Ya estamos anticipando uno de los eventos más destacados y esperados del año: «Rolex Circuito Atlántico Sur 2026», coorganizado por el Yacht Club Argentino y el Yacht Club Punta del Este, patrocinado por ROLEX.
Buenos Aires, 21 de enero (PR/26) .- Desde el sábado 24 hasta el viernes 30 de enero, diversas tripulaciones de Brasil, Uruguay y Argentina competirán en las aguas de la turística ciudad uruguaya.
En esta edición participarán 50 barcos, en las categorías ORC y ORC Sportboat.
El viernes 23 de enero, a las 18:00 hs se llevará a cabo la reunión de capitanes y cocktail para los competidores en nuestra Sede Dársena Norte.
El sábado 24, a partir de las 8:30 horas se ofrecerá un desayuno para las tripulaciones, a las 10:00 hs, se realizará oficialmente la apertura del Circuito Rolex Atlántico Sur, con el tradicional desfile de todas las embarcaciones frente al mástil principal de nuestra sede Dársena Norte, acompañados por la Banda de Música de la Prefectura Naval Argentina, quienes despedirán desde el puerto a toda la flota junto a familiares y amigos.
La partida de Buenos Aires a Punta del Este será a partir de las 12:00 hs para la Fórmula ORC.
Será obligatorio el uso de un sistema de posicionamiento satelital, y podrán seguirlos desde el siguiente enlace: https://posicionadores.yca.org.ar.
A continuación, les presentamos el cronograma de regatas para los barcos de Fórmula ORC, ORC Sportboat.
El domingo 25 de enero comenzarán a llegar las primeras embarcaciones a Punta del Este.
Martes 27 de enero – desde las 13:00 hs
Regata Circuito La Barra, con participación de embarcaciones ORC y ORC Sportboat.
Miércoles 28 de enero – desde las 13:00 hs
Regatas Barlovento – Sotavento frente a Punta del Este, para las clases ORC y ORC Sportboat.
Jueves 29 de enero – desde las 13:00 hs
Regatas Barlovento – Sotavento para las clases ORC y ORC Sportboat.
21:00 hs
Cóctel para propietarios en el Yacht Club Punta del Este.
After Race
Se realizarán los días 27, 28 y 29 de enero, luego de las regatas, en el Yacht Club Punta del Este. Podrán participar las tripulaciones de los barcos inscriptos y las autoridades de los clubes organizadores.
Viernes 30 de enero – desde las 13:00 hs
Disputa de la tradicional Regata Vuelta Gorriti, para las clases ORC y ORC Sportboat.
18:00 hs Ceremonia de entrega de premios en el Yacht Club Punta del Este.
Se otorgarán premios a los ganadores de las clases de Fórmulas ORC y ORC Sportboat. Además, se entregará la Copa “Buque Correo” al primer barco en cruzar la línea de llegada en la regata “Buenos Aires – Punta del Este”.
La firma Rolex entregará un reloj como premio para el ganador de la clasificación general de la Fórmula ORC del “Rolex Circuito Atlántico Sur 2026”.
Este evento cuenta con el apoyo del Ministerio de Turismo y Deporte de Uruguay, de la Dirección Nacional de Hidrografía de Uruguay y de La Intendencia Departamental de Maldonado.
Los juncos se han marchitado en el lago y ningún pájaro canta– Keats
La historia de las civilizaciones humanas puede leerse también como la historia de su relación con el suelo. Desde los sumerios en Mesopotamia hasta los mayas, los griegos, los romanos y los pueblos ancestrales de América, encontramos un patrón repetido: cuando el suelo fue tratado como un recurso ilimitado y pasivo, la sociedad que dependía de él terminó debilitándose o colapsando.
Por el Ing. Agr. Pedro Adolfo Lobos,
Director Ejecutivo de Primicias Rurales
Buenos Aires, martes 20 de enero (PR/26) .- Estos casos históricos no deben entenderse como errores de pueblos “menos avanzados”. Al contrario, muchas de estas culturas poseían conocimientos sofisticados para su época. Su caída nos recuerda que el problema no es la falta de inteligencia, sino una forma de pensar que separa al ser humano de la naturaleza y lo coloca por encima de ella.
En la actualidad, esta visión persiste bajo una apariencia más técnica y moderna. El uso intensivo de fertilizantes químicos, pesticidas, monocultivos, manipulación genética y maquinaria pesada ha permitido aumentar la producción a corto plazo, pero al mismo tiempo ha degradado los suelos, contaminado el agua y reducido la biodiversidad. Estas tecnologías son más sutiles que la deforestación antigua, pero sus efectos pueden ser más profundos y difíciles de revertir.
El cambio climático agrava esta situación. Un suelo sano actúa como regulador natural del clima, almacenando carbono y agua. Cuando se degrada, pierde esa capacidad, intensificando sequías, inundaciones y la inestabilidad climática. Así, la degradación del suelo no es solo un problema agrícola, sino una amenaza directa a la seguridad alimentaria y a la vida misma.
Desde una perspectiva más profunda, el suelo puede entenderse como la “piel viva” del planeta. No es un objeto inerte, sino un sistema complejo lleno de microorganismos, raíces, agua y energía. Tratarlo con violencia o indiferencia es, en cierto modo, una forma de violencia contra nosotros mismos, ya que nuestra existencia depende de su salud.
Nuestra cultura dominante suele aproximarse a la naturaleza desde la lógica del control y la dominación: vencerla, corregirla, hacerla obedecer. Sin embargo, la historia muestra que la naturaleza no puede ser sometida sin consecuencias. Quizá la verdadera sabiduría no consista en imponer nuestra voluntad, sino en aprender a escuchar, observar y colaborar con los procesos naturales.
Educar en el cuidado del suelo es, por tanto, educar en la humildad. Implica reconocer límites, aceptar la interdependencia y desarrollar una ética del respeto hacia la tierra. Si aprendemos a valorar el suelo no solo como un medio de producción, sino como un aliado vivo, aumentamos nuestras posibilidades de construir un futuro sostenible y digno.
Las civilizaciones del pasado nos dejaron advertencias escritas en tablillas, paisajes erosionados y ciudades abandonadas. La pregunta que hoy se plantea a las nuevas generaciones no es si tenemos la tecnología para evitar el colapso, sino si tenemos la sabiduría para cambiar nuestra relación con la Tierra antes de que sea demasiado tarde.
Buenos Aires, 20 de enero (PR/26) .- . En un sector donde cada botella cuenta, un enemigo invisible amenaza las ganancias y la reputación de las bodegas. Las paradas o detenciones de fermentación y la contaminación microbiana, problemas a menudo subestimados, pueden costar a los productores cientos de miles de dólares por un solo tanque de vino. Sin embargo, la ciencia ofrece una solución rentable que transforma la prevención en una inversión inteligente.
“El vino es un producto vivo, y su elaboración, un delicado equilibrio biológico. “Desde la vendimia hasta el fraccionamiento, una compleja comunidad de levaduras y bacterias
trabaja para crear el vino que disfrutamos”, comenta el microbiólogo argentino Germán Gonzalez Riachi, especializado en el sector vitivinícola. “Pero en este universo microscópico, no todos los actores son beneficiosos. La presencia de microorganismos no deseados puede desencadenar una cascada de problemas que van desde sutiles desviaciones aromáticas hasta la pérdida total de la producción”
El impacto económico puede ser devastador. En Argentina, un fallo microbiológico en un tanque de una bodega mediana puede significar un riesgo de más de USD 300.000. Uno de los problemas más graves son las paradas de fermentación, que pueden provocar pérdidas de hasta el 70% o incluso la totalidad del valor de un lote. Estas detenciones inesperadas del proceso fermentativo pueden deberse a múltiples factores, como una baja carga de levaduras, la competencia con otros microorganismos que contaminan el mosto, o una deficiencia de nutrientes que debilita a las levaduras responsables de la fermentación. Todos estos elementos impactan directamente en la calidad final del vino, y subrayan la importancia de un monitoreo constante de la fermentación.
«Generalmente, en la práctica, es muy difícil arreglar un vino que se alteró o perdió su calidad. Se descarta o se corta con vino de menor calidad, o se vende a granel para otros fines a un precio muchísimo menor», comparte Riachi. La prevención, por tanto, no es una opción, sino una necesidad. “Siempre se busca prevenir y sumar a la calidad del vino sin intervenir en el estilo enológico de cada bodega”, agrega.
Las causas de la contaminación microbiana en bodega pueden originarse en la falta de validación de los protocolos de limpieza, en la desinfección y en acciones correctivas. Estos suelen ejecutarse de manera empírica, sin evaluar su eficacia microbiológica. A esto se suman una insuficiente estabilización de los vinos durante la crianza y previa al fraccionamiento, junto con otros factores intrínsecos de cada vino.
Entre los microorganismos contaminantes más notorios se encuentra la levadura del género Brettanomyces. Este microorganismo es responsable de aromas desagradables descritos como “sudor de caballo” o “cuero”, que arruinan la expresión frutal y la elegancia de un vino. Un estudio en California reveló que el 73% de las bodegas había experimentado una reducción de la calidad debido a “Brett”, y un 13% había tenido que retirar productos del mercado por esta causa. Pero Brettanomyces no está solo. Otras levaduras como Zygosaccharomyces, entre otros, pueden causar refermentaciones en la botella, generando turbidez y gas. Ciertas bacterias lácticas pueden producir “gusto de ratón” mientras que las bacterias acéticas, como su nombre indica, pueden avinagrar el vino, transformándolo literalmente en vinagre, provocando una pérdida total del lote.
Frente a la magnitud de las posibles pérdidas, el costo de la prevención es, en palabras de Riachi, “infinitamente menor”. La inversión en un monitoreo microbiológico no es un gasto, sino un seguro de calidad y rentabilidad. El costo de un equipo de laboratorio o monitoreo microbiológico externo es insignificante en comparación con el valor de un solo tanque de vino premium.
La clave está en un enfoque proactivo. Esto implica implementar y validar protocolos de limpieza y desinfección rigurosos para todas las superficies, desde los tanques y mangueras hasta la línea de embotellado. Además, es fundamental realizar análisis microbiológicos preventivos en puntos críticos de control. Durante la vendimia y la fermentación, el monitoreo ideal es diario o semanal. Luego, se pueden establecer controles mensuales y un análisis exhaustivo previo al embotellado para asegurar la estabilidad del vino.
La figura del microbiólogo enológico, un especialista dedicado a entender y gestionar el ecosistema microbiano de la bodega, está ganando terreno. En Argentina, por ejemplo, iniciativas como “Ciencia del Vino” están llevando laboratorios móviles directamente a las bodegas para realizar análisis in situ y ofrecer resultados inmediatos. Esta aproximación permite tomar decisiones informadas al instante, corrigiendo desviaciones antes de que se conviertan en problemas irreparables. Más allá de la prevención, la microbiología abre la puerta a la diferenciación. Al aislar y utilizar levaduras nativas, propias de cada viñedo,
las bodegas pueden reforzar la identidad de su terroir, creando vinos únicos que se destacan en un mercado global competitivo.
En definitiva, la microbiología ha dejado de ser un tema exclusivo de laboratorios para convertirse en una herramienta de gestión indispensable en la bodega moderna. Ignorar a los microorganismos es dejar la puerta abierta a pérdidas económicas significativas y a un daño reputacional difícil de reparar. Invertir en su control y comprensión no solo protege la producción, sino que potencia la calidad, la identidad y, en última instancia, la rentabilidad de cada botella.
Misa de inicio de la Semana Brocheriana en Traslasierra
Ante unos 3.000 fieles, la celebración eucarística destacó a san José Gabriel Brochero como testigo que señala a Cristo y anima a vivir una fe encarnada en la Iglesia, el servicio y la vida cotidiana.
Buenos Aires, 20 de enero (PR/26) .- La Semana Brocheriana quedó oficialmente inaugurada con una misa celebrada ante aproximadamente 3.000 personas, en un clima de profunda devoción y espíritu comunitario. La Eucaristía fue presidida por el obispo de Cruz del Eje, monseñor Ricardo Araya, y concelebrada por el obispo auxiliar de Orán, monseñor Claudio Castricone, junto a sacerdotes provenientes de las diócesis de San Juan, Mercedes-Luján, Río Cuarto y Cruz del Eje.
Durante la homilía, monseñor Araya propuso como eje la figura de san Juan Bautista, testigo que se hace a un lado para dejar en el centro a Cristo. A partir del pasaje evangélico del bautismo de Jesús, recordó el signo del Espíritu Santo que desciende como paloma y el testimonio de Juan: «Yo lavo con agua; Él purifica con el Espíritu Santo».
En su reflexión, el obispo subrayó que el verdadero testigo de la fe no se anuncia a sí mismo, sino que señala al Señor.
«Juan Bautista -afirmó- reconoce su pequeñez ante la grandeza de Aquel que viene después de él y proclama a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, entendido no solo como falta moral, sino como la desconfianza en el Dios que envía a su Hijo no para condenar, sino para salvar».
Un Juan Bautista para el pueblo de Traslasierra
Al invitar a releer la propia historia personal, el predicador señaló que todos hemos tenido «muchos Juanes» que nos acercaron a la fe: la familia, los abuelos, los catequistas, las religiosas, los compañeros de camino. En ese horizonte, presentó al Cura Brochero como un auténtico Juan Bautista para el pueblo de Traslasierra.
Con una vida pobre y totalmente entregada, Brochero no se mostró a sí mismo, sino que señaló a Cristo. Por eso, tanto los «nacidos y criados» como los «venidos y quedados», peregrinos todos, han encontrado en él un verdadero testigo de Dios y de la fe en la cultura serrana. Con el paso del tiempo, destacó, se ha convertido en un símbolo profundo de la identidad de Traslasierra.
Humilde y valiente, como Juan el Bautista, el santo cordobés repetía que «la obra era de Dios y de la Virgen». En esta tierra, se afirmó, apareció un Juan Bautista llamado Brochero que sigue señalando a Cristo, Aquel que sana y salva, que purifica y levanta, que anima y abraza, que perdona y acompaña.
Asimismo, se recordó que el testimonio de Brochero continúa indicando dónde se encuentra hoy el Señor: en la Iglesia, a través de la Palabra, los sacramentos y la comunidad; en todos los caminos de la vida; y especialmente «entreverado con los pobres».
La Semana Brocheriana
La Semana Brocheriana, se señaló, no es sólo una invitación a participar de celebraciones, sino a dar testimonio.
La fe cristiana es más que palabras o ritos: es vida concreta. Se expresa en el servicio a los necesitados, en la familia, en el trabajo y el estudio bien realizados como ofrenda, en la oración, en la peregrinación y en la fiesta compartida como pueblo.
Al concluir, se elevó una súplica para que «se abran los cielos» y el Espíritu de Jesús repose sobre cada bautizado, encendiendo el deseo de ser un pueblo que comparte con alegría la vida del Evangelio.+
El INTA y la empresa Palo Verde presentaron tres nuevas variedades de alfalfa desarrolladas en el marco de un convenio de más de una década. Los materiales apuntan a mejorar la calidad de heno, producir en suelos salinos y reducir el riesgo de empaste en sistemas de pastoreo.
Buenos Aires, 15 de enero (PR/26) .- Tras más de una década de trabajo conjunto, el INTA y la empresa Palo Verde presentaron en Oncativo, Córdoba, tres nuevas variedades de alfalfa surgidas de un convenio de vinculación tecnológica iniciado en 2009. El lanzamiento marcó la llegada de materiales orientados a responder a distintos desafíos de los sistemas ganaderos: calidad de heno, tolerancia a salinidad y menor riesgo de empaste.
“Mostramos las tres últimas variedades, fruto de 13 años de investigación y desarrollo”, señaló Ariel Odorizzi, del INTA Manfredi y coordinador del convenio, al destacar un proceso enfocado en combinar productividad, persistencia y adaptación a ambientes y usos específicos.
Entre los materiales presentados se encuentran Amaya PV INTA, una alfalfa extremadamente sin reposo invernal, pensada para la producción de heno de alta calidad, Kumen PV INTA, grado 9, desarrollada para tolerar y producir en suelos salinos y Maltén PV INTA, grado 8, con menor propensión a causar empaste cuando se utiliza en pastoreo directo.
Las variedades Amaya y Kumen se inscribieron en el Instituto Nacional de Semillas (INASE) en 2019, mientras que Maltén completó ese proceso en 2023. En todos los casos, el INTA actúa como obtentor de la variedad y presenta ante el organismo las descripciones de sus características diferenciales.
Una vez finalizado el proceso de selección e inscripción, y en el marco del convenio de vinculación tecnológica, el INTA transfiere el material a la empresa semillera para su multiplicación y posterior comercialización. De este modo, los desarrollos generados en el programa de mejoramiento pueden llegar al mercado y a los sistemas productivos.
Calidad forrajera para heno premium
Amaya PV INTA se posiciona como una variedad orientada a la producción de heno de alta calidad. Su rasgo distintivo es la elevada expresión multifoliolada, que mejora la relación hoja/tallo y eleva el contenido de proteína bruta, sin resignar digestibilidad, en un material extremadamente sin reposo invernal.
“Esta variedad fue desarrollada para planteos de heno de calidad, porque la premisa de selección fue incrementar la proteína bruta y la relación hoja/tallo, aumentando la cantidad de folíolos por hoja”, explicó Odorizzi.
En el proceso de selección, el equipo partió de la alfalfa tradicional trifoliada y avanzó hacia materiales con mayor número de folíolos. “A través de cuatro ciclos de selección llegamos a una variedad con cerca del 80 % de multifoliosidad”, señaló.
“Ese atributo, sumado al grado de reposo invernal 10, le otorga a Amaya PV INTA un perfil inédito, y aporta esas características de mayor calidad en una variedad extremadamente sin reposo invernal”, remarcó, a la vez que subrayó su potencial para abastecer mercados de heno exigentes.
Una alfalfa con menor riesgo de empaste
Maltén PV INTA es una variedad sintética sin reposo invernal, de grado 8, desarrollada para reducir uno de los principales problemas del uso de alfalfa en pastoreo directo: el empaste. Su menor tasa inicial de desaparición ruminal le confiere un menor potencial timpanizante, sin resignar porte erecto, buena cantidad de tallos y un perfil productivo equilibrado.
En la presentación, Valeria Arolfo, investigadora del INTA Manfredi y coordinadora de la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, explicó que “la característica fundamental de este cultivar es su potencial timpanizante menor, pensado para ayudar a mitigar el problema del empaste en sistemas de pastoreo”.
El trabajo de selección comenzó en 2010, a partir de un material previo del programa. “Arrancamos sobre un grupo de plantas del cultivar ProINTA Carmina, que ya tenía esta misma característica, con la idea de avanzar en disminuir el timpanismo”, detalló.
Tras dos ciclos de selección, el equipo logró avances concretos. “Pudimos reducir en un 10,6 % el potencial timpanizante”, señaló la investigadora. “Esperamos que esté disponible en el mercado para poder colaborar con el productor ganadero”, señaló.
Alfalfa para producir en suelos salinos
Kumen PV INTA es una variedad sintética sin reposo invernal, de grado 9, desarrollada para tolerar y producir en ambientes con salinidad. El material apunta a cubrir una demanda concreta de sistemas ganaderos que operan en zonas semiáridas y suelos problemáticos, donde la alfalfa suele ver limitada su persistencia y rendimiento.
“La variedad que presentamos, Kumen PV INTA, fue creada y mejorada para producir y tolerar ambientes difíciles, como los suelos salinos”, sostuvo Mónica Cornacchione, investigadora del INTA Santiago del Estero, integrante del programa de mejoramiento genético en la línea de estreses abióticos.
El proceso de selección se inició en un ambiente exigente. “Empezamos en Isla Verde, en Santiago del Estero, con tres años de selección fenotípica recurrente”, señaló. Luego, el cultivar atravesó distintas etapas hasta su registro. “Pasó a condiciones controladas por unos dos años y después a campo para la evaluación final”, detalló.
Para la investigadora, el principal plus es poder tolerar estos ambientes “Es un cultivar sin reposo, grado nueve”, aseguró, y subrayó: “Esperamos que pronto esté en el mercado y pueda producir en estos sistemas”.
Una red para evaluar variedades en todo el país
Luego del proceso de selección e inscripción, las variedades que llegan al mercado se integran a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, un espacio que permite evaluar su comportamiento en distintos ambientes productivos de la Argentina, comparando rendimiento forrajero, persistencia y adaptación en condiciones reales de uso.
En la actualidad, la red cuenta con ensayos en 11 localidades, que se extienden desde la provincia de Chaco hasta Chubut, e incluyen sitios bajo riego y en secano, de acuerdo con las características ambientales de cada región.
“La Red de Evaluación de Cultivares tiene como objetivo evaluar los cultivares que están siendo comercializados. Cada empresa envía voluntariamente los materiales que quiere poner a prueba”, explicó Arolfo. Según la investigadora, los ensayos buscan medir “producción, persistencia y comportamiento frente a plagas y enfermedades en distintas localidades”, lo que genera información comparable para productores y técnicos.
En ese marco, señaló que “en este momento se está evaluando la variedad Amaya en un ensayo”, y agregó que la red también cumple un rol en las etapas previas. “Como el INTA coordina esta red, muchas veces la utilizamos para ir probando las poblaciones que vamos desarrollando”, destacó.
Por Luz Mihanovich, directora ejecutiva de Accenture Argentina.
Ciberseguridad financiera en la era de la IA: tres acciones que los bancos pueden comenzar a implementar hoy
Buenos Aires, 15 de enero (PR/26) .- La rápida adopción de la inteligencia artificial está transformando a la banca y desbloqueando nuevas fuentes de valor. Sin embargo, este progreso viene acompañado de riesgos significativos en ciberseguridad, lo que plantea el desafío de encontrar el delicado equilibrio entre velocidad y seguridad mientras aceleran el uso de la IA.
A medida que los ciberdelincuentes se vuelven más sofisticados, los bancos deben cambiar su estrategia. El foco ya no puede estar únicamente en la prevención de amenazas. En cambio, debe evolucionar hacia la construcción de resiliencia, mediante una mejor detección, una respuesta rápida y capacidades efectivas de recuperación.
En este contexto, hay tres acciones clave que los bancos pueden comenzar a implementar hoy. La primera es el uso de gemelos digitales para asegurar el core digital. El sector bancario cuenta hoy con sistemas centrales legados, un entramado de soluciones y actualizaciones acumuladas por décadas, que no están preparados para la era de la IA. El sector avanza con lentitud debido al temor a los riesgos de intervenir su core digital. Para avanzar hacia una modernización segura, los bancos pueden usar gemelos digitales para probar nuevas arquitecturas, validar la efectividad de las medidas de seguridad y asegurar que el core modernizado cumpla con los estándares requeridos de seguridad y desempeño.
La segunda acción clave es proteger la data. Esto implica garantizar el acceso autorizado a los datos, mantener su confiabilidad y asegurar que estén disponibles cuando se necesiten. Los bancos pueden aprovechar la IA para fortalecer los controles de acceso, mejorar el cifrado y optimizar las prácticas de almacenamiento de datos. La inteligencia artificial también puede mejorar de forma significativa la detección de amenazas y los tiempos de respuesta, predecir posibles brechas de seguridad y automatizar protocolos de protección de datos sensibles.
En tercer lugar, los bancos deben construir resiliencia cuántica desde ahora. La computación cuántica avanza a gran velocidad y ofrece a la banca oportunidades transformadoras para optimizar portafolios, acelerar el análisis de riesgos y perfeccionar modelos de pricing. Pero estas mismas tecnologías también representan un riesgo importante: pronto los ciberdelincuentes podrían abusar de computadores cuánticos para romper los métodos tradicionales de cifrado. Por ello, los bancos deben comenzar cuanto antes la transición hacia estándares de criptografía poscuántica (PQC), tanto dentro de sus organizaciones como a lo largo de su cadena de suministro.
Sin embargo, ninguna de estas acciones será suficiente sin una cultura de seguridad sólida. Un estudio reciente de Accenture muestra que solo 33% de los bancos a nivel global integra la ciberseguridad desde el inicio de sus iniciativas de transformación. Con demasiada frecuencia, la seguridad se trata como un aspecto posterior, agregado de manera fragmentada. Los bancos deben construir una cultura donde la seguridad sea percibida como una responsabilidad de todos. Esto requiere un enfoque de aprendizaje permanente, capacitando a los colaboradores en todos los niveles para identificar y reportar posibles incidentes, y dotándolos de políticas y procedimientos claros para su gestión.
Así también, nada de lo anterior se puede realizar sin el apoyo claro del directorio. Dada la complejidad inherente del problema, la velocidad de evolución de las amenazas y la necesidad de inversión continua, la construcción de defensas sólidas exige un patrocinio activo del C-Level, que reconozca la importancia de las tres acciones expuestas y avance con decisión hacia su implementación. Solo así los bancos podrán navegar de forma segura en la era de la inteligencia artificial.