El Papa León XIV recibió en el Vaticano a miembros del Regnum Christi y los llamó a redescubrir su carisma, ejercer un gobierno entendido como servicio y fortalecer la comunión en la diversidad, en un mensaje centrado en la identidad, la misión y la vida espiritual.
Audiencia del Papa con el Regnum Christi | Crédito: Vatican Media
Por Almudena Martínez-Bordiú
Ciudad del Vaticano, viernes 30 noviembre (PR/26) — El Papa León XIV recibió en el Vaticano a los participantes en la Asamblea General de las consagradas y laicos consagrados del Regnum Christi, a quienes exhortó a redescubrir su carisma, a ejercer un gobierno orientado al servicio y a fortalecer la comunión entre todos sus miembros.
En un cercano y alentador discurso, que leyó en español, el Santo Padre invitó al Regnum Christi a redescubrir el propio don que lo define, el carisma “que cualifica y hace reconocible” su presencia en la Iglesia y en el mundo.
Para el Santo Padre, “hoy más que nunca es necesario saber quiénes somos, si queremos dialogar de manera auténtica con la sociedad sin ser absorbidos o uniformados”. Por ello, animó a los consagrados a clarificar su identidad, convencido de que una conciencia más nítida de la propia vocación les permitirá anunciar el Evangelio con mayor fecundidad.
En este contexto, subrayó que quien recibe el carisma “está llamado a mantenerlo vivo en sí mismo, para que no se vuelva algo estático”, sino que se convierta en una “fuerza vital, que fluye creativa y libremente”.
“Son un cuerpo vivo donde la energía carismática atraviesa cada célula y cada miembro, de la cual a su vez son portadores y transmisores. Y esta energía debe animar la misión que llevan adelante e iluminar el camino a recorrer, para legarla después como herencia viva a las generaciones futuras, llamadas asimismo a enamorarse de ella y a convertirla en fuente de su servicio”, agregó.
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Un gobierno orientado al servicio
El Papa León XIV reflexionó a continuación sobre el gobierno de la sociedad apostólica, al que definió como un servicio imprescindible y “un auténtico ministerio eclesial, llamado a acompañar a las hermanas y a los hermanos hacia una fidelidad consciente, libre y responsable en el seguimiento de Cristo”.
El Pontífice insistió en que toda forma de gobierno debe estar siempre orientada al servicio, ya que su misión es “sostener, acompañar y ayudar a cada miembro a configurarse cada día más con la persona del Salvador”.
En esta línea, subrayó la importancia del discernimiento comunitario y animó a los consagrados a “no tener miedo de explorar nuevas formas de gobierno”, en fidelidad al carisma y atentos a la llamada del Espíritu.
Comunión en la diversidad
Al concluir su discurso, el Papa León XIV subrayó la necesidad de promover una “comunión cada vez más profunda” entre todos los miembros de la Familia Regnum Christi, sin perder de vista la riqueza y la diversidad de sus distintas vocaciones.
Tras recordar que “todos somos vidas en camino”, abiertas a los sueños que Dios sigue suscitando a través de los profetas, el Pontífice destacó que “el Señor no hace ruido, pero su Reino brota y crece en todos los rincones del mundo”.
Finalmente, señaló que Dios “continúa sorprendiéndonos y dejándose encontrar por caminos que no son los nuestros”, una fidelidad que —afirmó— no deja de asombrar y renovar la esperanza de los creyentes.
“Algo realmente relevante para lo que estamos discerniendo”
Mary Patt Pirie, de Estados Unidos, es la encargada general de estudios de las consagradas del Regnum Christi. Tras la audiencia con el Papa León XIV, compartió en declaraciones a EWTN News que fue “una audiencia realmente hermosa” y un “encuentro muy íntimo”.
“El Papa entró, nos dirigió un mensaje precioso sobre el carisma, el gobierno y la comunión, en relación con nuestra espiritualidad y nuestra misión. Nos sentimos muy conmovidos y con la sensación de que fue algo realmente relevante para lo que estamos discerniendo y viviendo”, explicó.
La Fiscalía de Madrid archivó la denuncia por presunto delito de odio contra Mons. José Ignacio Munilla, quien había sido acusado por sus declaraciones sobre la antropología cristiana, la castidad y el acompañamiento pastoral a personas con atracción al mismo sexo.
Mons. José Ignacio Munilla, Obispo de Orihuela-Alicante (España) | Crédito: José Ignacio Munilla Aguirre.
Madrid, jueves 29 enero (PR/26) — La Fiscalía Provincial de Madrid ha archivado una denuncia contra el Obispo de Orihuela-Alicante, Mons. José Ignacio Munilla, acusado de un delito de odio por defender la antropología cristiana de la sexualidad y el acompañamiento de la Iglesia a quienes desean vivir en castidad dejando prácticas basadas en la ideología de género.
Así lo ha hecho saber el propio prelado a través de sus redes sociales, donde ha adjuntado la comunicación oficial del archivo por parte del ministerio público.
La denuncia se dio a conocer el pasado mes de noviembre por el diario Información de Alicante y estaba interpuesta por la asociación Tu pueblo y el mío, que consideró que unas reflexiones del prelado sobre las llamadas “terapias de conversión” podrían ser constitutivas de un delito de humillación, menosprecio o descrédito contra personas por motivo de su orientación sexual descrito en el artículo 510 2 a) del Código Penal, castigado con “la pena de prisión de seis meses a dos años y multa de seis a doce meses”.
Al tener conocimiento del archivo, el prelado se ha reafirmado en cinco consideraciones que ya expresó al conocer la denuncia.
En primer lugar, que “era evidente que la denuncia no tenía recorrido y que únicamente buscaba amedrentar a la Iglesia para que no nos atreviéramos a proponer la antropología cristiana del matrimonio y de la sexualidad”.
A juicio del prelado, quienes interponen este tipo de acciones judiciales pretenden “tener las manos libres para imponer una ‘antropología de Estado’ basada en la ‘teoría de género-LGTBI’”.
Mons. Munilla subraya en segundo lugar que “la Iglesia no puede dejar de predicar el Evangelio del amor vivido en pureza” y que “es nuestra obligación pastoral acompañar a las personas que, libremente, nos pidan ayuda espiritual para vivir en castidad”.
En tercer lugar, el obispo considera “absolutamente incoherente” y “un auténtico liberticidio” que “quienes dicen defender la libre elección de la propia identidad sexual pretendan coartar la libertad de quienes toman un camino diferente al suyo”.
“El colmo del colmo es que la propuesta del amor cristiano pueda llegar a ser objeto de la acusación de delito de odio y de discriminación”, añade el prelado.
Por último, Mons. Munilla vaticina que, “así como los medios de comunicación difundieron ampliamente en noviembre la denuncia contra mí, apuesto a que, ahora que se ha demostrado falsa la acusación, serán muy pocos los que se hagan eco del archivo”.
“¡Es lo que hay! Algunos batallan por el relato; mientras que otros lo hacemos por la verdad de la vida”, concluye el prelado.
¿Qué fue lo que dijo Mons. Munilla y motivó la denuncia?
Mons. Munilla decidió abordar en su programa Sexto Continente de Radio María España del 16 de mayo de 2025 la cuestión sobre las llamadas “terapias de conversión”, recordando un mensaje que él mismo había publicado el 14 de enero de 2025.
En él afirmó: “Lo que llaman ‘terapia de conversión’, en realidad, no existe. Es tan solo un ‘constructo ideológico del marxismo para impedir a la Iglesia acompañar pastoralmente a las personas con inclinaciones homosexuales, ayudándoles a vivir la virtud de la castidad”.
El prelado reaccionaba así a la noticia de que el Ministerio de Igualdad del Gobierno de España anunció una investigación contra varias diócesis españolas por impartir supuestas “terapias de conversión” a personas con tendencias homosexuales.
Mons. Munilla también recordó lo expresado en X el 23 de enero de 2025, después de que la ministra de Igualdad, Ana Redonde, se reuniera con el presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons Luis Argüello, para abordar esta cuestión.
Mons. Munilla expresó entonces que “es absolutamente falso que la Iglesia haga terapias de ningún tipo”, sino que «acompaña espiritualmente a quienes experimentan heridas afectivas, al tiempo que nos llama a todos a la conversión”.
Además, expresó que “la pretensión de la ministra de que sea el Tribunal Constitucional el que dirima las condiciones para recibir la Sagrada Comunión, está a medio camino entre el sainete y la tragicomedia”.
Durante su programa radiofónico, Mons. Munilla también afirmó que el término “terapias de conversión” surge «para criminalizar a todos aquellos que cuestionan la nueva antropología” basada en la ideología de género y “para acobardar, dominar y en el fondo aniquilar el anuncio de la buena nueva que hace la Iglesia, de que Cristo ha venido a sanar el corazón del hombre”.
Desde un pequeño taller en Novara hasta los pasillos del Vaticano, el zapatero italiano Adriano Stefanelli lleva más de veinte años calzando a los Papas con modelos hechos a mano, donde tradición, simbolismo y oficio artesanal se unen en cada par.
El pasado 7 de enero pudo entregarle al Papa el modelo definitivo de zapatos | Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Ciudad del Vaticano, jueves 29 enero (PR/26) — El zapatero italiano Adriano Stefanelli lleva más de dos décadas poniendo su talento al servicio del Vaticano. El primer Papa a quien le confeccionó un par de zapatos fue a Juan Pablo II, luego vendrían los siguientes pontífices hasta llegar a León XIV.
Todo comenzó una noche cuando trabajaba concentrado sobre la mesa de su pequeño taller de la ciudad italiana de Novara, desde donde vio por televisión que el pontífice polaco, ya muy debilitado, había sufrido un desfallecimiento durante el Vía Crucis.
“Aquello me impactó profundamente”, recuerda el artesano en conversación con ACI Prensa. “Me pregunté: ¿qué puedo hacer yo por él? Y pensé: si sé hacer zapatos, le haré unos zapatos”, afirmó.
El primer Papa a quien le confeccionó unos zapatos fue a Juan Pablo II en 2004. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Sin contactos ni intermediarios, calculó su número de cabeza, observando la complexión física del Pontífice, y optó por un 44. Diseñó un modelo especialmente blando, forrado en esponja para garantizar la máxima comodidad y los mandó al Vaticano. “Le quedaban perfectos. Fue algo extraordinario”, explica.
Era el año 2004. Aquel primer par de zapatos se conserva hoy en el Museo de Castel Sant’Angelo, en la Ciudad del Vaticano, como testimonio de la confianza que han depositado en este artesano, de una pequeña localidad del norte de Italia, los pontífices desde entonces.
Estos zapatos rojos de San Juan Pablo II están conservados en un museo cerca del Vaticano. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Benedicto XVI y los famosos mocasines rojos
Tras la muerte de Juan Pablo II, el entonces secretario del Papa polaco, Mons. Stanisław Dziwisz, preguntó a Stefanelli si deseaba continuar con su labor de zapatero para el Papa Benedicto XVI. Desde el Vaticano le confirmaron su número, el 42, y se puso manos a la obra.
Así nacieron los célebres mocasines rojos de Benedicto XVI, que acabaron dando la vuelta al mundo. La revista estadounidense Esquire llegó incluso a nombrarlo “el hombre más elegante del planeta”. Lo que pocos saben es que su llamativo color no obedecía a un capricho estético, sino a una tradición que entronca con los emperadores de Bizancio.
Para la Iglesia Católica, el rojo cereza ha simbolizado siempre la sangre de los mártires que dieron su vida por Cristo. “Eran completamente lisos. El estilo estaba en la forma y en el color”, asegura el zapatero.
La diferencia de los zapatos del Papa polaco y del alemán, aclara a continuación, no estaba en la calidad —siempre máxima—, sino en los pequeños detalles: “Juan Pablo II quería media suela de goma; Benedicto XVI, solo cuero”.
Stefanelli entrega los mocasines rojos a Benedicto XVI. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
Con el Papa Francisco la situación fue distinta. Sus problemas ortopédicos le impedían usar calzado tradicional. “Yo no hago zapatos ortopédicos”, explica Stefanelli, “así que le fabriqué unas pantuflas para que pudiera andar por casa en el Vaticano con el escudo pontificio bordado”.
“Fue un gesto simbólico”, agrega.
León XIV: sencillos y negros
El encargo más reciente ha sido para León XIV. Stefanelli le llevó en agosto dos pares de zapatos blancos, forrados de amarillo y con ribetes del mismo color, en alusión a los tonos vaticanos. “No le gustaron mucho”, admite. “Es un hombre sencillo. Quiso los zapatos sólo negros”, revela.
El Papa le indicó entonces su número: 9,5 americano, equivalente a un 42,5 italiano. El artesano volvió a rehacer el modelo respetando los deseos del Papa y el 7 de enero le entregó personalmente los zapatos definitivos.
Estos son los zapatos blancos que rechazó León XIV. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
“Esta vez quedó muy contento. Estuvimos hablando unos quince minutos. Me disculpé por los blancos, pero él lo tomó con naturalidad”, recuerda.
Artesano del calzado y defensor apasionado de los oficios tradicionales, Stefanelli representa una Italia que se resiste a desaparecer. “Hoy todo es tecnológico”, lamenta. “Los jóvenes ya no quieren ser zapateros, carpinteros o sastres. Les das un móvil o un ordenador y lo hacen todo, pero ya no saben crear algo con las manos”, remacha.
El Papa y Adriano Stefanelli. Crédito: Vatican Media
Fabricar un zapato desde cero es un proceso largo y minucioso. “Está la piel para la pala, el cuero para la suela, el material del tacón y las forras interiores”, explica. “Todo tiene que ensamblarse a mano para dar vida a una sola pieza”, dice.
Cada par de zapatos requiere entre 15 y 20 días de trabajo, utilizando pieles naturales de primera calidad: becerro, vaquetilla y otras curticiones nobles.
“No es producción en serie”, subraya al destacar que cada modelo es único.
Entre sus clientes también ha estado Michele Obama. Crédito: Cortesía Adriano Stefanelli
El prestigio de Stefanelli no se limita al Vaticano. Entre sus clientes han figurado George W. Bush, Barack Obama y Michelle Obama, además de los patriarcas de Constantinopla y de Moscú.
Un imán para todos los turistas: en esta iglesia de Canaán se cree que Jesús hizo el primer milagro con el vino. Foto: Manuel Meyer/dpa
Un imán para todos los turistas, miles peregrinan a Tierra Santa para recorrer el camino de Jesús a pie y descubrir todo tipo de experiencias.
Buenos Aires, miércoles 28 enero (PR/26) — Ya desde tempranas horas de la mañana los autobuses turísticos con decenas de peregrinos invaden la ciudad de Nazaret, en el norte de Israel. Tras los pasos de Jesús. Frente a la Iglesia de la Anunciación se forman larguísimas filas. Algunos empujones, un rezo rápido, una que otra fotografía y nuevamente al autobús. Aún quedan por visitar otros lugares bíblicos en Nazaret y Galilea.
Las turistas alemanas Anette Jonczyk, de 56 años, y su hija Franziska, de 21, no quieren hacer un viaje tan agitado en autobús y por eso decidieron quedarse unos días en el hotel «Fauzi Azar Inn», una mansión restaurada de la época otomana que se encuentra en el casco antiguo de Nazaret. Desde aquí ambas quieren recorrer el mismo camino que hizo Jesús.
El Camino de Jesús a pie
El llamado Camino de Jesús (www.jesustrail.com.), un recorrido de 65 kilómetros que va desde Nazaret hasta el pueblo de pescadores de Cafarnaún en el Mar de Galilea, no comienza en el «Fauzi Azar Inn» por casualidad.
El propietario del hotel Maoz Inon creó el camino de peregrinación. Según dice la ruta aproximada fue revelada por el evangelista Mateo: «Y dejó Nazaret para vivir en Cafarnaún, que está en el lago».
Maoz y un amigo conectaron varios senderos panorámicos, rutas históricas y en parte empedrados, que se remontan a la época romana y que Jesús también debió haber tomado en su camino hacia el mar de Galilea. El itinerario está marcado con puntos amarillos.
Con sus mochilas al hombro, Anette y Franziska se pusieron en marcha. A través de calles muy estrechas, el primer tramo conecta el hotel con el barrio del bazar.
En un sinuoso laberinto de calles, donde se encuentra la sinagoga, Jesús aprendió a leer y escribir. Huele a especias, a naranjas, a pan de pita, a artículos de marroquinería e incienso. Un festín para la nariz.
A la salida de Nazaret aún hay varios hoteles y desafortunadamente también una gran cantidad de basura. Pero cuanto más se alejan madre e hija de la ciudad, más limpio se vuelve todo.
Los prados brillan con flores amarillas, rojas y lilas y los olivos y las chumberas bordean el camino de tierra.
Ruinas solitarias
El camino conduce a las ruinas de la antigua ciudad de Séforis, a menos de diez kilómetros.
Es muy probable que Jesús también haya tomado esta senda varias veces por semana, ya que Nazaret era en aquel entonces una pequeña aldea y Séforis una ciudad comercial floreciente. Los historiadores creen que José y Jesús trabajaron aquí como carpinteros.
El sitio arqueológico, ubicado en una colina en el Parque Nacional de Zippori, es impresionante pero casi no se visita. Las antiguas calles romanas, los restos de villas señoriales, la sinagoga, la fortaleza de los cruzados y el anfiteatro con 4.000 asientos muestran la importancia de la ciudad.
Aún restan casi seis kilómetros para llegar a Kfar Caná, la bíblica Canaán, el destino de la primera etapa del día.
A través de los bosques de pinos, el camino lleva primero a la aldea árabe de Mashad, en cuya mezquita se encuentran los huesos del profeta Jonás, que según la Biblia fue tragado por una ballena.
El primer milagro de Jesús
Anette y Franziska caminan a través de las plantaciones de naranjas y olivos hacia una iglesia donde probablemente Jesús logró su primer milagro: convertir el agua en vino durante una boda. La llamada Iglesia de la Boda ya está cerrada.
Desde la terraza del hospedaje «Cana Wedding Guest Houses» Suad Bellan y su esposo Sami saludan a las dos peregrinas alemanas y las reciben a la entrada con un té de menta.
Sami enciende una pipa de agua y la hace circular. Forma parte de la cultura árabe de bienvenida. Caná es musulmana, pero Suad y Sami son palestinos cristianos.
La mayoría de los turistas no se quedan más de dos horas, cuenta Suad.
«El autobús los lleva primero a la Iglesia de las Boda, puede que beban un jugo de granada típico de Caná y luego siguen viaje. Nuestro pueblo no saca mucho provecho de eso», agrega.
Anette opina que los turistas tampoco sacan ningún provecho. «Los que viajan por Galilea en autobús siguiendo los pasos de Jesús y no caminan, rara vez tienen la oportunidad de conversar con los lugareños.
«No sólo las iglesias y los lugares bíblicos, sino también las personas son importantes para entender Tierra Santa», asegura.
Pernoctar en un kibutz
Después de realizar una compra en el supermercado del pueblo, madre e hija siguen camino por los senderos de arena, pasando por campos y bosques de eucaliptos hasta llegar al kibutz Lavi, donde se alojan en casa de una familia a través del sistema couchsurfing.
A la mañana siguiente el camino lleva a los Cuernos de Hattin, la montaña donde los cruzados fueron aplastados por el sultán Saladino en el año 1187. Desde allí se puede disfrutar de la vista panorámica hasta la llanura, donde en el horizonte ya se puede ver el destino del día, el pueblo de Moshav Arbel.
Los últimos kilómetros
Desde Moshav Arbel continúa al día siguiente el sendero hasta la cima del Parque Nacional de Arbel. Delante de Anette y Franziska se extiende el Valle del Jordán y el Mar de Galilea.
El camino conduce a través de plantaciones de plátanos y albaricoques y pasa por la ciudad árabe de Migdal, el pueblo natal de María Magdalena.
En la Iglesia de Tabgha, el lugar bíblico de la multiplicación de los panes y los peces, comienza de nuevo la locura turística. Hasta Cafarnaún restan dos kilómetros y medio a lo largo de la orilla del lago.
Los restos arqueológicos de la sinagoga y de las viviendas dan una idea de cómo debía ser entonces este sitio histórico.
«Es interesante conocer el lugar donde Jesús vivió con sus discípulos. Se puede ver en imágenes lo que se lee en la Biblia», señala Anette mientras hunde sus pies en el lago sobre el que se dice que caminó Jesús.
Buenos Aires, domingo 25 enero (PR/25) — Películas sobre los santos Tomás Moro, Teresa, Juan Pablo II, Giuseppe Moscati y Maximiliano Kolbe muestran la virtud heroica de nuestros amigos los santos. Míralas y déjate inspirar.
El testimonio de Santo Tomás Moro es sumamente inspirador: el valor de sus convicciones es magistralmente llevado a la pantalla por Paul Scofield en una película que ha recibido elogios del Vaticano.
El Papa León XIV lo presentó como modelo cívico y espiritual en un discurso durante el Jubileo de los Gobernantes el año pasado.
“San Juan Pablo II, con motivo del Jubileo del 2000, señaló a los políticos a San Tomás Moro como testimonio a quien mirar e intercesor bajo cuya protección poner su compromiso. En efecto, Sir Thomas Moro fue un hombre fiel a sus responsabilidades civiles, un perfecto servidor del Estado precisamente en virtud de su fe, que le llevó a interpretar la política no como una profesión, sino como una misión para el crecimiento de la verdad y del bien. Él ‘puso su actividad pública al servicio de la persona, especialmente de los débiles y pobres; gestionó las controversias sociales con exquisito sentido de la equidad; protegió la familia y la defendió con enérgico compromiso; promovió la educación integral de la juventud’ (Carta Ap. M.P. E Sancti Thomae Mori, 31 de octubre de 2000, 4). El valor con el que no dudó en sacrificar su propia vida para no traicionar la verdad lo convierte aún hoy, para nosotros, en un mártir de la libertad y del primado de la conciencia”.
De izquierda a derecha: “Un hombre para la eternidad” (1966), “Teresa” (2004), “Karol: Un hombre que se convirtió en Papa” (2005), “San Giuseppe Moscati: Médico de los pobres” (2007), “Triunfo del corazón” (2025). | Crédito: Cortesía de Columbia Pictures//Saint Luke Productions/Canale 5/Rai 1/Sherwood Fellows.
La película lleva estas reflexiones papales a la luz en la pantalla.
Disponible en plataformas como Roku. Contiene elementos temáticos relacionados con adulterio, divorcio y martirio.
Esta película destaca bellamente el “Pequeño Camino” de Santa Teresa y su corazón santo.
“Teresa de Lisieux tiene un don especial para encantar por la belleza de su alma”, destacó el Papa San Juan Pablo II durante una visita a su ciudad natal. Esta verdad se ejemplifica en esta película, protagonizada por Lindsay Younce y Leonardo Defilippis.
Tanto los devotos de la Pequeña Flor como quienes se acercan por primera vez a esta querida santa disfrutarán esta película.
Se recomienda supervisión parental por algunos elementos temáticos leves. Disponible en plataformas de streaming como Formed, Tubi y Roku. También disponible para alquilar en AppleTV.
Un actor polaco interpreta al Papa polaco que fue actor. Narrando una vida de fe en medio de dificultades que llevaron a Karol Wojtyla hasta el papado, esta película destaca al santo pontífice que enfrentó el nazismo y el comunismo y nos recordó que con Cristo no hay que tener miedo.
San Giuseppe Moscati fue un médico italiano y pionero en el uso de la insulina que realmente vio a Cristo en sus pacientes. Este drama biográfico de un laico con bata blanca muestra lo que significa llevar a Jesús al trabajo, pues atendía las necesidades tanto del alma como del cuerpo.
Como dijo Juan Pablo II en la Misa de canonización de este santo médico en 1987:
“Moscati vio a Cristo mismo en el enfermo que, en su debilidad, su miseria, su fragilidad e inseguridad, acudía a él en busca de ayuda; vio a la persona que tenía delante como una persona, un ser con un cuerpo necesitado de cuidados, pero también un ser que albergaba un espíritu que también necesitaba ayuda y consuelo… El calor humano con el que Moscati visitaba atentamente a los enfermos, especialmente a los más pobres y abandonados, acercándose a ellos en el hospital y en sus propias casas, era tal que la gente lo buscaba; su trato era rico de aquella bondad respetuosa y delicada que Jesucristo desplegaba a su alrededor cuando recorría los caminos de Palestina haciendo el bien y curando a todos (cf. Hch 10,38)”.
Sin clasificación pero con algunos elementos temáticos. Disponible para ver aquí o comprar, en inglés, en EWTNRC.com (consultar la programación de EWTN para repeticiones).
“El triunfo del corazón es verdaderamente una obra maestra de esperanza, una afirmación de la vida en medio de los horrores de un campo de concentración,” según el escritor Joseph Pronechen, del National Catholic Register.
Esta emotiva película sobre San Maximiliano Kolbe representa poderosamente al mártir de la Segunda Guerra Mundial con un corazón mariano. El prisionero de Auschwitz No. 16670 demuestra que un corazón centrado en Cristo triunfa.
Esta película, que contiene temas de campos de concentración nazis y el Holocausto, está disponible en plataformas como Formed y Credo; también disponible para streaming aquí. El DVD, lanzado en diciembre, incluye un documental.
Vi esta hermosa película sobre el Beato Franz Jägerstätter cuando la pandemia de COVID comenzaba a ser noticia, y desde entonces me ha quedado grabada. También esta frase que el mártir escribió en una carta a su esposa antes de morir a manos de los nazis: “Incluso si vinieran cosas aún más difíciles, todo algún día saldrá bien para quien permanece en el amor”.
Sus últimas palabras registradas dicen mucho: “Estoy completamente unido interiormente con el Señor”.
Puedes encontrar formas de verla aquí; clasificada PG-13 por material temático, incluyendo imágenes violentas.
Más inspiración
No dejes de revisar todo el material disponible en EWTN a la carta.
Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en el National Catholic Register.
Buenos Aires, domingo 25 enero (PR/26) — El matrimonio de músicos católicos Itala y Juanjo estrenó en YouTube la versión salsa de “Dios te ama”, una canción emblemática de su ministerio que vuelve a ver la luz con ritmo, sabor latino y un mensaje central: Dios ama, libera y quiere ver felices a sus hijos.
El lanzamiento, producido con la participación de músicos de Colombia y con un videoclip grabado en México, busca transmitir una verdad del Evangelio. “Estamos seguros de que la misión de esta canción es llevar esperanza”, aseguró Juanjo Cabrera en declaraciones a ACI Prensa.
“A quien ha perdido las ganas de vivir o se siente solo, saberse amado por Dios es esperanza; a quien vive atado, saber que Dios rompe cualquier atadura es esperanza”, señala Juanjo.
“Dios te ama” tiene un significado especial para ambos: fue la primera canción que cantaron juntos cuando se conocieron.
“Recuerdo el día que le mandé un mensaje a Itala, sin conocernos ni habernos visto nunca. Algo en el corazón me decía que la invite”, relató Juanjo. “Con el tiempo entendí que era Dios con un plan mucho mayor. Hoy la canción sigue tan vigente como la primera vez y la cantamos sin falta en cada concierto”.
La versión salsa nació, según el músico, como un regalo de Dios. “Hace dos años estuvimos en misión en Colombia y conocimos a Edilberto, un productor de salsa en Cartago. La amistad fue creciendo y él nos regaló una producción entera con arreglistas y músicos. Al principio pensó en regrabar otra canción, pero se nos ocurrió que fuera ‘Dios te ama’, por su significado que va más allá de lo musical”, explicó.
“La salsa transmite fiesta y alegría, y ése es también el modo en que el amor de Dios se contagia”, dijo.
El espíritu misionero del proyecto se reflejó también en la grabación del videoclip. “Todo fue gracia: pasó con la primera versión, con la producción y con el video”, señaló Juanjo.
Añadió: “Personas muy creyentes y otras no tanto terminaron bailando, tarareando y cantando un mensaje que es universal, que va más allá de la religión y de las fronteras”.
Itala y Juanjo se dedican a tiempo completo a la evangelización a través de la música, llevando conciertos y animando adoraciones en distintos países. Para ellos, la música es un llamado a anunciar el amor de Dios de forma cercana y profundamente humana.
“No nos corresponde ver los frutos, pero qué alegría cuando escuchamos testimonios”, dijo Juanjo, recordando mensajes de sus hermanos católicos.
Con este estreno, el matrimonio reafirma su deseo de celebrar la fe con alegría y anunciar el Evangelio con los pies en la tierra y el corazón abierto.
“Desde donde lo observemos —concluyó Juanjo— encontramos a Dios abrazando, sanando y diciendo: ‘Te amo, quiero verte feliz, quiero verte libre; para eso fue la cruz, por amor’”.