regreso a casa, el barco de Sátiro fue atrapado por una tormenta.
Él aún no había completado el catecumenado para recibir los sacramentos cristianos, entonces pidió con insistencia a los compañeros de viaje un fragmento de pan eucarístico, este se lo ató alrededor de su cuello con un pañuelo y luego se lanzó al mar, “creyéndose así de esta manera, dice Ambrosio, protegido y suficientemente defendido”. Salvando su vida luego de ese episodio recibió el bautismo.
3San Antonio de Padua
Este es uno de los milagros más conocidos de san Antonio. Una vez, encontrándose en Rimini, el santo trató de convertir a un hereje. Discutían sobre la real presencia de Jesús en la Eucaristía.
El hereje, llamado Bonvillo, lanza el desafío al fraile afirmando: si tú, Antonio, lograras probar con un milagro que en la Comunión de los creyentes está, velado, el verdadero cuerpo de Cristo, yo renunciaré a cada herejía y abrazaré sin demora la fe católica.
Antonio acepta el desafío convencido de conseguirlo todo de Dios, por la conversión del hereje.
Entonces Bonfillo, dice:
«Yo tendré encerrada mi mula por tres días privándola de comida. A los tres días, la sacaré ante la presencia del pueblo y le dejaré el heno listo para que coma. Tú mientras tanto estarás por el otro lado con aquello que afirmas ser el cuerpo de Cristo. Si el animal incluso hambriento rechaza el alimento y adora a tu Dios yo creeré sinceramente en la fe de la Iglesia».
Antonio rezó y ayunó todos los tres días. El día establecido, la plaza estaba repleta de gente, todos a la espera de ver quién ganaba la disputa.
Antonio celebró la misa delante de la muchedumbre y luego con suma reverencia acercó el cuerpo de Cristo ante la mula hambrienta y al mismo tiempo Bonfillo le enseñó el heno.
Entonces san Antonio ordenó al animal:
«En virtud y en nombre del Creador, que yo, por indigno que sea, tengo de verdad entre mis manos, te digo, oh animal, y te ordeno que te acerques rápidamente con humildad y le presentes la debida veneración, para que los malvados herejes comprendan de este gesto claramente que todas las criaturas están sujetas a su Creador, tenido entre las manos por la dignidad sacerdotal en el altar».
El santo ni siquiera había acabado estas palabras cuando el animal, dejando a un lado el heno, inclinándose y bajando la cabeza, se acercó arrodillándose delante de la Eucaristía.
Una gran alegría contagió a los fieles y el hereje renegó de su doctrina en presencia de toda la gente y se convirtió a la fe católica.
4Santa Clara de Asís
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Este Milagro Eucarístico se menciona en la Leyenda de Santa Clara la Virgen, escrita por Tommaso da Celano y describe el Milagro realizado por santa Clara de Asís un viernes de septiembre del año 1240.
“…los feroces sarracenos irrumpieron en las cercanías de San Damián, dentro de los límites del monasterio, incluso dentro del mismo claustro de las vírgenes (clarisas). Los corazones de las mujeres se pierden en el terror, las voces tiemblan de miedo y llevan sus lágrimas a la Madre (Santa Clara). Ella, con corazón intrépido, manda que la conduzcan, enferma como está, hasta la puerta y que la coloquen frente a los enemigos, precedida por la caja de plata y marfil, en la que se custodiaba con gran devoción el Cuerpo del Santo de los santos».
Y toda postrada en oración al Señor, entre lágrimas le dijo a su Cristo:
“He aquí, oh mi Señor, ¿quizás quieres entregar en manos de los paganos a tus siervos desarmados, a quienes he levantado por tu amor? Protege, por favor, Señor, a estos siervos tuyos, a quienes yo ahora, solo, no puedo salvar”. Inmediatamente una voz, como de niño, resonó en sus oídos desde el Sagrario: ‘¡Yo las protegeré siempre!’…enseguida la audacia de éstos fue tomada por el espanto; y abandonando a toda prisa aquellos muros que habían trepado, fueron vencidos por la fuerza de la que oraba.”
Cuentan los biógrafos de san Juan Bosco que en el año 1848, durante una Misa que reunía a 360 jóvenes, el santo en el momento de distribuir la Comunión se dio cuenta que en el sagrario quedaban solamente ocho Hostias y sin embargo todos los jóvenes pudieron recibir la Eucaristía.
Giuseppe Buzzetti, uno de los primeros salesianos que estaba allí también celebrando Misa, al finalizar la celebración se descompuso de la emoción al notar que fue testigo de una “multiplicación de Hostias”.
6San Bernardo de Claraval
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En un momento de su vida, san Bernardo fue a Aquitania para reconciliar con la Iglesia a un duque de esta provincia. El duque rehusó esta reconciliación, y mientras el santo celebraba la Misa el duque lo esperaba en la puerta de la iglesia.
Después de la consagración, Bernardo se dirigió dónde estaba el duque con la Hostia en la patena y dijo al duque:
“Te rogamos y tú nos despreciaste: He aquí que ahora ha venido hacia ti el Hijo de la Virgen, el Señor de la Iglesia que tú persigues; he aquí, delante de ti aquel juez en cuyas manos un día estará tu alma. ¿Osarás acaso rechazarlo como has rechazado al siervo? Resístele, si puedes”.
De pronto, el Duque sintió que sus piernas se doblaban para postrarse a los pies de Bernardo, quien le ordenó alzarse para escuchar la sentencia de Dios. El Duque se alzó tembloroso y siguió todo aquello que Bernardo le ordenaba”.
7Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino.
Cuando santo Tomás se encontraba como profesor en París, surgió una acalorada discusión entre los profesores sobre el tema de la Santísima Eucaristía, y pidieron al santo de explicar con claridad tantas de sus dudas.
Santo Tomás escribió las respuestas, se dirigió al Santísimo Sacramento y oró:
“Señor Jesús, verdaderamente presente y admirablemente operante en este Sacramento, yo busco aferrar tu verdad y enseñarla sin error. Por eso te suplico, concédeme una gracia: si las cosas que he escrito sobre ti y con tu ayuda son verdaderas, haz que yo pueda decirlas y enseñarlas públicamente. Si, en cambio, hay algo que no es afín con la verdad revelada y es ajeno al misterio de este Sacramento, impídeme que yo proponga aquello que podría desviar de la Fe católica”.
En ese momento también se encontraban en la iglesia Fray Reginaldo, su secretario y otros hermanos, todos ellos fueron testigos de lo que luego sucedió: Apareció Jesús que, indicando sus escritos, dijo:
“Has escrito bien sobre este Sacramento de mi Cuerpo y bien y según la verdad has solucionado la cuestión que se te ha propuesto en la medida en que un hombre puede comprender y definir estas cosas mientras en que un hombre puede comprender y definir estas cosas mientras está en la tierra”.
Tomás, lleno de agradecimiento y felicidad, se postró en oración delante del Señor.
8San Gerardo Mayela
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Gerardo venía de una familia muy pobre y cuando era niño muchas veces iba a la capilla de la Virgen en Capodigiano cuando pasaba hambre, porque allí el Niño Jesús lo alimentaba con pan blanco.
A la edad de ocho años supo que la Eucaristía que los fieles recibían en la iglesia era Jesús y trató de obtenerla, pero la Comunión fue negada por su corta edad.
Esa misma noche, se le apareció el arcángel Miguel para ofrecerle la Eucaristía.
España, miércoles 13 agosto (PR/25) — El odontólogo español Pep Borrell Vilanova tiene un hobby poco común: ser, como él mismo afirma, un “instrumento de Dios” para cambiar las estadísticas sobre el matrimonio. ¿Su método? Predicar con el ejemplo y compartir un mensaje esperanzador: el amor no se acaba si se trabaja y se cuida.
Autor del libro Bailar en la cocina: el secreto de los matrimonios que disfrutan y Novios 100%. Cómo tirar la caña con acierto, lleva años dando conferencias y ofreciendo consejos a través de su perfil de Instagram @pepborrellv —donde tiene más de cien mil seguidores—, para disfrutar del matrimonio.
En concreto, su libro Bailar en la cocina está dirigido a aquellas parejas que llevan años casados y que con el paso del tiempo parecen haber perdido la ilusión y simplemente “se aguantan y van tirando, pero no se lo pasan bien”.
Pep Borrell durante una conferencia con jóvenes. Crédito: Instagram/ @pepborrellv
Cuando trabajas el amor, el sentimiento regresa
“Mi mensaje es que, cuando trabajas el amor, el sentimiento regresa. Tenemos que dar ejemplo de familias y matrimonios que disfrutan, y transmitir alegría, que es lo que más falta hace en este mundo”, asegura.
Con la convicción que le caracteriza, Borrell —padre de cinco hijos y abuelo de cinco— desgrana en conversación con ACI Prensa algunos de los consejos y anécdotas personales, tan realistas como divertidas, que incluye en su libro sobre la vida matrimonial.
Lamenta que, con demasiada frecuencia, “hacemos chistes malos y bromas tontas sobre el matrimonio, y cuando alguien quiere casarse con 22 años, le dicen: ‘tú estás loco’”. Para Borrell, es urgente revertir esta visión, “porque es la decisión más importante” en la vida de una persona y la vocación de la gran mayoría, a la que —denuncia— “dedicamos mucha menos atención que a nuestra formación profesional o incluso a la deportiva”.
Aun así, aclara que las estadísticas sobre el matrimonio, aunque desalentadoras, no siempre reflejan la realidad. En España, se repite que más del 50% de las uniones terminan en divorcio. “No es cierto”, afirma tajante. Explica que ese porcentaje “incluye cualquier unión legal registrada, de cualquier tipo, y no únicamente matrimonios”.
Compartir la fe en el matrimonio
Aunque su libro también está dirigido a quienes no comparten la fe, el autor reconoce que no puede “hablar de felicidad, de un matrimonio que se disfruta, sin hablar de Dios”. Y lo explica con una frase contundente: “No es el amor el que salva nuestro matrimonio; es el sacramento del matrimonio el que hace crecer nuestro amor”.
“Creo que es fundamental compartir la fe en el matrimonio”, afirma Borrell, quien lamenta que, a veces, se presente como un conjunto de normas, cuando “ser católico es muchísimo más que eso”. En su opinión, la clave está en “hablarlo a fondo”, conocer lo que piensa el otro y hacerlo siempre desde el respeto.
“Los cristianos sabemos que no hay Pascua sin cruz. Sabemos que las dificultades se pueden ofrecer, y que de un mal Dios saca un bien mucho mayor. Esa es una idea esencial en el matrimonio y en la vida misma”, subraya.
Recuerda que no todo en la vida es “bailar”: también hay días grises. “En los días malos, yo aconsejo acostarse temprano y ofrecerlos; eso tiene un potencial increíble. La fe es fundamental en mi vida, y por eso quiero transmitirla. El Evangelio lo dice: si yo encuentro esa perla, no puedo guardármela. Es como cuando descubres un restaurante que te encanta: tienes que contarlo. Si tenemos la solución a todos los males del mundo y nos quedamos callados… creo que ese es el gran problema: la omisión”.
Confundir el amor con el enamoramiento
Borrell identifica la raíz de muchos problemas matrimoniales: confundir el amor con el enamoramiento y el sentimiento con el compromiso de amar. “Yo me puedo comprometer a amar, pero no me puedo comprometer a sentir. Esa es la idea fundamental”, afirma.
Explica que, en el matrimonio, el compromiso que asumen los católicos es profundo y exigente. “Sin embargo, la atracción y el enamoramiento son puro sentimiento, y el sentimiento va y viene”.
“Puedes enamorarte cada día: de tu esposo, o de otra persona. Porque el enamoramiento es un sentimiento que luego pasa por la cabeza, y ahí puedes decidir si te conviene o no. Ese es el gran problema y mucha gente no lo ve. Se habla mucho de sexualidad, pero muy poco de afectividad. Entregamos el cuerpo mucho antes de conocer realmente al otro, y eso lleva a confundir el sentimiento con la voluntad de amar”, advierte.
Borrell añade que, cuando el amor madura, “el sentimiento vuelve, y con él la atracción”, siempre que se cultive y se cuide “sin dejar de lado detalles importantes: no abandonarse, estar atento a lo que le gusta o le disgusta al otro” o procurar verse lo mejor posible por el bien de la relación”.
“El amor no se termina nunca”
“Mucha gente me dice: ‘Ya no siento nada por ella, ahora siento por otra persona. Después de 15 años y cuatro hijos, he dejado de sentir’. Mi respuesta es clara: esfuérzate. Trabaja el amor y el sentimiento volverá. El amor no se termina nunca. Lo que ocurre es que lo descuidamos y lo reducimos a lo superficial y sentimental, matamos el amor. Pero si lo cultivas con sacrificio, voluntad, inteligencia y el deseo sincero de hacer las cosas bien, el sentimiento regresa. Te lo aseguro”.
Las pequeñas cosas del día a día
Entre los consejos que Borrell comparte en su libro para lograr un “matrimonio alegre”, hay uno que —admite— requiere especial dedicación: dejarse amar. “Hasta que no escribí el libro no lo valoraba. Siempre pensaba en lo que debía hacer por el otro, pero es fundamental dejarse querer, sobre todo cuando más nos cuesta”.
Recuerda que muchas veces se mide el éxito matrimonial por gestos extraordinarios: “Está bien hacer un viaje, una salida, ir a un buen restaurante o una escapada. Pero lo importante es el día a día: cada pequeño detalle, cada gesto cotidiano. Estar siempre atento a lo que quiere el otro, a lo que necesita, a lo que le haría ilusión. Si los dos estamos en la misma onda, es espectacular”.
También subraya la importancia de evitar “las discusiones inevitables” y que los enfados “ni se alarguen ni se enquisten”, aunque reconoce que “cada uno tiene su proceso”.
Para los novios, lo tiene claro y siempre repite tres consejos: hablar mucho, rezar juntos y tocarse poco. “No te puedes casar sin haber hablado a fondo de cinco temas: la fe, los hijos, su educación, la familia política y el trabajo”, recalca.
Pep Borrell junto a su mujer Mercé y sus nietos. Crédito: Instagram/ @pepborrellv
Un amor que viene de Dios
Al citarel libro Matrimonio, la gran invención divina, de su amigo José Fernández Castiella, recuerda que “el matrimonio no es cuestión de consejos o tips, sino el firme convencimiento de amar a una persona con un amor que nos trasciende”.
“Es decidir que vas a querer a esa persona para siempre, pase lo que pase. Por eso es clave saber a quién me entrego y quién se entrega a mí. La boda se celebra tanto porque es una entrega sin condiciones: quererse pase lo que pase, y eso es una pasada”, afirma.
Sin ignorar que pueden surgir problemas graves, que aconseja afrontar con ayuda de especialistas, insiste en que el matrimonio “es la firme voluntad de algo que nos supera, un amor que viene de Dios, un sacramento que me dará la gracia para que esto funcione”.
“Es algo increíble que a la gente le descoloca. Un matrimonio de verdad es muy difícil, pero con la gracia todo es posible”, asegura Borrell a ACI Prensa.
En los próximos meses, planea viajar a Sudamérica junto a su esposa Mercé —de quien se enamoró a los 17 años— para compartir la alegría del matrimonio en diversas conferencias. Y confiesa, con humor, que incluso se ha convertido en “celestino”, pues varias parejas se han comprometido gracias a su cuenta de Instagram.
Padre Edgar Rimaycuna Inga, secretario del Papa León XIV en la Misa del domingo 11 de agosto en Chiclayo (Perú). | Crédito: Municipalidad Provincial de Chiclayo.
Perú, miércoles 13 agosto (PR/25) — El padre Edgar Rimaycuna Inga, secretario personal del Papa León XIV, afirmó en una Misa en Chiclayo (Perú), que los católicos tienen el deber de orar por el Santo Padre porque si él es Pedro en la Iglesia, “el demonio no va a estar tranquilo”.
Así lo indicó el sacerdote peruano en la homilía de la Misa que presidió, en medio de un ambiente de gran alegría, el domingo 10 de agosto por la noche, en el atrio de la parroquia San José Obrero en el distrito de La Victoria, en Chiclayo, la diócesis donde León XIV fue administrador apostólico y obispo entre 2014 y 2023.
Orar por el Papa León XIV
“¿Qué nos exige el Señor? En primer lugar, rezar por el Papa. Todos nosotros ahora tenemos dos motivos para rezar por el Papa”, destacó el P. Rimaycuna ante los fieles y autoridades civiles congregados en el lugar.
“Y Chiclayo tiene el segundo motivo, y es evidente, porque lo conocemos. Tenemos el deber también de protegerlo con nuestra oración, de defenderlo, porque si él es Pedro, la roca firme de la Iglesia, pues el demonio no va a estar tranquilo”, subrayó el sacerdote.
Un regalo doble de León XIV para Chiclayo
En su homilía, el sacerdote comentó que “el Santo Padre, el Papa León, en un gesto de benevolencia y aprecio, ha tenido a bien donar esta mitra a la parroquia San José Obrero de La Victoria, como signo de unión entre el Romano Pontífice y el santo pueblo de Dios que peregrina en Chiclayo”.
La mitra papal es el sombrero litúrgico que usa el Santo Padre en las celebraciones litúrgicas, como las misas solemnes, y que el domingo se expuso ante los fieles.
El P. Rimaycuna contó además que un día antes, el sábado, “tuve la oportunidad de hablar con él, le hablé de esta Eucaristía y me dijo esto: ‘Diles que les mando muchos saludos y mi bendición apostólica’. El Santo Padre nos tiene a todos como Chiclayo en su corazón”.
Coherencia con el Evangelio
El P. Rimaycuna dijo también que “no sería coherente decir ‘viva el Papa, que bien tenemos al Papa Peruano, Papa Chiclayano’, pero después nuestra vida no corresponde al Evangelio que el Santo Padre predica. Coloquialmente diríamos: esa persona sólo se sube al carro, y esto no lo quiere el Señor”.
“Nuestra vida tiene que ser coherente con el Evangelio, coherente con la Palabra de Dios que escuchamos y celebramos en la Eucaristía, que le pidamos a nuestro Señor que nos ayude a prepararnos siempre”, resaltó el sacerdote.
“Y también, como dice el Evangelio, se nos exige estar preparados para cuando Él venga, no el Santo Padre, sino el Señor. Ojalá el Santo Padre venga pronto. Y estaremos felices de recibirlo aquí, en su diócesis, pero sobre todo estar preparados para cuando Jesús venga”.
En una cultura obsesionada con la productividad y el rendimiento, estos 3 escritores – guías espirituales de hoy – invitan a quedarse quieto, escuchar y recibir
Buenos Aires, martes 12 agosto (PR/25) — A través del tiempo, ciertas voces siguen hablando con asombrosa claridad. Entre los escritores católicos modernos, algunos destacan no solo por su intelecto, sino por el modo en que sus palabras siguen llevando a los lectores a un encuentro más profundo consigo mismos y, en última instancia, con Dios, como guías espirituales de hoy.
Estos autores ya no están entre nosotros, pero sus ideas siguen sorprendentemente vivas. Tanto si buscas el silencio, el misterio o el amor radical de Cristo, sus obras te invitan a entrar.
1Thomas Merton (1915–1968)
Cuando Thomas Merton ingresó en la abadía trapense de Gethsemani, en Kentucky, dejó atrás un mundo de ambiciones literarias y vida nocturna neoyorquina. Pero al hacerse monje, no abandonó la escritura.
Su autobiografía, La montaña de los siete pisos, publicada en 1948, se convirtió en un inesperado éxito de ventas. Merton dio voz al hambre de Dios del alma en el mundo moderno.
Profundamente contemplativo e intelectualmente audaz, Merton no temía enfrentarse a la complejidad. Escribió sobre la oración, la soledad, los derechos civiles, la guerra y el diálogo interreligioso, sin dejar de estar enraizado en la tradición católica.
Su libro Semillas de contemplación es un punto de partida accesible, escrito para los lectores que anhelan intimar con Dios pero no están seguros de cómo empezar. La honestidad de Merton sobre sus propias contradicciones da a su obra una profundidad que resuena en todas las confesiones.
La figura de Caryll Houselander, en gran parte desconocida durante su vida, ha crecido silenciosamente en las últimas décadas. Laica, mística y artista, aportó una ternura especial a la espiritualidad católica. Su obra más conocida, El junco de Dios, ofrece una sorprendente meditación sobre la Virgen María, no como un ideal distante, sino como una mujer real que dio espacio para que Dios actuara.
El genio de Houselander reside en revelar lo sagrado en lo cotidiano. Veía a Cristo en todas las personas, especialmente en las que sufrían y en las olvidadas. Sus reflexiones sobre el amor, la humildad y la entrega no son ideales elevados, sino retos prácticos. «Debemos contentarnos con vivir sin vernos vivir», escribió en una ocasión. Ese tipo de confianza, creía ella, es donde comienza la santidad.
3Henri Nouwen (1932–1996)
Henri Nouwen pasó su vida moviéndose entre el mundo académico, la atención pastoral y la vida comunitaria, sin asentarse nunca del todo, pero siempre escribiendo.
Sacerdote católico holandés, Nouwen enseñó en Yale y Harvard antes de abandonar el mundo académico para vivir en El Arca, una comunidad para personas con discapacidad intelectual. Allí descubrió aquello sobre lo que llevaba tanto tiempo escribiendo: el poder de la vulnerabilidad y la humanidad compartida.
El retorno del hijo pródigo de Nouwen sigue siendo uno de los libros espirituales más queridos de nuestro tiempo. Inspirado en el cuadro de Rembrandt, Nouwen aborda la parábola no como una historia sobre otra persona, sino como un espejo para cada uno de nosotros. Su escritura es amable, honesta y profundamente humana. No ofrece instrucción, sino acompañamiento: un compañero para el viaje espiritual.