Buenos Aires, 24 febrero (PR/22) — Un horizonte internacional sumamente incierto, como consecuencia de la triste guerra desatada entre Rusia y Ucrania, le exige a nuestro país redoblar sus esfuerzos para incrementar su producción y poder garantizar el abastecimiento de un mercado alimentario que será insuficiente, y va a depender en forma considerable del saldo exportable de los países americanos, en vista de la importancia que tienen estos dos países en el mercado mundial de cereales y oleaginosas.
Resulta entonces de extrema necesidad y urgencia restablecer la confianza con el sector público consensuando los caminos que conduzcan a incrementar las inversiones y la producción, situación que, además, se traducirá más trabajo para los argentinos.
Reiteramos el compromiso de las cadenas de producción de la República Argentina con la seguridad alimentaria mundial y nuestra disposición a colaborar debatiendo y aportando ideas que contribuyan a que la agroindustria logre desarrollar todo su potencial en cada rincón de nuestro país, en beneficio de todos los argentinos y de un mundo que nos necesita cada día más.
Buenos Aires, 22 de febrero (PR/22).- Ya son más de 500 mil las hectáreas afectadas por las llamas en la zona del litoral argentino. En Misiones, y con mayor intensidad en Corrientes, el ritmo de incendios no parece disminuir y, como si fuera poco, las lluvias están lejos de hacerse presentes. Pérdidas millonarias, hectáreas devastadas y humo que nubla la visión, no solo del presente, sino también del futuro.
Desde que comenzó el 2022 Argentina enfrenta una seguidilla de incendios forestales que parecen no tener fin. Solo en la última semana, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) reveló que alrededor de 20 mil hectáreas por día fueron destruidas por el fuego en nuestro país. En tal contexto, parece difícil pensar que las estrategias actuales de combate sean suficientes para aminorar las llamas y sus consecuencias. Vale preguntarse entonces, ¿qué hacer cuando la prevención sigue sin ocupar un lugar central en las políticas públicas ambientales?
En Argentina, el fuego se combate esencialmente de dos maneras: con recursos humanos e hídricos una vez iniciadas las llamas, y también mediante penalizaciones para los involucrados en la provocación de los incendios. A la vista está, que ninguna de las dos estrategias termina siendo suficiente para combatir un problema que condiciona gravemente al ambiente y, en consecuencia, a toda la rueda económica.
Consecuencias devastadoras
Uno de los graves problemas que acarrea esta situación ambiental es que los grandes centros urbanos no atienden a sus consecuencias hasta que afecta el abastecimiento. Yerba mate y té son cultivos preponderantes en la región litoraleña, y casualmente dos de los productos de mayor consumo en el país. Cítricos, arrozales y forestación son otras de las áreas afectadas. Como resultado, las consecuencias de los incendios en poco tiempo se harán sentir en las góndolas.
Y, aún a pesar de la urgencia e importancia del problema, nuevas estrategias y soluciones no están a la vista. Si bien las provincias luchan contra los focos activos mientras que el Estado Nacional provee recursos para ello, nos preguntamos, ¿no sería más productivo articular estrategias integrales y colectivas que trabajen sobre la prevención y el combate contra el cambio climático?
Porque, además de atender los focos activos, también hay que considerar de manera urgente sus causas. De acuerdo con el INTA, las condiciones naturales son determinantes y actualmente más del 95% de incendios son provocados por la actividad humana. La sequía generalizada, las altas temperaturas y el viento son factores decisivos para la propagación de las llamas en las zonas de riesgo del país.
Focos activos, falta de lluvia y pérdidas millonarias
Uno de los últimos reportes diarios emitido el Servicio Nacional de Manejo del Fuego informó que hay 5 focos activos en las provincias de Misiones, Corrientes, Río Negro, Formosa y Chubut. A nivel mundial, se considera a esta problemática como una de las consecuencias directas del cambio climático, con antecedentes desastrosos que datan del 2019 y consumieron 300 mil hectáreas en Brasil y un quinto de los bosques nativos de Australia.
La situación de los Esteros del Iberá no deja de preocupar a las autoridades provinciales de Corrientes. El turismo como actividad económica sufriría graves pérdidas con la devastación de sus paisajes naturales, sin mencionar la disminución de flora y fauna nativa que allí habita. En adición a esto, la zona de Portal Galarza, actual reserva provincial de Corrientes, también quedó comprometida luego de que se consumiera bajo las llamas. De esta manera, ya son 5 los portales cerrados por tiempo indeterminado para el acceso de turistas.
Soluciones integrales y libres de humo
En este contexto, queda por saber cuánto tiempo e inversión monetaria conllevará el proceso de recuperación de todo lo perdido. Un informe preliminar que elaboró la Sociedad Rural Argentina indica que harán falta al menos 1.500 millones de pesos para recomponer la plantación forestal quemada por el fuego. La inversión y colaboración conjunta serán imperantes durante este proceso.
Solo queda por remarcar que el cambio climático no es algo abstracto y lejano que podría afectar el futuro. Por el contrario, es el presente, y sus consecuencias materiales afectan la vida de ecosistemas enteros. La batalla contra este no puede constituirse de esfuerzos aislados y esporádicos. Toda la rueda productiva debe ser considerada, y las ideas orientadas hacia soluciones deben incluir a todas las áreas del Estado. Fortalecer el trabajo articulado y la prevención son acciones fundamentales para disminuir los incendios en el futuro.
Por Lourdes Annabel López, miembro del Área de Prensa en el Centro de Desarrollo Sustentable GEO de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires.
Buenos Aires, 21 febrero (PR/22) –Desde la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa entendemos que ningún proyecto de Ley de Fomento a las Exportaciones Agroindustriales será viable y sostenible en el tiempo sino se eliminan las retenciones y cualquier tipo de restricción a las exportaciones.
El tratamiento en sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación del Proyecto de Ley “Régimen de Fomento al Desarrollo Agroindustrial Federal, Inclusivo, Sustentable y Exportador”, no deja de ser un mero compendio de buenas intenciones sino tiene el acompañamiento de los actores centrales del sector: los productores.
El incremento de la inversión y del empleo dentro del ecosistema agropecuario, la mayor productividad y competitividad sectorial, como alude los considerandos del proyecto de ley, solo y solo si se dará, si existe previsibilidad, rentabilidad, reducción de la enorme presión tributaria que recae sobre el sector en la actualidad y credibilidad y confianza hacia las autoridades y funcionarios.
Está claro hoy, la inconstitucionalidad de la aplicación de retenciones a los productos que el campo produce.
Sin confianza y credibilidad en los gobernantes, la Ley puede ser seguramente una más, que caerá en letra muerta.
La desconexión con la realidad de los más encumbrados funcionarios con los principales actores sectoriales que son los productores, ha quedado de manifiesto con el terrible drama de los incendios en Corrientes, con más de 800 mil hectáreas arrasadas por el fuego, y en donde falto su acompañamiento y solidaridad con los argentinos que lo han perdido todo.
Buenos Aires, 15 de febrero (PR/22) .- Arrancó el 2022, arrancó un nuevo año. Las vacaciones dan la posibilidad de descansar y desconectar de la rutina y obligaciones personales. Sumando a esto, se empieza un nuevo ciclo, se recargan energías, y se vuelve a empezar. Nuestra rutina se reinicia.
Para quienes se encuentran en proceso de estudio, comenzar un nuevo año implica también comenzar un nuevo ciclo lectivo. Antes de arrancar las clases hay toda una organización previa: se deben comprar los útiles, acomodar los horarios, ver qué cuaderno se usará para cada materia, elegir qué mochila comprar, si es que hace falta renovarla, y pensar cómo transportarse hacia el centro de estudio, entre otras cuestiones.
Por sustentabilidad se entiende a la capacidad de satisfacer las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer los recursos y oportunidades para el crecimiento y desarrollo de las generaciones futuras. Es fundamental lograr un equilibrio entre dimensiones: ambiental, social y económica. La vuelta a clases debe realizarse con una perspectiva sustentable. De forma contraria, este equilibrio no sería alcanzado.
En primer lugar, la sustentabilidad económica es aquella que se da cuando la actividad se mueve hacia la sostenibilidad ambiental y social y es financieramente posible y rentable.
La dimensión social se orienta en lograr una equidad social en la que se incluye, entre otras condiciones básicas, mantener niveles satisfactorios de educación, capacitación y concientización.
Finalmente, desde lo ambiental se hace referencia a la administración eficiente y racional en el uso de los recursos naturales, buscando un equilibrio ecológico.
A continuación se presentarán varias recomendaciones para garantizar un regreso a clases sostenible.
1. Reutilizar materiales escolares: es esencial revisar lo que quedó de años anteriores, y aquello que esté en condiciones, usarlo. De este modo, se evita comprar cosas nuevas todos los años, y que muchos útiles terminen en la basura innecesariamente. Consecuentemente, se puede disminuir la cantidad de residuos que se generan en el día a día. También, ayuda a reducir la producción masiva de útiles escolares, que requiere enormes gastos de dinero y recursos.
La reutilización de mochilas también se ve incluida. Existe una costumbre de comprar una nueva cada año respecto de los gustos y tendencias del momento. Se debe tener en cuenta que su desperdicio también es perjudicial. Cada compra innecesaria suma en términos negativos.
Aplicar la regla de las 3R (reciclar – reducir – reutilizar) viene de la mano de adoptar una posición socialmente responsable. Fomentarlo ayuda a lograr un balance entre los humanos.
2. Comprar libros o fotocopias usadas: cada año son muchos los libros que se pide comprar a los alumnos. Si se tiene una mirada sustentable, en vez de comprarlos nuevos, lo que implica mayor uso y residuos, se pueden comprar usados preguntando a conocidos o alumnos de años más avanzados. Con este accionar, no solo se ayuda al ambiente, sino también a nuestro bolsillo, ya que este tipo de libros suelen ser más baratos.
3. Adquirir útiles hechos con materiales reciclados: hoy en día existen varios productos eco-friendly hechos a base de componentes reciclados. Se pueden adquirir en ciertos locales o, mejor aún, por internet a emprendedores locales. De esta manera, se puede incentivar la sustentabilidad en los más chicos para que puedan entender la importancia de comprometerse y aportar su granito de arena.
4. Llevar termo o vaso reutilizable: el uso de plástico de un solo uso es un hábito que de a poco hay que intentar eliminar. En Argentina se consumen 1,8 millones de toneladas de plástico por año. Teniendo en cuenta que hay distintos tipos de plástico, tardan entre 100 y 1.000 años en descomponerse, de acuerdo con características propias. Muchos de ellos terminan en el mar, acabando con la vida de muchos animales y extendiendo su tiempo de descomposición.
Por tal razón, es importante comenzar a reemplazar el plástico por productos que tengan una vida mayor y que no sean dañinos. Por ejemplo, se podría optar por termos de metal o vasos reutilizables. Estos se compran por única vez y se pueden llenar en donde sea que uno estudie.
5. Buscar nuevas opciones de transporte: aquellos que no se encuentren muy alejados de la institución a la que asisten, en vez de utilizar autos o cualquier transporte que genere emisiones contaminantes, pueden caminar o ir en bicicleta, por ejemplo. Así, también se encuentra una manera de ejercitar y de mantenerse saludable.
Para aquellos que vivan en zonas más alejadas, se puede usar el transporte público o “hacer pool”, una idea innovadora y divertida, donde dos personas o más comparten vehículo para ahorrar en conjunto.
Esta idea, colabora a combatir la contaminación ambiental y a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, lleva a sentirse más satisfecho y pleno con uno mismo al vivir en un ambiente más puro.
Se tienen ciertas ideas tan instaladas en la mente de cada uno que a veces es difícil poder imaginarse cómo se puede hacer un cambio, pero sin dudas son muchas las cosas que cada persona puede implementar.
Es posible tener una perspectiva sustentable desde todos los ámbitos de nuestra vida, incluso el regreso a clases. No se necesitan grandes acciones que requieran mucho dinero para marcar una gran diferencia. Todos podemos colaborar.
Por Luciana Belén Gerardi, miembro del Área de Prensa del Centro de Desarrollo Sustentable GEO de la Facultad de Ciencias Económicas (UBA)
Buenos Aires, 8 de enero (PR/22).- Una agenda global surge como resultado de un análisis sobre la planificación para el desarrollo, con el fin de que los países implementen las acciones de forma progresiva en sus respectivos territorios.
La misma se diferencia de un instrumento jurídicamente vinculante, ya que este establece obligaciones internacionales. La agenda global, en cambio, se presenta como una guía para la implementación de medidas concretas, generando influencia en el desarrollo normativo del derecho internacional público e influencia en la costumbre internacional.
Hoy en día existen múltiples agendas, tanto mundiales como regionales. Quizás la que más se destaca es la Agenda 2030, que dio origen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible u ODS son 17, acompañados de 169 metas cuantitativas y cualitativas. A su vez, presentan 231 indicadores para hacer un correcto y efectivo monitoreo.
Si bien la Agenda 2030 marcó un precedente, posterior a su creación han surgido otras agendas, como por ejemplo La Nueva Agenda Urbana aprobada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III) celebrada en Quito, Ecuador, el 20 de octubre de 2016.
De acuerdo con las Naciones Unidas, “la Nueva Agenda Urbana representa un ideal común para lograr un futuro mejor y más sostenible, en el que todas las personas gocen de igualdad de derechos y de acceso a los beneficios y oportunidades que las ciudades pueden ofrecer, y en el que la comunidad internacional reconsidere los sistemas urbanos y la forma física de nuestros espacios urbanos como un medio para lograrlo.”
Asimismo, exhibe una guía precisa de planificación, construcción, desarrollo, gestión y mejora de las zonas urbanas en sus cinco pilares principales de aplicación:
1. Políticas urbanas nacionales.
2. Legislación y normativas urbanas.
3. Planificación y diseño urbano.
4. Economía local y finanzas municipales.
5. Implementación local.
En este sentido, se presenta como “la guía global más importante que orienta de forma clara cómo la urbanización bien planificada y gestionada puede ser una fuerza transformadora para acelerar el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).”
En 2016, Argentina se suscribió a un convenio de colaboración técnica entre el Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la República Argentina y el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), para desarrollar un Plan Nacional Urbano y del Hábitat. De este, surgió la Política Nacional Urbana Argentina.
En 2018 apareció el primer informe, detallando los tres desafíos principales que tiene nuestro país:
1. Gestión integral, planificación urbana y ordenamiento territorial (ya que las tendencias de urbanización en Argentina se caracterizan por la dispersión de la mancha urbana y la suburbanización – con la consiguiente ocupación de suelo natural sin regulación y áreas de riesgo –; y el surgimiento de áreas metropolitanas con continuidad espacial pero desarticuladas administrativamente).
2. Movilidad y transportes integrados.
3. Equipamiento e infraestructura urbana integrada (ya que el crecimiento de las ciudades se ha visto acompañado de deficiencias en la provisión y producción de infraestructura y equipamientos, así como de conectividad e institucionalidad).
Si bien aún nos queda un largo camino por recorrer, Argentina ha demostrado el compromiso a mejorar la calidad de vida de sus habitantes habiéndose comprometido con la Agenda 2030 y con la Nueva Agenda Urbana.
Por Ivana Suarez, miembro del Área de Relaciones Institucionales en el Centro de Desarrollo Sustentable GEO de la Facultad de Ciencias Económica
Por Agustín Baqué | Analista de Mercados y Docente de AgroEducación
Buenos Aires, 7 febrero (PR/22)– En general, a la hora de intentar entender cual puede ser la tendencia de precios en commodities agrícolas, solemos poner el foco en el balance de oferta y demanda, relaciones stock/consumo, mercados externos, etc.
La campaña 21/22 no es ajena a este análisis, y el ajuste productivo que realizaron varias estimadoras internacionales en soja y maíz para Sudamerica explican gran parte de las subas que vimos en el mercado de Chicago en el último mes (U$D 73 en soja y U$D 10 en maíz). Sin embargo, la otra variable de ajuste vino por el lado de las bases / premios FOB de ambos productos: al recorte productivo se sumo la falta de intención del productor sudamericano.
Para tomar dimensión de esto, las primas de soja FOB Paranagua saltaron de 50 cents/bushel los primeros días de enero a 125 cents/bushel el 4 de febrero (ver gráfico fuente: Agricensus), es decir, U$D 27 por ton.. El país que estaba llamado a inundar el mundo con soja y relajar los stocks globales tuvo un comportamiento totalmente contrario al esperado: generó una mayor firmeza y obligó a que China tuvieses que comprar soja americana para el mes de marzo para cubrir sus necesidades.
¿A que se debe esto?. Hay muchos factores que pueden explicar este fenómeno: expectativa de una devaluación de la moneda local, altos precios de fertilizantes que no incentivan los canjes insumo / producto, brecha cambiaria, inflación a nivel global, etc. Ahora bien, si lo analizamos desde la psicología humana, es razonable que el “farmer” sudamericano tienda a “defender” más de lo común lo que considera un bien escaso y también, a no vender, aquello que no sabe si va a cosechar o no.
Para ponerlo en números, en Brasil, el ritmo de comercialización viene mucho más lento que la campaña pasada en soja y algo retrasado en maíz (ver grafico adjunto fuente Hedge Point): solo 40% de la oleaginosa ha sido vendida (vs 60% a igual fecha de 2021) mientras que en el cereal alcanza un 19%
Yendo a los numeros de Argentina, cuando analizamos el Farmer selling (mirar cuadros adjuntos), podemos “descubrir” varios aspectos importantes para la toma de decisión:]
En soja, el ritmo de comercialización de la presente campaña están en línea con la de la anterior (15% 21/22 vs 16% 22/23), sin embargo, surgen dos datos interesantes: solo 4% del volumen esta con precio y la exportación solo ha comprado 417.200 vs 2.242.000 en 20/21. Esto es clave para el productor de los puertos de Bahia Blanca y Necochea, dado que el programa de exportación de poroto va a estar muy diezmado dada la poca competitividad de la soja argentina, mientras que el crushing en up-river va a estar muy activo: buscar atar las ventas a condiciones sobre el mercado de Rosario.
Cuando analizamos los datos del maíz, aparecen también datos interesantes: la exportación ya pidió el volumen max. autorizado hasta el momento por el gobierno nacional (22.5 MTon), tiene compradas 14,8 MTon. (casi igual vol que en 2021) de los cuales solo 8.6 MTon. (casi 2 MTon menos que campaña anterior) están con precio. Esto refleja que por el momento la intervención del mercado tiene un efecto nulo y además que si el productor no activa ventas en los próximos meses, podría darse el famoso “shortsqueeze” para quienes tiene mercadería vendida a fijar y sin precio.
En este mercado hay que destacar además que el bajo nivel del Rio Paraná sigue generando mayor volumen de completamientos en los puertos del sur, lo cual, nuevamente pone un premio de mas de U$D 20 / 25 comparado con las cotizaciones sobre puerto de Rosario.
Para concluir debemos marcar que no solo la cosecha de maíz y soja en Sudamerica se va a ubicar por debajo de lo esperado, sino que no está disponible, dado que el productor de la región prefiere retenerla, generando que los paises importadores tenga que volcarse a comprar sobre otros mercados, principalmente USA: mayor ajuste en los balances de este país y mucha fortaleza a los precios del CBOT. Queda mucho por recorrer pero esta claro que la campaña 21/22 esta llamada a mostrar precios históricamente altos para estas dos materias primas y cuyos balances no se recuperaran tan fácilmente en la campaña 22/23.