Vaticano: La Audiencia General del Papa León XIV del 13 de agosto cambia de lugar por el fuerte calor

Vaticano: La Audiencia General del Papa León XIV del 13 de agosto cambia de lugar por el fuerte calor

Ciudad del Vaticano, martes 12 agosto(PR/25) — La Prefectura de la Casa Pontificia informó que la Audiencia General del miércoles 13 de agosto se realizará en el Aula Pablo VI debido al fuerte calor en Roma.

“Con motivo de las temperaturas elevadas previstas, la Audiencia General del miércoles 13 de agosto se desarrollará en el Aula Pablo VI”, señala un comunicado de la Oficina de Prensa del Vaticano este lunes.

“Después, el Santo Padre pasará a la basílica vaticana para saludar a cuantos no hayan encontrado lugar en el Aula y hayan seguido la audiencia por las pantallas” que están en la Plaza de San Pedro.

La temperatura en Roma hoy es de una media de 36 grados y se prevé un promedio de 37 grados para el miércoles 13 de agosto.

Dado que el Aula Pablo VI tiene un sistema de climatización para tener un ambiente más fresco o más cálido, dependiendo de la estación, esto permitirá que la audiencia del Santo Padre mañana, se desarrolle mejor.

Además, y desde el año 2008, unos 2.500 paneles solares cubren el techo del Aula Pablo VI o Sala Nervi, en un área de unos 5.000 metros cuadrados, con cuya energía se abastece todo el lugar.

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Fuente: ACI Prensa

Comunidad Shalom abre inscripciones para misiones en Brasil, Angola e India

Comunidad Shalom abre inscripciones para misiones en Brasil, Angola e India

En la Amazonía brasileña, la misión se desarrolla en la ciudad de Chaves, donde nueve consagrados llevan casi 30 años dedicados a la oración y a la evangelización “puerta a puerta”. Esta localidad, con un índice de desarrollo humano de apenas 0.45, enfrenta graves problemas como la explotación sexual infantil y la carencia de oportunidades.

La misionera Viviane Barbosa subrayó que Chaves “vive un contraste entre su belleza natural y sus desafíos sociales”, y lamentó que “muchos ven a Chaves como una oportunidad para ganar dinero a costa de las personas”.

La próxima expedición a Chaves tendrá lugar del 5 al 20 de febrero de 2026 e incluirá evangelización en comunidades ribereñas, atención médica, actividades culturales y recreativas.

Para participar, se debe tener más de 18 años, disponibilidad de tiempo completo y asumir los gastos del viaje y la inscripción. Las solicitudes estarán abiertas hasta el 9 de septiembre en el sitio oficial de la comunidad Shalom.

El uruguayo Víctor Ruiz, quien participó en la expedición anterior, relató que “valió la pena haber viajado 4.000 kilómetros durante 30 horas para pasar 15 días en la misión y tener mi vida transformada”.

Toda la información se detalla en la convocatoria. El plazo de solicitud está abierto hasta el 9 de septiembre y los interesados pueden inscribirse a través de este enlace.

Además de la misión en Brasil, la comunidad Shalom mantiene abiertas las inscripciones para expediciones en Angola e India.

La expedición a Angola se llevará a cabo del 1 al 15 de julio de 2026 en Lubango, provincia de Huíla, donde la comunidad Shalom promueve grupos de oración, acompañamiento personal y distribución de ropa y alimentos para los pobres desde 2018.

Esta es la primera vez que Shalom envía una expedición de voluntarios a la misión de Lubango.

Misión en la India 2026

El viaje misionero a la India se llevará a cabo del 4 al 21 de septiembre de 2026 en Calcuta, la ciudad donde Santa Teresa de Calcuta comenzó su vida de servicio a los moribundos. La misión busca evangelizar y difundir el carisma de la comunidad.

Toda la información está detallada en la convocatoria y los interesados pueden inscribirse a través de este enlace.

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Fuente: ACI Prensa

El arte de levantarse cada día: una reflexión sobre nostalgia y esperanza

El arte de levantarse cada día: una reflexión sobre nostalgia y esperanza

Lo hizo en el marco de una columna titulada Nostalgia, elaborada en exclusiva para ACI Prensa, que transcribimos a continuación.

Nostalgia

Por el Cardenal Fernando Chomali

Me llama gratamente la atención ver cada mañana a cientos de hombres y mujeres que se levantan muy de madrugada para trabajar, al igual que cientos de jóvenes que lo hacen para ir a estudiar. Muchos se preparan con gran sacrificio para acceder a un futuro más próspero. A pesar de las dificultades de la vida, las personas se movilizan, trabajan, estudian, se casan, ¿Por qué? La razón probablemente reside en que en el fondo de cada ser –y me incluyo– sentimos nostalgia. Mucha nostalgia. El Diccionario de la lengua española la define como “pena de verse ausente de la patria o de los deudos o amigos”. También la expone como “tristeza melancólica originada por el recuerdo de una dicha perdida”, añoranza. Yo la definiría como la presencia –en lo más íntimo de nuestro ser– de una cierta ausencia que nos moviliza. Se nos aparece cada día como necesidad, como deseo, como algo queremos lograr.

El ser humano se va construyendo diariamente. Es un buscador natural. El asunto está en saber qué buscar y dónde hacerlo, pues en el espacio de la experimentación podemos lograrnos o malograrnos. Incluso he conocido personas que, actuando de manera reprobable, lo hacían no para dañar, sino porque en el fondo buscaban un bien.

Esa realidad, lejos de empobrecer nuestra vida, se presenta como posibilidad de algo más. La búsqueda de aquello que sacia y que se percibe como posible es lo que llamo esperanza. En otras palabras, la vida se presenta como una espera.

La conclusión de fondo es motivo de alegría y optimismo: quien cree que el mundo no tiene sentido o ninguna posibilidad de mejorar se equivoca. Mientras haya una persona que se movilice en busca de ese algo más o de alguien, significa que algo bueno puede pasar. Y me atrevo a decir: pasa. El mundo dejará de tener valor cuando perdamos la esperanza y la nostalgia, que son las que nos movilizan y dan fuerzas para seguir adelante cada día, para levantarnos incluso cuando todo parece difícil.

Hace algunos años visité a una anciana que padecía un cáncer terminal. Al saludarla, me pidió por favor que cerrara la ventana, porque se podía resfriar. ¡Qué maravilla!, pensé. Sabiendo que se iba a morir, su preocupación por cerrar la ventana para no resfriarse –aparentemente irracional, dado su diagnóstico terminal– revela la esperanza que se manifiesta en su instinto de autocuidado y en su persistencia de valorar cada día. No ha renunciado a la vida: sigue encontrando razones para seguir levantándose día a día. Es la capacidad de encontrar sentido y valor incluso en las circunstancias más adversas. Este hecho ha sido uno de los episodios más notables que he vivido y que me sigue enseñando. Situación similar viví cuando en el hospital de la cárcel de Santiago le pregunté a los internos como estaban, uno, sacando su mirada de la televisión donde las noticias no eran nada alentadoras, me mira y me dice “por Dios que está mala la cosa afuera”.

Como decía san Agustín: “nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en Dios”. Santa Teresa de Ávila señalaba algo similar cuando expresaba: “Vivo sin vivir en mí, y tan alta vida espero, que muero porque no muero”, pues solamente en Dios encontrará la plenitud que en la tierra solo puede intuir y pregustar.

La fe en Jesucristo adquiere un sentido de máxima relevancia para nuestras vidas al recordarnos que Dios está en medio de nosotros como plenitud y esperanza de una vida mejor, y que Él no nos ha abandonado. Así, nuestra vida cotidiana, junto con todos los esfuerzos que nos mueven diariamente, no son en vano, sino que están llenos de sentido.

Él comparte su vida con nosotros haciéndose hombre y viviendo como tal. Esa es la grandeza de este misterio. Dios se abaja, se hace pequeño, se aloja en el seno de una mujer sencilla, en un lugar humilde. Nace pobre en un pesebre, para que nuestra humildad e indigencia sean colmadas por Él mismo, plenitud del Ser, así como Verdad, Camino y Vida. Creer es entonces una nueva posibilidad de recuperar la esperanza perdida y reconocer que en Él el fatalismo, el pesimismo y la desazón no tienen cabida. Dios está con nosotros y nada ni nadie nos podrá separar de su amor.

En ese contexto se comprende cómo una vida bien vivida en Cristo tiene la dimensión espiritual y la dimensión social indisolublemente unidas. El cristiano lleno del amor de Dios está llamado a vivirlo sirviendo a los demás.

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Fuente: ACI Prensa

Lo que sea que se tragó al profeta Jonás tres días no se llama «ballena» en el texto original hebreo

Lo que sea que se tragó al profeta Jonás tres días no se llama «ballena» en el texto original hebreo

Buenos Aires, lunes 11 agosto (PR/25) — Los profetas no siempre han sido llamados profetas, ni siquiera en la Biblia. De hecho, la palabra profeta es relativamente nueva. Se utilizó para traducir el nevi’im hebreo al griego alrededor de los siglos III y II a.C., y luego fue adoptado por las primeras iglesias cristianas.

Y mientras que los proféticos griegos ciertamente dicen algo sobre quién se supone que es un profeta (y qué se supone que debe hacer), otras dos palabras hebreas que se encuentran en la Biblia para referirse a estos mismos personajes nos ayudan a entenderlos mejor.

«Decir cosas por adelantado»

El griego prophét?s es una palabra compuesta. El prefijo pro a menudo se traduce como «por adelantado». El verbo phesein significa «decir», «hablar». Esto sugiere que un profeta es una persona que puede decir cosas que aún no han ocurrido. Una antigua palabra hebrea que se encuentra en el libro de Samuel, ro’eh, comúnmente traducida como «vidente», tiene más o menos las mismas connotaciones.

Esta es la razón por la que a menudo se piensa que estos personajes bíblicos son capaces de predecir (o prever) el futuro, lo cual no es exactamente el caso. Lo que hacen los profetas en realidad es de bastante sentido común. Le recuerdan a la gente las consecuencias de sus acciones. Los profetas se dedican a advertir.

Pero hay otra forma de leer esta traducción griega. Pro también puede significar «en nombre de». En realidad, esta traducción está más cerca del significado original del hebreo nevi’im. Un pasaje en Deuteronomio parece resumir qué y quién es un navi (el singular de nevi’im): «Pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mande». Un navi es un portavoz.

La raíz misma de la palabra (las tres letras que componen la palabra en hebreo, nun, bet y aleph), sugiere el comentario medieval rabínico, se basa en una raíz (nun-bet) que denota apertura o, mejor aún, vacuidad: el profeta permanece “vacío” para que Dios pueda hablar a través de él. Es una «boca vacía» que debe llenarse con las palabras de Dios.

Pero no es el caso de Jonás.

Jonás huyó en dirección contraria

Un profeta típico que valiera la pena ser llamado con este nombre se pondría inmediatamente manos a la obra. Por ejemplo, se dice que Elías estaba ardiendo de celo por el Señor todopoderoso (cf. 1 Reyes 19, 10). Tan pronto como escuchan su llamado, no importa cuán asustados o reacios se hayan sentido, los profetas van y entregan el mensaje según sea necesario, usando la fórmula profética clásica “así dice el Señor”.

Pero Jonás huyó en dirección contraria y se metió a bordo de un barco tratando de alejarse lo más posible de Dios. Más aún, cuando finalmente llega a Nínive (donde Dios le había pedido que fuera en primer lugar), entrega el mensaje profético y se va.

La suya es sin duda la pieza de retórica más corta y menos persuasiva que se encuentra en toda la Biblia. Mientras que otros profetas predicarían, reprenderían, influirían y persuadirían con pasión y celo a sus audiencias, el discurso de Jonás consta de una sola línea: «¡Aún cuarenta días, y Nínive será destruída!» (cf. Jonás 3, 4).

La predicación sencilla de Jonás funciona. Los ninivitas se convierten de todo corazón. Incluso ponen el cilicio a su ganado. La ciudad se salva. Pero Jonás está lejos de estar contento. Al contrario, se queja amargamente, argumentando que ya sabía que Dios iba a perdonar a la ciudad.

¿Por qué Dios le haría pasar por todos estos problemas en primer lugar? Todo este asunto profético lo molesta tanto que le pide a Dios que le quite la vida. No una, sino dos veces. El libro termina con Dios reprendiéndolo suavemente por su mezquindad.

Pero quizás describir a Jonás como mezquino es injusto. Después de todo, sabía que su Dios era «un Dios misericordioso y misericordioso, lento para la ira y abundante en misericordia». (Cf. Jonás, 4, 2) Esa fue la razón por la que huyó en primer lugar. Como todos los buenos profetas, pudo prever lo que realmente sucedió al final: un Dios perdonador que perdona a una ciudad; no es necesario que un profeta haga mucho allí. Parece lógico, entonces, que apenas tuvo que abrir la boca para predicar a los ninivitas. Una simple frase bastaría. En lugar de «mezquino», tal vez debería describirse mejor como «mezquino».

Pero, ¿no se supone que los profetas son “huecos”, como sugiere el navi hebreo? Jonás parece estar bastante lleno de sus propias palabras; apenas hay espacio en él para una sola frase que realmente venga de Dios. ¿Cómo puede ser una boca hueca y abierta a través de la cual se pronuncian las palabras de Dios?

Ahora, hay otro personaje en el texto que también plantea incógnitas. Se trata de la «ballena».

El «pez grande»

Cuando Jonás decidió huir de su misión, subió a bordo de un barco que iba a Tarsis. Se desata una tormenta amenazante y se avecina un naufragio. Jonás insta a sus compañeros marineros a que lo arrojen por la borda para salvarse.

Es entonces cuando “el Señor designó un gran pez para que se tragara a Jonás; y Jonás estuvo en el vientre del pez tres días y tres noches ”. (Cf. Jonás 1, 17).

Ahora, el texto no dice «Dios nombró una ballena», sino simplemente «un gran pez». Tanto el hebreo original dag gadol como el griego de la Septuaginta, k?tei megal?i, se traducen como «pez enorme».

La arqueología ha demostrado que el Mediterráneo fue una vez el hogar de una gran variedad de ballenas, que los romanos cazaban casi hasta el punto de la extinción. Podría darse el caso de que el autor del texto bíblico simplemente quisiera contrastar la «boca cerrada» de Jonás con la del «pez grande», capaz no solo de tragarse a un ser humano entero, sino también de ser lo suficientemente hueco como para proporcionarle refugio durante tres días y tres noches.

Curiosamente, durante esos tres días, Jonás ciertamente mantiene la boca abierta; parece pasarlos orando en voz alta.

Pero, ¿cómo se convirtió este «pez grande» en una ballena y no en una de las 47 especies de tiburones que se encuentran en el Mediterráneo? Parece que san Jerónimo tiene la culpa.

Nuevamente, la Septuaginta tradujo el hebreo dag gadol como k?tei megal?i, «pez enorme». Jerónimo hizo lo mismo, pero solo una vez. Usó la expresión piscis grandis (latín para «pez enorme») al traducir el libro de Jonás. Pero eligió ventre ceti al traducir la referencia de Jesús a Jonás que se encuentra en Mateo 12:

«¡Una generación perversa y adúltera pide una señal! Pero no se dará ninguno excepto la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás tres días y tres noches en el vientre de un pez enorme (kétous), así el Hijo del Hombre estará tres días y tres noches en el corazón de la tierra».

Los mamíferos marinos (ballenas, delfines, marsopas) se denominan «cetáceos», obviamente, del griego k?tos original.

Esta es una palabra que se usó en la mitología griega con relativa frecuencia para referirse no necesariamente a ballenas o delfines sino a monstruos marinos: Perseo mató a uno para salvar a Andrómeda, y Heracles mató a otro para salvar a Hesione.

Es probable que Jerónimo tenga la intención de resaltar el carácter excepcional de la bestia que se tragó a Jonás. De hecho, la palabra k?tos ya se había usado en la Septuaginta para referirse a los tanninim bíblicos, los grandes “monstruos marinos” enumerados entre las criaturas que Dios hizo en el quinto día, según el primer libro del Génesis.

Parece entonces que Jerónimo tenía en mente estos “monstruos” cuando traducía los Evangelios, pero no necesariamente cuando traducía el libro de Jonás.

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Fuente: Aleteia

Las críticas constructivas: ¿son buenas o dañinas?

Las críticas constructivas: ¿son buenas o dañinas?

En ocasiones recibimos o damos opiniones con una buena intención, pero es importante analizar si son realmente beneficiosas
Buenos Aires, lunes 11 agosto (PR/25) —  ¿Las críticas constructivas son buenas o malas? Esta es una pregunta que probablemente todos nos hemos hecho alguna vez, ya sea porque hemos dado una opinión sobre alguien o porque hemos recibido un comentario.

Para entender mejor este tema, la psicóloga Angie Larios nos da una explicación:

“Muchas veces sentimos que nuestro valor como persona está en juego con lo que otros opinan de nosotros”.

¿Qué son las críticas?

Es importante definir este concepto para entender sus diferencias. Según la RAE, una crítica es un “juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien”. Es decir, lo que una persona opina sobre algún aspecto de otra.

Existen dos tipos de críticas: las que nos edifican (constructivas) y las que nos dañan. Es importante reconocerlas para saber cómo tomarlas y cómo darlas.

“Una crítica constructiva te deja con esperanza o con un sentido de mejora. Una destructiva te deja sintiéndote avergonzado, humillado o inseguro. Esto también depende del tono, la intención e incluso el lenguaje corporal.”

Al identificar ambas, podemos reconocer si un comentario que recibimos nos está ayudando o, por el contrario, nos está lastimando. No todas las críticas son bienvenidas, por eso es importante aprender a poner un alto cuando sea necesario. Una vez que conocemos esta diferencia, podemos reaccionar con más claridad cuando alguien comparte su opinión. Podemos preguntarnos: ¿Esto me hace sentido? ¿Tiene que ver con nuestra relación o solo con su visión personal?

Después de analizarlo, observa cómo te hizo sentir ese comentario. Si la reacción fue positiva y consideras que tiene razón, puedes tomarlo como una oportunidad de mejora, pero que sea por tu motivación, no por buscar aprobación externa. En cambio, si la crítica te generó enojo, puedes expresarlo con claridad, estableciendo límites. Basta con decir:
«Gracias por tu opinión, pero pienso distinto».

Si el comentario te afectó profundamente, es importante revisarlo internamente. A veces, hay observaciones que duelen, pero no pasan de ahí. Sin embargo, si se convierten en un eco en tu conciencia, puede ser señal de que están activando una herida que aún necesita sanarse.

¿Y cuando soy yo quien da la opinión?

criticas constructivas

La psicóloga Angie Larios nos recuerda que, al compartir lo que pensamos, es fundamental entender que es nuestra percepción, lo que sentimos, y no necesariamente una verdad absoluta. Es lo que tú captas del otro, desde tu experiencia.

Por eso, debemos ser cuidadosos al expresarlo, asegurándonos de que sea en un momento adecuado y, preferentemente, a solas. Puedes iniciar diciendo: «Hay algo que me gustaría platicar contigo, ¿es buen momento?». Esto abre un espacio para que la otra persona también se prepare emocionalmente.

Ser empáticos es clave. No está mal compartir un comentario si lo hacemos con la intención de ayudar; sin embargo, es importante saber cómo decirlo para que el otro no lo reciba como un ataque, sino como un consejo.

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Fuente: Aleteia

Famosa influencer católica de Colombia: “El Señor se valió de mi dolor para tomar mi sí personal”

Famosa influencer católica de Colombia: “El Señor se valió de mi dolor para tomar mi sí personal”

Pero su historia de fe comienza mucho antes de abrir un canal de YouTube o dirigir estudios bíblicos en vivo. Arranca, como ella misma dice, “desde el vientre de mi mamá”.

“Desde que mis papás me concibieron, me concibieron en oración. Y mientras yo estaba en el vientre, me hablaban diciéndome lo que dice el catecismo: ‘Hemos venido a conocer a Dios’. Eso me lo repetían constantemente. Me pusieron Valentina porque querían que fuera una niña valiente, que nunca tuviera miedo de hablar del Señor”.

Un momento de fractura y una nueva entrega a Dios

La vida de María Valentina se transformó cuando, a los 15 años, sufrió un problema de salud que frenó en seco el ritmo frenético con el que conducía su vida. “Fue como si Dios necesitara mi quietud física para provocar una quietud interior en la cual pudiera hablarme: ‘Tú has vivido una fe en familia hermosa, pero necesito tu sí personal. Has recibido un montón y necesito que empieces a entregar’”.

Aquel momento de fractura se convirtió en un punto de inflexión espiritual. “Tuvimos crisis existenciales muy fuertes. Yo decía: ‘Si hoy me muero, no hice nada’. Entonces el Señor se valió de mi dolor para tomar mi sí personal”.

Así nació el canal de YouTube La puerta de al lado. Pero la verdadera inspiración llegó cuando el Papa Francisco publicó Gaudete et Exsultate en 2018. En los capítulos del 6-9, el Pontífice argentino habló de los santos de la puerta de al lado. “Ese nombre me parecía muy llamativo, lo retomamos, y así renació el proyecto”, asegura en conversación con ACI Prensa.

Hoy "La puerta de al lado" es un proyecto de apostolado familiar. Crédito: Cortesía María Valentina Leal
Hoy «La puerta de al lado» es un proyecto de apostolado familiar. Crédito: Cortesía María Valentina Leal

Evangelizar desde lo cotidiano

Estudiante de Ciencias Políticas en una universidad laica, María Valentina explica que se acercó al estudio de la Biblia de la mano de la predicación del P. Fidel Oñoro, sacerdote eudista colombiano, especializado en teología bíblica y muy activo en la formación pastoral:”Llevaba toda mi vida escuchando la Palabra de Dios, pero este sacerdote logró tocar mi corazón y enamorarme realmente de la Biblia”.

Hoy, La puerta de al lado se ha convertido en un apostolado familiar. “Mis papás hacen el Rosario a las 5 de la mañana, mis hermanos rezan Laudes, y yo cada mañana a las 8 hago estudios bíblicos en vivo por Instagram y YouTube, depurando la lectura del día, explicando su contexto y sentido”.

Impacto real para todos los que quieran acercarse

María Valentina relata con emoción que los estudios bíblicos que dirige en Internet no solo convocan a fieles católicos. “Una chica musulmana se conectaba diariamente y me decía: ‘No es lo que tú haces, es que la Palabra de Dios me toca’. Y se convirtió al catolicismo”.

También se conectan protestantes, que valoran su fidelidad a la doctrina católica: “Siempre me presento como una cooperadora de la verdad, como dice el lema de san Juan Pablo II. Lo importante es que sea la Palabra de Dios la que toque los corazones, no mis palabras”.

Presencia y misión en el Jubileo de los Jóvenes

María Valentina fue una de las jóvenes influencers que participó en el Jubileo de los misioneros digitales. Una cita fue especial que confirmó el terreno fértil que ofrecen las plataformas digitales en la evangelización. Por las calles de Roma, se encontró con otros que “también le dicen sí al Señor cada día. Tengo mucho deseo de verlos, de ponerles rostro, de ver el rostro por el que Dios da la vida”.

Han pasado siete años desde el lanzamiento de La puerta de al lado y el proyecto se ha convertido en mucho más que una cuenta de redes sociales. Este año, María Valentina organiza el Congreso Presencial de Biblia, el sábado 6 de septiembre en Bogotá, junto a Fray Nelson Medina. “Queremos dar herramientas para leer, orar y estudiar la Palabra de Dios. Que no se quede en redes, que llegue al corazón, a la vida”.

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Fuente: ACI Prensa